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13 Relaciones gobierno-empresa

Un análisis de los chaebol y su papel en el desarrollo económico surcoreano

Mateo Banguero y Maximiliano Mainardi (UAI-GEAP)

Introducción

El autor Chang Kyung-Sup (1999) realiza una visión crítica del milagro económico surcoreano llevado a cabo durante la segunda mitad del siglo XX. Este período de “modernidad comprimida” –como lo llama el autor– fue orientado principalmente al desarrollo y crecimiento económico. Un elemento clave de este fenómeno ha sido la vinculación entre los chaebols y el estado surcoreano, que han trabajado de forma muy cercana para lograr el objetivo del desarrollo industrial. A pesar del éxito que produjo la economía desde 1962, en 1997 se produjo una fuerte crisis económica que llevó la economía a su liberalización a partir de 1998. Muchos analistas (Santarriaga, 2007; Lee, 2000; Chang, 1999) han apuntado como responsables de la crisis a los grandes conglomerados y al gobierno por el manejo irresponsable y muchas veces corrupto de los recursos financieros. Debido a esta crisis el gobierno surcoreano debió llevar a cabo varias reformas, sobre todo en el aspecto financiero y del sector público que fueron destinadas a tratar de desmantelar parte del sistema en el cual el Estado mantenía gran control sobre la economía.

La crisis finalmente fue superada y, sin embargo, al día de hoy, la economía surcoreana presenta grandes desafíos de cara al futuro. Según datos de la Organización para la cooperación y el desarrollo (OCDE) (2017) Corea del Sur presenta una alta tasa de desempleo juvenil, alta dependencia de su comercio exterior y envejecimiento de la población sumado a la baja tasa de fertilidad (1,2 hijos por mujer). Vale aclarar que todos los presidentes desde la vuelta a la democracia en Corea del Sur han estado envueltos en casos de corrupción, ya sea de forma personal o por parte de sus familiares. Si se mira al pasado, los chaebol o grandes conglomerados coreanos han sido el motor del desarrollo en Corea y la base del éxito de la modernidad comprimida; pero ¿cuál fue el papel de los chaebols en la crisis del 97 y cuál fue el impacto de sus reformas? El artículo expondrá algunas de las dinámicas en la relación entre el gobierno y los grandes conglomerados realizando un breve repaso histórico hasta algunos de los conflictos que se desprenden de esta relación.

Estructura económica de Corea

La estructura económica de Corea del Sur durante la década de los 80 estaba basada en incentivar la creación de grandes conglomerados llamados chaebols, para conseguir una ventaja competitiva contra las demás economías en la región, que se basaban en sectores como la industria pesada y química. Chang Kyun-Sup (1999) revela algunas de las características en la estructura de los conglomerados: concentración de la propiedad y la gestión empresarial; fusión de propiedad y gestión; una diversificación excesivamente ambiciosa de las operaciones comerciales; orientación hacia el rápido crecimiento (en contraposición a la ganancia estable); dependencia excesiva de los préstamos bancarios y coeficientes de deuda excesiva; exageración de los activos corporativos sobre la base de la inversión recíproca entre las empresas miembros; colusión con líderes políticos y burocráticos generalmente a través de sobornos; y control despótico del trabajo (Kyung-Sup, 1999).

Los chaebols están definidos por 3 características estructurales: (1) Se encuentran integrados por numerosas empresas que operan de manera diversificada, pero que a su vez forman una economía de escala, produciendo los insumos para los productos finales; (2) Poseen una fuerte organización de liderazgo vertical y una debilidad en la gobernanza corporativa, ya que la toma de decisiones es realizada por el mayor propietario del conglomerado. En la experiencia coreana eran las grandes familias las que poseían la mayoría de las acciones en los conglomerados y así controlaban la toma de decisiones, esto dejaba un corto margen de participación dentro de la empresa a los accionistas minoritarios. El caso de Samsung y la familia Lee nos demuestra claramente el funcionamiento burocrático de los conglomerados antes de la crisis de 1997; (3) Los conglomerados poseían una fuerte influencia política, lo que les daba cierta inmunidad para mantener sus monopolios u oligopolios en el mercado coreano (Murillo & Sung, 2013).

Génesis de los chaebol

Desde finales de la Guerra de Corea, el estado surcoreano sobrevivía apenas de una economía principalmente agraria y minera, sumado a una infraestructura destruida y a la escasez de recursos naturales. En vistas de la situación de posguerra, Estados Unidos comienza a aportar ayuda económica y financiera al estado surcoreano para la reconstrucción[1]. Alice Amsden (1989) ubica los comienzos de las relaciones entre el Estado surcoreano y los chaebol durante la década de los 50. Según Amsden (1989: 39) la ayuda económica de EE. UU. era aprovechada por los empresarios para cualquier tipo de negocio que vieran beneficioso. Esto hizo que los mismos se acercaran al gobierno para lograr mejores acuerdos, debido a que era este el que decidía el destino de los fondos los cuales, vale mencionar, eran entregados a tasas de interés subsidiadas. El gobierno también permitía exenciones de impuestos y otorgaba contratos preferenciales para grandes proyectos gubernamentales. A fines de la década del 50 con la disminución de los créditos para la reconstrucción y con el lento avance de la industrialización debido entre otras cosas a las políticas macroeconómicas conservadoras y la corrupción (Amsden, 1989: 49) la sociedad entraría en un proceso de crisis que devendría en un golpe militar en 1961.

Otro de los factores que se destacan del período anterior a la entrada al poder de Park son algunas reformas institucionales. Sumada a las reformas agrarias durante el gobierno de Rhee se introdujeron las reformas “del Código Civil, el Código Penal, las leyes de derechos de autor y las leyes laborales” (Cuéllar Escobar, 2009: 7). Estas reformas tuvieron impacto en lo que Rodrick (2000) denomina como las 5 instituciones para lograr el desarrollo (Cuéllar Escobar, 2009: 7-8). Estas instituciones son (1) Derechos de propiedad; (2) Instituciones regulatorias; (3) Instituciones para la regulación macroeconómica; (4) Instituciones para la seguridad social; y (5) Instituciones para la gestión y resolución de conflictos. Esta base institucional ya creada antes de la llegada del gobierno militar permitió afianzar la estabilidad macroeconómica y parte del control que el Estado tendría en la economía una vez establecido el gobierno autoritario.

En 1962, Park Chung Hee accede al poder luego de un golpe de estado y comienza a delinear la política económica que iba a seguir el país. La base sería un Estado fuerte que se encargue de centralizar y asignar los recursos. La iniciativa y las empresas iban a seguir en manos de los privados, pero el Estado iba a seleccionar cuáles eran los sectores estratégicos para el desarrollo del país e iba a desviar la mayoría de recursos para el desarrollo de estos sectores. Además, el Estado iba a brindar beneficios a ciertos business groups como créditos con baja tasa de interés, acceso a tecnología extranjera, subsidios estatales y protección en el mercado local (Kim, 2010: 159). En las palabras del propio Park, antes de comenzar su mandato en 1962 se delineaban sus planes para el desarrollo de Corea y en especial con respecto a los grandes conglomerados:

One of the essential characteristics of a modern economy is its strong tendency towards centralization. Mammoth Enterprise ­considered indispensable, at the moment, to our country- plays not only a decisive role in the economic development and elevation of living standards, but further, brings about changes in the structure of society and the economy […] Where the appalling power of mammoth enterprise is concerned, only with private profit under a self-assumed assertion of contribution to national development, there is no free competition […] Therefore, the key problems facing a free economic policy are coordination and supervisory guidance, by the state, of mammoth economic strength. (C. H. Park, 1962: 228-229 en Amsden, 1989: 50).

El gobierno de Park creó el Economic Planning Board (EPB) (Han, 2014). Su función era la planificación estatal del desarrollo. El EPB establecerá ciertos objetivos para cumplir en una serie de planes quinquenales los cuales se focalizarán al desarrollo de algún tipo de industria en cada uno de ellos. El Primer Plan Quinquenal (1963) fue orientado a promover a las industrias medianas como la confección textil, la agroindustria, la industria del cemento, los fertilizantes, la electricidad y la refinación del petróleo, con el objetivo construir una estructura industrial autosuficiente. El segundo Plan Quinquenal (1967) fomentó directamente a la industria pesada como la siderurgia, mecánica y automotriz con la finalidad de modernizar la estructura industrial y construir industrias que sustituyeran a las importaciones. El Tercer Plan Quinquenal (1972) tuvo como objetivo impulsar la química y la industria pesada añadiendo en este plan el incentivo para la construcción naval, la producción de acero y el surgimiento de la producción petroquímica y derivados, con el objetivo de construir una estructura industrial orientada a la exportación de los productos de estos sectores. (Cuéllar Escobar, 2009: 20)

Para la financiación de estos planes quinquenales, el gobierno de Park optó por someter al sistema financiero a una reforma que logrará socavar la falta de capital para la inversión de los planes económicos. Es por ello que una de sus primeras medidas es la nacionalización del sistema financiero, así, el gobierno se aseguraba la capacidad de asignar recursos económicos a las industrias específicas de sus planes. Ciertamente encontraremos en esta medida una de las primeras relaciones directas entre el Estado-empresa que mostrará la dinámica de esta relación, con un fuerte carácter represivo desde el gobierno sobre los empresarios que no gocen de sus afectos, debido a que el acceso al crédito financiero era otorgado por el Estado y aquellas empresas que no optaban por las medidas propuestas por el gobierno central no tendría acceso directo a la financiación y a los créditos. Por otro lado, cabe resaltar el espíritu nacionalista de Corea, ya que desde el gobierno había una directriz que no permitía la inversión extranjera directa (IED) en los sectores industriales como el automotriz, para mantener su autonomía regional. (Cuéllar Escobar, 2009).

Características de la relación gobierno-empresa

Cuéllar Escobar (2009) considera que hay dos variables indispensables para la transformación económica y que nos servirá para analizar la relación entre el gobierno coreano y las empresas. Una es la variable de autonomía que “… hace referencia al cumplimiento de lo que se conoce como las reglas weberianas de la burocracia…” (Cuéllar Escobar, 2009: 23) y por el otro lado la variable de enraizamiento, que “… hace alusión a la capacidad del Estado para establecer relaciones de cooperación e interlocución con los receptores directos de su política” (Cuéllar Escobar, 2009: 23). Para este caso la variable o concepto de enraizamiento nos sirve para entender cuál fue el nexo entre el gobierno y quienes vehiculizaban sus políticas para el desarrollo económico e industrial del país que son las empresas. Estas –por un lado– gozaban de autonomía pero –por otro lado– también estaban enmarcadas por dentro de un plan económico general y sistemático planeado por el gobierno a través del EPB.

Una de las consecuencias que se dio en el período posterior a 1962 fue el personalismo que impregnó la relación del gobierno y las empresas. Este fenómeno se debió a la existencia de un gobierno autoritario, que planeaba un control estricto sobre el devenir de su economía y una estructura de mercado oligopólica en Corea, ya que el mercado estaba controlado principalmente por unas pocas grandes empresas con un gobierno corporativo jerárquico. Este tipo de relaciones son a menudo definidas por el término en inglés crony capitalism o capitalismo clientelar, haciendo referencia al aspecto colusorio que se generó y que veremos posteriormente (Seungjoo & Sang-Young, 2008). Es necesario aquí también introducir el concepto de amakudari o paracaidismo político, el cual consiste en el intercambio de funcionarios desde el gobierno hacia la dirigencia de las empresas y viceversa. Es una palabra japonesa ya que allí tiene su origen este fenómeno, pero luego se ha convertido en una característica también del capitalismo en Corea.

La estructura de mercado oligopólica y el control del Estado coreano en el mercado de commodities resultó en que los chaebol no compitan entre ellos en el precio (Amsden, 1989). La competencia entre chaebol según Amsden (1989: 152) se dio por lograr captar los créditos que otorgaba el gobierno. En este sentido el gobierno logró mediante un elemento meritocrático mesurado por el porcentaje de exportaciones que lograba cada empresa “… una tasa de crecimiento y productividad que no tuvo precedentes” (Amsden, 1989: 152) este elemento meritocrático también es visualizado por Cuéllar Escobar cuando afirma que:

… la férrea disciplina impuesta por el gobierno coreano se evidenció en la exigencia continua respecto a metas de exportación, volúmenes de producción y calidad de los bienes elaborados. A cambio de ello, las empresas coreanas recibieron estímulos y protecciones de diversa índole con el fin de sobrellevar las pérdidas iniciales que deben soportarse en proyectos que implican nuevos aprendizajes tecnológicos. En contraprestación, el gobierno ofreció a las empresas que asumían proyectos riesgosos la posibilidad de compensar eventuales pérdidas a través de créditos preferenciales, barreras arancelarias y derechos de explotación de negocios alternos bajo condiciones monopólicas. (Amsden, 1989 en Cuéllar Escobar, 2009: 24).

Gobernanza corporativa

Según Santarriaga “… la gobernanza corporativa se refiere a las reglas, estándares y organizaciones que gobiernan el comportamiento corporativo de propietarios, accionistas, directivos y administradores. A través de estas reglas y normas se definen las responsabilidades, así como la credibilidad de los inversionistas de capital” (Santarriaga, 2007: 59). Los chaebols en tanto base de la estructura económica de Corea del Sur fueron muy importantes para el despliegue económico desde su creación como Estado, ya que desde 1970 a través de los distintos planes quinquenales de desarrollo, el gobierno coreano buscó apoyar a las empresas e industrias. Teniendo como objetivo gubernamental la creación de una infraestructura básica de transporte, la modernización de algunos sectores industriales, el crecimiento de las exportaciones, el crecimiento de industrias dedicadas a la obtención de materias primas y el desarrollo de la industria química y pesada que ayudase con la “esencia” de los chaebols, la cual se basaba en un gran emprendimiento y su efectividad económica, su perspectiva a largo plazo y su demanda de mano de obra calificada. Este conjunto de refuerzo mutuo hizo que Corea del Sur se convirtiera en una economía emergente durante las últimas décadas (Shim & Strees, 2010).

Por la gran acumulación de capitales por parte de los chaebols, podemos observar que a partir de 1980 debido a regulaciones gubernamentales los chaebols se encuentran con la prohibición de entrar en el sector bancario. Sin embargo, el gobierno no les prohibió a los chaebols ser propietarios de bancos (Santarriaga, 2007). Sin lugar a dudas, los chaebols durante la década de los 80 proliferaron en todas las áreas del mercado coreano –especialmente en la industria pesada–, convirtiéndose en fuertes multinacionales que competían en la economía global, aunque hayan dejado de necesitar el financiamiento estatal a raíz de la internacionalización de capitales que se dio en toda Asia, especialmente proveniente de Japón. El gobierno corporativo de estas grandes empresas empezó a mostrar las falencias que tenía a raíz de la centralización del poder (Murillo & Sung, 2013).

Además, esta centralización del poder se podía observar en la influencia que tenía el dueño sobre las políticas que debían seguir todas las compañías del conglomerado, ya que él tenía la última palabra sobre las decisiones y actividades de planeación que se fueran a implementar dentro del conglomerado. Esta autocracia corporativa generaba que los stakeholders tuviesen desconfianza a la hora de realizar inversiones dentro del mercado y asimismo dentro de las empresas, ya que las decisiones del dueño del conglomerado serían para cumplir sus intereses y no el de los accionistas (Murillo & Sung, 2013).

Un ejemplo de las falencias de la gobernanza corporativa lo ilustra la administración de los bancos, dado que el gobierno obligaba a las instituciones financieras a prestar capitales a determinados chaebols. Las decisiones de los ejecutivos bancarios eran nulas ya que la presión del gobierno era constante y la influencia política de los chaebols originaba que no se tuviese en cuenta si la capacidad de endeudamiento y formas de pago de los chaebols les permitiría pagar la deuda, es así que los chaebols tendían a sobre invertir y realizar inversiones peligrosas que ponían en riesgo al sistema económico de Corea (Santarriaga, 2007).

Además, el sistema de participaciones cruzada –en donde varias empresas poseen acciones en otras empresas que pertenecen al mismo chaebol–, hacía muy difícil el control y supervisión de estos por parte del Estado, ya que la falta de transparencia en el gobierno corporativo hacía que se ocultase los verdaderos movimientos accionarios y de capitales dentro de los chaebols (Murillo & Sung, 2013).

Crisis

Doowon Lee (2000) realiza un análisis de las causas de la crisis financiera de Corea del Sur del año 1997. Según el autor, el desencadenante de la crisis fue la negativa de los acreedores extranjeros de renovar los créditos a corto plazo que poseían las instituciones financieras coreanas. Esta interrupción de los créditos obligó al gobierno a pedir un rescate al Fondo Monetario Internacional (FMI) el día 21 de noviembre de 1997 y generó una demanda excesiva de las personas que buscaban asegurar la mayor cantidad de divisas posibles. Esta demanda de divisas impulsó el tipo de cambio y aumentó considerablemente el precio del dólar con respecto al won, aumentando la tasa de interés y los montos de las deudas de los grandes conglomerados. Finalmente se produjo un el estallido de la bolsa de valores y la quiebra de varios conglomerados aumentando los niveles de desempleo (Lee, 2000: 13)

Según Lee (2000: 10-11) hubo motivos internos y externos a Corea por los cuales los acreedores extranjeros decidieron cancelar los créditos. Entre los motivos externos el autor señala el temor al contagio que se propagó luego de la crisis en el Sudeste Asiático. Entre los motivos internos destaca que se generó desconfianza en las instituciones financieras debido a créditos de los chaebol que habían declarado quiebra[2] y quedaron insolventes, así como también los errores en la política económica del gobierno que no pudo introducir una ley de reforma financiera y la nueva ley laboral declarada fue considerada insuficiente para el rígido mercado laboral surcoreano. Otros motivos internos fueron el mal manejo de la quiebra del conglomerado Kia y el déficit crónico de la cuenta corriente debido a la brecha entre la tasa de inversión y ahorro. Si bien la tasa de ahorro era alta, la tasa de inversión superaba a esta última en un 2% o 3% por año (Lee, 2000: 12), esa diferencia debía ser ocupada por ahorro externo. Finalmente, Lee (2000) señala a los lazos de colusión entre gobierno y empresas como otro de los causantes en la pérdida de confianza en las instituciones financieras coreanas. Debido a la política dirigista llevada a cabo para el desarrollo de Corea del Sur durante la segunda mitad del siglo XX, el estado coreano controlaba las instituciones financieras para transferir recursos donde este consideraba necesarios. Este fue el ingrediente final para retroalimentar las inversiones de riesgo de los conglomerados ya que los empresarios mantenían influencia en altos funcionarios a través de los cuales obtenían créditos baratos del sector financiero (Lee, 2000: 13).

El gobierno coreano entendía que para salir de la crisis tendría que implementar reformas que regularan el gobierno corporativo y mejorar las operaciones de los chaebols. Una de las primeras decisiones tomadas por el gobierno para regular el gobierno corporativo fue, como nos indica Santarriaga, “… los cambios en la estructura de participación dentro de los conglomerados que reflejan los esfuerzos realizados por el gobierno para impulsar una política de transparencia, donde se fomenta la participación de estos grupos en la bolsa de valores” (2007: 55). Con esta política de transparencia el gobierno buscaba liberalizar la economía y quitarle margen de acción a los propietarios familiares de estos conglomerados, como es el caso de la familia Lee quien manejaba totalmente las decisiones corporativas de Samsung. (Santarriaga, 2007).

Además, se buscó la liberalización del mercado para acabar con ciertos monopolios y oligopolios que hacían que la inclusión de nuevas firmas al mercado fuese imposible, ya que el poder de negociación que poseían los conglomerados impedía un acuerdo interempresarial y podrían bajar los precios a su gusto para generar la pérdida de capital de los nuevos competidores. Esto impedía que funcionase una libre competencia en el mercado y que la economía se estancara (Kim, 2003).

Aparte de la liberalización del mercado, el gobierno de Corea del Sur a raíz de las presiones del FMI decidió abrir la Bolsa de Corea para atraer inversores extranjeros. De este modo se buscaba aumentar la financiación directa de las empresas coreanas, para así suplir la falta de inversiones indirectas por parte de los bancos en Corea, cuya mayoría se encontraba en un déficit fiscal mayor del 8% y tras la ley impuesta por el gobierno, los bancos que presentaran este nivel de déficit no podrían seguir funcionando como entidades financieras. Con todo ello el gobierno buscó subir la financiación de los chaebols y al mismo tiempo buscó el desendeudamiento de los bancos (Shim & Strees, 2010).

Con el objetivo de salir de la crisis económica, el presidente Kim Dae Jung adoptó ciertas reformas que consideraba esenciales para terminar con la misma. La reforma del sector financiero fue una de las primeras medidas por las que optó, considerando a los asuntos críticos en primer lugar. El plan de acción dentro de esta reforma iniciaba con medidas extremas como el cierre de bancos insolventes, el otorgamiento de plazos a mediano y corto para la reducción del porcentaje de deuda de los bancos y refinanciamiento de la deuda (Chang & Shin, 2003: 86).

Chang & Shin (2003: 86-87) nos explican que la reforma de 1997 tenía como objetivo: A) La reducción radical del porcentaje de endeudamiento en las grandes corporaciones; B) la aplicación de los programas Workout y Big Deal que tenían como objetivo la liberalización de la economía y una mayor responsabilidad estatal en los procesos administrativos de las instituciones, como medida contra la corrupción entre la relación gobierno-empresa; C) cambios en la gobernanza de los chaebols.

Rangel (2010: 70) nos explicará que el cambio estructural de la gobernanza de los chaebols se adoptará según las siguientes medidas:

  • Fortalecer los derechos de los accionistas, particularmente la de los accionistas minoritarios
  • Fortalecimiento institucional y estratégico de los derechos de los inversionistas
  • Fortalecer los derechos de los acreedores
  • Mejorar la confiabilidad y funcionamiento de los consejos de administración
  • Mejorar el sistema legal, se deberán incluir procedimientos mejorados para resolver casos de insolvencia económica
  • Mejorar la transparencia de la información financiera y asegurar su confiabilidad

Santarriaga nos indica que “Los cambios en la estructura de participación dentro de los conglomerados reflejan los esfuerzos realizados por el gobierno para impulsar una política de transparencia, donde se fomenta la participación de estos grupos en la bolsa de valores” (Santarriaga, 2007: 60). Además, el presidente Kim Dae-jung creó la Comisión de Supervisión Financiera en 1998, con la que buscaba desarrollar una reforma financiera contra la crisis, basada en la apertura del sector a la inversión extranjera, una desregulación que introdujo una orientación de mercado y cambios en las atribuciones del Banco Central. Además, decidió poner en práctica políticas en favor del consumo privado y la inversión interna; también redujo los costos de financiación bajando las tasas de interés, para que los ciudadanos pudiesen acceder más fácilmente a los bienes y servicio para reactivar la economía (Haley, 2000). Siguiendo la idea de Haley, el despegue económico coreano se dio por la inversión de capital llevada a cabo en los años anteriores a la crisis, y esto llevó al crecimiento de la productividad en Corea del Sur. Pero la productividad de los factores se había incrementado solo marginalmente y por ende esto no podía llevar a un alza en la productividad a largo plazo.

Conflictos que derivan de esta relación

Desde el retorno a la democracia, todos los presidentes surcoreanos han estado envueltos en problemas de corrupción. Este fue el dato disparador de una nota de la BBC (2018) luego también de que se conociera la condena de la expresidenta Park Geun Hye (2013-2017) la cual fue condenada a 24 años de prisión por abuso de poder y corrupción. Esta problemática se encuentra muy relacionada con uno de los aspectos que se trataron aquí en la relación de gobierno-empresas. El llamado crony capitalism no ha sido eliminado del todo siquiera luego de los problemas que género en la crisis de 1997.

El caso de Park se suma al de su antecesor Lee Myung-bak (2008-2013) que fue acusado de aceptar sobornos, evasión de impuestos y otros cargos y finalmente arrestado en marzo de este año. También el caso de Roh Moo hyun (2003-2008) que tras ser acusado por sobornos se suicidó en el año 2009 o de dos de los hijos de Kim Dae-Jung (1998-2003) que fueron presos por aceptar sobornos. Y también el hijo de Kim Young-Sam (1993-1998) que estuvo en prisión por los mismos cargos.

Entonces aquí encontramos uno de los principales puntos negativos de la relación de los chaebol con el gobierno, que debido a la alta intervención del último en la economía ha generado estos casos de corrupción. Kyung Moon Hwang (2016) aclara que los orígenes de la corrupción se encontraban ya en el seno del sistema político confuciano donde la jerarquía y la reciprocidad ocupaban un papel central. Es en esta idea de reciprocidad donde se podría encontrar una fuente de corrupción, cuando los beneficios crediticios y fiscales que otorgaba el gobierno a las empresas podrían haber sido entregados por los funcionarios esperando alguna retribución por la tarea.

Kyung (2016) también observa cómo la idea de jerarquía podría ser una posible causa, el autor relata:

… otro producto de esta compleja y distintiva mezcla de ideales confucianos y organización social hereditaria fue el “hyangni”, más conocido como “ajeon”. Estos empleados, obligados por nacimiento como si estuvieran esclavizados en esta posición (lo cual no era falso), administraban las operaciones cotidianas de los gobiernos locales. Estos estaban preparados como expertos administrativos, administrando la evaluación y recaudación de impuestos, la vigilancia y una amplia gama de otras funciones que sus superiores sociales, la aristocracia hereditaria (“yangban”), simplemente no estaba preparada para hacer. (Kyung, 2016: 12).[3]

Como estos no eran pagados por la labor, era “esperado” que “tomasen” alguna parte de la recaudación como compensación. El autor además establece que los descendientes de estos empleados de la era Choson durante la era de transición a la modernidad comenzaron a ocupar posiciones de élite en la sociedad como terratenientes, políticos o empresarios.

El último factor que detalla Kyung es el tradicional autoritarismo de la política en Corea. Desde la época de la dinastía Choson hasta casi finales del siglo XX los regímenes que han gobernado en Corea del Sur han sido autoritarios. Si bien la entrada de los gobiernos democráticos ha comenzado a revertir esta tradición, queda mucho de ella en las raíces de la sociedad.

Conclusión

La creación de un Estado fuerte en Corea del Sur y su necesidad de impulsar el desarrollo económico a partir de los años 60 puso al gobierno en un papel principal en la economía. El Estado era quien decidía los destinos de los créditos, elegía las empresas que lo iban a recibir y en qué tipo de industrias se debían invertir. Las empresas receptoras competían entre ellas por recibir los fondos, y esto generaba, naturalmente, una fuente de corrupción entre empresas y Estado. Pero si se observa al proceso en el largo plazo quedan claros sus éxitos.

El riesgo moral que conllevaba esta relación fue una de las causas de la crisis de 1997, pero aún con las reformas que se llevaron a cabo tampoco se ha logrado eliminar la corrupción como nos demuestran los casos de todos los últimos presidentes. Una de las marcas internacionales de Corea del Sur como nación son sus grandes empresas. Desde Samsung, pasando por Hyundai y Kia llegando a Lotte, Corea ha logrado ganar espacio en los mercados mundiales de la mano del papel impulsor del Estado que, codo a codo con las empresas lograron llevar un país subdesarrollado y esencialmente agrícola en los años sesenta a una potencia industrial-exportadora en el siglo XXI.

Referencias bibliográficas

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BBC, (08 de abril de 2018). “La caída en desgracia de la exmandataria Park Geun Hye: la “maldición” de los presidentes de Corea del Sur”. www.bbc.com/mundo.

Cuéllar Escobar, J. J. (2009). Las Relaciones Estado-empresa en el desarrollo industrial coreano. Universidad Central, Departamento de Administración de Empresas. Bogotá, D. C.: Ediciones Fundación Universidad Central.

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Kyung-Sup, C. (febrero de 1999). Compressed modernity and its discontents: South Korean society in transition. Economy and Society, 28(1), 30-55.

Lee, D. (2000). South Korea’s Financial Crisis and Economic Restructuring. En O. Kongdan, Korea Briefing 1997-1999, Challenges and Change at the turn of the Century (pp. 9-34). New York: Routledge.

Murillo, D., & Sung, Y.-D. (2013). Entender el capitalismo coreano: Los Chaebols y su gobernanza corporativa.

Park, C. H. (1962). Our Nation’s Path: Ideology for Social Reconstruction. Seul: Dong-A.

Santarriaga, M. d. (2007). Reformas institucionales en la gobernanza corporativa: caso de Corea del Sur 1997-2005. En J. E. Delgado, Los vínculos Corea del Sur-México: historia, política y economía (pp. 59-76). Colima: Universidad de Colima.

Seungjoo, L., & Sang-Young, R. (marzo de 2008). The political dynamics of informal networks in South Korea: the case of parachute appointment. The Pacific Review, 21(1), 45-66.

Shim, W.-S., & Strees, R. M. (2010). The Entrepreneurial Basis of Korean Enterprise: Past Accomplishments and Future Challenges. En Asia Pacific Business Review (pp. 22-43).


  1. El monto anual de ayuda económica y financiera entre 1953 y 1958 fue de 270 millones de dólares, excluyendo la asistencia militar. Esto representó aproximadamente el 15% del promedio de PBI anual (Cole and Lyman, 1971, en Amsden, 1989: 39).
  2. Entre ellos Hanbo Group y Daewoo.
  3. La traducción de esta cita fue realizada por los autores.


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