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Introducción

Narrativas en Educaciones Físicas escolares

Guillermo Celentano

La vida es como una leyenda:

No importa que sea larga, sino que esté bien narrada.

 

Séneca

Si en este momento has llegado a leer este apartado del libro, nos gustaría hacerte una simple pregunta: ¿cómo contarías algo que a tu criterio merece ser compartido entre tus vivencias con la educación física? Seguramente escogerías “algo” que por motivos particularísimos dejó de ser una situación corriente y logró transformarse en especial para vos, a tal punto que concitó tu atención lentamente y, a pesar de todas las cosas que debés preservar en tu memoria, te acompañará por siempre…

Este capítulo releva comentarios informales, notas de color contadas por los protagonistas en la “cocina” de nuestra tarea. En estos múltiples espacios aparentemente grises e improductivos, los profesores nos confiaron anécdotas y vivencias, que en principio nada tenían que ver con el objetivo de nuestro trabajo. A medida que compartíamos más tiempo con nuestros informantes, en los ámbitos donde ellos habitualmente se mueven y desde los modos informales cotidianos, espontáneos de comunicación que entablamos, nos revelaban sin saberlo importantes claves de interpretación. Y dieron sentido a observaciones que sin estos aportes, antes considerados como marginales, hubieran perdido la valiosa contribución del contexto, en términos de Geertz (1996)[1].

El problema aquí no es moral sino epistemológico: qué pasa con la comprensión cuando desaparece la empatía. No se trata de convertirse en un nativo o en una bruja, se trata nada más y nada menos de conversar con ellos a fin de, al comprenderlos, ampliar el universo del discurso humano (ensanchar el papel que la razón desempeña en la historia) (Geertz, 1996, pp. 30-31).

Sin dudas, esta orientación intelectual nos permitió desplazarnos dialécticamente desde lo más marginal y local en los comentarios de un protagonista, hasta detalles a priori, considerados más pertinentes y abarcadores a los fines de nuestra investigación, tales como un texto académico o el registro de una observación, y luego proceder a la inversa. En términos de Geertz, la validez de este enfoque resulta en

la forma en que puedan ser puestos ambos aspectos a la vista simultáneamente. Hay que ir y venir entre el todo concebido a través de las partes y las partes concebidas a partir del todo que las motiva. No puede saberse que es un juez de línea a menos que no se sepa lo que es el fútbol y viceversa (Geertz, 1996, p. 31).

Hasta ahora, este punto de vista, esta manera de contar, no había sido explicitado en nuestra descripción de la educación física escolar.

Este apartado se propone describir una educación física desde aspectos que nada tienen que ver con los contenidos, el currículo, o planteos epistémicos. Procurará relevar, a partir de relatos y anécdotas, particularidades de una asignatura escolar transitada por personas, quienes, además de ser circunstancialmente profesores y alumnos, mientras desempeñan sus tareas intentan encontrar un espacio a partir del cual procurar ser más felices durante su tránsito por las instituciones…

Al ser descripciones que algunos colegas nos comentaron, el formato de escritura es descriptivo y coloquial, respetando formas de expresarse que les propios actores escogieron. Ellos tenían la necesidad de aclarar estos aspectos, ya que siempre ocuparon el lugar de un comentario, de una nota de color. Pero, al analizarlas en conjunto, nos revelaron formas idiosincráticas que diferentes profesores y alumnos han ido encontrando para afrontar situaciones imprevistas, por tanto imposibles de anticipar.

Oresta López Pérez[2] cita a Bertaux para hablar de la función expresiva, para dar cuenta como un fragmento de las historias de vida de los actores. Esto no es un modo específico de hacer teoría, sino un modelo interpretativo. La función de los relatos es ofrecer a los lectores la oportunidad de ser testigos de las propias vidas de nuestros protagonistas. Entonces ellos nos traerán a la escena la pluridimensionalidad de la historia, de la economía, de las relaciones de género, etc.

Intentaremos mostrar cómo, a partir de distintos relatos, la manera personal de intervenir de diferentes profesores y profesoras. Poniendo en valor cómo estos emergentes generan vínculos, posibilitan la circulación de la palabra e involucran a los otros en la superación de situaciones que rompen la rutina, lo previsible, lo conocido.

En escritos anteriores hemos diferenciado tres formas de saber que profesores y profesoras despliegan en la enseñanza de la educación física escolar. Esta vinculación con los contenidos de la educación física escolar nos permiten afirmar que los propios actores en sus prácticas cotidianas configuran sentidos y significados propios de una manera de hacer que, reconfigurada de manera artesanal y, a partir de ello, transformada en una herramienta, constituye lo que denominábamos el “saber deportivo”[3], el “saber enseñar”[4] y el “saber institucional”.

En nuestra intención de describir la enseñanza de la educación física en la perspectiva de los actores, en estos más de diez años ininterrumpidos de búsquedas, hemos recurrido a diferentes formatos. Intentando preservar la autenticidad de las clases observadas, y sobre todo intentando mostrar a los actores que intervinieron en cada entrevista, en cada encuesta, en cada grupo de discusión, del modo en que ellos se desenvuelven. Apelamos a notas, rastreos bibliográficos, grabaciones, dibujos, y ahora por primera vez nos atrevemos a ofrecer a nuestros lectores un formato más libre: las narrativas.

Mantenemos la tradición de procurar no esencializar, no cerrar la descripción en un relato único.


  1. Geertz, C. (1996). Los usos de la diversidad. Barcelona: Editorial Paidós.
  2. López Pérez, O. (2010). Que nuestras vidas hablen. Historias de vida de maestros y maestras indígenas Tének y Nahuas de San Luis de Potosí, Impreso en México: El colegio de Potosí.
  3. Esta dimensión la utilizamos para incluir tanto los aspectos reglamentarios, técnicos, tácticos y estratégicos del deporte en cuestión, conocimientos acerca de los de ese “saber deportivo”, tengan relación o no con su historia de prácticas deportivas. También consideraremos, y de forma particular, las relaciones que el profesor establece y propone con respecto a los juegos, las gimnasias y las actividades en la naturaleza y al aire libre al enseñar el deporte, prácticas también escolares que configuran a la educación física.
  4. Refiere fundamentalmente a principios, criterios y formas de enseñanza; fines y valores de las prácticas; condiciones y procesos que conforman la enseñanza; cómo se transmiten y qué sostiene esa forma de enseñanza.


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