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Apéndice 6: Las políticas de fomento del sector automotriz del Mercosur, Argentina y Brasil

Además del régimen regional de integración del complejo automotriz tanto Argentina como Brasil desarrollaron políticas de integración productiva en el marco del Mercosur, a nivel nacional y también estadual.

MERCOSUR

Programa de consolidación y complementación de la cadena automotriz

El programa de consolidación y complementación de la cadena automotriz en el marco del Mercosur se propuso el objetivo de intensificar la complementación productiva de la trama regional mediante proyectos del FOCEM y de la ABDI. La Agencia Brasilera para el Desarrollo Industrial (ABDI) fue creada para desarrollar proyectos de integración productiva. Mediante la Decisión CMC 09/2010 se definió el objetivo de potenciar el crecimiento de la integración productiva de la cadena automotriz del Mercosur mediante el fortalecimiento de la competitividad de los pequeños proveedores de autopartes, la viabilización de la sustitución de importaciones y el incremento de las exportaciones y la capacitación tecnológica y el acceso a oportunidades de negocios.

Programa de Integración Productiva

Uno de los principales programas de fomento de cadenas fue el Programa de Integración Productiva del MERCOSUR. El PIP se crea con el objetivo de profundizar el proceso de integración productiva regional para generar en el largo plazo un nuevo perfil de exportaciones con potenciales en términos de desarrollo tecnológico, calificación de recursos humanos y elevación de ingresos reales. En el marco del PIP se crearon una serie de políticas y fondos destinados al cumplimiento de ese objetivo (Lucángeli, 2008).

Uno de los principales asuntos que se trataron en el marco del PIP fue la definición de Integración Productiva, donde se la entendió como un proceso compuesto por el desarrollo conjunto de nuevas ventajas competitivas realizado a partir de la complementación productiva y la especialización intrasectorial entre los países del bloque para la integración de pequeñas y medianas empresas de la región y empresas de los países de menor tamaño económico relativo a los procesos productivos regionales.

Con la creación del Programa de Integración Productiva, el Grupo de Integración Productiva y el Fondo Mercosur de Apoyo a las Pymes se creó el Plan de Desarrollo e Integración Productiva Regional y se implementaron instrumentos horizontales y Verticales. Entre los horizontales podemos mencionar la cooperación entre organismos y entidades nacionales, el desarrollo productivo, la complementación en I+D y la transferencia de tecnología, el establecimiento de un programa regional de capacitación de recursos humanos, la creación de un observatorio regional permanente sobre integración productiva y la articulación del FOCEM con el Fondo Pyme, el BNDS, la CAF y el FONPLATA. Entre los instrumentos verticales podemos mencionar la articulación con los Foros de Competitividad de las cadenas productivas, el establecimiento de Joint Ventures, la integración fronteriza y alianzas para exportación, políticas sectoriales de petróleo y gas, automotriz, aeroindustrial, metalmecánica y metalúrgica, naval, energías alternativas, productos fitosanitarios, sanidad animal, madera y muebles, turismo, industria vitivinícola, etc. (Granato, 2016).

Acuerdos de Complementariedad Económica (ACE): México, Chile, Venezuela, Colombia, Ecuador y Bolivia

Los Acuerdos de Complementariedad Económica (ACE) son acuerdos bilaterales que contraen los países latinoamericanos para abrir sus mercados de bienes en el marco jurídico de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI). A diferencia de los Tratados de Libre Comercio (TLC), los ACE no incluyen todos los bienes y servicios ni los aspectos no comerciales del comercio bilateral.

El ACE 55 entre México y el Mercosur[1], que entró en vigor en enero de 2003, se propuso como objetivo sentar las bases para el establecimiento del libre comercio en el sector automotor y de promover la integración y complementación productiva de sus sectores automotores. Estableció un arancel del 0% para productos nuevos que contuvieran un 60% de contenido regional. Se establecieron cupos para los primeros años y se esperaba liberalizar el comercio a partir del año 2011[2]. En ese año el acuerdo se amplió e incluyó 110 tipos de autopartes. Para el caso argentino el acuerdo solamente comprendía vehículos livianos y pesados pero Brasil también incluyó autopartes. (López et al., 2008).

El ACE 35 entre Chile y el MERCOSUR estableció en el 31º Protocolo una reducción de tarifas para la importación de vehículos hasta el 6% y un régimen de desgravación impositiva y de cupos para automóviles hasta llegar al libre comercio en 2011. Venezuela, Colombia y Ecuador (ACE 59) y Bolivia (ACE 36) también establecieron régimenes preferenciales con rebajas arancelarias para el comercio automotor con el MERCOSUR.

Argentina

Régimen de Aduana en Factoría (RAF)

Consiste en un régimen de admisión temporal en donde se exime de pago de aranceles y de tasa de estadística a la importación de insumos (materias primas, partes, componentes, materiales auxiliares, envases, material de empaque y protección) que fueran a utilizarse en la fabricación de productos destinados a la exportación que se exporten en menos de 365 días. Este régimen, vigente desde 2002, buscó mejorar la situación competitiva de la industria en el mercado externo y con ello lograr un aumento en la producción local de vehículos.

Fondo para el desarrollo económico argentino (FONDEAR)

El FONDEAR dio desde 2014 créditos a sectores estratégicos con el objetivo de fortalecer encadenamientos productivos, desarrollar producciones a escala eficiente, crear empleo, mejorar la competitividad y mejorar la balanza comercial. El sector automotriz fue seleccionado como uno de los sectores estratégicos y se le otorgó prioridad en líneas de crédito destinadas a la instalación de plataformas nuevas, producción local del sistema motor y sus partes, de sistemas de trasmisión y sus partes, de otros sistemas, conjuntos y subconjuntos que no se producen localmente (elementos de seguridad de vehículos, módulos electrónicos, sistemas de inyección, frenos y sus partes, baterías, entre otros) y de fundición, forja y mecanizado[3].

Programa Automotor

El Programa Automotor contempló el fortalecimiento del eslabón autopartista regional, la ampliación de condiciones competitivas frente al crecimiento de ASEAN, la UE y el NAFTA y la resolución del déficit autopartista y la escasa inclusión de socios menores y el aprovechamiento del potencial de complementación (Inchauspe, 2010). El objetivo fue densificar la cadena automotriz, sustituir proveedores internacionales por regionales y fortalecer la complementariedad con eslabones de la cadena de valor (Lucángeli, 2008). El Comité Automotor tiene la responsabilidad de hacer un seguimiento de la inversión, el comercio y la producción del sector y de implementar un Programa de Complementación de la Cadena Automotriz. Para ello planteó promoción de competitividad de proveedores de autopartes, el desarrollo de un sistema de información para la promoción de nuevos negocios intrabloque y el fomento en materia tecnológica y de innovación en la cadena productiva regional.

Leyes de incentivo a la producción de autopartes argentinas

Con el decreto 774/2005 se estableció un reintegro en efectivo sobre le valor de compras de autopartes locales adquiridas por armadoras y productoras de chasis, motores, cajas de cambio y ejes con diferencial. Se exigía un contenido máximo importado del 30% y que fueran destinadas a producir automóviles, utilitarios, camiones u ómnibus en las plantas locales. En 2008 se sancionó la Ley 26.393 de Desarrollo y consolidación del sector autopartista nacional. Con esta legislación se buscó impulsar la producción nacional de motores y cajas de cambio, se amplió el beneficio a 5 años y se elevaron los reintegros (SSPE, 2016)

Mesa de Integración Automotriz

Las mesas de integración productiva están integradas por ministerios, secretarías, sindicatos, cámaras, terminales y autopartistas. Forman parte de una política del Ministerio de Industria para impulsar sinergias entre terminales y autopartistas y lograr una mayor integración nacional, avanzando en la localización de partes y piezas de los vehículos nacionales, desarrollando la industria de autopartes y reduciendo el déficit comercial.

Brasil

De la combinación de las políticas económicas nacionales, federales y estaduales resulta la política industrial de Brasil, que ha tenido un lugar mucho más estratégico que en la Argentina. Además de las características particulares de su federalismo fiscal, Brasil también mantuvo agencias de desarrollo como el BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social), la CODIN (Companhia de Desenvolvimento Industrial do Estado do Rio de Janeiro), o el FUNDES (Fundo de Desenvolvimento Econômico e Social), que actuaron promoviendo políticas económicas para el desarrollo de economías regionales mediante subsidios, créditos y proyectos.

Innovar Auto

En 2011 el gobierno de Brasil lanzó el Plano Brasil Maior (PBM) para mejorar la competitividad de la industria brasilera y un año más tarde impulsó el programa Innovar Auto con el objetivo de mejorar el posicionamiento de su sector automotriz, incrementar el contenido local en los bienes finales y en los procesos productivos, promover la innovación y adecuar los vehículos fabricados a los nuevos estándares medioambientales. (Pascoal et al., 2017; Sica et al., 2014).

El Programa Innovar-Auto (PIA) forma parte del PBM y se propuso incrementar la inversión y la innovación y proteger la industria y el mercado doméstico frente a las importaciones. Ofrece incentivos a los montadores y a los proveedores persiguiendo tres objetivos: Protección de la industria y el mercado domestico; Estimulación de la inversión y la innovación; Mejorar la eficiencia energética de los vehículos producidos en Brasil (Ibusuki et al., 2013)

El PIA incrementa el impuesto a productos industrializados (IPI) para los productos cubiertos en 30 p.p. y ofrece un sistema de créditos fiscales para compañías que ingresen al programa y cumplan con las metas. Los descuentos llegan hasta los 30 p.p. en las tasas de IPI para los vehículos automotores del Mercosur y México bajo ciertas condiciones. Para ser elegibles para la acreditación del PIA la compañía debía cumplir con todas sus obligaciones tributarias a nivel federal y comprometerse a alcanzar para 2017 un mínimo del 12% de mejora en la eficiencia energética. Además se le pedía que emplace actividades que generen el 80% del valor del vehículo en Brasil[4]. Tenían que poseer infraestructura de laboratorio para el desarrollo y prueba de productos. Adicionalmente se pedía que se incremente el gasto en actividades de I+D en Brasil en investigación básica, investigación aplicada, desarrollo experimental y soporte técnico. Finalmente, también se pedía que se incrementen en Brasil los gastos de ingeniería, tecnología industrial básica y construcción de capacidades de proveedores[5] (Pascoal et al., 2017)

La “Guerra Fiscal” y el sistema de incentivos estaduales en Brasil

Al ser más federal que el argentino, el sistema tributario brasileño facilita que los estados subnacionales tengan mayores márgenes de maniobra para establecer políticas fiscales activas.

En el nivel federal, la Ley 9440/97 (actualmente 9826/99 y 12218/10) estableció un régimen fiscal que benefició a productores industriales (como ensambladoras, fábricas de vehículos y de autopartes) mediante el otorgamiento de créditos por el pago de impuestos o contribuciones como el PIS o la COFINS para compensar los débitos del IPI[6].

A nivel estadual, los incentivos incluyeron la donación de parte o la totalidad de la tierra solicitada, la provisión de infraestructura (caminos, servicios públicos, conexiones a vías férreas y/o terminales portuarias), otorgamiento de rebajas impositivas mayores a 10 años y de líneas específicas para importar autopartes, ofrecimiento de créditos a tasas fijas inferiores a las tasas de referencia locales y otros beneficios como el transporte público para empleados, guarderías o medidas medioambientales (Lazo et al., 2011). La región sudeste (Espirito Santo, Minas Gerais, Rio de Janeiro y Sao Paulo) y Sur (Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul) han desarrollado políticas de incentivos fiscales, al igual que la región Nordeste (Bahía, Ceará, Pernambuco y Rio Grande do Norte).

Estado de Bahía: Programa Desenvolve

Programa de desarrollo industrial e integración económica para fomentar la diversificación de la estructura industrial mediante la instalación de nuevas industrias y la modernización de las existentes. Uno de los sectores específicos beneficiados es el de automóviles. Apunta a generar empleo, vocación regional y subregional, desconcentración de la actividad industrial, desarrollo tecnológico y responsabilidad ambiental. Amplía el plazo, ofrece descuentos o exime el pago del impuesto ICMS

Estado de Amazonas: Zona Franca de Manaos (ZFM)

Con el objetivo de fomentar la creación de una base económica y promover la integración productiva y social en la Amazonia se realizan obras de infraestructura para la consolidación de un Polo Industrial en Manaos. Allí se ofrecen beneficios fiscales del gobierno federal y políticas tributarias estaduales y municipales.

Entre los incentivos fiscales federales, una reducción de hasta el 88% del Impuesto a la Importación (II) sobre insumos destinados a la industrialización, exención del pago del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI), reducción del 75% del impuesto sobre la Renta de las Personas Jurídicas y reducciones adicionales para inversiones prioritarias, exención del pago al PIS y COFINS. Entre los incentivos estaduales, el Estado de Amazonas ofrece la restitución parcial o total (entre el 55% y el 100% del pago del ICMS. Los incentivos municipales del Municipio de Manaos ofrecen la exención del pago del Impuesto sobre la Propiedad Predial y Territorial Urbana, de las Tasas de Servicios de Recogida de Basura, Limpieza Pública, Conservación de Vías y Bienes Públicos y las Tasas de Licencia para empresas que generen más de 500 empleos de forma directa.

Además de estos beneficios, la Superintendencia de Desarrollo del Nordeste (SUDENE) ofrece incentivos fiscales para el desarrollo de actividades económicas dirigidas a la región como la reducción del impuesto sobre la renta IRPJ, la depreciación acelerada y el descuento de PIS, PASEP y COFINS, la exención de recargos de flete para la Renovación de la Marina Mercante AFRMM y el Impuesto sobre Operaciones Financieras IOF

Estado de Rio de Janeiro: RIOPEÇAS

El Estado de Rio de Janeiro compromete la construcción de un centro de entrenamiento en Angra dos Reis, la extensión del gasoducto hasta la planta de Volkswagen, la reforma del aeropuerto de Resende, la mejora de los accesos a la fábrica, la concesión de la terminal en el el puerto de Sepetiva y áreas exclusivas en el puerto de RJ. Además, ofrece un diferimento por cinco años del ICMS, con una reducción del 40% en la corrección monetaria, sin interés. La ciudad de Resende ofrece la exención del pago del IPTU, del ISS y de las tasas por diez años. La donación del terreno de 2 millones de m2 fue realizada por Luis Eduardo Monteiro Tarquino da Costa, un empresario del sector, sin costo para el sector público. A cambio de esto Volkswagen compromete inversiones por 250 millones de USD, la generación de 1500 empleos directos y una producción de 50 mil camiones y ómnibus por año. Además de VW, Peugeot también se instaló en Puerto Real, un municipio cercano a Resende en el Estado de Rio de Janeiro consiguiendo terreno gratis y ventajas fiscales durante 50 años (Alves, 2001; Arbix, 2000)


  1. En Noviembre de 2019 en una reunión bilateral entre el presidente electo Alberto Fernández y el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador el sector automotriz fue nuevamente una pieza clave en una potencial negociación ya México exigiría la liberación del comercio en el rubro automotriz a cambio del ingreso de productos argentinos como carnes y granos. “La Doctrina Estrada: Por qué AMLO rechazó ser el líder regional que esperaba Alberto”, Jesus Perez Gaona, La política Online, 04/11/2019
  2. A principios de 2012, Brasil solicitó a México una revisión del ACE 55, en virtud de la balanza negativa que estaba registrando. Ante el déficit comercial, la idea del gobierno era otorgar mayor protección al mercado interno y a la industria. Desde octubre de 2011, Brasil había incrementado el IPI, adicional de 30 puntos porcentuales para vehículos importados desde afuera del Mercosur y México, para hacer frente al saldo comercial negativo, principalmente de la competencia asiática. Después de un mes de negociaciones, donde inclusive se llegó al temor de perder el acuerdo, los negociadores gubernamentales de ambos países acordaron la adopción de cuotas libres de arancel y de medidas sobre el contenido regional de vehículos ligeros (Carbajal-Suárez & Morales-Fajardo, 2017).
  3. Se otorgó un crédito de 67 millones de pesos a Industrias Guidi, proveedora de Toyota y de General Motors. La empresa está dedicada al estampado de partes de carrocería en acero y al ensamblado de conjuntos soldados y obtuvo un crédito para ampliar producción de piezas y conjuntos soldados para la Hilux. También se otorgó un crédito de 600 millones de pesos a Toyota para desarrollar un nuevo modelo de Hilux y ampliar su capacidad de producción a 140 mil unidades al año. “Créditos productivos: primeros créditos del FONDEAR”, Página/12, 12 de Septiembre de 2014.
  4. Elegibles entre moldeado, soldadura, pintura y tratamiento anticorrosión, inyección de plástico, fabricación de transmisión, ensamblaje del sistema de dirección y suspensión, ensamblaje del sistema eléctrico, ensamblaje del eje y del sistema de frenos, fabricación de carrocería autoportante o ensamblaje de chasis, ensamblaje final del vehículo, inspección final y pruebas de compatibilidad.
  5. Elegibles entre desarrollo de ingeniería, tecnología industrial básica, capacitación del personal involucrado en investigación y desarrollo, desarrollo de productos, incluidos vehículos y partes de vehículos, construcción de laboratorios, desarrollo de herramientas, moldes y modelos para moldes y actividades relacionadas con el desarrollo de proveedores
  6. Tanto el Programa de Integración Social (PIS) como la Contribución para el financiamiento de la seguridad social (Cofins) son impuestos federales cuyo objetivo es el financiamiento del sistema de seguros de desempleo y la seguridad social. El beneficio se obtiene como un crédito por el pago de dichos impuestos que puede utilizarse para deducir el pago de impuestos como el Impuesto a la venta de Productos Industrializados (IPI) (Lazo et al., 2011).


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