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12 La contemporaneidad de lo no contemporáneo en el pensamiento de Reinhart Koselleck

Lucila Svampa[1]

Resumen

Reinhart Koselleck recupera el concepto de die Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen, apoyándose en Bloch (1962). El trabajo del padre de la Begriffsgeschichte se inscribe en esta problemática, en al menos tres puntos, que buscaremos explorar en la futura ponencia. En primer lugar, en su fuerte crítica al vector del progreso. En segundo lugar, la contemporaneidad de lo no contemporáneo se manifiesta en el programa metodológico de la historia conceptual. Por último, en un estudio sobre la antropología de las experiencias, Koselleck propone pensar la temporalidad mediante Zeitschichten. Este trabajo se ocupará de este triple abordaje con el objetivo de restituir el aporte que Koselleck hace al respecto y examinar su funcionamiento.

Introducción

Reinhart Koselleck reconsidera el concepto de die Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen (la contemporaneidad de lo no contemporáneo) en muchas de sus obras, con el objetivo de afirmar la coexistencia de varios tiempos presentes y la posibilidad de que los hombres habiten más de uno simultáneamente. En este marco, la propuesta teórica del fundador de Begriffsgeschichte (historia conceptual) tiene lugar en al menos tres niveles, que buscaremos aquí explorar: en su fuerte crítica al vector del progreso, en el programa metodológico de la historia conceptual y mediante los Zeitschichten (estratos del tiempo). Esta categoría implica una anticipación teórica que nos brinda la oportunidad de colocar en un mismo plano diversos contenidos provenientes de múltiples períodos. En lugar de excluir la repetición y la direccionalidad, las capas de tiempo los integran.

Esta ponencia abordará este enfoque triple con los fines de caracterizar la contribución de Koselleck a la Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen. Para lograr esto, afirmaremos que el concepto referido despliega una relación necesaria entre la historia conceptual y la teoría de los tiempos históricos. Exploraremos las referencias de esta idea en las publicaciones de Koselleck para describir este fenómeno. Partimos de la sospecha de la posibilidad de apoyarnos en este concepto si queremos analizar los dos aspectos principales del punto de vista teórico de este autor. En pocas palabras, estas líneas se orientarán a indicar que la articulación de su Begriffsgeschichte (historia conceptual) y su Historik contribuye no solo a analizar las implicaciones de los eventos semánticos, sino también las condiciones de experiencia que hacen posible el surgimiento de ciertos términos.

Vista en conjunto de las referencias

El concepto de Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen se puede identificar tanto en los escritos que se dedican a la historia conceptual como en los que se centran en la teoría de los tiempos históricos. Aunque las referencias son muchas y varían según su respectivo contexto, hay algunas ideas específicas que pueden ayudarnos a comprender este concepto: 1. Las relaciones entre los aspectos sincrónicos y diacrónicos que entrañan cambios en las estructuras temporales, como el progreso o la aceleración; 2. Herencias teóricas provenientes de otros autores y ejemplos históricos; 3. La representación de un tiempo no homogéneo que se conecta con referencias a ciertas épocas; y finalmente 4. La potencial intersección de este fenómeno con la historia conceptual. Con respecto al primer aspecto, Koselleck sostiene que el punto de partida de nuestras investigaciones sobre experiencias pasadas generalmente se ordena de acuerdo con múltiples criterios. Esto ocasionalmente significa lidiar con anacronismos, causados ​​por los hallazgos de compatibilidades entre circunstancias provenientes de diversos períodos de tiempo que, con la ayuda de una visión sincrónica, muestran cierta contemporaneidad. Además, el delinear los criterios históricos de temporalización denota una dinamización del tiempo que, según afirma Koselleck, tiene lugar alrededor del siglo XVIII. Estas transformaciones conllevaron una nueva idea de la historia: die Geschichte an und für sich (la historia en y para sí misma). La imagen de una historia, siempre contemporánea, se basa en el anacronismo y la simultaneidad de las historias. Este parámetro se puede aplicar cuanto menos en dos niveles: por un lado, con respecto a historias individuales y, por otro, para pensar el espacio:

Es decir, siempre empleamos conceptos que, en su origen, habían sido pensados espacialmente, pero que no tienen un significado temporal. Así hablamos, por ejemplo, de fracturas, fricciones, de la apertura de determinados elementos estables que se entretejen en la cadena de acontecimientos, o de la retroactividad de los acontecimientos en sus condiciones estables. En estos casos, nuestras expresiones proceden del ámbito espacial, casi de la geología que, sin dudas, es muy plástica y muy gráfica, pero que produce también nuestro dilema gráfico. Esto está relacionado con que la historia [Historie], en la medida en que tiene que ver con el tiempo, tuvo que tomar prestados sus conceptos fundamentalmente del ámbito de la espacialidad. Vivimos de una metáfora natural y casi no podemos escaparnos de esta metáfora del fundamento fácil porque el tiempo no es gráfico y tampoco podemos hacerlo gráfico (Koselleck, 2010, p. 141).

Koselleck se detiene en la preocupación por el espacio en relación con lo no contemporáneo en la introducción de Zeitschichten. Con el propósito de aclarar esta noción central, afirma que la historia tiene un alcance espacial que tal metáfora geológica hace posible reconocer: muestra Schichten (estratos) que se mueven en ritmos y duraciones diversas. Esta denominación se encuentra ligada a la Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen, ya que eventos heterogéneos que tienen lugar en la historia pueden emerger en un mismo momento, dando lugar a una integración de enfoques diacrónicos y sincrónicos.

Por ejemplo, gracias a la exploración geográfica del planeta, fue posible establecer comparaciones entre numerosas realidades coexistentes de diferentes civilizaciones. Este tipo de análisis se llevaron a cabo de acuerdo con una concepción del progreso basada en un tiempo homogéneo a través de la cual, se pueden identificar claramente etapas de avance o retroceso en los órdenes cronológicos. Este cambio, ocurrido en el siglo XVIII, permitió a la humanidad medir los posibles progresos en el desarrollo de las regiones atrasadas. La historia, por lo tanto, se entendió como un proceso de mejora continua. A pesar de la existencia de recaídas y desvíos, la idea rousseauniana de una perfectibilité (perfectibilidad) se estableció en el horizonte de las expectativas, algo que tuvo una gran influencia no solo en el curso de la filosofía y la historia, sino también en las direcciones políticas de las sociedades.

Pero este progreso ciertamente no fue homogéneo: Koselleck cita a Friedrich Schlegel para introducir la idea de progreso, cuya desigualdad nos devuelve a la contemporaneidad de lo no contemporáneo y, por lo tanto, se convierte en una experiencia fundamental en la historia. Aun así, sería difícil afirmar una oposición entre el progreso y la contemporaneidad de lo no contemporáneo: “Esta experiencia fundamental del progreso, como se concibió singularmente alrededor de 1800, está arraigada en el conocimiento de lo anacrónico que sucede en un tiempo cronológicamente igual” (Koselleck, 1993, p. 310).

Las citas a otros intelectuales se extienden tanto en los textos de Koselleck que sus reflexiones sobre la Gleichzeitigkeit der Ungleichzeitigen resultan ser una reelaboración de un legado teórico. En cualquier caso, si hacemos un seguimiento de las alusiones específicamente relacionadas con nuestra principal preocupación aquí, es posible observar la relevancia de Schlegel sobre Tucídides. Cada vez que Koselleck se apoya en Schlegel esbozando el Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen, recupera sus meditaciones sobre el progreso y sobre los giros y vueltas de las dimensiones temporales.

Dentro de esta misma designación, es posible incluir un primer ejemplo: el comentario sobre la pintura de Albrecht Altdorfer, a través del cual se introduce la idea de anacronismo en el primer capítulo de Vergangene Zukunft. Esta imagen representa la Batalla de Issus, en 333 a. C., tras la que macedonios triunfan contra los persas. De aquí en adelante comienza el helenismo como una nueva época, lo que en palabras de Koselleck significa que esta obra maestra retrata al mismo tiempo una Historie y una Geschichte. Esta interpretación del famoso Alexanderschlacht, donde “El presente y el pasado quedaron englobados en un horizonte histórico común” sugiere una multiplicación de las capas de tiempo que permitió a los filósofos “ganar distancia” de su tiempo (Koselleck, 1993, p. 22). Un segundo ejemplo aparece en el décimo capítulo de Vergangene Zukunft, donde Koselleck señala la relevancia de los “contraconceptos asimétricos”. En este contexto, la pareja conceptual helenos y bárbaros está lejos de ser neutral. Bajo esta distinción, el desprecio por los segundos era muy claro: mientras que fueron concebidos como brutales y poco hábiles, los griegos se asociaron al lenguaje, el arte y la vida de la polis.

Este último elemento nos lleva al siguiente, a saber, los cambios en las estructuras temporales. En Vergangene Zukunft, esta idea se traduce a lo siguiente: “Así también, en el concepto de simultaneidad de lo anacrónico están contenidas distintas extensiones de tiempo “(Koselleck, 1993, p. 127). En esta oportunidad, nuestro concepto se presenta como un (Erfahrungsmodi) modo de experiencia temporal junto con la irreversibilidad y la repetibilidad de los eventos. Gracias a las combinaciones de estos tres criterios, podemos llegar a identificar, por ejemplo, la complejidad del progreso o la aceleración.. En este contexto, dividir el tiempo compete no solo a hechos, sino también a los sujetos de las acciones y sus correspondientes condiciones históricas.

La Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen denomina una experiencia que establece los horizontes en los que se formuló la historia y al mismo tiempo comprende una ruptura con un tiempo homogéneo. Por el contrario, la contemporaneidad de lo no contemporáneo alberga una multiplicidad de extensiones de tiempo que dependen de los agentes y su situación histórica. Tal concepto nos permite pensar en pronósticos: “Éstas remiten a la estructura pronosticable del tiempo histórico, pues cualquier pronóstico anticipa acontecimientos que están esbozados sin duda en el presente, pero que, precisamente por eso, no se han realizado todavía” (Koselleck, 1993, p. 129). Este aspecto resalta la relación entre las narraciones de cada evento individual con la historia como representación, es decir, historia res gestae e historia rerum gestarum.

Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen y conflicto se asocian principalmente en Zeitschichten. Por un lado, la negación de una uniformidad de tiempo implica un gran Konfliktpotential (conflicto potencial) porque interrumpe las experiencias y expectativas existentes en niveles particulares. Todo depende de la determinación de una relación específica que las sociedades construyeron con la historicidad. Contempla periodos con comienzos y finales únicos que no son iguales entre sí: el tiempo de estas historias no se deriva de un único criterio, sino que, por el contrario, se infiere a partir de memorias en conflicto y construcciones sociales.

En cuanto al último elemento, la cronología está vinculada a lo no contemporáneo cuando se trata de la historia conceptual también. En la introducción del Geschichtliche Grundbegriffe se afirma que al analizar la vida de los conceptos, hay una profundidad histórica que no siempre coincide con las subdivisiones periódicas. Los conceptos nos dicen algo sobre su tiempo como Indikatoren (indicadores) y Faktoren (factores) pero también contienen elementos que van más allá de su propio momento. Esto significa que nos brindan información sobre sus posibilidades; es decir, conocimiento que se aplica en términos potenciales. Somos conscientes del surgimiento de muchos significantes durante el Kampfbegriff que disputan la conquista de ciertos conceptos. Además, sabemos que aquellos que pierden la batalla tienden a permanecer en el olvido. Estos contextos pasados ​​y las contiendas sociales se pueden rescatar gracias a los términos, que reúnen y hacen legibles los elementos que constituyen su historia, es decir, las condiciones históricas que hicieron posible el nacimiento de una nueva categoría.

Conclusiones

Volviendo al itinerario de esta presentación, diremos que encontramos al menos tres aspectos iluminadores. En primer lugar, mediante la Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen, podríamos confirmar una fuerte conexión entre la historia conceptual y la teoría de los tiempos históricos. Dado que no solo tiene un significado central para las teorías de los tiempos históricos, sino también para la historia conceptual y social, se trata de una categoría transversal. Esto significa que la definición de Begriffsgeschichte está muy vinculada a la Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen porque los conceptos pueden comprender una Mehrschichtigkeit (multiplicidad de estratos), lo que es lo mismo que decir, la complejidad y diversidad de una variedad de tiempos. Además, la profundidad histórica de los conceptos no siempre coincide con las cronologías. Solo una investigación que contemple esta perspectiva teórica puede tener éxito al encontrar posibles identificaciones y desidentificaciones entre los eventos cronológicos y los significados. Por lo tanto, esto nos permite estudiar más de un período al mismo tiempo.

En segundo lugar, al explorar los vínculos entre la contemporaneidad de lo no contemporáneo con el orden cronológico, notamos que no hay oposición categórica entre él y la periodización. Si estamos estudiando una experiencia temporal o espacial, es ciertamente difícil ignorar las secuencias temporales. A pesar de que reconocemos que estamos situados en un tiempo conflictivo y no homogéneo, cuando se trata de comparaciones, necesitamos un criterio capaz de indicar retrocesos o anticipaciones en la historia. Sin eso, hacer paralelismos y encontrar afinidades con eventos pasados, no parece ser posible. En resumen, de concebir multiplicidad en el tiempo no resulta la eliminación de los órdenes secuenciales. No es la atemporalidad, sino la transhistoricidad lo que nos ayudaría en este análisis.

En tercer lugar, en tanto podemos usar el concepto en una amplia variedad de situaciones, resulta imperativo definir con mayor precisión cuándo y por qué deberíamos hacer uso de él. Ya dijimos que debido a la naturaleza del tiempo, debemos tomar prestadas categorías de otras disciplinas, y gracias a esta particularidad, encontramos Gleichzeitigkeit des Ungleichzeitigen cuando en experiencias geográficas. Sabemos, además, que podemos identificarlo en la vida de conceptos, obras de arte o conflictos políticos. Además, encontrar ejemplos muestra que las comparaciones se pueden hacer con la antigüedad o en el marco de un Sattelzeit, registrando crisis y cambios. Como consecuencia, podríamos afirmar que podemos emplearlo, por un lado, en muchos ámbitos y, por otro, en muchos niveles. Esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿es este un concepto oblicuo? Si bien es cierto que su identificación depende del punto de vista analítico y de la disponibilidad del conocimiento histórico, corre el riesgo de perder su especificidad. Por lo tanto, nos vemos obligados a elaborar un enfoque metodológico adecuado a nuestro interés teórico. Por ejemplo, la contemporaneidad de lo no contemporáneo puede resaltar afinidades con experiencias históricas, como el racismo y la xenofobia, que deseemos evitar y que surgen hoy en día como un peligro real. De esta manera, probablemente podríamos desarrollar la productividad política de este concepto.

Referencias

Bloch, E. (1962), Erbschaft dieser Zeit. Frankfurt am Main: Suhrkamp.

Koselleck, R. (2000), Zeitschichten: Studien zur Historik. Frankfurt am Main: Suhrkamp.

Koselleck, R. (1993), Futuro Pasado. Barcelona: Paidós.

Koselleck, R. (2010), “Sobre la necesidad teórica de la ciencia histórica”, Prismas, nº 14, pp. 137-148.


  1. UBA-CONICET. Email: lucilasvampa@gmail.com.


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