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17 Eficacia energética y non-renewable energy (NRE)
en Corea del Sur

Recorrido histórico y actualidad

Carolina Galloso (UAI-GEAP)

Introducción

Con escasos recursos energéticos nacionales Corea del Sur depende casi totalmente de las importaciones para satisfacer sus demandas de consumo energético. Según la Energy Information Administration (2007), el país es el quinto mayor importador de petróleo y el segundo mayor importador de gas natural licuado (GNL) del mundo. El petróleo constituye la mayor parte del consumo de energía del país, aunque su participación ha disminuido en los últimos años. Por su parte, el petróleo constituye el 50% del consumo total de energía en 2004, en comparación con el 65% en 1994. El carbón es la segunda fuente de energía más grande de Seúl, representando el 24% de las demandas de energía en 2004, seguido por la energía nuclear (14%) y el gas natural (12%) (Geem y Roper, 2009). La energía hidroeléctrica y otras fuentes de energía renovable (ER) representan una pequeña porción del consumo total de energía, aunque las energías alternativas han adquirido actualmente mayor relevancia en el escenario energético local.

En tanto comprendidas como alternativa a los combustibles fósiles, las fuentes de ER han atraído una atención considerable durante las últimas décadas. Los países han identificado el desarrollo de ER como un medio no solo para mitigar los impactos negativos del uso de combustibles fósiles, sino también para fortalecer su seguridad energética nacional. En consecuencia, los mercados de ER se han expandido en países como Corea del Sur. Además, la catástrofe nuclear de Fukushima ha renovado el interés en las energías renovables.

El propósito principal de este documento es investigar las políticas de ER en la República de Corea, analizar sus ventajas y deficiencias para su desarrollo y brindar una posible orientación para su futura expansión en la nación del Sudeste Asiático.

Sector energético en Corea del Sur

Si bien el sector petrolero upstream de Corea del Sur está dominado por una sola empresa estatal, Korea National Oil Corporation (KNOC), el sector downstream está sujeto a una mayor competencia (Geem, Roper, 2009). El sector minorista y orientado a las actividades relativas a la refinación está dominado por varias compañías coreanas importantes, tales como SK Corporation, GS Caltex[1], Hyundai Oilbank Corporation y S-Oil Corporation. La demanda de petróleo ha sido comparativamente plana desde 2000, aunque el país sigue siendo un importante consumidor de petróleo en el mundo. La demanda de consumo de petróleo alcanzó su punto máximo en 1997 con 2,3 millones de barriles por día, y ha fluctuado entre 2,1 y 2,2 millones de barriles por día desde 2000 (Geem, Roper, 2009).

Aunque Seúl está importando menos petróleo, los precios –comparativamente más altos– han aumentado el costo total de importación. En 2006, República de Corea importó 2,2 millones de barriles por día de los países del Golfo Pérsico (75% del total de las importaciones brutas de petróleo del país), mientras que el país recibió el 64% de los países del Golfo Pérsico en 1996 (Geem, Roper, 2009).

Debido a que Corea es un país peninsular y está confrontado militarmente con Corea del Norte, no tiene conexiones de oleoductos internacionales. Las ciudades portuarias de Incheon y Ulsan son las principales terminales de importación de petróleo (Hong, Bradshaw, Brook, 2013).

Impacto de las políticas en los mercados de energías renovables en el mundo

Diversas políticas de ER han sido implementadas desde finales de la década de 1990 a la actualidad, dado el creciente interés y apoyo público. El número de países que establecen políticas de energía renovable y objetivos de suministro ha aumentado constantemente. A fines de 2015, 146 países implementaron políticas de apoyo a las ER y 173 naciones establecieron objetivos de políticas a nivel nacional o estatal (Ren21, 2016). Los factores clave que motivan la adopción de políticas de ER están respondiendo al cambio climático, disminuyendo la dependencia de la importación de combustible, diversificando las fuentes de energía para responder a los cambios e impactos externos, y dominando los futuros mercados de tecnología. Sin embargo, las políticas de ER se han centrado principalmente en el sector de la energía eléctrica (Huh, Lee, Shin, 2015).

La mayoría de los estudios consultados para la realización de esta investigación afirman que las políticas desempeñan un papel fundamental en la influencia de los mercados renovables. El nivel de influencia y eficiencia de las políticas nacionales, y específicamente, el efecto de una política local en un factor en el mercado de ER son algunas de las principales preocupaciones abordadas en diversos estudios. De tal modo, Polzin et al. (2015) han realizado un análisis sobre la relación entre las políticas y el despliegue de ER y categorizaron las mismas en múltiples categorías: a) políticas fiscales, b) incentivos financieros, c) instrumentos basados ​​en el mercado, d) provisión de fondos, e) instrumentos de políticas relacionados con decisiones de inversión, y f) medidas regulatorias. Otros estudios recientes señalan que una sola política es insuficiente; por lo tanto, es necesaria una combinación de políticas de instrumentos complementarios (Polzin et al., 2015; Abolhosseini, Heshmati, 2014; del Río, Mir-Artigues 2014; Fagiani et al., 2014; Yoon, Sim, 2015).

Tendencias actuales

La ER se define como “… energía generada por fuentes cuyos suministros son regenerativos y prácticamente inagotables” (Arizona Solar Center, 2013: 56). La luz del sol, el agua, el viento y el calor de la tierra son fuentes representativas de energía renovable. Si bien la inversión en este tipo de tecnologías y sistemas relacionados ha aumentado gradualmente en el mundo, la contribución actual de la ER a los suministros mundiales de energía es moderada.

Según el informe de la AIE (2004), durante un período de tres décadas (1970-2001), el suministro de ER aumentó a 2,2% a una tasa promedio anual en comparación con la tasa de crecimiento del suministro de energía primaria (TPES) del 1,6% solo para el mismo período. En promedio, el suministro anual renovable crece a 2,8% durante un período de 1970-1990 en comparación con su tasa de crecimiento lento de 1,2% desde 1990 a 2001. En Corea del Sur, la tasa de crecimiento anual promedio del suministro total de energía primaria renovable durante un período de 1990-2001 fue de 13,3% por año, mientras que la proporción de renovables en el suministro total de energía primaria se mantuvo en solo 0,6% en 1990, que aumentó a 1,1% por año en 2001. Por lo tanto, la tasa de aumento ha sido mucho mayor durante la última década (1990-2001) (AIE, 2004)

Vale indicar que en el año 2008 el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) indicó que las ER representaban aproximadamente el 13% del suministro de energía primaria en todo el mundo (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, 2011). Sin embargo, excluyendo el uso de biomasa agrícola y tradicional, otras tecnologías alternativas –como la eólica y la solar– tuvieron una participación mínima en el suministro de energía global (Gross et al., 2003; IEA, 2000). En el año 2000, estas “nuevas” tecnologías solo atribuyeron aproximadamente el 2% del suministro global de energía (AIE, 2000). Esta tasa fue de alrededor del 3,0% del suministro mundial de energía en 2009 (KNREC, 2011). Sin embargo, después del accidente de Fukushima, varias naciones han comenzado a cambiar sus políticas energéticas (Fauzen y Schiller, 2011).

Eficiencia energética y NRE en Corea del Sur

Tal como se ha indicado previamente, la República de Corea es un importante importador de petróleo y emisor de dióxido de carbono. Las industrias de alto consumo energético y los patrones de consumo plantean problemas muy difíciles en el país (Jin, 2007).

La implicación del gobierno coreano en el sector energético ha sido extensa, resultado de la creencia general de que el mantenimiento de un suministro nacional de energía confiable era mejor atendido si pertenecía a la propiedad pública (Chen, Kim, Yamaguchi, 2014). Uno de los principales objetivos de la política energética del gobierno coreano ha sido el de proporcionar suministros de energía a bajo costo para alentar y sostener el desarrollo económico. Esta política fue exitosa, como lo demuestra el crecimiento económico sin precedentes de la pequeña nación asiática. Pero los bajos precios de la energía también desalentaron la inversión en tecnologías de eficiencia energética, lo que obstaculiza los esfuerzos del gobierno para mejorar la eficiencia energética.

Desde que se promulgó la “Ley de promoción para el desarrollo, la utilización y el despliegue de energía nueva y renovable”[2] en 1972, el compromiso con las NRE se profundizó y comenzó a plasmarse en nuevas iniciativas (Chen, Kim, Yamaguchi, 2014). A continuación, se enumerarán algunas de las más relevantes:

  1. En 1980, el Ministerio de Comercio, Industria y Energía (MOCIE) estableció una agencia gubernamental sin fines de lucro, Korea Energy Management Corporation (KEMCO), para implementar políticas y programas de eficiencia energética.
  2. En 1987, tiene lugar la promulgación de la Ley de Promoción para el Desarrollo de NRE (Estableciendo las bases legales de NRE Technology Development).
  3. Durante la década de 1990, se estableció el Plan Nacional de 10 años (1997-2006) para el desarrollo de tecnología NRE, y
  4. a partir de principios de la década de 2000, el despliegue de NRE se promovió de manera más agresiva y estratégica (por ejemplo, la contratación de NRE para el sector público y la implementación de tarifas de alimentación). Tal como señala Lee (2006):
    1. En 2002, se modificó la Ley de Promoción para el Desarrollo, la Utilización y la Difusión de la NRE (incluida la obligación con la oficina pública, la certificación, la alimentación en arancel, entre otras cuestiones).
    2. En 2003, se establece el plan básico nacional de 10 años para el desarrollo y la difusión de la tecnología NRE (objetivo del despliegue de NRE en consumo de energía primaria: 3% para 2006, 5% para 2011, política de alta prioridad de NRE: energía fotovoltaica, energía eólica, hidrógeno). Asimismo, se da la creación del “Centro para el Desarrollo y la Difusión de Energías Nuevas y Renovables”.
    3. En 2004, se modifica la Ley de Promoción para el Desarrollo, Utilización y Difusión de NRE (incluida la normalización, la empresa de servicios de ER (RESCO), etc.).

El “Uso Racionalizado de la Energía” y la “Ordenanza de Aplicación” –que datan del 23 de noviembre de 2000– han sido comúnmente señalados por la bibliografía consultada como los pilares sobre los que se estructuran la política actual de eficiencia energética del país (Kim, 2009; Vine, Rhee, Lee, 2006). A este respecto, vale indicar que sus principales artículos son:

  • El artículo 17, que se relaciona con la designación por MOCIE de estándares de eficiencia mínima y etiquetado energético de los productos más ampliamente distribuidos.
  • El artículo 18, que se refiere a las medidas adoptadas por MOCIE en caso de incumplimiento de las normas de eficiencia energética por parte del fabricante, importador o vendedor del producto en cuestión.

La meta del Segundo Plan Básico era solo el 5% del TPES para 2011. El objetivo del plan gravitó en torno a aumentar la capacidad de ER –incluida la energía solar, eólica y la biomasa–, al tiempo que disminuye su dependencia de la energía residual de un 71% para el 2010 a un 33% para 2030 (Kim, 2009) (ver Figura 1). Además, se han fortalecido los requisitos de la NRE para la construcción de edificios públicos. El Plan estableció que los nuevos edificios públicos de más de 1000 m² deben emplear NRE para el consumo de al menos el 5% de su consumo total de energía a partir de los próximos cuatro años, mientras que anteriormente requerían que los nuevos edificios públicos de más de 3000 m² gastaran el 5% de su costo de construcción para NRE (Chen, Kim, Yamaguchi, 2014).

Figura 1: Perfil actual de producción de NRE y futuro objetivo en Corea del Sur

Fuente: (KEMKO, 2011; MOTIE, 2008).

Hacia finales de 2008, el gobierno publicó el “Tercer Plan Básico para el Desarrollo y Despliegue de Tecnología NRE”, cuyo objetivo era proporcionar estrategias más razonables para apoyar a la industria de energía verde y elevó su objetivo de implementación de NRE al 11% de TPES para 2030 (Kim, 2009). El Plan también apunta a lograr la competitividad de las industrias nacionales de ERN como parte del plan de “Crecimiento Verde Bajo en Carbono (LCGG)”, una nueva visión nacional para los próximos cincuenta años, que fue anunciada por el expresidente Lee en el 60° aniversario de la fundación de la República de Corea en 2008 (Chen, Kim, Yamaguchi, 2014).

El plan Green Growth persigue un crecimiento económico sostenible sin afectar negativamente al medio ambiente a través de la mejora de la ecoeficiencia, que se puede lograr mediante una inversión significativa en tecnologías ecológicas. Bajo este nuevo paradigma de desarrollo económico, las tecnologías verdes se enfatizan como un método para lograr tanto la protección ambiental como el crecimiento económico (Comité Presidencial sobre Crecimiento Verde, 2009). El gobierno procuró apoyar agresivamente la investigación y el desarrollo de tecnologías de energía verde –en particular, las tecnologías de energía solar, eólica, de celdas de combustible, de ciclo combinado de gasificación integrada (IGCC), y los biocombustibles (ver Tabla 1) (Ministerio de Comercio, Industria y Energía, 2011)–.

Tabla 1: Tecnologías de energía verde priorizadas

Categoría

Tecnologías
NRE Solar, eólica, celdas de combustible, IGCC, biocombustible
Eficiencia energética / Emisiones de gases de efecto invernadero CCS, almacenamiento de energía, bombillas de diodo emisor de luz (LED), automóvil ecológico, edificio de eficiencia energética, bomba de calor
Electricidad / energía nuclear Generación térmica limpia, red inteligente

Fuente: MOTIE (2011).

Seúl se ha centrado especialmente en el avance de la capacidad de energía eólica. Se ha proyectado que la tasa de crecimiento anual de la energía eólica desde 2010 hasta 2030 sea más del 18%, que es más alta que la energía fotovoltaica y la bioenergía, que crecerán aproximadamente un 15%. Se proyecta que la proporción de energía eólica en el suministro de NRE aumente de 2,6% (176 ktoe) en 2010 a casi 13% (4155 ktoe) para 2030 (ver Figura 1) (Chen, Kim, Yamaguchi, 2014).

Se puede esperar la difusión de la energía eólica marina en el futuro, ya que el gobierno prioriza la energía eólica marina sobre la energía eólica terrestre. En efecto –y según la “Hoja de Ruta para la Promoción de la Energía Eólica Marina” (2010)–, el gobierno planeó la construcción de un gran parque eólico marino en el Mar Amarillo (Ministerio de Comercio, Industria y Energía (MOTIE), 2010).

La expresidenta Park Geun-hye asistió al Congreso Mundial de Energía celebrado en el año 2013 en Daegu, Corea, y enfatizó la necesidad de cambiar el paradigma y promover la convergencia de tecnologías para resolver los problemas que enfrenta Corea y el mundo, tales como la seguridad energética, la igualdad social y la minimización de impacto ambiental. En tal oportunidad, declaró que

… la tecnología de la información y las comunicaciones (ICT), así como el sistema de almacenamiento de energía (ESS) y el sistema de gestión de la energía (EMS) se emplearán para reducir el consumo de energía y se establecerá un sistema para vender la energía eléctrica… (Park, en Han & Shin, 2014: 218).

Para responder a las preocupaciones ambientales globales, el gobierno coreano implementó un estándar de cartera renovable (RPS) en el sector de la energía eléctrica en 2012; y estipuló introducir un estándar de combustible renovable (RFS) y una obligación de calor renovable (RHO) en los sectores de transporte y calefacción en 2015 y 2016, respectivamente (Lee, Huh, 2017).

Las políticas actuales de RE en Corea del Sur tienden a centrarse en regular o subsidiar a los proveedores de energía, ya que estas medidas han sido tradicionalmente más efectivas para aumentar el suministro de RE en el corto plazo. Recientemente, las políticas que, basadas en el potencial de generación distribuida de RE, se enfocaron en las relaciones públicas y/o en la subvención de usuarios finales (Lee, Huh, 2017).

Tal como se ha mencionado previamente, el gobierno coreano ha dirigido sus esfuerzos hacia el incremento de la proporción del consumo de energía primaria del país suministrado por fuentes renovables al 11% para 2030. Con este fin, ha ideado tres categorías principales de políticas de difusión de RE: a) apoyo a la instalación individual, b) un programa de financiamiento e impuestos y c) una política de creación de demanda/ mercado. A continuación, se procurará describir brevemente las políticas relativas a RPS, RFS y RHO en el contexto coreano, así como también las implicaciones para los consumidores.

a. Estándar de Cartera Renovable

RPS se refiere a las regulaciones que requieren que los proveedores de energía eléctrica suministren un porcentaje o monto mínimo de sus cargas a través de fuentes RE. Desde 2001 hasta 2011, el gobierno coreano aplicó una tarifa de alimentación para garantizar los pagos de toda la producción del sistema durante un período determinado (Kim, Park, Kin Heo, 2012). Sin embargo, a pesar de la implementación de la tarifa, el nivel de energía generada a partir de RE no alcanzó las expectativas, lo que llevó a un debate continuo sobre la necesidad de un cambio de política en el sector de la energía eléctrica. De acuerdo con las fuentes consultadas, se espera que la implementación de RPS –que comenzó en enero de 2012– aumente la competitividad de las industrias de ER y relacionadas al reducir costos y fomentar nuevos desarrollos tecnológicos a través de la competencia entre las fuentes de RE y los proveedores de electricidad (Kim, Park, Kin Heo, 2012).

En Corea, RPS se aplica a 13 proveedores de electricidad con una capacidad de generación total superior a 500 MW (excluyendo la capacidad de RE) (Kim, Park, Kin Heo, 2012). La cuota anual de RE de los proveedores individuales, que se fija hasta 2022, se calcula multiplicando su generación eléctrica total –excluyendo la de fuentes renovables– por el porcentaje de RPS obligatorio anual, que inicialmente se estableció en 2% en 2011 y se planea que alcance el 10% para 2022 (Shin, Woo, Huh, Lee, Jeong, 2014) (ver Tabla 2).

Tabla 2: Porcentaje obligatorio anual de RPS de Corea del Sur

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Fuente: KEMKO (2012).

b. Estándar de Combustible Renovable

RFS introduce el concepto RPS en el sector del transporte, al exigir que se utilice un volumen mínimo obligatorio de combustibles renovables para el transporte dentro de la cadena de suministro de combustible. El gobierno estableció su primer objetivo porcentual en 2007. De todos modos, vale indicar en este punto que aunque el alcance de RFS se ha ampliado gradualmente, desde entonces nunca se ha aplicado formalmente debido a la oposición de los interesados. Sin embargo, después de una investigación y debate considerables, la implementación de RFS se acordó finalmente en julio de 2013 y, después de un período de preparación de dos años, se comenzó a aplicar a partir de julio de 2015 (Shin, Woo, Huh, Lee, Jeong, 2014).

Según el proyecto de ley, el combustible utilizado para el transporte por los operadores de las refinerías de petróleo y las empresas de exportación/ importación de petróleo en Corea debe incluir un cierto porcentaje de fuentes renovables, como los biocombustibles (por ejemplo, etanol o bioetanol a base de maíz, biodiesel y biogas) (ver Tabla 3).

Tabla 3: Porcentaje anual de objetivos para energía renovable bajo la RFS

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Fuente: Korea Petroleum Quality and Distribution Authority (KPetro) (2013).

A pesar de la implementación planificada y las fuertes sanciones, la resistencia sigue siendo prevalente entre los stakeholders interesados en el sector petrolero, quienes sostienen que es demasiado costoso exigirles que preparen nuevas instalaciones de almacenamiento de petróleo mezclado con biocombustible. También afirman que la industria petrolera soportará el aumento total de los costos, ya que la mayoría del combustible renovable en el mercado coreano es importado (Shin, Woo, Huh, Lee, Jeong, 2014). Es importante destacar en este punto que uno de los principales problemas relacionados con los RFS de Corea es cómo asegurar las materias primas para producir biocombustibles. Incluso cuando el biodiesel se produce en el mercado coreano, Corea aún depende en gran medida (casi el 70%) de las importaciones para las materias primas necesarias, como los aceites de palma, soja y colza. Incluso para el bioetanol, no existe un plan específico para suministrar materias primas de fuentes domésticas (Shin, Hwang, 2017).

c. Obligación de Calor Renovable

Las políticas relativas a RHO requieren que los proveedores de calefacción y/o los propietarios de edificios obtengan una cierta cantidad de su energía de calefacción de fuentes renovables. Al igual que RFS, el RHO de Corea aún no se ha implementado (Shin, Woo, Huh, Lee, Jeong, 2014).

Sin embargo, existe consenso en que es necesario implementar y hacer cumplir las políticas de RHO para apoyar la difusión de la energía térmica renovable y el crecimiento de las industrias relacionadas. El consumo de energía térmica es responsable de aproximadamente el 30% de la demanda de energía final en Corea del Sur, y puede ser difícil alcanzar el objetivo de suministro de calor renovable del gobierno coreano (un aumento del 8,7% en 2008 al 41% para 2030) a través de las políticas promocionales existentes (Song, Song, Oh, Yoo, 2015). La influencia potencial de la energía de calor renovable se está reconociendo cada vez más a nivel mundial, con varias iniciativas que entran en vigor en otros países[3]. Esta tendencia ha fomentado un debate animado sobre la necesidad de RHO en Corea (Shin, Woo, Huh, Lee, Jeong, 2014).

Conclusiones

El desastre de Fukushima ha brindado una oportunidad favorable para la expansión de la ER. Sin embargo, esta ventana puede cerrarse si todos los factores esenciales, incluidas las políticas, las tecnologías, los fabricantes y los sistemas y el mercado no son lo suficientemente sólidos como para acelerar el desarrollo de este tipo de energía. El establecimiento de un marco de cooperación para fomentar un aumento en la tecnología, la política y los programas de ER en Corea del Sur es fundamental para desbloquear completamente su potencial y sobrevivir en el mercado global energético.

La penetración de las NRE’s en Corea es relativamente baja en la actualidad, ya que su difusión comenzó aproximadamente una década más tarde que en los principales países de la OCDE. El desarrollo y uso de ER han contribuido mundialmente a una menor dependencia de la energía importada y a la satisfacción del rápido crecimiento de la demanda de consumo. Empero, será aún más importante establecer la dirección correcta para el futuro.

El sector de las energías renovables es sensible a las políticas, y los esfuerzos deben hacerse a nivel nacional. En consecuencia, el gobierno coreano ha implementado políticas nacionales agresivas para aumentar la inversión y los intereses. En tal sentido, Seúl se ha esforzado por lograr un crecimiento “verde” mediante la implementación de una amplia gama de políticas nacionales. El avance de las fuentes de ER se ha realizado paso a paso a través de proyectos de I+D, complejas pruebas y la creciente comercialización.

Parte de la academia ha argumentado que las condiciones naturales de Corea del Sur son desfavorables para la aplicación de proyectos relativos a la ER a gran escala. Las plantas de energía solar y eólica requieren sitios a gran escala, mientras que el país peninsular cuenta con un espacio limitado por crecientes regulaciones de construcción. Además, la velocidad del viento es lenta cuando el océano es poco profundo y, en las zonas costeras, los lugareños pueden oponerse a la construcción señalando un posible daño al paisaje y los recursos pesqueros.

Por otra parte, la confiabilidad del suministro también podría ser un problema. La independencia energética es especialmente significativa para Corea del Sur por razones geopolíticas: es preciso tener presente que el país se encuentra aislado de sus vecinos continentales, como China y Rusia.

Sin embargo, –y a medida que Corea del Sur se une a la tendencia global hacia la transición energética– indudablemente habrá ensayos y errores. En muchas ocasiones, la clave del éxito para la transición energética radica en la consistencia política a largo plazo. Por tanto, será importante para el gobierno de Corea del Sur mantener la coherencia de la política a largo plazo, así como continuar haciendo hincapié en la participación ciudadana para llevar al país hacia la proliferación de fuentes de energía segura y limpia.

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  1. Se trata de una empresa conjunta de LG Corporation y Chevron de Corea.
  2. “New & Renewable Energy” (NRE).
  3. Por ejemplo, el EEWG alemán en 2009, el RHI británico en 2011 y el Crédito Fiscal Danés.


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