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21 El impacto de la música pop de Corea

Una inmersión en valores confucianos en su llegada a la República Argentina

María del Valle Guerra (Universidad Autónoma de Barcelona)

Cada vez más cerca gracias a la tecnología

Las cosas ocurren incluso antes de que podamos preverlo y la revolución tecnológica supera las previsiones. Modifica las acciones, quiebra las barreras idiomáticas y confluye en un camino que no pareciera tener límites. Para la antropóloga Trina Milán, internet es el gran motor que conforma el ADN y condiciona de algún modo lo que ocurra luego. Hay una ruptura de esquemas conocidos e incluso se plantea una asincronía en las comunicaciones. Es decir, no necesariamente se da una coincidencia temporal en las conversaciones (García Burstenga, 2017).

Castells (2000) a su vez señala que entiende por tecnología al uso segmentado de un conocimiento científico que se utiliza luego de un modo reproducible. Sucede que las tecnologías de la información necesariamente convergen en distintos elementos tales como la computación o los aparatos que se utilizan para las telecomunicaciones y se asocian entre sí. Por tanto, es característica de la revolución tecnológica actual la aplicación tanto de los conocimientos como de la información a la generación de los mismos. Esto ocurre tal como un circuito de retroalimentación acumulativa entre la innovación en sí y los usos de la misma.

Es en tal sentido de la retroalimentación que ha sido la música un factor comunicacional desde el comienzo de la tradición oral de la península coreana. El canto fue utilizado como forma de aprendizaje de la historia misma y, además, como un modo secreto de comunicación frente a una clase aristocrática que se separaba por momentos utilizando como idioma culto al chino (Guerra, 2005, p. 188). Así fue como el canto ritual de origen chamánico fue adaptándose en los hogares, los pansoris fueron una constante y luego surgieron corrientes contemporáneas del pop.

La masificación y constancia a través de las dos décadas del pop coreano dejan entrever un fenómeno que cruzó fronteras y dejó ya de ser utilizado como una práctica cultural de Corea del Sur para transformarse, gracias a la tecnología, en un modo de comunicación con el resto del globo.

Así es como el pop coreano sacude con sus resultados en el mundo. A modo de ejemplo, logró en junio de 2018 el puesto número uno en las listas de favoritos de los Estados Unidos. Los siete integrantes de BTS batieron todos los récords y a poco de poner en la red de YouTube su último corte Fake Love, acumularon en 4 horas, 10 millones de reproducciones, más de 160 millones de visualizaciones en 28 días y 250.000 personas retuitearon parte de sus tuits (Giralt, 2018).

El conocido top ten en los Estados Unidos es solo la punta del iceberg. La música pop coreana se ha masificado en Latinoamérica de un modo impensado. De hecho, fue tomado como un fenómeno y al respecto se han realizado distintas mediciones para su análisis. Todas contemplan el uso de la tecnología como un eje central. En el caso de Vargas Meza y Park (2015) un estudio webométrico aporta datos reveladores. Entendiendo la combinación de sonidos, costumbres, estilos y estética como un modo que atrae la atención, realizan una distinción en las redes sociales, ya que son contempladas como un factor fundamental en el despliegue de la cultura pop. Sin el soporte tecnológico, buena parte del empeño de los seguidores de la oleada asiática no podría ser realizado. Y la tendencia, lejos de disminuir, crece día a día.

El streaming es la principal fuente de difusión de la música asiática en la Argentina (Guerra, 2018, p. 281). Los datos oficiales son escasos en cuanto al uso de los administradores como operadores. Sin embargo, las encuestas resultantes en los programas locales así lo demuestran. La cantidad de eventos vinculados a bandas coreanas creció en promedio un 320% en los últimos años[1].

Dado el crecimiento exponencial del K-pop en la Argentina, cabe preguntarse respecto de los aspectos de valoración que trae aparejado el gusto por este tipo de música. Por tanto, se plantea el discurso social impuesto en el mismo.

El discurso social en el K-pop

Verón (1993) explica el funcionamiento de los discursos en sociedad a través de la construcción de una teoría que clarifica los modos de desarrollo de una generación, de su recepción y análisis. Contrapone su circulación social y da cuenta de la trascendencia que tiene la dimensión discursiva en la construcción social de lo real.

En perspectiva, se presentan tres conceptos que hacen a un discurso social: el mismo es autónomo respecto de la lingüística; se abre a una significación que tiene productividad de sentido y por último, transforma en un hecho real la actividad que involucra signos.

En tal sentido, los conjuntos musicales del Asia traen aparejado consigo un discurso social que cobra sentido materializando el mensaje. A través del estudio de los gustos de los propios seguidores de los conjuntos, es posible identificar la trastienda de aquello que atrae. Es por ello que, si hay uno o varios mensajes interpuestos, estos son absorbidos por los kpopers.

Los seguidores del K-pop se denominan a sí mismos kpopers (seguidores de Korean popular music) y si bien este es el estilo de música que los agrupa, cada uno se identifica con otro nombre en particular. Es el caso de los ARMY (adorable representative M.C. for youth). El término M.C. es usado para alguien que es un maestro del rap y es una de las frases favoritas del grupo BTS (bts.ibighit.com). Por tanto, significa que sus fans son especiales para ellos. Otro ejemplo son los ELF (ever lasting friends) o seguidores del grupo Super Junior (superjunior.smtown.com). En todos los casos, ellos se preparan para la fama y el éxito. Se construyen de acuerdo a estándares preestablecidos y continúan las normas de los sellos discográficos. Todo ello facilita, de algún modo, que el discurso transmitido sea asociado acorde a tal o cual grupo sin mayores contradicciones. Se establecen parámetros comunes y significados personales que se diseñan desde la propia construcción del nombre de los seguidores.

Fuhr (2013) considera que la música K-pop forma parte de la alta tecnología del país, ya que se relaciona directamente con la producción musical en un contexto sofisticado e innovador. El autor infiere que, en la actualidad, ya no hay “línea de montaje” en la creación tal como la utilizada en la música popular coreana tradicionalmente conocida como clásica. Más bien, se administran los recursos tecnológicos para el desarrollo de las industrias culturales y su posterior despliegue[2].

En el devenir mismo del mensaje de los grupos, son tres las problemáticas planteadas: la angustia existencial que se sufre por los cambios vertiginosos del día a día, la búsqueda del verdadero amor y el rol que cada uno cumple dentro de la sociedad. Mencionar a cada uno de ellos resulta actual mas no exclusivo. Los planteos fueron respondidos por la filosofía en Asia a tal punto que más allá de las diferencias políticas ideológicas, hay un encuentro de valoraciones similares. Como hecho tangible de la importancia del discurso social del K-pop se pudo reflejar en el punto de encuentro de la totalidad de la península coreana. El espectáculo ofrecido en la previa del encuentro de los mandatarios del norte y del sur fue un concierto con los principales actores en el mes de abril de 2018. La sorpresiva asistencia de Kim Jong-un en Pyongyang a un concierto de estrellas reconocidas y sus aplausos desde el palco, fueron una muestra más de un punto de encuentro que parecía impensado (Blicker, 2018).

Por siglos, los pansoris fueron el modo de transmisión y unión aún para aquellos que no sabían leer (Guerra, 2005). Reflejaron los rituales y las costumbres y eran trasmitidos de padres a hijos. Más la revolución tecnológica expresó cambios de comunicación, aunque no cambio las problemáticas en sí mismas. Sí es cierto que en el devenir temporal se hizo necesario un modo de expresión que diera respuesta principalmente a la angustia existencial de los distintos grupos etarios. Es en tal sentido que aún en estructuras complejas de poder fuera el líder de la mitad de la península el que quebró su fortaleza y le dio la bienvenida al K-pop como puente de unión en la región.

Si el discurso asociado a valores que propicia el estilo de música logró unirlos a ellos mismos, también lo hizo en el exterior.

Los fans en Argentina y la transmisión de valores confucianos

A partir de los 90, los/as fans se convierten en pioneros en el uso de las nuevas tecnologías de la información, a través de la creación de los primeros foros online. De esa manera, el advenimiento de internet trajo consigo la posibilidad de desarrollar una red de relaciones sociales –con una interacción más intensa y continua–, al tiempo que crea e intercambia nuevos contenidos culturales, da lugar a profundas implicaciones personales y emocionales de los sujetos (Busquet Durán, 2012).

En la República Argentina las cifras de fans se acrecientan semana a semana y los festivales son organizados entre ellos en lugares comunes.

En una encuesta realizada por un grupo de fans de K-pop en la Argentina en el 2014, se determinó que cuando los adolescentes ven los videos y estudian la vida de los integrantes de los grupos tanto de China como de Corea, no dejan de seguirlos y escucharlos. En tan solo 15 días, las respuestas sobre el interés entre ellos se replicaron y alcanzaron 3801 likes casi de un modo inmediato (Guerra, 2018).

En la Argentina, el consumo de la música asiática se dio básicamente gracias al streaming[3]. De acuerdo a los nuevos relevamientos, durante 2016 el negocio musical ya facturó en el país US$ 1,4 millones más que el año pasado, superando en total los US$ 88 millones de recaudación anual[4].

En Asia, los dramas o telenovelas fueron quienes dieron comienzo a la denominada ola coreana o hallyu. Como un paso siguiente, fue la música pop la que resultó atractiva. Pero en Argentina el proceso fue inverso. En primer término, triunfó el K-pop y luego se les dio paso a las novelas que recién a partir del año 2014 fueron promocionadas en la televisión abierta (Fernández & Guerra, 2017).

Ejemplo de promociones de festivales en Argentina

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Fuente: xiahpop.com.

En los espacios musicales del pop coreano se presenta una actividad de actores particulares y una fuerte presencia de las discográficas. Las mismas instruyen contenido axiológico en su producto artístico dado por los denominados valores confucianos. Los mismos se relacionan directamente a la consideración de lo grupal y están estrechamente ligados a la figura histórica del Maestro que enseña la regulación de esos valores: Kung Tse o Confucio. Se ha señalado que tales valores se centran en cinco virtudes: 1) Ren (Benevolencia): un acto bueno expresa y une a la gente, 2) Yi (Rectitud): justicia, moralidad y fidelidad, 3) Li (cortesía): buen comportamiento y cortesía, 4) Xiao (Piedad filial): el respeto, el amor y la reverencia hacia los padres / abuelos / ancianos miembros de la familia y 5) Zhi (Sabiduría): su conocimiento y sus procesos de razonamiento práctico (Hoi Yin Bonnie Yim, Lai Wan y Ebbeck, 2013). Partiendo de tales valores y su ejercicio se propicia una sociedad organizada, en la que las relaciones entre superiores e inferiores y entre iguales deben ser cuidadosamente reguladas (Dubs, 1952; Low, 2013).

Con esos valores, confluyen un apoliticismo “endulzado” y el hecho de que ambos forman parte de una proyección de “lo nacional” en el ámbito internacional. En este contexto, ambos coinciden en lo que Alperstein (2007) señala como el hibridismo del producto mismo. Hay perspectivas que, más allá de la dimensión geográfica que se presenta, representan gustos y problemáticas actuales de uno y del otro lado.

Conclusiones

El 8 de junio de 2018 aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza el avión que trajo a Changjo, cantante y bailarín de la banda Teen Top. Visiblemente cansado, no dudó en saludar a sus fans argentinas que lo esperaban. Él se detuvo y posó para las fotos. Su estadía en el país sería breve y con un fin: ser parte del jurado de la final del Concurso K-pop Latinoamérica que desde hace años se celebra en el país. Horas después, en la conferencia de prensa que se realizó en el Centro Cultural de Corea le preguntaron cómo sobrellevaba ser una figura tan importante y no perder el control. Él respondió:

Muchas veces la responsabilidad y el peso que implica ser un cantante del K-pop, representar a la cultura coreana, me hace pensar dos veces las cosas que hago y las cosas que digo. Tratar de mostrar lo que mejor puedo dar. Es una profesión que tiene la atención de todo el mundo así que siempre estoy tratando de representar a Corea de la mejor forma. (Sáliche, 2018).

Las bandas de pop coreano, necesariamente establecen un diálogo con sus interlocutores denominados “los fans”. Ellos imitan su accionar y siguen al detalle sus recomendaciones. Los esperan, abrazan y contemplan. Mas este amor que pareciera incondicional y que también corresponde a la reconocida calidez latina, tiene una arista diferencial con los artistas coreanos. Los fans –también agrupados como fandom– responden a ellos, pero no solo en un corto plazo denominado de la adolescencia o post adolescencia. Los seguidores en la Argentina marcan un culto con el K-pop que trasciende edades. Así es como en los festivales puede observarse a grupos familiares completos que asisten a los eventos.

Dicho de otro modo, el público argentino los sigue sin distinguir rangos de edades. Si bien es cierto que primero los jóvenes son los primeros en escucharlos, ellos mismos arrastran a sus familiares directos a que los acompañen. Es en tal sentido que es visible la valoración confuciana del mensaje: cuando el individuo se reconoce a sí mismo dentro del contexto familiar.

Las convocatorias a festivales locales prevén desde venta de merchandasing, representaciones de grupos locales que los imitan, venta de libros hasta en versiones digitales, gastronomía típica e intercambio de pareceres respecto de la visión de los grupos en sí. Los encuentros se hacen tanto en las provincias como en la Ciudad de Buenos Aires y cuentan generalmente con el auspicio de las secretarías culturales locales.

A pesar de los cambios políticos y los distintos modelos de gobiernos, los conceptos de jerarquías han sido derivados en el extremo de Asia del neoconfucianismo (Sleziak, 2014). El curso de la historia no logró quebrar con sus valores y los transmitió en el mundo. Algunos supieron captar el mensaje más allá de concepciones establecidas y marcaron patrones de comunicación y modos de comportamiento en la vida cotidiana que emulan a los grupos que los influyen.

Cuando el culto a la amistad, el bien de la familia y la cohesión del grupo se transmiten como un ejemplo, se replica el modelo en el grupo de fandom. Desde la perspectiva de los empresarios que manejan a los conjuntos de K-pop, hay una notoria insistencia en determinados códigos que deben seguir sus actores. Las relaciones contractuales así lo reflejan.

Las corrientes migratorias sufren adaptaciones en los nuevos medios donde se establecen. Hay relaciones dinámicas, formales e informales y se da una diversidad de concepciones (Beltrán, 2003). Cuando las personas son las migrantes, hay una amalgama donde priman también como punto de cohesión los valores comunes a la tierra donde se establecen. Pero el K-pop no es una persona en sí sino más bien un grupo de conjuntos musicales que tienen patrones comunes en su proceso de gestación y son demandados por las propias compañías musicales.

Cuando emigran por medio de la tecnología más allá de las fronteras de sus propios países de origen, también buscan y se anidan en el corazón de sus seguidores. Es por ello que, así como los valores confucianos se encuentran implicados en la cultura de base de Corea, se transmiten de igual modo en la actualidad a través de su música.

Referencias bibliográficas

Asia-Pacific Journal| Japan Focus Volume, 14 (7).

Beltrán, J. (2003). Los ocho inmortales cruzan el mar (1st ed.). Barcelona: Bellaterra.

Blicker, L. (2018). Qué es el corazón coreano, el símbolo del K-pop con que Kim Jong-un quiere ganarse a los surcoreanos. BBC News, Seúl. Recuperado de https://bbc.in/2Oam6Rn.

Busquet Durán, J. (2012). El fenómeno de los fans e ídolos mediáticos: evolución conceptual y génesis histórica. Revista de Estudios de Juventud. “Ídolos mediáticos y nuevos valores”, 96, 13-29. Recuperado de https://bit.ly/2g2enoc

Castells, M. (2000). La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Madrid: Alianza Editorial.

Dubs, H.H. (1952). Human Law and the laws of nature in China and the west. Oxford University Press, 27 (101), Londres.

Fernández, P. & Guerra, M., (2017), When Hallyu Meets Argentina’s Open TV. Perceptions, Awareness, and Behavior Change of Hallyu Fans in the Aftermath of K-drama Viewing, Korean Regional Sociology, vol.18, N.º 2, pp. 57-81. Disponible en: http://bit.ly/2DewkeQ.

Fong, J. (2013). Fantasme, Rébellion, et Féminisme: Le Monde Subversif du Fandom Français de le Hallyu. Recuperado de https://bit.ly/2m7vERd.

Fuhr, M. (2013). Sounding out K-Pop: globalization, asymmetrics, and popular music in South Korea (Tesis doctoral inédita). University of Heidelberg. Alemania.

García Burstenga, G. (2017).  La reina roja: siete entrevistas a expertos sobre la función de la educación en la sociedad líquida. UOC, Barcelona.  

Gatson, S. N., & Reid, R. A. (2011). Race and ethnicity in fandom. Transformative Works and Cultures, 8.

Giralt, E. (2018). Fans globales “made in” Corea. 18 de junio de 2018, de La Vanguardia Sitio web: https://bit.ly/2nEXrcn.

Guerra, M. (2005). La unidad cultural en la Península Coreana. En E. Oviedo, Corea… una mirada desde Argentina (págs. 185-192). UNR, Rosario.

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Hoi Yin Bonnie Yim, Lai Wan M- L.y Ebbeck, M. (2013). Preservation of Confucian Values in Early Childhood Education: A Study of Experts’ and Educators’ Views. Asia-Pacific Journal of Research in Early Childhood Education, 7(1), 51-68.

Iadevito, P. (2015). Ate y Políticas de la identidad en la muestra “Viva Arirang”. In P. Iadevito & L. Demare, Estudios Coreanos en el escenario Sur-Sur (1st ed., pp. 135-154). Buenos Aires: Imago Mundi.

Ko, N. C., Kim, J. N., No, S. I., & Simoes, R. G. (2014). The Korean Wave hallyu in looking at escapism in Peruvian society. Perspectives on Global Development and Technology, 13(3), 332-346.

Law, W. y Ho, W. (2015). Popular music and school music education: Chinese students’ preferences and dilemmas in Shanghai, China. The University of Hong Kong, International Journal of Music Education, 33 (3), 304-324. Recuperado de https://bit.ly/2oiT1rI.

Mera, C. (2015). Arte y Religión: tensiones en el proceso de conformación de una identidad coreana en Buenos Aires. In P.

Oh, I. (2009). Hallyu: The rise of transnational cultural consumers in China and Japan. Korea.

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Sáliche, L. (2018). Changjo, una estrella del K-pop en Buenos Aires. Recuperado de https://bit.ly/2mK0yzF.

Sleziak, T. (2014). The Influence of Confucian Values on Modern Hierarchies and Social Communication in China and Korea: A Comparative Outline. Kritike, V. 8, N.º 2, pp. 207-232.

Vargas Meza, X y Park, H. (2015). La globalización de productos culturales: un análisis webométrico de K-pop en países de habla hispana. REDES- Revista hispana para el análisis de redes sociales. Recuperado de https://bit.ly/2orG0ML.

Verón, E. (1993). La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad. Barcelona: Editorial Gedisa.

Páginas web oficiales de los conjuntos de K-Pop

BTS  https://btsspain.es/

EXO http://exo.smtown.com/

SuperJunior http://superjunior.smtown.com/

Teen Top https://teentop.jp/


  1. Datos surgidos de la suma completa de los eventos realizados desde 2015 a octubre de 2018 en la República Argentina. Incluso la misma se vería incrementada de acreditar aquellos eventos que se realizan no como festivales sino más bien como una reunión de amigos en una casa particular.
  2. En el K-pop se utilizan palabras comunes para identificarse (Fuhr, 2013) y se diseñan modelos a seguir. También se produce un trasvasamiento de conocimientos y generaciones, que se vislumbra en las fusiones de palabras. Por esta razón, los kpopers se llaman “oppa”, cuando una mujer se refiere a un amigo mayor, o “nunna”, cuando lo hace un varón a otro mayor. En el caso de distinguir a un recién llegado, se lo identifica como “hoobae”. Lejos de pensar que esto es para discriminarlo, se produce una contención a su alrededor para que se sienta en familia.
  3. En la Argentina operan Apple Music, CienRadios, Claro Música, Daily Motion, Deezer, Google Play, Groove Music Pass, Guvera, iTunes, Larala, Microsoft Music Store, Movistar, MTV, Napster, Personal, Spotify y YouTube.
  4. Estudio de la consultora PwC. Publicado en agosto 2016, https://www.pwc.com.ar/.


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