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18 La ASEAN y Corea del Sur, desde una perspectiva política inicial a una asociación estratégica y económica

Mariano Maletti y Leandro Heredia (UAI-GEAP)

Introducción

El objetivo de este trabajo es contribuir al acercamiento del lector al desarrollo del proceso integrador denominado ASEAN y su vinculación a través del tiempo con la República de Corea del Sur. La cuestión adquiere relevancia ya que la zona en donde se ubican los actores es de interés estratégico internacional, abarca miles de kilómetros cuadrados, y es transitada por la mayor cantidad de buques en el mundo.

La ASEAN, por su parte, se encuentra conformada por diez países, con miles de islas y una gran diversidad cultural y biológica. En su interior se llevó a cabo –hasta casi inicios de este milenio– uno de los peores conflictos que ha conocido la humanidad, y cuyas consecuencias aún se observan en la actualidad. Es llamativo observar cómo gobiernos de características tan diferentes hayan previsto los corolarios de un conflicto bélico entre ellos desde el año 1967 y hayan podido evitarlo, aunque no así los conflictos civiles.

Como se sabe, desde la década del 50 Corea del Sur ha sufrido transformaciones que, con avances y retrocesos, lo llevaron de ser un país de escaso desarrollo económico a una de las principales potencias emergentes del siglo XXI. Al día de hoy, su economía se caracteriza por contar con un PBI per cápita de US$ 37.900 y a ocupar el puesto 18 del mundo respecto a su Indice de desarrollo humano (IDH) (Fondo Monetario Internacional, 2018). Intentaremos demostrar cómo una organización netamente política, iniciada con finalidades defensivas y ofensivas, culmina siendo en la actualidad una vía hacia la integración de alrededor de setecientos millones de personas. Este viraje encuentra su correspondencia en la política exterior surcoreana. Ambos se cristalizan en la vinculación del organismo, como también sus miembros, con Corea del Sur.

Orígenes políticos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático

La página oficial de la ASEAN manifiesta que los objetivos y propósitos de esta organización son, en primer lugar, acelerar el crecimiento económico, el progreso social y el desarrollo cultural entre los miembros, poniéndolos en pie de igualdad para poder formar así una próspera y pacífica comunidad. Así comienza la Declaración de Bangkok del 8 de agosto de 1967, fecha de la fundación de organismo (ASEAN, s.f.).

Más allá de que este objetivo económico haya sido utilizado como marco dentro de los que era posible acordar, los reales motivos del acuerdo fueron originalmente otros. La firma de la Declaración de Bangkok en Tailandia por cinco las naciones miembros originales (Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas y el anfitrión) fue motivada por cuestiones políticas y de seguridad. De manera complementaria y con el transcurso de los años, fue promovida también la cooperación económica, social, cultural, técnica, educativa y en otros diversos campos (ASEAN, s.f.).

El interés específico de los líderes de aquellos países era evitar la “balcanización” de la región, y –aunque el término sea posterior en el tiempo– se comprende su uso. “Balcanización”, según la Real Academia Española, es la lucha constante y fratricida entre una o varias naciones cuyos orígenes, en muchos casos, coinciden, y en otros, por cuestiones históricas se contraponen.

Tal vez lo más importante sea observar el interés supremo que unió a personajes tan controvertidos como Suharto (Indonesia), Ferdinando Marcos (Filipinas), Rahman (Malasia), Lee Kuan Yew (Singapur) y Kittikachorn (Tailandia). En todos los casos los mandatarios eran considerados protagonistas de verdaderas guerras civiles contra el comunismo, que se había hecho fuerte en China luego del triunfo de la Revolución de 1949 y que parecía ir avanzando, hacia Corea del Norte primero y hacia toda la región después (Johnson, 1988). Es indispensable recordar que la teoría de la “contención” de George Kennan, como cerebro de las relaciones internacionales de los EE. UU., invitaba a poner límites a los movimientos comunistas, aún a través de la lucha armada, si fuera necesario (Kissinger, 2008). Dentro de cada uno de los estados signatarios había un estado de guerra. Entre 1964 y 1966 se habría producido en Indonesia la denominada “Purga Comunista”, con un resultado de entre medio millón y un millón de muertos entre nacionales y chinos, que integraban la mayor colectividad extranjera (White, 2012).

Una situación similar se dio en Malasia, independizada en 1957, aunque formadora en 1963 de la Federación Malaya (Malasia, Borneo del Norte y Singapur). Vale decir en este punto que la misma culminó con la separación, o “expulsión” de Singapur en 1965. Posteriormente, Malasia adoptó una estructura política similar a la del Reino Unido.

Singapur fue otra de las naciones en las que se llevaron adelante purgas anticomunistas. Sin embargo, no adquirieron la magnitud que en países vecinos. Lee Kwan Yew, fundador de Singapur como Estado, justifica esto en su libro (Lee, 2000). Por otra parte, Filipinas no evadió el clima de la época. Entre los gobiernos partidarios a los Estados Unidos –su otrora “metrópoli colonial”– desde comienzos de siglo XX, el comunismo por un lado y el radicalismo islámico por otro provocaron un ambiente político y social inestable. La situación favoreció el ascenso de Ferdinando Marcos, quien gobernó el país por casi 20 años de la mano de la lucha anticomunista.

En el año 1962, la revolución comunista triunfó en el norte de Tailandia cerca de la frontera con Laos, por donde transitaba el célebre “camino de Ho Chi Ming” por donde Vietnam del Norte mandaba armas y hombres al Sur. En tal situación –y para evitar el avance comunista– EE. UU., siguiendo la doctrina de la Contención vigente, establece bases militares que serían evacuadas recién en 1976.

Recapitulando: el avance del comunismo, la influencia norteamericana, el temor a la fragmentación o división de la región en unidades más pequeñas por hostilidad entre naciones vecinas y por conflictos internos fueron factores que entraron en juego al momento de conformar la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés). Para evitarlos se firmó el Tratado de Amistad y Cooperación en el Sudeste Asiático (TACSE) durante el mismo año de formulación de la organización: el enemigo común debía ser derrotado en conjunto.

Viraje y nuevas vinculaciones

Establecidos los orígenes políticos y de defensa de la ASEAN, posteriormente fue concebida en tanto un vehículo de cooperación en otros campos, los que habían quedado planteados entre los objetivos de la declaración. La web CASAASIA.es, entidad española que busca establecer lazos comerciales con los países del continente asiático plantea que, si bien en un comienzo la organización constituía una línea de acción orientada a la cooperación regional, a partir de los años setenta se produce un viraje hacia una auténtica iniciativa de integración económica que se gestó reunión a reunión hasta la integración definitiva, en enero de 2003.

En el año 1984 se incorporó a la Asociación el sultanato de Brunei, que contaba en dicho momento con 150.000 habitantes, además de un alto Producto Bruto Interno debido a los ingresos hidrocarburíferos y petroleros (ASEAN-Korea Centre, 2018).

Empero, el evento que significó un hito en el viraje de esta iniciativa fue el ingreso de aquel país que había sido uno de los principales motivadores de la formación del grupo contra los movimientos que se habían generado en el mismo: Vietnam. El acceso de la república socialista a la Asociación fue uno de los elementos que modificó la idea de un concepto defensivo (aunque la guerra de Vietnam hubiera concluido muchos años atrás, solo cuatro habían transcurrido desde la desintegración de la Unión Soviética), a la idea de que la integración misma de la región era posible. En 1997 se incorporaron Laos y Myanmar (antiguamente Birmania), países que aún sufrían consecuencias de conflictos armados previos. Por último, se sumó a Camboya, que había sido azotada por la guerra civil en la que habría diezmado a la cuarta parte de su población, y había sufrido la ocupación de Vietnam hasta el año 1989, formalmente independizada en 1991 (ASEAN-Korea Centre, 2018).

Religiones, culturas, idiomas y pueblos diferentes han logrado establecer un vínculo político y económico que –desde el fin de las guerras de la región, a mediados de la década del 80– les ha permitido una convivencia en paz y el aumento del comercio.

El gobierno de ASEAN es llevado adelante por un Secretario General elegido cada cinco años sin posibilidad de renovación, y la presidencia es ejercida un año por cada país, en orden alfabético, teniendo sede en la ciudad de Yakarta, capital de Indonesia. El organismo cuenta también con un Consejo de Ministros, compuesto por los embajadores de los miembros, en donde todos los años se realizan reuniones cumbres entre los presidentes y máximas autoridades de los países.

Económicamente hablando, en un principio, estos países se caracterizaban por estar escasamente industrializados y su producción se basaba principalmente en materias primas. Como referencia en ese sentido su participación en la generación de riqueza mundial era escasa, más allá de contar entre todos sus miembros con una enorme cantidad de población. Luego del viraje de la orientación del organismo se pueden observar también cambios y avances significativos en el aspecto comercial. En el año 2000 tuvieron una participación en la producción mundial de 1,9%, diez años después alcanzaron el 2,9%, mostrando una creciente participación en la generación de bienes y servicios ofertados en el mercado internacional (Michel, Salgado y Delgado, 2013).

En efecto, Chan Sing (2018), ministro de Comercio e Industria de Singapur –que este año oficia la presidencia de la Asamblea de Ministros de Economía de ASEAN– afirma que el organismo sigue demostrando gran dinamismo. Según el ministro, algunas proyecciones sitúan a la Asociación como la cuarta economía más grande del mundo para el año 2030: “Built upon the premise of an open market, ASEAN has thrived through its participation in the global production networks, and benefited from the certainty and opportunities afforded by a rules-based trading system” (Sing, 2018: 2).

La Comunidad Económica de ASEAN (AEC, por sus siglas en inglés), hasta la fecha, supo establecer exitosamente los cimientos para el funcionamiento de un mercado único y una base productiva sólida. Ha conseguido crear las condiciones que permitieron el desarrollo de un ambiente empresarial que se muestra a grandes rasgos transparente, además de reducir exitosa y gradualmente las barreras comerciales, mejorando el acceso al mercado, y la optimización de las reglamentaciones comerciales para crear mayores oportunidades para negocios y personas (Sing, 2018).

La coyuntura internacional actual, caracterizada por el retroceso del multilateralismo frente al avance del recelo entre naciones y políticas proteccionistas, presenta una tendencia que implica dificultades para la región y el propio espíritu de ASEAN. Efectivamente, el enfrentamiento comercial de los grandes jugadores del sistema económico internacional –como son EE. UU. y China– genera desequilibrios económicos que afectan al sistema entero, pero en mayor medida a las economías denominadas emergentes entre las cuales podemos incluir a la mayoría de los miembros del organismo. Ejemplo del impacto de estos desbarajustes económicos pueden observarse en la economía turca, como también en nuestra economía, en donde los efectos podrían verse magnificados por las políticas económicas liberales implementadas por el gobierno nacional.

Pese a las dificultades que presenta el contexto internacional –en donde tanto las economías desarrolladas como las emergentes presentan una merma en su PBI–, la región sigue dando señales de crecimiento. El crecimiento del PIB pronosticó un 5,1% para 2018 y un 5,2% para 2019 (ASEAN Economic Integration Brief, 2018)

Vinculación con Corea del Sur

Corea del Sur –por su parte– enfrentó problemáticas similares como la amenaza del avance comunista, la influencia de EE. UU., inestabilidad política, golpes de estado y dictaduras prolongadas. Al igual que las naciones antedichas, en el plano económico el país se caracterizaba por una producción netamente agraria con escasos vínculos con otros estados. A inicios de la década del 60 el país surcoreano contaba con uno de los PIB más bajos del mundo, con un nivel de desarrollo comparable con los arrojados por los países más pobres de Asia o África (Eguiraun, 2015).

La realidad se fue transformando para el país peninsular, convirtiéndose en una economía altamente desarrollada, industrializada y con un peso determinante en el comercio internacional. “Actualmente es uno de los países más desarrollados del mundo en cuanto a la fabricación de automóviles, acero, construcción naval y precursor de una de las industrias líderes de la actualidad, la industria de la tecnología y la información” (Eguiraun, 2015: 6).

Durante el recorrido emprendido por Seúl, la importancia de ASEAN no pasó desapercibida. Los países del Sudeste Asiático ofrecen recursos de gran valor estratégico. En efecto:

Con excepción de Singapur, los países de ASEAN conforman un mercado que cuenta con abundante mano de obra barata, así como recursos naturales; entre ellos el gas, el petróleo y el carbón necesarios para el desarrollo energético que estimule el crecimiento de su economía, al igual que la de los países más avanzados de la región, como Japón, Corea del Sur y la República Popular China. (Michel, Salgado y Delgado, 2013: 94-95).

Por este motivo, durante los años 80 comenzaron a establecerse vínculos con la organización y sus miembros. “Trade cooperation between ASEAN and Korea has flourished over the years since the establishment of their partnership in 1989. Having started as mere dialogue partner, ASEAN has become the 2nd largest trading partner of Korea” (ASEAN-Korea Centre, 2016: 18).

Cronología

  • Relaciones de diálogo sectorial (Yakarta, 1989): Enfocada en áreas de comercio, inversión y turismo, con interés de extenderse a otros campos, como el intercambio de tecnología y recursos humanos. En esta oportunidad se da la conformación de una Comisión Mixta conformada por funcionarios gubernamentales de alto nivel.
  • Reunión Ministerial (1991): Se otorga a Corea del Sur el status de “Compañero de Diálogo”. Finalmente, el vínculo se elevó al nivel de Cumbre en el año 1997.
  • Establecimiento de Área de Libre Comercio de ASEAN (AFTA) (1993)
  • Entrada en vigencia del Acuerdo de Libre Comercio de Bienes ASEAN-Korea (2006)
  • Entrada en vigencia del Acuerdo de Libre Comercio de Servicios e Inversiones ASEAN-Korea (2007)
  • Inauguración del ASEAN-Korea Centre (2009): En conmemoración del vigésimo aniversario del inicio del diálogo ASEAN-Corea del Sur.
  • Establecimiento de la Misión surcoreana en ASEAN (2012)
  • Lanzamiento de la Comunidad ASEAN (2015)

Fuente: ASEAN-Korea Centre, 2018.

Como resultado de este largo proceso diplomático es posible observar que la región de ASEAN se posiciona como el segundo principal socio comercial de Corea del Sur, ubicándose atrás de China, pero superando a EE. UU., la Unión Europea y Japón. El intercambio entre ambos socios alcanzó en 2017 los 150 billones de dólares (ASEAN-Korea Centre, 2018). Por otro lado, las inversiones coreanas en el extranjero también han tomado un nuevo rumbo. En el año 2017 el tercer principal destino de sus inversiones fue la región de ASEAN, detrás de EE. UU. y la Unión Europea, alcanzando montos de alrededor de cinco billones de dólares (ASEAN-Korea Centre, 2018)

En paralelo al progreso de las relaciones con ASEAN, los coreanos además establecen vínculos de tipo bilateral con sus miembros, sobre todo con los que mantienen un mayor intercambio comercial, como el caso de Singapur, país con el cual firmó un Tratado de Libre Comercio en 2006, o el proceso de negociaciones para firmar con Indonesia y Vietnam; de igual manera tienen en consideración firmar con Malasia (Michel, Salgado y Delgado, 2013).

Más allá de los avances en términos de cooperación e integración de los actores, su dinámica de crecimiento económico y las auspiciosas perspectivas a futuro, lamentablemente aún hay problemáticas importantes que permanecen desatendidas. Aquí es donde lo “social” se presenta como un desafío difícil de opacar para los logros alcanzados. En efecto, al interior de los miembros de ASEAN como también en Corea del Sur, surgen diversos reclamos ciudadanos por hechos de represión, violaciones de derechos fundamentales y por mayores márgenes de libertad de expresión.

Con referencia a países miembros de ASEAN se encuentra que, según el último informe de Amnesty Internacional (2018), en muchos casos las condiciones laborales son poco salubres, y –por lo general– se encuentran desreguladas. Lo anterior se suma a la represión que sufren civiles al momento de manifestarse pacíficamente para reclamar por sus derechos. En tal sentido, se han atendido diversos reclamos por violaciones recurrentes a los derechos humanos.

Al respecto, vale decir que el organismo cuenta con una comisión encargada de abordar la temática: la Comisión Intergubernamental de Derechos Humanos fue establecida en el año 2009. En este sentido, se dio un paso importante en el año 2012 cuando se firmó, luego de arduas negociaciones, la Declaración de Derechos Humanos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. La firma de este documento simbolizaba la voluntad política del organismo para avanzar sobre el tópico desde una perspectiva autóctona, algo inédito para las naciones de la región (Villanueva, 2013).

En su artículo 7, la Declaración afirma:

Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. Todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de esta Declaración deben recibir un trato justo y equitativo, en condiciones de igualdad y con el mismo énfasis. Al mismo tiempo, la plasmación práctica de los derechos humanos deberá ser examinada en el contexto regional y nacional, y deberá prestar atención a los distintos trasfondos políticos, económicos, jurídicos, sociales, culturales, históricos y religiosos.

La iniciativa, sin embargo, es desestimada por los activistas de derechos humanos por múltiples motivos: el principal de ellos apunta a que la declaración no es vinculante para los miembros firmantes, por lo que deja su aplicación al criterio interno nacional de los países miembros. De hecho, se observan en la actualidad una gran cantidad de denuncias de violaciones de derechos humanos en los distintos países que conforman la ASEAN:

All across South East Asia, from Thailand, which is living through a fourth year under military rule, and where critics of the monarchy are sentenced to decades in jail, to Malaysia, where those who speak out on the huge 1MDB corruption scandal can be prosecuted under a range of repressive laws, human rights and democracy are being pushed back in a way unseen since the 1970s. (Head, 2017).

Por ejemplo, en uno de sus estados miembros, el Estado de Myanmar, el ejército habría llevado adelante crímenes de lesa humanidad, y violaciones masivas de derechos humanos sobre la minoría étnica local rohingya:

Bajo la presidencia de Filipinas, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) cumplió 50 años en 2017. Sin embargo, sus gobiernos e instituciones guardaron silencio en relación con las violaciones de derechos humanos masivas de Filipinas, Myanmar y otros lugares de la región. (Amnesty International, 2018: 41).

Corea del Sur –por su parte– también posee problemas de la misma índole. Amnesty International (2018) expone que, si bien se dieron importantes avances en la temática de DDHH, en mayor medida con la llegada del flamante presidente Moon, aún hay sucesivos reclamos respecto a cuestiones como la libertad de reunión, derechos laborales, derechos LGTBI, detenciones y reclusiones arbitrarias, libertad de expresión, entre otras.

Conclusiones

El cambiante y dinámico sistema internacional presenta desafíos recurrentes, en mayor medida a naciones que cuentan con menor capacidad y recursos que los grandes protagonistas tradicionales. Es por eso que muchas pequeñas naciones necesitan contar con un respaldo mayor al de su propia soberanía para alcanzar diversos objetivos. Algunos lo consiguen vinculándose al estado hegemón de turno, otros lo hacen de manera endógena, mediante su propio desarrollo, o al capitalizar los beneficios de algún recurso estratégico que posean. También es posible identificar naciones pequeñas que logran alinearse entre sí para adquirir mayor peso específico en el escenario internacional. Este sería el caso de los miembros de ASEAN, el cual –según Rubiolo (2013)– demuestra la construcción de una idea común.

A lo largo de este trabajo se ha expuesto que las naciones de ASEAN se aliaron para enfrentar amenazas políticas. Los principales factores de preocupación común que se han podido reconocer fueron la posible atomización de la región por diferentes hipótesis de conflicto entre vecinos, la inestabilidad política y social dentro de sus propios estados, el avance del comunismo, entre otros. Luego del fin de la Guerra Fría la amenaza comunista pierde relevancia: sin embargo, la región alcanzó cierto grado de estabilidad a fuerza del establecimiento de gobiernos dictatoriales que – respaldados por EE. UU.– llevaron sangrientas políticas represivas.

La nueva coyuntura permitió encauzar el interés del organismo hacia objetivos económicos, y este cambio en el enfoque habilitó no solo la ampliación del plantel de miembros, sino también la vinculación con diversos actores, en especial con Corea del Sur. La reorientación brindó sus frutos: hoy, luego de casi veintiún años de vida, ASEAN se presenta como el bloque más dinámico de la región Asia-Pacífico.

La relación del organismo con la República coreana ha generado beneficios mutuos. ASEAN significa el acceso a un mercado de alrededor de seiscientos millones de habitantes, y materia prima de importancia estratégica como gas, petróleo, carbón, etc. De igual forma, la densidad demográfica sumada al escaso desarrollo del aparato sindical implica una fuente abundante de mano de obra barata para las industrias surcoreanas. Corea del Sur, separadamente del prestigio internacional, aporta productos tecnológicos de alta calidad e inversiones diversificadas que otorgan a las economías de ASEAN mayor desarrollo industrial y económico, como también fuentes de trabajo para la población.

Ahora bien, el éxito alcanzado en el proceso vigente de ASEAN ha demostrado ciertos límites. Uno de ellos es la gran disparidad que presentan las economías de los países miembros: ejemplo de ello es Camboya, que posee un PBI per cápita de US$ 1.230, mientras que el de Singapur asciende a unos US$ 52.961 (ASEAN, 2018) Además, hay cuestiones técnicas –como el establecimiento o la concreción de una unión aduanera– que, si bien son aspiraciones, así como lo es la creación de una comunidad de naciones, aún tienen un largo trecho por recorrer.

Por lo general, los diferentes países proyectan objetivos que, por diversos que sean, demuestran una finalidad primigenia, que es promover el bienestar de su población. Este es un concepto amplio y complejo que abarca diferentes aristas que no se circunscriben solo a los aspectos económicos, sino también incluyen cuestiones sociales, culturales, entre otras. La vinculación entre el organismo y la República de Corea ha contribuido a mejorar grandes aspectos del bienestar de sus poblaciones, aunque aún hay cuestiones que permanecen desatendidas como las diversas problemáticas referentes a DDHH que tratamos previamente.

Confiamos que con el devenir de los tiempos y con desarrollo exponencial que la experiencia ASEAN-Corea del Sur significa para la región, se logre avanzar sobre las cuentas pendientes que presentan los actores, no solo para consolidar el proceso vigente sino también para mejorar la calidad de vida del 10% de la población mundial.

Referencias bibliográficas

Amnesty International (2018), Informe 2017/18 “La Situación de los Derechos Humanos en el Mundo”. Peter Benenson House, 1, Easton Street, Londres.

Ángel Michel, Luis Rosado Salgado, José Rangel Delgado (2013), “ASEAN y Corea del Sur, diálogos para favorecer la integración comercial” Revista Orientando, Año 3. Número 6, abril-septiembre. Xalapa, Veracruz, México.

ASEAN (2018), Economic Integration Brief N.º4. Noviembre de 2018. ASEAN Secretariat. Yakarta.

ASEAN-Korea Centre (2018), Annual Report for year 2018. Recuperado de www.aseankorea.org.

ASEAN-Korea Centre (2016), Annual Report for year 2016. Recuperado de www.aseankorea.org.

Head, Jonathan (2017), “Trump Asia tour focuses on trade, not human rights” BBC News. 15 de noviembre de 2017. Recuperado de: https://bbc.in/2nQIILJ.

International Monetary Fund (2018). ASEAN Progress Towards Sustainable Development Goals and The Role of the IMF. Recuperado de: https://bit.ly/2DbJjgc.

Kissinger, Henry (1994), Diplomacia, FCE, México.

Lee Kwan Yew (1983), “From Third World to First” Marshall Cavendish.

Eguiraun, M. Bandeira (2015), El desarrollo económico de Corea del
Sur. Descubriendo a un gran gigante
. Universidad Pontificia Comillas, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Madrid.

Rubiolo, Florencia (2013), ASEAN: Construcción de una idea común. Centro Argentino de Estudios Internacionales, Programa Asia-Pacífico.

Sing, Chan Chun (2018), A Resilient and Future-Ready ASEAN. ASEAN Economic Integration Brief N.º 4. ASEAN Secretariat. Yakarta.



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