Dificultades para conciliar vida familiar y profesional: no más frecuentes pero sí más nocivas para las mujeres

Maryline Bèque[1]

El trabajo y la vida familiar son dos “actividades” que demandan tiempo y que pueden entrar en competencia. A veces, resulta difícil articular la vida familiar y la vida profesional, sobre todo cuando determinados modos de organización del tiempo laboral y del tiempo privado no facilitan dicha conciliación. En efecto, tener hijos pequeños, horarios atípicos o variables no ayuda a conciliar las horas de trabajo y el tiempo que se desea destinar a la familia.

Según Tremblay (2006), estas dificultades, si no se les hace frente, pueden tener consecuencias nefastas para los trabajadores y traducirse en problemas de relaciones familiares y afectivas, en falta de satisfacción laboral, estrés y problemas de salud.

El objetivo de este estudio es establecer el perfil de los trabajadores que suelen declarar que tienen dificultad para conciliar la vida profesional y familiar, y poner de relieve las condiciones laborales que obstaculizan o favorecen la articulación de estos dos tiempos. Asimismo, se tratará de observar si los hombres y las mujeres se enfrentan a las mismas dificultades para articular tiempo privado y tiempo profesional y si estas dificultades tienen un impacto en la salud.

El estudio se realizó a partir de la encuesta Conditions de travail et Risques psychosociaux [Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales], con una muestra de 20.000 trabajadores y representativa del conjunto de trabajadores de los sectores privado y público (recuadro 1). Esta encuesta, llevada a cabo por la DARES en 2016, ofrece una descripción concreta del trabajo y su organización. Además, consta de un exhaustivo interrogatorio sobre los factores psicosociales de riesgo y de un módulo dedicado a la salud percibida y a la salud mental.

En la edición de 2016 de la encuesta, se agregaron nuevas preguntas sobre las dificultades para conciliar la vida familiar y la vida profesional. Para este análisis, nos centramos en una de ellas, que examina en particular el punto de vista de los seres queridos sobre la falta de disponibilidad vinculada a los horarios de trabajo. Indaga sobre las consecuencias de conciliarlas inadecuadamente, es decir, sobre las dificultades que se presentan con los afectos por la falta de disponibilidad de los individuos encuestados: “¿Su familia y amigos se quejan de que sus horarios de trabajo le dejan poco tiempo para ellos? Siempre, a menudo, a veces, nunca” (el cuestionario no precisa quiénes son los seres queridos involucrados).

De este modo, la encuesta permite poner en perspectiva las dificultades de conciliación vinculadas con las condiciones laborales y los riesgos psicosociales, así como el impacto en la salud.

1. ¿Quiénes dicen recibir quejas de su entorno?

El 13% de las mujeres y el 14% de los hombres asalariados declaran recibir quejas de su entorno “siempre o a menudo” debido a su falta de disponibilidad por culpa del trabajo. La presencia de hijos en el hogar incrementa las dificultades con los familiares tanto para los hombres como para las mujeres, pero estas se vuelven más significativas para las mujeres cuando los niños son pequeños (Garner y Méda, 2004). De hecho, el 16% de las personas que viven en pareja con hijos menores de 18 años declara recibir quejas de su entorno, mientras que este porcentaje se reduce a un 12% cuando los hijos tienen más de 18 años (cuadro 1).

Los hombres reciben más quejas de su entorno cuando viven en una familia monoparental.[2] En cambio, las mujeres, declaran que reciben más quejas de su entorno cuando viven en pareja y con hijos menores de 18 años.

Cuadro 1: Probabilidad de informar quejas del entorno según determinadas características individuales
¿Su familia y amigos se quejan de que sus horarios de trabajo le dejan poco tiempo para ellos? (“Siempre, a menudo”)“Siempre, a menudo”
MujeresOdds ratioHombresOdds ratioPromedioOdds ratio
Sexo
Mujeres12,81,2***
Hombres13,8Ref.
Tipo de hogar
Solteros10,7NS9,7NS10,1NS
Parejas sin hijos o con hijos mayores de 18 años11,3Ref.12,9Ref.12,1Ref.
Parejas con hijo(s) menores de 18 años15,91,3**16,9NS16,41,2***
Familia monoparental12,5NS16,82,3**13,31,6**
Categorías 
socioprofesionales
Puestos directivos y profesiones intelectuales superiores16,60,8**17,7NS17,3NS
Profesiones intermedias14,3Ref.12,3Ref.13,4Ref.
Empleados administrativos7,1NS0,4***6,50,8**
Empleados de comercio12,41,3**15,0NS13,01,2**
Obreros13,31,4**13,1NS13,21,4***

Ref.: referencia; NS: no significativo al 10%; niveles de significancia: *10%, **5%, ***1%.
Nota: los odds ratios aquí presentados proceden de una regresión logística que explica la comunicación de quejas por parte de seres queridos mediante las variables sociodemográficas y las condiciones de trabajo citadas en la nota 3.
Lectura: el 15,9% de las mujeres que viven en pareja y con hijos menores de 18 años informan recibir quejas de sus familiares.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

Las dificultades de conciliación también varían considerablemente según la categoría socioprofesional. La adecuación entre vida profesional y vida familiar resulta más difícil para los directivos. Estas dificultades son percibidas de la misma manera por mujeres y hombres. De hecho, el 17% de las mujeres ejecutivas y el 18% de los ejecutivos hombres declaran recibir quejas de su entorno, frente al 13% tanto de los obreros como de las obreras. Esta sobreexposición de los directivos puede explicarse por sus condiciones de trabajo, sobre todo, por las largas jornadas laborales.

2. Condiciones de trabajo que incrementan las quejas por parte del entorno

2.1. El papel de los horarios: efectos desiguales en mujeres y hombres

Trabajar de noche o en turnos rotativos aumenta las dificultades de los trabajadores para conciliar vida profesional y vida privada, y favorece la manifestación de quejas por parte del entorno. Cuanto más atípicos son los horarios, más son los trabajadores que declaran recibir quejas de su entorno, y aún más las mujeres. Entre los trabajadores a tiempo completo, aquellos que tienen turnos rotativos declaran tener más dificultades con sus seres queridos: este es el caso del 29% de las mujeres y del 18% de los hombres que trabajan en 3×8 (cuadro 2). El trabajo nocturno es la condición laboral que más propicia las quejas del entorno: el 25% de los trabajadores (el 28% de las mujeres y el 24% de los hombres) que trabajan habitual u ocasionalmente de noche afirman recibir quejas de su entorno, frente al 11% de los trabajadores que nunca trabajan de noche.

A las personas que tienen horarios de trabajo variables o imprevisibles, les resulta más difícil encontrar un equilibrio entre vida familiar y profesional. Cuando los horarios varían de un día a otro, las dificultades son igual de frecuentes tanto en hombres como en mujeres. En cambio, cuando únicamente se conocen los horarios de un día para el otro (modalidad poco común, pero un poco más frecuente entre los hombres), las quejas del entorno solo aumentan para los hombres.

El tiempo de viaje entre el domicilio y el trabajo aumenta el tiempo que se pasa fuera del hogar y puede acentuar las dificultades para organizar la vida familiar y la vida laboral: entre los trabajadores que viajan a diario más de una hora, el 20% declara recibir quejas de su entorno, mientras que este porcentaje disminuye al 12% para quienes tienen un trayecto de menos de 15 minutos por día.

En este último caso, también se registran diferencias entre hombres y mujeres: tener un viaje diario de 31 a 60 minutos incrementa las quejas del entorno para las mujeres, pero no para los hombres. En cambio, cuando el viaje es de más de una hora, son más los hombres que mencionan tener dificultades con sus afectos (el 23% de los hombres y el 18% de las mujeres).

Las diferencias observadas entre hombres y mujeres indican que las dificultades con los seres queridos remiten a una división social del trabajo que sigue estando organizada en función del género de los individuos (Gollac y Bodier 2011; Bèque y Mauroux, 2017). Como resultado, en la encuesta, el 40% de los hombres declara trabajar más de 40 horas por semana, frente al 22% de las mujeres.

Cuadro 2: Quejas del entorno según los horarios y la duración del trabajo
¿Su familia y amigos se quejan de que sus horarios de trabajo le dejan poco tiempo para ellos? (“Siempre, a menudo”)MujeresOdds ratioHombresOdds ratioPromedioOdds ratio
Horarios cotidianos de trabajo
Los mismos todos los días9,6Ref.9,9Ref.9,7Ref.
Turnos rotativos 2×822,7 2,2 ***12,0NS16,61,6 ***
Turnos rotativos 3×829,3 2,0 **18,41,8 **21,41,8 ***
Variables de un día a otro18,0 1,5 ***23,71,2 *20,71,4 ***
Trabajo nocturno
Habitual, ocasional28,3 1,6 ***24,21,7 ***25,41,5 ***
Nunca11,4Ref.10,9Ref.11,2Ref.
Tiempo de trabajo
Tiempo completo14,8Ref.14,0Ref.14,4Ref.
Tiempo parcial8,50,7 ***10,1NS8,80,7 ***
Previsibilidad de los horarios de trabajo
Mensual11,3NS10,7NS11,00,8 **
La semana próxima20,6Ref.19,1Ref.19,9Ref.
El día siguiente20,7NS32,71,5 **28,61,4 **
Imposible21,7NS28,0NS26,0NS
Viaje domicilio-trabajo (en minutos)
0*7,1NS
1-15 minutos11,3Ref.12,9Ref.12,0Ref.
16-30 minutos12,6NS13,8NS13,3NS
31-60 minutos15,5 1,4 ***12,2NS13,8NS
Más de una hora17,8 2,3 ***22,91,5 **20,11,7 ***
Sin viaje habitual14,3 NS16,00,7 **15,4NS
Horas por semana dedicadas a las tareas domésticas
Menos de 6 horas12,4Ref.13,9Ref.13,4Ref.
De 7 a 12 horas12,2NS13,31,1*12,6NS
Más de 12 horas14,5NS13,81,2*14,30,8*

Ref.: referencia; NS: no significativo al 10%; niveles de significancia: *10%, **5%, ***1%.
Nota: los odds ratios presentados aquí proceden de una regresión logística que explica la comunicación de quejas por parte de los seres queridos mediante las variables sociodemográficas y las condiciones de trabajo citadas en la nota 3.
Lectura: el 22,7% de las mujeres que trabajan en 2×8 informan recibir quejas de sus seres queridos.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

2.2. El papel de los factores psicosociales: la intensidad del trabajo y la carga mental

Además de los horarios de trabajo, la encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016 (en adelante, CT-RPS 2016) permite observar las consecuencias de los factores psicosociales de riesgo en la conciliación entre vida personal y vida laboral.

Una de las consecuencias inmediatas de la intensidad del trabajo es la de volver más difícil esta conciliación. En la encuesta CT-RPS 2016, el 21% de las mujeres y los hombres que declaran que “siempre” o “a menudo” deben apurarse en el trabajo señalan que tienen problemas con sus seres queridos, frente a un 7% de los trabajadores que no se encuentran en esta situación (cuadro 3). Del mismo modo, trabajar en exceso incrementa las dificultades con el entorno, tanto para hombres como para mujeres.

Cuadro 3: Intensidad del trabajo y carga mental
¿Su familia y amigos se quejan de que sus horarios de trabajo le dejan poco tiempo para ellos? (“Siempre, a menudo”)MujeresOdds ratioHombresOdds ratioPromedioOdds ratio
Tener que apurarse
Siempre, a menudo20,71,6***20,51,4***20,61,4***
A veces, nunca5,6Ref.8,7Ref.7,3Ref.
Tener que realizar una cantidad excesiva de trabajo
20,4NS22,31,4***21,41,2***
No7,5Ref.8,7Ref.8,1Ref.
No aplicable7,4NS6,40,67,00,8
Tener que pensar en muchas cosas al mismo tiempo
Siempre, a menudo20,01,3**23,92,0***21,81,6***
A veces, nunca6,4Ref.7,0Ref.6,8Ref.
Seguir pensando en el trabajo fuera del lugar de trabajo
Siempre, a menudo21,41,6***25,62,2***23,41,9***
A veces, nunca6,9Ref.7,2Ref.7,1Ref.

Ref.: referencia; NS: no significativo al 10%; niveles de significancia: *10%, **5%, ***1%.
Nota: los odds ratios presentados aquí proceden de una regresión logística que explica la comunicación de quejas por parte de los seres queridos mediante las variables sociodemográficas y las condiciones de trabajo citadas en la nota 3.
Lectura: el 20,7% de las mujeres que declaran que se apuran siempre o a menudo informan recibir quejas de sus familiares.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

Mientras que la carga mental y el desbordamiento suelen afectar más a las mujeres (Pak, 2016), son los hombres expuestos a estos factores de riesgo quienes declaran recibir quejas de su entorno un poco más a menudo que las mujeres. Así, el 24% de los hombres que afirman pensar en muchas cosas al mismo tiempo también informan que tienen problemas con sus seres queridos, frente al 20% de las mujeres en la misma situación.

De la misma manera, son más numerosos los trabajadores que expresan un sentimiento de desbordamiento que los que informan dificultades de conciliación: el 26% de los hombres y el 21% de las mujeres que siguen pensando en el trabajo fuera del lugar de trabajo declaran tener dificultades para conciliar la vida familiar y la vida profesional, frente al 7% de los hombres y mujeres que no están en dicha situación.

Sin embargo, resulta difícil determinar el sentido de la causalidad, dado que los problemas de conciliación pueden aumentar la carga mental o el sentimiento de desbordamiento y, a su vez, el sentimiento de desbordamiento o una gran carga mental pueden aumentar las dificultades con los seres queridos.

3. Las condiciones de trabajo que favorecen la conciliación

Existen determinados modos de organización del trabajo que favorecen la autonomía o la cooperación en el grupo de trabajo y reducen los problemas con el entorno.

Poder ayudarse mutuamente con los colegas y/o superiores mejora el equilibrio entre vida privada y vida laboral de los trabajadores, sobre todo para los hombres. De hecho, solo el 9% de los trabajadores hombres que tienen un nivel elevado de apoyo social[3] declaran problemas con sus familiares, frente al 26% de los trabajadores hombres que tienen un bajo nivel de apoyo social (cuadro 4). Para las mujeres, en cambio, las quejas del entorno no varían en función del apoyo social.

Esto se explica, en particular, por el hecho de que un fuerte apoyo social contribuye, sin lugar a dudas, a disminuir el sentimiento de presión temporal, es decir, la intensidad del trabajo.

Cuadro 4: Cooperación y autonomía

¿Su familia y amigos se quejan de que sus horarios de trabajo le dejan poco tiempo para ellos? (“Siempre, a menudo”)

Mujeres

Odds ratio

Hombres

Odds ratio

Promedio

Odds ratio

Nivel de apoyo social*

0-2

18,4

NS

25,8

1,6***

21,2

1,4**

3

16,5

NS

21,2

1,5***

18,7

1,2**

4

14,5

Ref.

12,7

Ref.

13,6

Ref.

5

13,2

NS

14,1

1,4**

13,6

1,2**

6

7,1

NS

9,1

NS

8,2

NS

Si tiene un imprevisto personal, ¿puede ausentarse algunas horas?

Sí, es fácil

8,7

Ref.

11,0

Ref.

9,9

Ref.

Sí, pero no es fácil

17,5

1,6***

18,8

1,3**

18,1

1,4***

Imposible

19,3

1,8***

20,2

1,4**

19,6

1,5***

Si tiene un imprevisto personal, ¿puede modificar sus horarios poniéndose de acuerdo con sus compañeros?

11,9

Ref.

12,4

Ref.

12,2

Ref.

No

17,4

NS

19,1

1,3**

18,3

1,2**

No tiene compañeros

9,0

NS

11,1

0,6*

9,6

NS

Ref.: referencia; NS: no significativo al 10%; niveles de significancia: *10%, **5%, ***1%.
Nota: los odds ratios presentados aquí proceden de una regresión logística que explica la comunicación de quejas por parte de los seres queridos mediante las variables sociodemográficas y las condiciones de trabajo citadas en la nota 3.
Lectura: el 18,4% de las mujeres que tienen un bajo nivel de apoyo social informan recibir quejas de sus familiares.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

Del mismo modo, los trabajadores que declaran tener cierto margen de maniobra en su trabajo reportan problemas con sus seres queridos con menos frecuencia que los trabajadores que tienen poca autonomía. En efecto, solo el 9% de las mujeres y el 11% de los hombres que declaran poder ausentarse con facilidad durante algunas horas en caso de imprevisto personal dicen tener problemas con su entorno, frente al 20% de los trabajadores que no tienen esta posibilidad. Los problemas con los seres queridos también se acentúan cuando los trabajadores no pueden modificar sus horarios poniéndose de acuerdo con sus colegas: el 19% de los hombres en esta situación declaran tener problemas con su entorno, frente al 12% de quienes pueden solucionarlo con sus colegas.

4. ¿Qué diferencias existen entre hombres y mujeres?

4.1. El papel de las representaciones de género

El hecho de que las mujeres parecieran no declarar más quejas de su entorno que los hombres resulta bastante sorprendente, aunque sin dudas está relacionado con que las mujeres que tienen dificultades de conciliación se retiraron del mercado laboral de manera definitiva o temporaria o trabajan a tiempo parcial (Garner y Méda, 2004; Pak, 2016). Así, el 9% de los trabajadores a tiempo parcial informan quejas de su entorno, mientras que este porcentaje se eleva a un 14% en los trabajadores a tiempo completo. El trabajo a tiempo parcial jugaría, entonces, un papel protector, en particular para las mujeres que dicen, más a menudo que los hombres, haber elegido un trabajo a tiempo parcial para ocuparse de sus hijos. A la pregunta “¿Cuál es el motivo principal por el que trabaja a tiempo parcial?”, el 23% de las mujeres que trabajan a tiempo parcial y que tienen a cargo al menos un hijo menor de 18 años responde que lo hace para ocuparse de sus hijos, frente a menos del 1% de los hombres.

Los directivos, hombres y mujeres, son quienes más declaran recibir quejas de parte de su entorno. Esto se debe, en particular, a que no tienen las mismas condiciones de trabajo que los obreros o los empleados, y a que los hombres y las mujeres no tienen las mismas restricciones de horarios.

Por consiguiente, era importante considerar los determinantes de la conciliación y las diferencias entre hombres y mujeres “en igualdad de condiciones”. A fin de controlar los efectos de las diferentes características y analizar los resultados en igualdad de condiciones laborales y características individuales, se construyó un modelo de regresión logística.[4]

En condiciones equivalentes de trabajo y factores psicosociales, se observa, por un lado, que las mujeres están más expuestas que los hombres a las quejas de su entorno, en particular las obreras y las empleadas de comercio. Una de las explicaciones podría ser que los roles femeninos y masculinos están más marcados en las clases populares que en las clases medias o superiores. Tal como señala Pfefferkorn (2011), “las […] desigualdades y disparidades varían según las categorías socioprofesionales. En concreto, cuánto más autónoma es en lo profesional la mujer, menor es la desigualdad en la división del trabajo doméstico”.

Por el otro lado, también en igualdad de condicionales laborales, para una mujer, el hecho de ser directiva la protege de las quejas de su entorno. Si bien las mujeres con cargos ejecutivos tienen condiciones laborales que fomentan las quejas de su entorno –en particular, los horarios prolongados–, también tienen formas de compensar, especialmente con mayores recursos económicos, sus restricciones de horarios. Así, por ejemplo, pueden financiar la realización de determinadas tareas domésticas y familiares (como el cuidado de los niños, las tareas de limpieza, etc.).

4.2. El tiempo de trabajo doméstico

En la encuesta CT-RPS de 2016, se preguntó a los trabajadores activos cuántas horas dedicaban al trabajo doméstico. A la pregunta “Aproximadamente, ¿cuántas horas por semana dedica a las tareas domésticas (cocinar, comprar alimentos, lavar ropa, etc.)?”, el 72% de los hombres y el 44,5% de las mujeres que trabajan a tiempo completo respondieron “menos de 6 horas por semana”; el 6,1% de los hombres y el 19,3% de las mujeres que trabajan a tiempo completo respondieron “más de 12 horas por semana”. Al mismo tiempo, esta brecha entre hombres y mujeres se reduce muy poco o no se reduce para nada en los trabajadores a tiempo parcial (cuadro 5). Por lo tanto, las mujeres siguen realizando la mayor parte de las tareas domésticas, a pesar de que la brecha entre hombres y mujeres disminuyó en los últimos años (Pfefferkorn, 2011), debido principalmente a un descenso en el tiempo que las mujeres dedican al trabajo doméstico (Ricroch, 2012).

Cuadro 5: tiempo de trabajo doméstico de mujeres y hombres según los horarios de trabajo
Tiempo de trabajo doméstico por semanaMenos de 6 horasEntre 7 y 12 horasMás de 12 horas
Tiempo completo
Hombres72,022,06,1
Mujeres44,536,219,3
Tiempo parcial
Hombres71,217,111,7
Mujeres35,534,030,5

Lectura: el 72% de los hombres que trabajan a tiempo completo declara realizar menos de 6 horas de trabajo doméstico por semana.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

El 12,4% de las mujeres que realizan menos de 6 horas de trabajo doméstico por semana reporta quejas de parte de su entorno, porcentaje que se eleva a un 14,5% para las mujeres que realizan más de 12 horas de trabajo doméstico por semana (cuadro 2).

Sin embargo, esta correlación desaparece en un análisis “en igualdad de condiciones” que toma especialmente en consideración la categoría socioprofesional. Si las mujeres que informan que dedican más de 12 horas al trabajo doméstico por semana son también aquellas que señalan que reciben más quejas de su entorno, es porque las empleadas y las obreras, que trabajan más en la casa, reportan más quejas (cuadro 1). En definitiva, el hecho de dedicar mucho tiempo a las tareas doméstica no está asociado de modo lineal a un aumento de quejas por parte del entorno, pero, a diferencia de lo que podría haberse pensado a priori, tampoco disminuye su frecuencia.

5. ¿Cómo afecta esto a la salud?

5.1. Grandes disparidades entre hombres y mujeres

La encuesta permite medir el bienestar psicológico de las personas encuestadas a partir del WHO-5, un cuestionario desarrollado por la OMS.[5]

El 18% de las personas que señalaron tener dificultades de conciliación obtienen un puntaje de bienestar psicológico bajo y presentan algún riesgo de síntomas depresivos, frente al 9% de quienes no mencionan tener dificultades de conciliación. Entre hombres y mujeres, existen grandes diferencias: el porcentaje se eleva a un 26% en las mujeres, frente a un 11% en los hombres.

Esta diferencia entre hombres y mujeres se confirma en un análisis “en igualdad de condiciones” que neutraliza el efecto de las principales características individuales (sexo, edad, categoría socioprofesional, etc.), las condiciones de trabajo y los factores psicosociales. De este modo, la probabilidad de presentar un síntoma depresivo se duplica en las mujeres que tienen problemas con sus seres queridos en comparación con las que no las tienen, mientras que, en los hombres, el efecto no es significativo (cuadro 6).

Resulta difícil establecer el sentido de la causalidad entre dificultades de conciliación y riesgo depresivo, dado que, si bien los trabajadores que presentan un riesgo depresivo tal vez sean más sensibles a las quejas de su entorno, a la inversa las dificultades de conciliación también pueden aumentar el riesgo depresivo.

Cuadro 6: Bienestar psicológico
Probabilidad de manifestar un bienestar bajo%MujeresOdds ratio%HombresOdds ratioPromedioOdds ratio
Tener seres queridos que se quejan de la falta de disponibilidad para ellos
Siempre, a menudo25,6 2,0 ***11,3NS18,21,6 ***
A veces, nunca11,6Ref.6,6Ref.9,1Ref.

Ref.: referencia; NS: no significativo al 10%; niveles de significancia: *10%, **5%, ***1%.
Nota: los odds ratios presentados aquí proceden de una regresión logística que explica la comunicación de quejas por parte de los seres queridos mediante las variables sociodemográficas y las condiciones de trabajo citadas en la nota 3.
Lectura: el 25,6% de las mujeres que declaran recibir “siempre o a menudo” quejas de sus seres queridos tienen un bienestar bajo.
Campo: trabajadores de Francia metropolitana que respondieron al cuestionario autoadministrado.
Fuente: encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016; DARES, DGAFP, Drees e Insee.

No obstante, parecería ser que la persistencia de estereotipos de género induce a una división marcada de los roles sociales: las mujeres se hacen cargo del trabajo doméstico y de los hijos, mientras que los hombres gozarían de mayor legitimidad para dedicarse principalmente a la esfera profesional (Papuchon, 2017). Pese a que cada vez son más las mujeres trabajan, estas representaciones de género persistentes explicarían por qué el impacto de las quejas del entorno es mayor en la salud psíquica de las mujeres.

Bibliografía

Bèque, M. et Mauroux, A. (2017). “Quelles sont les évolutions récentes des conditions de travail et des risques psychosociaux ?”. Dares Analyses, (082), diciembre.

Garner, H. et Méda, D. (2004). “La difficile conciliation entre vie professionnelle et vie familiale”. Premières Synthèses, (045), diciembre.

Garner, H., Méda, D. y Senik, C. (2005). “Conciliation entre vie professionnelle et vie familiale, les leçons des enquêtes auprès des ménages”. Travail et Emploi, (102), pp. 57-67.

Gollac, M. y Bodier, M. (dirs.) (2011). Mesurer les facteurs psychosociaux de risques au travail pour les maîtriser. Informe del Colegio de Expertos sobre el Seguimiento de los Riesgos Psicosociales en el Trabajo, abril.

Pak, M. (2016). “Du côté des pères à temps partiel familial”. Politiques sociales et familiales, (122), pp. 123-131.

Papuchon, A. (2017). “Rôles sociaux des femmes et des hommes: l’idée persistante d’une vocation maternelle des femmes malgré le déclin de l’adhésion aux stéréotypes de genre”. Dossier Femmes et hommes, l’égalité en question, Insee Références, pp. 81-96.

Pfefferkorn, R. (2011). “Le partage inégal des ‘tâches ménagères’”. Les Cahiers de Framespa, 7. Recuperado de: http://bit.ly/3a6kDos

Ricroch, L. (2012). “En 25 ans, moins de tâches domestiques pour les femmes, l’écart de situation avec les hommes se réduit”. Dossier Femmes et Hommes-Regards sur la parité, Insee Références, pp. 67-80.

Tremblay, D. G. (2006). “Introduction. La conciliation famille-travail: perspectives internationales”. Enfances, Familles, Générations, (4), pp. 1-8.

Recuadro 1: La encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales de 2016

La encuesta Condiciones de Trabajo y Riesgos Psicosociales (CT-RPS 2016) surgió de las recomendaciones del Colegio de Expertos sobre el Seguimiento Estadístico de los Riesgos Psicosociales en el Trabajo, que se reunió en 2009-2010, a pedido del ministro de Trabajo de Francia. Esta encuesta se articula con la encuesta Condiciones de Trabajo (CT): cada tres años, en forma alternada, se lleva a cabo una u otra de estas encuestas. El interrogatorio se hace en panel. Cada individuo de la muestra es encuestado tres veces seguidas en un período de nueve años como mínimo. La encuesta CT 2013 constituyó el primer punto de dicho panel y fue declarada de interés general y de calidad estadística de carácter obligatorio por el Consejo Nacional de Información Estadística de Francia (CNIS, por su sigla en francés). Esta se repetirá en 2018-2019, con un cuestionario más específico sobre las condiciones físicas de trabajo.

Al igual que la encuesta CT 2013, la encuesta CT-RPS 2016 consta de dos partes: una parte llamada “Individuos” y otra llamada “Empleadores”.

Los principales temas abordados en la parte “Individuos” de la encuesta son: los horarios y la organización del tiempo de trabajo; la organización y los ritmos de trabajo; las penosidades, sus riesgos y su prevención; los factores psicosociales, las relaciones con el público y la violencia en el trabajo; un cuestionario autoadministrado, que agrupa las preguntas más sensibles.

La parte “Individuos” fue realizada desde octubre de 2015 hasta junio de 2016 entre 27.000 individuos de 15 años o más, y la información fue recabada en el domicilio de los encuestados por los encuestadores del Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE) equipados con una computadora portátil. Aunque el objetivo principal de la encuesta era interrogar a la población activa ocupada, también volvió a interrogar a todas las personas que respondieron la encuesta CT 2013, incluidas aquellas que dejaron sus puestos de trabajo desde aquel momento (personas desempleadas o inactivas, jubiladas, con licencia médica de más de un año).

La encuesta de 2016 permite medir los cambios en las condiciones de trabajo (dos tercios de las preguntas son idénticas a las de la CT 2013) y profundizar el análisis de los riesgos psicosociales en el trabajo.

Por primera vez, los datos de la encuesta CT-RPS 2016 se emparejaron con los datos del Sistema Nacional de Información Inter-Regímenes de la Seguridad Social (SNIIR-AM) que proporcionan información sobre el uso del sistema sanitario, las licencias médicas, los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. Esto permite comprender mejor la relación entre salud y trabajo a lo largo de la vida de una persona.

La encuesta CT-RPS 2016 permite discriminar los estudios según los sectores de actividad económica. Asimismo, distingue entre el sector privado y el sector público (función pública del Estado, territorial y hospitalaria). Desde 2013, la encuesta se lleva a cabo en estrecha colaboración con la Dirección General de Administración y Función Pública (DGAFP) y la Dirección de Investigación, Estudios, Evaluación y Estadística (DRESS). En la CT 2013, se agregaron muestras adicionales de trabajadores de los tres sectores de la función pública y del sector hospitalario privado (6.000 personas en 2013). En 2016, se volvió a encuestar a estas personas.

El campo geográfico de la encuesta incluye la metrópolis francesa y cuatro departamentos de ultramar: Martinica, Guadalupe, Reunión y Guyana Francesa (aproximadamente se realizaron 500 cuestionarios en cada uno de los departamentos).


  1. Departamento de Condiciones de Trabajo y Salud, DARES.
  2. La muestra incluye 249 hombres en situación de familia monoparental.
  3. Este nivel del 0 al 6 se calcula sumando los siguientes ítems:
    1: ayuda del o de los superior(es) en caso de trabajo complicado;
    1: ayuda de colegas en caso de trabajo complicado;
    1: posibilidad de cooperar para realizar el trabajo correctamente;
    1: suficientes colegas/colaboradores para realizar el trabajo correctamente;
    1: ausencia de situaciones de tensión con el o los superiores;
    1: ausencia de situaciones de tensión con los colegas.
  4. Las variables de control utilizadas son las características personales, las características profesionales, las restricciones de horarios, la intensidad del trabajo, el apoyo social, la autonomía en el trabajo, la inseguridad, los conflictos de valores y las exigencias emocionales.
  5. El WHO-5 es un cuestionario desarrollado por la OMS. Es autoadministrado y consiste en 5 preguntas que permiten evaluar el bienestar psicológico de las personas. Estas indican con qué frecuencia vivieron cinco situaciones en las últimas dos semanas (“Me he sentido alegre y de buen humor”; “Me he sentido tranquilo(a) y relajado(a)”; “Me he sentido activo(a) y enérgico(a)”; “Me he despertado fresco(a) y descansado(a)”; “Mi vida cotidiana ha estado llena de cosas que me interesan”). El puntaje que se obtiene a partir de estas cinco preguntas varía del 0 al 100. Aquí, un bajo bienestar psicológico corresponde a un puntaje WHO-5 inferior o igual a 32.


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