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25 Asociacionismo coreano y la tramitación de la muerte

Estudio de un caso

Celeste Castiglione (CONICET/UNPAZ)

Introducción

El asociacionismo en Argentina tiene un inicio aproximado a mediados de 1850, con la caída de Rosas (Di Stéfano, 2002). A partir de allí, la agrupación de migrantes en función de una mejoría en su vida cotidiana fue una constante. En un primer momento era con el objetivo de solucionar las cuestiones vinculadas a la salud ya que con el pago de una pequeña cuota se podían atender en consultorios particulares con descuentos en la consulta y en las boticarias, luego será a través de información para conseguir trabajo, vivienda; y una vez solucionadas estas urgencias, poder brindar un espacio de socialización y recreo.

A medida que se ampliaba la cantidad de afiliados, las Asociaciones de Socorros Mutuos podían brindar mayores servicios. Eran organizaciones con Reglamentos, Comisión Directiva, elecciones periódicas, reuniones ordinarias y extraordinarias y fueron las más importantes mediadoras entre el migrante y el Estado. Asimismo, el socio debía tener alguien que “respondiera” por él, y muchas de ellas (españolas, italianas, francesas, sirio libanesas, cosmopolitas, etc.) eran estrictas en cuanto al comportamiento que debía tener y mostrar en la sociedad de acogida.[1]

En el caso de las asociaciones coreanas, las realidades fueron distintas ya que el asociacionismo parte de lo religioso. La conformación de iglesias está en su origen desde su llegada en la década del 60.

Los estudios migratorios vinculados a las migraciones coreanas han tenido un recorrido importante de la mano de académicos que han focalizado en la trayectoria, el contexto de salida, las formas de plantear las relaciones laborales, encontrar un barrio y la estructura de enclave que lograron en el Bajo Flores.[2] Dentro de este contexto, nos interesa estudiar la forma en la que se tramita la cuestión de la muerte de un miembro de la comunidad, los ritos posteriores y el duelo. En una primera parte daremos cuenta de las cuestiones generales, para luego profundizar la forma en la que se articula en la Iglesia de los Santos Mártires Coreanos, que generosamente nos ha abierto las puertas.

Metodología

Nuestro acercamiento a la migración coreana como objeto de estudio cuenta con la consolidación de trabajos que enfatizan diversos aspectos del proceso.[3] La herramienta privilegiada será la entrevista, que conforma un momento único entre entrevistados y entrevistadores, de carácter irrepetible. Las entrevistas apuntan a obtener “mediante el olvido de sí mismo, una verdadera conversión de la mirada que dirigimos a los otros en las circunstancias corrientes de la vida […] que inclina a hacer propios los problemas del encuestado, la aptitud para tomarlo y comprenderlo tal como es, en su necesidad singular, es una especie de amor intelectual” (James, 2004: 145). Y dentro de ese ejercicio, que el relato y esa mirada nos alcance, como aconseja Segato (2013). Fue así que los vínculos se estrecharon en encuentros de fin de semana, con observaciones y charlas, ferias, fiestas y bazares, barrios que empezaron a ser parte de nuestra rutina, en una relación de mutuo conocimiento que permitió abrir otras puertas.

En relación con las historias, el pasado traído al presente no tiene como objetivo trasladar un suceso como si fuera una información; el relato incorpora al narrador al pasado a fin de contarlo a quienes lo escuchan (Benjamin, 1980) y ese fue nuestro principal objetivo: escuchar y relevar cómo la vida o la muerte condicionan en silencio o en palabras a la trayectoria migratoria, y se transforman y condensan como en los más importantes fenómenos aglutinadores de los grupos.

Este tipo de narrativa articula la experiencia y la despliega en una trama de subjetividades diversas, dentro de un mundo complejo. Ripamonti (2017: 86) cita a Benjamin que, de manera inmejorable, expresa:

Sumerge el asunto en la vida del relator, para poder luego recuperarlo desde allí. Así, que adherida a la narración la huella del narrador, como la huella de la mano del alfarero a la superficie de su vasija de arcilla […] y restituye la dignidad de la experiencia como forma de aprendizaje para la vida, a través del lenguaje.

De manera que las veinte entrevistas en profundidad fueron realizadas en el lugar elegido por los protagonistas, en dos etapas: una de manera general y la segunda, en la Parroquia de los Santos Mártires Coreanos (PSMC, a partir de ahora). Nuestro aporte se basa en los trabajos de Samuel Baily (1982), que trabaja en profundidad una sociedad mutual que opera construyendo identidad, pero dando cuenta de que la comunidad coreana es transnacional. Es decir, en este caso, y teniendo en cuenta la siguiente definición “dura” de familias transnacionales, se cumplen todos los ítems:

… unidades sociales que trascienden fronteras, tienen conciencia de formar parte de la diáspora, hacen una reproducción cultural híbrida y mantienen la pertenencia afectiva y emocional con el origen. Este concepto está ubicado en el campo de los estudios de las migraciones, desde donde se ha investigado que las familias pueden tener una serie de prácticas transnacionales. (Cerda, 2014).

Para el presente artículo concretamos entrevistas con la Embajada Coreana en la Argentina, dirigentes de la Asociación Coreana, Cámara de Empresarios Coreanos, administrativos del Cementerio La Oración, asistentes de las casas velatorias, líderes de iglesia católica, pastores de las evangélicas y miembros de la comunidad. El perfil de los entrevistados fue en su mayoría hombres (70%) y el resto, mujeres, en un rango de 25 a 60 años, realizadas generalmente en su lugar de trabajo o en ámbitos elegidos por ellos y solo algunas virtuales. Las preguntas se focalizaron en las muertes de personas mayores por causas naturales y solo unas pocas estuvieron vinculadas a decesos violentos o suicidios.

Hemos realizado, también, una observación participante en el Cementerio La Oración, en donde la comunidad coreana ha comprado un predio destinado a enterrar a sus connacionales.

Las iglesias y su organización

La gran mayoría de las iglesias coreanas responden a tres grupos doctrinarios: hay una budista, una católica y entre 20 y 30 evangélicas. Todas situadas en el barrio de Flores y alrededores. La alta adhesión a concurrir a las iglesias es importada: “hay un dicho en Corea que dice que cualquier religión que entra tiene cierto éxito, mayor o menor, pero siempre encuentra adeptos, porque es un pueblo muy espiritual” (Jorge, docente, 45 años). Otro nos decía: “si hay dos japoneses, hacen una empresa; dos chinos, un restaurante, y dos coreanos, una iglesia” (Leo, empresario, 27 años).

De acuerdo con uno de los entrevistados, las iglesias aportan “un apoyo moral, espiritual y hasta material” (Jorge, docente, 45 años); otro dijo: “para mí es como un club” (Fabián, estudiante UBA, 22 años). En distinto grado, todas poseen un vínculo fluido con las asociaciones y la Embajada Coreana.

En otros trabajos (Castiglione 2017a y 2017b) hemos realizado el estudio de los pasos que se realizan de manera comunitaria para los rituales funerarios. En este caso, nos focalizaremos en marcar las diferencias que establece la Parroquia de los Santos Mártires Coreanos (PSMC) con respecto a las iglesias evangélicas, para establecer los matices y profundizar en esta articulación.

La PSMC tiene características que la diferencian del resto:

… pero no tengo idea por qué es tan importante la religión para los coreanos. Pero si vos te fijás todos pertenecen a una iglesia, es rarísimo no es solo acá por mantener la cultura coreana o para estar juntos, pero no, es también incluso que me siento parte de este club; pero también en Corea está lleno de iglesias. Las personas son muy intrínsecas a la cultura que tiene la iglesia en sí. Esta es una iglesia apostólica romana. Las iglesias evangélicas tienen como su propia metodología, su propia interpretación también. A ellos no les baja el Vaticano y nuestro eje es el Vaticano. Vos sabés que en la Iglesia católica está el cura, del cura al obispo, del obispo al arzobispo, cardenal y el papa. Del Vaticano nos bajan a nosotros, que somos una península, por decirlo de alguna manera. Es que estamos dentro de una organización y lo nuestro bastante simple. ¿Ustedes a quién le responden? Nosotros le respondemos a la iglesia de la Medalla Milagrosa de Chacabuco, que es parte de Flores (Leo, 27 años).

De acuerdo con las palabras de Leo, el procedimiento de la PSMC es cumplir con las jerarquías eclesiásticas y trabajar de manera constante con el apoyo y consejo de la iglesia de la cual dependen. Por esa razón, los rituales, los rezos y la función se encuentran regidos por los de la Iglesia católica. Le preguntamos al cura cómo se sentía dando misa al otro lado del mundo y en su respuesta se evidencia en el transnacionalismo y el aporte que brinda La Palabra para conformar una red conectada, en cualquier lugar del mundo, ya que todo confluye en el Vaticano. Nos decía el padre L. (50 años): “su relación es directa con los coreanos […] y bastante parecida a la que tendría con los coreanos allá”.

La organización de la PSMC posee un cura para mayores que se ocupa de los bautismos, casamientos, misas y funerales, y otro de menor jerarquía que ayuda y suple en caso de enfermedad al mayor. También hay dos monjas que brindan catequesis; todos, enviados desde Corea. Por un lado, la presencia del personal enviado desde la península posee un aspecto muy positivo para la comunidad, porque portan la idea de la iglesia matriz, si bien en el presente los cambios allí son vertiginosos, tiende un puente con la sociedad de origen. Nos contaban los entrevistados que la relación de una parte de los fieles coreanos poseía una relación muy cercana con los curas, a los que acudían para consejo y consuelo constante. La rotación cada dos o cuatro años de los curas hace que las relaciones tarden un poco en desarrollarse, aunque siempre hay excepciones que tienen que ver con la personalidad del sacerdote y la coyuntura que esté pasando la congregación. Sin duda, la organización de festividades, aniversarios o alguna situación problemática, contribuyen a unirse y construir una relación más profunda.

Lo que resulta fundamental es la consolidación de grupos de jóvenes, divididos entre los que participan del coro, las clases que se dan los sábados a la tarde de 14:30 a 18:30 con misa, merienda y valores de la Biblia y otros que se arman para eventos en particular y no perder las costumbres. odos hablan coreano, pero entre los jóvenes hablan en castellano. Con las monjas y el sacerdote se comunican en coreano. Hay un show de talentos en los que participan una vez al año.

El grupo de los adultos se reúne también los sábados y otro día de la semana, por lo general; son importantes las reuniones por barrio (hay que tener en cuenta que esta es la iglesia católica de la región metropolitana, de manera que aquí confluyen todos los fieles), misas especiales, un día de competencia entre barrios y la organización del cumpleaños de la iglesia el 29 de septiembre.

También existe el grupo de los ancianos; muchos de ellos se encuentran en el establecimiento todos los días.

Foto 1: 46 aniversario de la PSMC

Foto 1 Cap

Fuente: Facebook PSMC.

En estas fotos se evidencia lo que hemos relatado. En la Foto 1 se observa un baile tradicional que muestra determinado aspecto cultural propio de la comunidad. La imagen muestra la flexibilidad de los números artísticos, con jóvenes que tienen una banda musical. Aquí hay un punto importante, porque Corea ha sido, desde hace una década, protagonista de una de las escenas y consumos culturales más importantes del mundo a partir del K-pop y bandas de jóvenes que han sido un furor, al igual que las novelas, que se ven por múltiples plataformas. La gran oleada coreana o hallyu conforma una estética muy específica que atraviesa fronteras y dio a conocer a Corea del Sur de manera global, llevando a una importante movilidad turística, vinculada al estudio del idioma y múltiples focos de acceso al conocimiento de las múltiples dinámicas que atraviesa.

Foto 2: 46 aniversario. Frente de la iglesia

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior

Fuente: Facebook PSMC.

En la Foto 2 se observa el frente de la iglesia, coronada con una cruz y un crismón (XP, símbolo de Cristo). El planteo estético del espacio aéreo surcado por banderas de todo el mundo atraviesa la calle y los stands.

Foto 3: Stands

La imagen puede contener: 1 persona, sentado y exterior

Fuente: Facebook PSMC.

Es importante el tamaño de la iglesia, que en la Foto 3 se ve con mayor claridad, la heterogeneidad del público y la extensión que se estaba concretando en la parte izquierda. Ese es un tema fundamental porque las instalaciones que tiene en su corazón una iglesia (nave central, altar y bancos a los lados) poseen en sus alrededores, por fuera de ese espacio, salas y aulas para la disposición y uso de los distintos grupos.

Además, hay retiros espirituales y campamentos para los distintos grupos. “La iglesia ya es parte de mí, no puedo no venir”, “Yo comparando con mi hermano que tiene veintisiete años, yo creo que antes había una grieta y sentía un montón de la cuestión de chino y esas cosas” (Fabián, profesor de catequesis, 22 años).

El rol de las Iglesias en los funerales

Las iglesias cuentan con un grupo de personas que trabajan ad honorem en distintos proyectos que llevan adelante. Asimismo, poseen una estructura interna subdividida en grupos etarios, con diferente funcionalidad y responsabilidades. Cuando fallece un miembro de la comunidad, dos personas (por lo general los más ancianos) se ocupan de llamar a la Cámara de Comercio, que inmediatamente lo publica en una página. Nos contaba una de las fundadoras, que el promedio de clicks ha subido muchísimo en los últimos años y se cree que al menos tres veces por día, los miembros de la comunidad entran a la página. Allí se publican toda serie de noticias, pero también ofertas e información de todos los rubros en los que se desempeña la comunidad.

A partir de allí las dos personas comandadas llaman a la funeraria. La comunidad cuenta con dos casas de confianza: la primera, llamada La italo argentina (IA), es el lugar elegido por las iglesias evangélicas y la segunda, Casa Escalada (CE), es de preferencia de los coreanos que pertenecen a la iglesia católica, esta última es la que posee instalaciones más amplias y un rango de oficios diversificado (normal, superior y VIP). La segunda es considerada como “la de los ricos”, por la cantidad de servicios que ofrece. Ambas manifestaron que tienen salas acondicionadas especialmente para los coreanos, a las que se les destina un piso entero ya que la concurrencia es muy importante: un mínimo de treinta personas que aumenta luego a lo largo de la noche, a partir del cierre de los comercios. El velatorio se inicia al mediodía y dura toda la noche, y son los hombres los que permanecen durante todo el proceso.

Para la Iglesia católica, la logística se encuentra muy reglamentada. ¿Cómo se desarrolla el velorio?

Uno sabe más o menos cuando alguien se está muriendo a menos que sea disruptiva y actuamos de un día para el otro, hay una página web, “iacea”, ahí hay una sección para los difuntos, todos los velorios se postean. Todos van y llevan una ofrenda en un sobrecito. Acá viene la parte más interesante, nosotros creemos que el rezo puede ayudar a que la persona vaya al cielo. Nosotros tenemos el Purgatorio, nosotros creemos que mediante nuestros rezos puede impulsarlos. Esa es una gran diferencia con los evangélicos. Otra es que si uno tiene una pre elección y la otra dice que vos vas al cielo, nosotros cada 20 minutos rezamos, entra una tanda y se va, entra otra y se va, es por llegada. El proceso es bastante simple, entra saluda al cadáver una muestra de respeto, prende un incienso y tita agua bendita. Saluda a los familiares deja el sobre con la plata Acá es donde entra la parte más interesante, o chocantes, hay una sala, después del otro lado uno puede comer o tomar alcohol, come se ríe, juegan a las cartas. Yo al principio no entendía eso y la explicación es bastante simple. Para que exista una división, un ambiente de rezo, de respeto, un ambiente donde uno conmemora tiene que haber un lugar donde se divierte. La muerte es una transición, y uno acompaña. Está bien uno se puede poner triste porque esa persona físicamente no está, pero nosotros creemos que hay vida después de la muerte, por eso es también como una fiesta y tiene que existir una línea que divide la habitación donde se conmemora y la que se toma y se lleva mejor la situación.

En esta contraposición, casi un ying y un yang, se equilibra el universo en los velorios. Atendiendo y aceptando la situación que los atraviesa y reconociendo también al llamado de Dios y a no cuestionar el plan celestial.

Como hemos mencionado, la familia es el núcleo duro de las relaciones a las que se les debe lealtad, pero en estas circunstancias, los lazos más débiles se activan movilizando a los miembros de grupos de variado volumen. En el caso de los velorios, las diferencias parecen robustecer estos vínculos y se reúnen a pesar de la dispersión. “Los vínculos débiles frecuentemente considerados como productores de alienación son vistos aquí como indispensables para las oportunidades individuales y para su integración” (Granovetter, 1973: 17). De esta manera, la presencia de los miembros de la comunidad es muy numerosa luego de las actividades diarias, y se dejan de lado las diferencias.

Otra diferencia importante, que marca uno de los entrevistados de la PSMC y uno de los representantes eclesiásticos, es una cuestión espiritual que viene de la mano de la participación comunitaria que es protagonista para contribuir al proceso. La PSMC considera que a través del rezo se ayuda al alma del difunto a elevarse y a llegar al cielo:

… nosotros creemos que el rezo de los católicos puede ayudar a que esa persona pudiera irse. En esto nosotros tenemos una diferencia con los evangélicos. Ellos no creen en el purgatorio, el estado intermedio entre el cielo y el infierno; nosotros creemos que las almas que están en el Purgatorio mediante nuestros rezos y mediante todo lo que nosotros podamos hacer y ayudar desde acá, eso puede contribuir a darle una mano a impulsarlos y eso es una gran diferencia con los evangélicos. Los evangélicos no creen en el Purgatorio y es ahí donde se divide un poco (Leo, 27 años).

En el caso de los procesos funerarios coreanos, el cuerpo se ubica como el centro de los acontecimientos y por donde pasan las ceremonias iniciales. Entre el velatorio y el entierro se agrupan las tres instancias que Van Gennep (1960 [1909]) considera necesarias para un pasaje efectivo de los miembros del grupo que quedan: el de separación (conductas simbólicas que separan al individuo del grupo al que pertenece), el de transición (momento en el que el cuerpo todavía no dejó completamente el plano terrenal y aún no pasó al otro) y el de agregación (cuando el fallecido se incorpora al otro estadio, abandonando el grupo de pertenencia). Estas tres fases se encuentran en el proceso que se inicia en el velorio y que concluyen en el entierro al día siguiente.

El cadáver que está en el velatorio, a cajón descubierto, es visitado en grupos de oración: “entran cada veinte minutos, cada grupo tiene su horario y visita y reza para el difunto, yo me voy a la noche, como a las 9:00, después los fieles oramos por los difuntos todo el día” (padre K, 50 años).

Nos contaba un cura de la PSMC: “cuando hay un difunto nos avisan y aquí preparamos la misa de ‘unción de los enfermos’ que es uno de los sacramentos, como el bautismo, la comunión”. Además de ayudar con las oraciones, los miembros también contribuyen con dinero. Es costumbre que las familias traigan un sobre que en la puerta es recepcionado por los cercanos a la familia y anotan en un cuadernito la suma de la contribución. De acuerdo a los montos del año pasado se partía de $1.500 pesos hasta los más cercanos con $5.000 o más. Las mujeres ayudan con las sopas, el sushi y demás alimentos, mientras que los hombres comen y toman un vino llamado soju, de color transparente y bastante fuerte. En algunos casos, los entrevistados mencionan la presencia de niños, que están ayudando a las madres y otros que han manifestado que no es significativa su presencia, ni que posee un carácter didáctico, para que los niños sepan comportarse a futuro.

Es importante también la connotación espiritual que posee, dentro del marco religioso: “Justo yo no soy de los que le tienen miedo a la muerte […] acá para la religión morir no pasa nada, vas a recibir una vida mejor en el cielo, así que preocupate por cómo vivís…”. Este mismo entrevistado nos contaba que el velatorio “no es un ambiente muy triste, a veces se quedan tomando; viendo velorios occidentales, este es mucho más tranquilo, no es estar al lado del cuerpo llorando (Fabián, profesor de catequesis, 22 años).

En algunos casos, la familia permanece toda la noche, en otros casos nos han contado que se queda un grupo cercano de hombres.

Entre las iglesias evangélicas y la PSMC hay también otra diferencia vinculada a la mañana siguiente. Mientras las primeras hacen el anteúltimo rezo en la casa velatoria y de allí parten hacia el cementerio elegido, a veces en micros contratados para tal efecto, la PSMC lleva al fallecido a la iglesia a realizar el último servicio:

Al día siguiente traen el cuerpo y acá se hace otra ceremonia, y acá es la última misa, y se lleva todo al Memorial u otro cementerio. Ese es el proceso, de un día para el otro. El velorio empieza a las 6 de la tarde, de 8 a 11 es cuando más gente hay, de 11 a 1 es cuando se libera un poco, de una a 8 se queda los familiares más cercanos y de 8 a 10 es la preparación para traerlos a la misa de las 10 acá. […] Una cosa muy importante es la función del nieto mayor, que lleva la foto del fallecido. En la cultura coreana el hijo mayor hombre es más importante, el primogénito es muy importante, y un escalón abajo está el nieto, que lleva la foto, y los amigos del nieto son los que llevan el ataúd. Te preguntarás qué pasa si no tiene nieto, siempre hay una figura que cumple ese rol. Se busca la manera. Esa es la parte más protocolar (Leo, 27 años).

La idea de un terreno propio fue gestada hace más de veinte años por el directorio de la Asociación Coreana que comenzó a realizar reuniones con todas las iglesias, y lograron comprar un terreno dentro del cementerio privado La Oración, situado en el Partido de Cañuelas (a 60 km al sur de la ciudad de Buenos Aires). Según los entrevistados de la PSMC, fue una donación de la Embajada. Esta diferencia todavía no hemos podido dilucidarla, en gran parte porque los pioneros son muy ancianos y los que podemos contactar requieren de un traductor.

Este lugar era una estancia antigua y se accede a través de una vía arbolada con palmeras a los costados. En el centro se encuentra una capilla, un salón de recepción y oración y la administración. En un costado, hay dos carteles blancos con fechas e inscripciones a su lado, con una descripción detallada de los distintos arreglos y servicios que se fueron construyendo y comprando. Una de nuestras entrevistadas nos lo tradujo: “es una enumeración cronológica con los nombres de los presidentes, de cómo se constituyó el lugar, la maquinaria para cortar el césped y la construcción de los baños” (Katty, abogada, 29 años).

El sector coreano se identifica claramente a partir de un plano ubicado en la entrada y un monolito gris, que dice en han gul “Parque cementerio coreano”. En su parte posterior se lee la fecha de inicio y de inauguración del sector, fechada el 23 de noviembre de 1989, y el emplazamiento del monolito, el 15 de agosto de 2008. Adelante se lee un hermoso texto que dice:

Adoptando estas tierras tan diferentes a su país que añora / los descendientes del pueblo coreano que trabajaron el sueño del pionero durante toda su vida / duermen en paz acá, tierra de descanso eterno / lugar de nuestras vidas que se fue edificando únicamente con la esperanza / convertidos en estrellas de la Pampa, serán nuestros firmes protectores.[4]

El planeamiento que posee el sector posee una vía central que culmina en un arco rojo. En el medio hay dos bancos enfrentados en un descanso. Hacia la derecha y la izquierda y en tramos separados por un metro, placas rectangulares de mármol, con el nombre de las iglesias que compraron el sector.

Foto 4: Plano del Sector H, con el detalle de la Parroquia de los Santos Mártires Coreanos,
la más numerosa

D:ESCRITORIO 2018CelesteFotos de cementeriosCañuelas KDSC_0507.jpg

Fuente: C. Castiglione 21/07/2016.

Foto 5: De la vía central, arco y detalle de las tumbas

foto 5 cap

Fuente: Fotos tomadas por la autora, 21/07/2016.

Gráfico 1: Las parcelas del cementerio La Oración (ordenadas cuantitativamente)

Fuente: elaboración propia.

Los domingos este espacio es habitado por las familias o por grupos que llegan en combi desde las distintas iglesias. Cuando preguntamos a los entrevistados las preferencias, los miembros de la PSMC nos manifestaron dos cosas que sintetizamos aquí. Por un lado: “yo creo que a mi familia no les molestaría ser enterrados acá” (Leo, 27 años), porque, además, en el momento que vinieron, de a poco lo hizo también el resto de la familia, y muchos de ellos vivían con abuelos, padres, tíos y primos, conformando asñí un núcleo que de a poco se alejaba de la sociedad de origen. En este caso coinciden todos: el ritmo vertiginoso de Corea llevó a que no se puedan respetar los tiempos que requiere un ritual funerario: “Son todos bastante egoístas y egocéntricos, la muerte es un trámite. Si vos te ponés en pausa, el de atrás te pasa” (Fabián, estudiante, 22 años). Si bien no se puede hacer tres años de luto en una choza en la montaña, como se acostumbraba en la antigüedad, al menos, pueden cumplir con la posibilidad de enterrar a sus muertos, cumplir con ritos y lapsos en el marco de una comunidad que los contiene. Uno de los entrevistados nos ha relatado que, de hecho, han traído de Corea a la Argentina el cuerpo de un familiar para que los parientes pudieran visitarlo y homenajearlo aquí.

Para explicar el luto[5], este lapso varía de acuerdo a la familia y la iglesia a la que pertenece, en donde se negocian tiempos y acciones. Este punto es muy interesante, porque las iglesias evangélicas le dan una estructura ritual que no entra en tensión con las formas tradicionales de la península. Las celebraciones que tienen orígenes chamánicos y budistas plantean una periodicidad muy específica: concurrir al cementerio a los tres días del fallecimiento y a los 49 días, cuidando que no sean en tres meses, si no, se adelanta, porque trae mala suerte: moriría durante ese año una persona de su familia.

L: Esa tradición es budista, pero los coreanos tienen la raíz en el budismo y lo usas. Tres días, 49 días, pero no es de la Iglesia Católica.

E: Perdón.

L: No no, acá también se hace.

En Corea hay ceremonias a los muertos que atraviesan fronteras y hoy son parte de festividades que atraen a turistas y marcan modas: la seollal por el año nuevo chino que se festeja en febrero y la chuseok, la fiesta de la cosecha, en septiembre[6]. También hay celebraciones propias de cada familia (kije, 기제사) relacionadas con el aniversario del fallecimiento de un ancestro en particular (Corvalán, 2017). Esta última la denominan jesa (제사). Esta consiste en una cena que se realiza en la casa del primogénito varón, y al mediodía del día siguiente van al cementerio con las sobras de alimentos.

La cena conmemorativa se realiza colocando en el centro de la mesa una tablilla de madera con una oración en papel de arroz orientada hacia el norte que simboliza la presencia espiritual del antepasado y la comida dispuesta sobre una mesa de laca pero en forma espejada para el espíritu que baja. Los alimentos se disponen de manera descendente (como en una ladera) y con una distribución muy cuidada (Lee, 2010). De afuera para adentro, se colocan las frutas, luego los alimentos deshidratados y el kimchi, en tercer lugar, las sopas y vegetales, luego, los fideos y, en primer lugar, las carnes, de res o cerdo (simbolizando la tierra), el pescado (el agua), en el segundo, y pato o pollo (el aire). Los cuencos y ofrendas masculinos, al oeste; los femeninos, al este y dos velas a ambos extremos con un incienso en el medio.

A partir de allí se sigue una secuencia con saludos rituales, llamando a los espíritus para que desciendan, ofrendas por rango etario, el licor, la comida principal, el té y luego despiden a los antepasados hasta el próximo año, se quema la oración y se dividen las ofrendas y se llevan las sobras al cementerio para compartir (KCCC, 2011).

Esta ceremonia de origen chamánico entró en tensión con la Iglesia católica, pero fue solucionado, como nos cuenta el padre L de la PSMC, con la traducción y aportes de Leo:

El jesa, te explico, lo importante de esto es que es una conmemoración… ¿viste esas anécdotas que se cuentan de los abuelos? Era la modalidad, una cena donde se mantenían las historias para contarle al nieto, el linaje, las historias, todo. Lo importante es eso, la parte protocolar pasa ahí, el compartir las historias, es una parte importante. La otra es la del espíritu, todo se pone al revés, porque supuestamente el espíritu come con nosotros. Es una costumbre 100% coreana y el papa del momento dijo “espíritu” “baja”, no, está prohibido. Hoy por hoy, no está aceptado pero no está “hecha la cruz” a la costumbre. ¿Qué es lo que dice la Iglesia, hoy por hoy? Hagamos una cena, hagamos una misa, pero el espíritu no.

Es decir, hay costumbres y tradiciones tan antiguas que perviven de manera privada, en iglesias evangélicas (que son mucho más flexibles a rituales y ceremonias ancestrales). En este caso la flexibilidad moderada de la Iglesia católica, que doctrinariamente podría impedir que sus fieles las reprodujeran, negoció un espacio que contribuye a que sus fieles las puedan hacer en el marco material y simbólico de la parroquia.

Algunas reflexiones

El presente avance de nuestra investigación nos resulta interesante porque suma matices y diferencias al interior de la llamada “comunidad coreana”. Desde su arribo, hace ya un poco más de 50 años, las construcciones discriminatorias y esencialistas han sido constantes. La disciplina para con sus hijos, una forma de trabajo automatizada, un engaño sobre la real comprensión idiomática, la idea de usurpación de espacios y trabajo fueron las clásicas en los medios de comunicación y en la opinión pública con un apogeo en la década del 90 y hasta el día de hoy. A partir de la crisis de 2001, algo cambió. Como todos, tuvieron que elegir en una reemigración hacia otros países, en donde existen comunidades muy parecidas a las locales, en virtud de la lógica transnacional o permanecer. Gran parte de ellos, en virtud de los hijos y el contexto conocido, optaron por quedarse y consolidarse en el enclave que poseen en el barrio de Flores. La opción por el nicho laboral en lo textil, la explotación de la migración latinoamericana y chosunjok[7], la migración hacia la Av. Avellaneda, en comercios con salida a la calle creando un polo comercial importante, que les brindó un gran crecimiento económico.

En ese barrio de la ciudad de Buenos Aires, lograron cubrir todos los aspectos de la vida comunitaria, a través de alianzas y negociaciones con la sociedad de destino, y los hijos y nietos estudiaron y profundizaron las raíces en esta tierra. Podemos acercarnos a decir que la migración coreana ha sido exitosa para este grupo en los planos materiales.

En los aspectos más simbólicos y espirituales, la prosperidad económica les ha posibilitado la compra de terrenos para la construcción de iglesias, lo que les permitió llevar a cabo una importante red asociativa, que, si bien fue diversa, no les impidió reunirse para conformar un espacio específico para el entierro de sus connacionales, juntos. Esta acción conjunta resulta muy significativa, en donde conviven, aunque en la vida cotidiana las diferencias doctrinales son evidentes.

La PSMC se encuentra frente a ciertos dolores propios del crecimiento, porque, por un lado, tiene que abrirse a la comunidad, a traer a los descendientes, esto requiere el conocimiento del idioma que muchos jóvenes hoy ya no tienen. Dar la misa en castellano resulta problemático para los curas enviados de Corea y, en cierta medida, significa perder parte de su identidad. Uno de los entrevistados manifestaba una suerte de mixtura: partes de la misa en castellano y otras en coreano, para que los niños lo aprendan con el sentido espiritual que constituye la misa. Es una discusión que se está dando, con los tiempos y cadencias que requiere ser parte de una institución renovada y poderosa, como es la Iglesia católica. Los movimientos y flexibilidades doctrinarias requieren de consultas jerárquicas que toman tiempo.

Quedan muchas líneas por seguir investigando y profundizando, pero este primer acercamiento ya nos permite dar cuenta de los matices, aunando la idea de que las migraciones siempre escapan a las generalidades.

Referencias bibliográficas

Baily, Samuel (1982). “Las sociedades de ayuda mutual y el desarrollo de una comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1918”. En Desarrollo Económico, vol. 21, n.º 84, p. 512.

Castiglione, Celeste (2017a). “Memoria y ritos funerarios: una aproximación a la comunidad coreana en la Ciudad de Buenos Aires”. En Etnografías Contemporáneas, año 3, n.º 5, pp. 152-181.

Castiglione, Celeste (2017b). “Un acercamiento a las formas de tramitar la muerte: el caso de la comunidad coreana en la Ciudad de Buenos Aires”. XVIII Encuentro de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales, Montevideo, 6 al 10 de noviembre.

Cerda, Julia (2014). “Las familias transnacionales”. En Revista Espacios Transnacionales [en línea] n.º 2, enero-junio, Reletran. Disponible en: https://bit.ly/2nsy5ic. Consultado el 1 de agosto de 2016.

Corvalán, Claudia (2017). “Seollal, el año nuevo en Corea”. Disponible en: https://bit.ly/2ohMVbc. Consultado el 19 de abril de 2017.

Di Stéfano, Carlos; Sábato, Hilda; Romero, Luis Alberto; Moreno, José Luis (2002). De las cofradías a las organizaciones de la sociedad civil. Historia de la iniciativa asociativa en Argentina (1776-1990). Buenos Aires: Edilab.

Granovetter, Mark (1973). “La fuerza de los vínculos débiles”. En American Journal of Sociology, vol. 78, n.º 3, pp. 1360-1380.

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Ripamonti, Paula (2017). “Investigar a través de narrativas: notas epistémico-metodológicas”. En Alejandro De Oto et al. (comp.) Metodologías en contexto: intervenciones en perspectiva feminista, poscolonial, latinoamericana. Buenos Aires: CLACSO.

Segato, Rita (2013). La crítica de la colonialidad en ocho ensayos. Y una antropología por demanda. Buenos Aires: Prometeo.

Tizón, Jorge (2004). Pérdida, pena, duelo. Barcelona: Paidós.  

Van Gennep, Arnold (1960 [1909]). The rites of Passage. Londres: The University of Chicago Press.


  1. Para profundizar sobre estos aspectos, son fundacionales, aunque no agotan la vastedad de los estudios, los trabajos de: Devoto (1992); Moya (1986); Llorden Miñambres (1995); Bernasconi y Frid (2006); Farías (2007); Rodríguez (2008); Rodríguez y Dacosta, (2014); De Cristóforis y Tato (2014).
  2. Son fundamentales los textos de Marcos, M. y Mera, G. (2015). “Migrantes internacionales en la Aglomeración Gran Buenos Aires”, Cuadernos Geográficos 54(1), 257-282; Mera, C. (2012). “Los migrantes coreanos en la industria textil de la Ciudad de Buenos Aires. Inserción económica e identidades urbanas”. En Revue Européene des Migrations Internationales. Vol. 28 N.º 4, pp. 67-87; Mera, C. (2016). “Migración coreana y china en Argentina, 1960-2000”. En Los inmigrantes en la construcción de la Argentina”, Buenos Aires, OIM, p. 103.
  3. Cecilia Onaha (coord.) (2017). “Un estudio de caso: la presencia de la migración coreana en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Abordaje cualitativo” (en prensa). Departamento de Asia y el Pacífico, del Instituto de Relaciones Internacionales de la UNLP; Iadevito, Paula (comp.) (2017). “La integración de la inmigración coreana en el sistema educativo”. En La inmigración coreana y su diáspora. Buenos Aires, Prometeo.
  4. Agradecemos la ayuda generosa de Ricardo Son para esta traducción y muchos otros datos que enriquecieron el prsente trabajo.
  5. “Duelo es un término que, en nuestra cultura, suele referirse al conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de una persona con la que el sujeto en duelo, el deudo, estaba psicosocialmente vinculado” (Tizón, 2004: 36). El tiempo varía de acuerdo a la sociedad en donde esté inmerso.
  6. También van al cementerio el Día de la Cosecha y el Año Nuevo, ambas fechas determinadas por el calendario lunar.
  7. Migrantes de origen chino de etnia coreana.


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