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12 Globalización: ¿ha transformado las cuestiones de género en Corea del Sur?

Una perspectiva desde el pensamiento de Foucault

Emiliano Medina y Macarena Lapenta (UNC)

Introducción

Nuestro trabajo se enmarca en el curso Globalización, Diversidad Cultural y Cambios Sociales en Corea. La perspectiva a abordar va a ser heterogénea como así también el marco multidisciplinar. En primera instancia, vamos a trabajar el rol de la mujer en diferentes acepciones en Corea del Sur, ya sea la violencia de género o sexual, el control de la natalidad y el aborto, la sexualidad propiamente dicha, y los movimientos feministas o lésbicos. Esto se tratará desde una mirada foucaultiana para poder imbricar todas las dimensiones mencionadas anteriormente.

El pensamiento de Foucault será utilizado, más precisamente, desde la noción de “discontinuidad” como un aspecto esencial para explorar la emergencia de ciertas conductas en una sociedad determinada, en este caso Corea del Sur. Consideramos, partiendo desde su programa de pensamiento, que no existe una conciencia que produzca un acontecimiento propiamente dicho, por el contrario, existe una confluencia de factores que se mezclan para llevar al surgimiento de un nuevo aspecto social.

En el caso de Corea del Sur, el pensamiento neo-confuciano ha modelado normas culturales que sirven de justificativo para una jerarquización de la sociedad y que establece roles para cada individuo. Esto permite un control social, que establece relaciones de dependencia, como en este caso, de la mujer hacia el hombre. Simone de Beauvoir siempre ha dicho que en todas las épocas el hombre ha tomado el poder para, de esta manera, generar una invisibilización de la mujer, siendo un producto del avance de la civilización.

No obstante, siguiendo el pensamiento de Foucault, nos centraremos en las discontinuidades de este proceso de control de género en Corea del Sur, para de esta forma, analizar el desarrollo del papel de la mujer en esta sociedad coreana. Nos ubicaremos temporalmente en las últimas décadas de la nación, puesto se ha visto algunas modificaciones en la cuestión de género, pero retomando a la expansión y consolidación del neo-confucianismo durante la dinastía Choson. Por lo tanto, deseamos trabajar desde los conceptos de la bio-política y del bio-poder, entendido como el conjunto de relaciones y estrategias de gestión de los procesos biológicos en Occidente, pero que se pueden aplicar al desarrollo de la sexualidad y al género en Corea.

Estos conceptos nos ayudarán a responder el interrogante que esquematiza todo el proyecto, a saber ¿tuvo la globalización coreana un papel profundizador en el avance de la cuestión de género, particularmente en el poder de decisión de la mujer sobre su cuerpo? Además, profundizaremos a través de la lógica de la censura, desde el ciclo de prohibición, la relación negativa que se da entre el poder y el sexo, y la instancia de la regla.

Programa foucaultiano

Para la historia, bajo su forma clásica, lo discontinuo era a la vez lo dado y lo impensable: lo que ofrecía bajo el aspecto de los acontecimientos, las instituciones, las ideas o las prácticas dispersas; y lo que el discurso del historiador debía rodear, reducir, borrar para que apareciera la continuidad de los encadenamientos. La discontinuidad era el estigma de la diseminación temporal cuya eliminación de la historia era la tarea del historiador.[1] (Foucault, 2013 [1968]: 226).

Como podemos ver, siguiendo las palabras de Foucault, la tarea del historiador “clásico” (ligado a los aparatos positivistas del siglo XIX) era despegarse de la discontinuidad para, de esa manera, encontrar el camino idílico del continuum progresista. Por el contrario, el programa de Foucault desarrolla otro punto de vista. En él podemos ver la importancia que la discontinuidad tiene para el trabajo del historiador. Es en ella donde tenemos que fijar nuestra atención para, de esa forma, lograr descubrir los cambios emergentes en el proceso histórico.

Se trata de poner de manifiesto la inverosimilitud de un origen prístino del fenómeno/acontecimiento, ya separado del lenguaje como ámbito y, por lo tanto, encontrar en la suma de errores la emergencia de una necesidad. Nuevamente, la discontinuidad resulta del emergente azaroso de errores y configuraciones diversas y, por ende, necesita de la historia para encontrar el “inicio” del origen; la emergencia de este último en el campo de lucha de la historia. Foucault define este método de la siguiente manera:

La genealogía no pretende remontar el tiempo para establecer una gran continuidad por encima de la dispersión del olvido; […], es, al contrario, mantener lo que pasó en la dispersión que le es propia: es percibir los accidentes, las desviaciones ínfimas. (Foucault, 1992 [1971]: 11).

Por lo tanto, siguiendo este método de trabajo, trataremos de ver cómo la globalización ha influido en la cuestión de género en Corea del sur, siempre poniendo el punto de análisis en las discontinuidades que fueron surgiendo para llegar al cambio o no en el tratamiento de dicha problemática. Para ello nuestro análisis va a abordar distintos aspectos en donde la globalización puede haber afectado o no a la cuestión del género.

Género e identidad femenina

No obstante, antes de enfocarnos en los cambios que la globalización ha traído al rol de la mujer en la sociedad coreana resulta fundamental, desde nuestro parecer, realizar una contextualización histórica. Dicho racconto histórico va a ser planteado desde el trabajo de Bárbara Bavoleo y Paula Iadevito (2009). Esto se lleva a cabo, además, con el objetivo de seguir el método foucaultiano, puesto que para encontrar las discontinuidades resulta necesario, en primera instancia, plasmar el discurso del continuum.

La familia tradicional coreana se formó durante la dinastía Joseon a través de la influencia de los letrados confucianos. Esta institución moldeó a toda la sociedad y el comportamiento de los individuos y, además, no solamente de los vivos sino que también de los antepasados. De esta manera dicha estructura familiar ha pasado de generación en generación hasta la actualidad, con algunos cambios.

En general, podemos decir que este modelo de familia tradicional estaba caracterizado por una descendencia patrilineal, por la progenitura, y la residencia patrilocal. En síntesis, un modelo donde la figura del padre dominaba sobre el resto de los miembros de la familia.

Antes de la dinastía Joseon, la organización familiar era diferente. A pesar de que no poseemos muchas fuentes sobre este tema y solo son fuentes que describen a la aristocracia, dejando de lado al pueblo llano, podemos armar una imagen relativa del contexto epocal.

A partir de la conquista y unificación por parte de Silla con ayuda de la dinastía Tang, lo que determinó una mayor influencia, desde China se comenzó a introducir la doctrina confuciana. Esto permitió justificar los cambios en los valores que legislaban la vida de las mujeres, comenzando así una segregación a través del género. Le feminista Simone De Beauvoir (2017 [1949]) nos dice que cada vez que la sociedad se complejiza, las mujeres son relegadas por los hombres. Esto queda demostrado con el avance de la sociedad coreana. Aunque, cabe señalar, no quiere decir que las sociedades anteriores eran igualitarias y no jerarquizadas.

Durante el período de Joseon (1392-1910), comienzan a producirse cambios que siguen influyendo hasta la actualidad en la familia y la mujer. Es aquí donde se produce la introducción del neo-confucianismo, que termina con la herencia por partes iguales, que delega a los hijos secundarios y a las mujeres de posiciones de poder; se establece un sistema patrilineal de linaje centrado en el culto a los antepasados, determinando como esencial, en esta sociedad, a la piedad filial que se reproduce en todos los ámbitos de la misma.

La piedad filial se convierte en una de las virtudes que las mujeres deben poseer y tener como objetivo, ser esposas virtuosas que se sacrifican por el bien y el servicio de la familia. Desde esta perspectiva, la imagen de la mujer tradicional como en muchas sociedades, incluida la argentina, está asociada al papel de madre. Las relaciones que se dan entre el sexo femenino y el masculino están determinadas por la relación de los opuestos de Yin que representa la femineidad, la oscuridad entre otros y la de Yang que representa la luz, la masculinidad entre otros.

En el siglo XIX se produce un encuentro entre el pensamiento occidental y el coreano, el cual tiene un papel fundamental en la transformación de esta sociedad. Por mucho tiempo, para los coreanos el “otro” estaba presentado por los chinos y los japoneses, sin embargo, en este siglo se produce un nuevo encuentro. Esto trae consigo nuevas ideas y pensamientos a la península. El neo-confucianismo que había sido dominante durante varios siglos entra en decadencia con este choque producido entre el pensamiento coreano y el occidental. A lo largo del siglo XIX llega el catolicismo, y también los protestantes, que hablan de los derechos de las mujeres y de igualdad de género. Se comienza a crear un cambio de conciencia con respecto a dichas temáticas. No obstante, estas religiones siguen reconociendo la autoridad patriarcal y, por lo tanto, machista.

En este período la mujer comienza a introducirse al sistema educativo moderno, hecho que le permite ingresar a la sociedad civil e intelectual. Podemos señalar como acontecimientos históricos importantes, a la reforma producida en 1894, porque establece la igualdad de género en las legislaciones y, además, el decreto de escuelas elementales que establece la igualdad educativa entre hombres y mujeres. Intelectuales de la ilustración propulsaron estos programas feministas sosteniéndose en la teoría de los derechos humanos y justificándose en un mandato del cielo, donde todos los humanos son iguales. Sin embargo, la actitud de la población en su mayoría era negativa, dado cuán arraigadas estaban las ideas confucianas en el intelecto colectivo.

A pesar de esto se corroboran otros hechos de este tipo, como la fundación de la Escuela de Mujeres de EHWA en 1886 y, en 1898, un grupo de mujeres emitió un decreto exigiendo el sufragio femenino y derechos en cuestiones laborales.

Por otro lado, durante en el siglo XX comenzaron a formarse numerosas asociaciones de mujeres para la defensa y la lucha social. Sin embargo, las mujeres también se vieron sometidas a experiencias terribles, como lo fue la ocupación japonesa en donde existieron todo tipo de ultrajes. Fueron obligadas a ser esclavas sexuales, como se puede ver claramente en el caso de las mujeres de confort.

A partir de las décadas de los sesenta y setenta se producen grandes cambios. La mujer comienza a participar en otros ámbitos de la sociedad civil, como lo es su introducción en el mercado laboral. Sin embargo, sus derechos y búsqueda de igualdad quedaron relegados en una sociedad con una arraigada doctrina confuciana y en un proceso de modernización. A comienzos de los ochenta, las mujeres comenzaron a tomar conciencia y participación en las demandas por la democracia. Y, en los noventa, ya empiezan a realizarse cambios en la legislación para la protección de la mujer. Podemos observar una relación un poco más estrecha de las mujeres y el Estado (Bavoleo e Iadevito, 2009: 81-86).

Como podemos ver en este repaso histórico, la continuidad con respecto a la identidad femenina y la cuestión de género ha mantenido una línea durante casi toda la historia de Corea. No obstante, a partir de la apertura al exterior, podemos verificar cómo comienzan a vislumbrarse pequeñas modificaciones en este patrón. A pesar de que, cabe recalcar, la misma apertura implicó en su momento la entrada fuerte de la filosofía confuciana.

En el siguiente apartado desarrollaremos el aspecto de la violencia en la cuestión de género y, como señalamos más arriba, las discontinuidades en su tratamiento y las estadísticas actuales sobre la temática.

Violencia de género

La violencia de género, según la Organización de las Naciones Unidas, se define como todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño, sexual o físico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada. Dentro de los sistemas patriarcales, la violencia de género es fundamental para generar la jerarquización que pone en una posición dominante al hombre y en una posición inferior a la mujer. Todo aquel que no cumple con el patrón hetero-normado queda excluido de la sociedad.

En los últimos tiempos se han producido avances en el debate sobre cuestiones de género y Corea del Sur no ha quedado exenta de ellos. En materia legislativa se llevaron a cabo adelantos en la protección e integridad de la mujer, sin embargo, como podemos ver en el trabajo de Whasoon Byun (2007: 07) un 82,6% de los entrevistados no conoce sobre la Ley de Violencia Doméstica. También es interesante tener en cuenta según estas estadísticas que solo el 37,5% de las mujeres acudieron a organizaciones que bridan servicios relacionados a la violencia doméstica, y solo un 11,8% informó hechos de este tipo a la policía. Además de que un 57,8% no lo hizo porque pensó que no serviría de ayuda. A pesar de esto las leyes en Corea están y avanzaron, puesto que posee legislaciones que tratan la violencia doméstica como lo es la ley especial para el castigo de la violencia doméstica y la ley de prevención de la violencia doméstica y protección de las mismas.

Sin embargo, nos preguntamos por qué existen estas cifras tan alarmantes. Podemos ver que en cuestiones legislativas el estado está presente en esta temática, como así también otras organizaciones estatales y no gubernamentales. Pero todavía sigue sin responderse la pregunta de por qué existen estas cifras. Tal vez una explicación pueda darse a través de un pequeño artículo de Hong Joon-pyo, político conservador y actual presidente del Liberty Korean Party, partido opositor al actual gobierno. En un programa con el objetivo claro de obtener votantes femeninos, Hong dice no entender qué es la violencia de género y pide que se la defina con ejemplos. Uno de sus colegas alega en ese mismo momento que la Corea contemporánea ha logrado una igualdad de género y que la violencia sobre la mujer es cosa del pasado. No obstante, señala que ahora es necesario debatir la discriminación masculina por parte de las mujeres.

En toda esta situación la periodista Choi Kyung-ok (2017: 1) nos dice:

Creo que el LKP todavía tiene un largo camino por recorrer […]. Las cifras muestran claramente la desigualdad de género en el lugar de trabajo, en comparación con otros países de OCDE. El hecho de que el líder del principal partido de oposición no comprenda un problema como este plantea una pregunta seria sobre las políticas del partido y los enfoques de otros miembros sobre la cuestión.

Claro que Hong no se queda callado y contraataca: “Tu comentario es decepcionante. No es solo la historia del LKP. Estoy seguro de que será lo mismo para el partido gobernante. Más importante aún, no olvides que la primera presidenta vino del LKP”.

Podemos observar en este artículo cómo la violencia de género no es parte de la agenda política de los miembros del partido conservador y opositor al gobierno. Queda claro que su discurso tiene un carácter conservador y machista, al traslucirse dogmas de índole confuciana, y donde dejan claro que la legislación es el único medio necesario para realizar una igualdad de género. Además podemos señalar cómo Hong hace referencia a un hecho de su juventud, en donde dio una droga veterinaria a un amigo para que violara a una estudiante. Esto lo habría llevado a tener una imagen negativa en los votantes femeninos.

En otro artículo escrito por Rachel Lee (2017) se nos dice que el Centro de Políticas de Seúl (del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), realizó charlas debates para discutir cómo abordar este tema. “Las asociaciones cercanas son la clave para lograr la eliminación de la violencia de género para el año 2030 y crear sociedades en las que las mujeres y las niñas sean plenamente respetadas”, dijo el ministro de Igualdad de Género y Familia, Kang Eun-hee. Pero, en ningún momento marca cuáles son las formas para luchar contra la violencia hacia la mujer. Solo habla de que la educación social es la herramienta esencial para lograr la paz de la sociedad y el desarrollo económico, pero no hace referencia a cómo va a ser esta educación social. También resalta el papel protagónico del estado en esta lucha, pero uno sigue preguntándose por qué los índices se mantienen altos, teniendo en cuenta que estas estadísticas de Byun son del 2007.

También resulta llamativo que la postura del Estado con respecto a esta temática parece sostenerse, solamente, en una idea de progreso económico. Identificamos que, para el Estado, la importancia de lograr una sociedad con igualdad de género está relacionada al desarrollo económico, dejando de lado su aspecto social, ético y moral. Esto se debe, en muchos casos, a que la violencia doméstica no es tomada la mayoría de las veces como un problema público, sino, más bien, como un problema privado entre los cónyuges. Es necesario tener presente este punto, ya que nos permite comprender el grado de tales índices y la falta de cambios.

Ahora bien, como dijimos, una de las formas de violencia de género es la violencia sexual, la cual, como podemos apreciar en uno de los artículos seleccionados, el 55% de los hombres coreanos vinculan el ataque sexual con el comportamiento de las mujeres. Estos hombres expresan que la violencia sexual puede reducirse si las mujeres cambian su comportamiento. Y esta misma respuesta se produjo en el 42% de las mujeres. Estos datos estadísticos provienen del Ministerio de Igualdad de Género y Familia de Corea. Podemos observar cómo se produce una criminalización de las víctimas de abuso sexual, donde se hace responsable a la mujer de lo sucedido. Que las mujeres consienten el sexo solo por ir a la casa de un hombre después de la primera cita lo piensa un 42,5% de los hombres e incluso un 8,7% considera que hay mujeres que “disfrutan de ser violadas”. Lo más alarmarte es la justificación que da un 30,7% de mujeres al señalar que “no es culpa del hombre”, puesto que no podría controlarse cuando está excitado.

El trabajo también remarca que un gran número de mujeres solo busca ayuda de personas cercanas al entorno y no acuden a las autoridades. En teoría, el gobierno tiene como objetivo realizar campañas para que toda la población sepa de los programas de apoyo oficial. Podemos apreciar que ha habido cambios en la legislación sobre cuestiones de abusos sexuales a mujeres y niños, como lo es el registro de delincuentes sexuales acusados de posesión de pornografía infantil (artículo 4, ley de ejecución contra los crímenes de violencia sexual), sin embargo esto nos lleva a plantear lo siguiente: ¿Esto no puede causar paranoias colectivas que lleven a crímenes de odio y venganza?

Otra medida que genera controversias es la de la castración química, aplicada por primera vez en el año 2012, donde a través de inyecciones químicas se inhibe la producción de testosterona y, por lo tanto, el deseo sexual. Fue aplicado en un abusador que había cometido crímenes en los ochenta. El hecho generó un debate entre quienes estaban en contra de la medida y quienes estaban a favor de aplicarla en todos los casos. También se han producido aumento de personal policial para trabajar los casos de abusos, además de campañas llevadas a cabo por la misma policía para reprimir la violencia en los noviazgos, a partir de algunos videos virales de los últimos meses, para alentar la presentación de informes de testigos y víctimas en las jefaturas.

Otra situación de violencia que tampoco se hace pública en Corea son las que se dan en el área laboral, ejercidas por compañeros masculinos mayores y de alto rango. Las mujeres no hacen públicos los casos por miedo a ser despedidas, ser degradadas y segregadas por otros compañeros de trabajo, quienes, la mayoría de las veces, consideran que solo hacen eso para obtener beneficios.

Esto continúa ocurriendo ya que los acosadores hacen uso de su autoridad y posición de poder, en caso de que dicho acoso se haga público. Como puede quedar demostrado en el caso Kim Ki-duk, uno de los más influyentes directores de cine de la vanguardia cinematográfica de Corea. ¿Qué acciones realiza el Estado para acabar con el acoso en estos casos? Solamente medidas simbólicas que no cambian la realidad y donde, supuestamente, se establece un diálogo. Se cree que se resuelven un gran número de abusos a través de llamadas a una línea especial y, como lo vimos, este no es el caso. Por lo tanto, podemos ver que la globalización ha afectado e influido en el tratamiento de la violencia de género. No obstante, este cambio solo se vislumbra en una legislación inacabada. La discontinuidad de esta transformación se ve entorpecida por un disciplinamiento, en primera instancia, y una normalización, en un segundo momento, del discurso de género. Dicho de otra manera, la violencia de género solo se abordaría en la legislación puesto que, dentro de un control normalizador, con este tratamiento bastaría. Esta normalización de la cuestión de género se puede verificar puntualmente en la aproximación que los medios de comunicación han hecho de la evolución de los dramas coreanos. Esto lo veremos en el siguiente apartado.

Violencia romantizada en los k-dramas

Los k-dramas de los últimos años han mostrado una evolución en los papeles de las mujeres, y en los temas tratados como las infidelidades. Pero los primeros en salir y abordar esta temática lo hicieron a finales de los 90 y comienzo de los 2000. Fueron vanagloriados y criticados fuertemente por partes iguales. Al mismo tiempo resultan importantes ya que los k-dramas han sido fuertemente exportados al exterior. A partir del trabajo de Kim (2008) en donde se analiza el impacto que tuvieron dos dramas en los medios de comunicación, a saber Lovers de 1996 y The Woman Next Door de 2003, podemos verificar cómo la instauración de un discurso va cooptando y desvirtuando el mensaje que en primera instancia quería comunicar:

En este sentido, los mensajes de los diarios acerca de estos dos dramas televisivos que muestran temáticas feministas pueden parecer una resistencia en contra de los intereses dominantes. No obstante, siempre existe una posibilidad para que la resistencia simbólica sea asimilada dentro de la ideología dominante. (Kim, 2008: 394).

Estos k-dramas han dado una transformación en el papel de la mujer, pero con el cambio de gobierno producido en 1996 el discurso se va resignificando por los medios de comunicación y vuelve a algunas concepciones tradicionalistas, dejando de ser críticos. Se ha normalizado este discurso por parte de la población. Los dramas coreanos han producido una romantización de la violencia, donde el hombre ejerce poder y demuestra su amor a través de agresiones, y la mujer se queda estática sin ninguna respuesta solo esperando que dicho episodio acabe. E incluso esta violencia romantizada comienza en los amores infantiles, como puede observarse en uno de los capítulos de Boys Before Flowers (2009) cuando el personaje masculino de Goo Joon Pyo empuja a una de sus compañeras por haber hecho un dibujo de él sin su permiso y rompe dicho dibujo.

Otros ejemplos son las escenas de besos forzados como pasa en el drama Kampsoon, este tipo de imágenes son muy cliché dentro de los k-dramas. O, podemos agregar, el de Lucky Romance donde le personaje de Gumwook no acepta la negativa de Boni de no cenar con él. Lo sorprendente de este caso es cómo se hace referencia a una “puerta abierta” de Boni, esto simbolizaría el inicio de una nueva relación, cuando, por el contrario, el personaje femenino debería haber llamado a la policía y no aceptar la intromisión de Gumwook.

También podemos observar en Falling For Innocence como la protagonista Soon Jung es brutalmente abofeteada por su jefe con tanta fuerza que se cae al suelo. Esto sucede al mediodía, en su lugar de trabajo, de una manera muy pública y humillante.

Podemos ver la influencia que poseen las imágenes sobre las personas, este mensaje visual es mucho más fuerte que el diálogo que rodea a las escenas, llevando a la normalización de la violencia como algo normal, y esta normalización lleva a la naturalización. En los primeros dramas había una clara intención crítica y de debate sobre cuestiones de género y violencia como de otros temas tabú de la sociedad. Pero con la resignificación del discurso, debemos plantear: ¿en la actualidad hay un debate sobre la violencia expresada en los k-dramas? ¿O esta re-significación del discurso ha producido una total naturalización de la violencia a pesar de su objetivo inicial?

En otros dramas como es Avengers Social Club podemos apreciar a tres mujeres que han sufrido abusos y violencia, donde cualquier mujer u otro televidente puede sentirse identificado al reflejar una realidad de un mundo lleno de violencia. O en Witch Court donde se centra el argumento en los delitos cometidos contra niños y mujeres, incluyendo el abuso sexual que mantiene a la audiencia en constante alerta. E incluso en el drama Strong Woman donde el personaje femenino es una heroína y rompe con el estereotipo de mujer coreana.

Siempre volviendo a la misma cuestión, que se traten estos temas,significa que la sociedad debate sobre la realidad social y cuestiona la violencia. O es solo parte de algo que se ha vuelto cotidiano en la televisión. Creemos que es importante que se muestre este tipo de temáticas en la televisión, pero resulta necesario que dichas temáticas generen el debate para cambios sociales. Transformaciones que lleven a construir, a través del debate, una sociedad más igualitaria, dejando de lado cualquier tipo de discurso normalizado en el pensamiento e ideología dominante.

Como podemos ver, el biopoder se muestra presente aquí a partir de la normalización de un discurso. El control de los cuerpos coopta hasta la resistencia y, por lo tanto, la discontinuidad, simbólica. Resulta necesario abordar las resistencias políticas y grupales como el caso del feminismo y, además, las resistencias individuales de las mujeres a dicho sistema patriarcal, puntualmente el control de la natalidad y la cuestión del aborto.

Feminismo y movimiento LGBT

El feminismo en Corea ha tenido una progresión ambivalente desde los primeros atisbos políticos de principios del siglo XX hasta los movimientos más actuales. Desde la década de los 50 las temáticas no abordarían los derechos de las mujeres, sino, por el contrario, la posibilidad de una reforma familiar, por lo tanto la mujer todavía no se incorporaría como sujeto de derecho.

Durante los 70 la mujer tuvo que sacrificarse en pos del progreso económico del país. Esto llevó a un aumento (aunque al principio muy leve) de los movimientos feministas que tomaban en consideración la necesidad de conseguir más derechos para la mujer, principalmente en el campo laboral.

Dichos movimientos fueron influenciados por las conferencias internacionales de mediados de los 70 en esta materia, hecho que determinaría un nuevo cambio o discontinuidad a partir de la apertura hacia el exterior. Ya en los 80 el movimiento gana en politización ya que, a diferencia de su contraparte occidental, estuvo ligado a nociones democráticas y nacionalistas. Esta diferencia radica en las características del propio país, particularmente su período dictatorial.

Recién en la década de los 90 el movimiento ganaría reconocimiento y, además, se independizaría de los postulados democráticos. Este nuevo feminismo tendría como objetivo conseguir una igualdad de género, en primera instancia, a través de una legislación más inclusiva y, como vimos anteriormente, en este punto hubo un avance. No obstante, el desarrollo de la temática tendría un aumento con la exteriorización de Corea ligada a la globalización, pero, además, un retroceso al normalizar este proceso, en el discurso primero y en las prácticas después.

Control de natalidad

Es una forma de controlar los nacimientos a través de anticonceptivos y que puede incluir programas de planificación familiar donde interviene el estado. Los anticonceptivos son el resultado del avance de la ciencia moderna y ha permitido a la mujer un control sobre su cuerpo. Pero este control no es absoluto, dado que en muchos países todavía existe una prohibición legal y moral sobre la interrupción del embarazo; Corea del Sur no es la excepción a esta regla. El control de la natalidad a través de programas de planificación familiar nos muestra el vínculo que se produce entre la sexualidad y el control de la población.

La sexualidad es el corazón de este tipo de programas, además de estar en estrecha relación con el hombre mismo y con la sociedad. “Las trabajadoras son un estándar para la disciplina del cuerpo y además son la base de la regulación de la población” ([Foucault, 1990: 145-146] en Cho Eunjoo, 2016: 2). Este aspecto del ser humano no escapa al control del estado y al ejercicio de bio-políticas como del bio-poder. La prostitución es uno de los oficios más antiguos del mundo, y no hay lugar en el mundo donde no se ejerza, produce tanto rechazo como aceptación, porque cumple una función social. Por ejemplo, en la sociedad mexica los guerreros por haber obtenido éxitos en los campos de batalla tenían permitido el contacto con las prostitutas, lo cual era permitido para evitar la homosexualidad y el adulterio.

Para ejemplificar podemos señalar lo siguiente, durante nuestra búsqueda de fuentes nos topamos con un blog escrito por un español que vive en Corea. Allí se nos relata que al vivir mucho tiempo en un país logramos ver lo que se oculta tras bambalinas. En el blog el español relata cómo la prostitución no es apreciada a simple vista pero hay ciertos detalles que permiten descubrir lugares donde se realiza esta práctica. Por ejemplo, en los famosos karaokes donde si hay una chica en bikini o podemos apreciar un corazón al final de la palabra, podemos notar que es un lugar donde hay servicios extras además de comida, música y alcohol. Los Business Club donde los empresarios se reúnen para celebrar reuniones de negocio pero que no son más que lugares donde se desarrolla la prostitución.

No podían faltar las cafeterías sin ventanas, una característica que muestra claramente que lo que sucede dentro es secreto. En estas cafeterías trabajan chicas que también hacen recados a domicilio, y se anuncian en los moteles con tarjetas que ofrecen “café a domicilio”. Recordemos, porque esa es la gracia de todo el tema, que en Corea del Sur la prostitución es ilegal, y por eso se recurre a todo tipo de trucos para ofrecer sexo sin ofrecer sexo. (Eurowon, 2014).

En el blog se pueden apreciar fotos que fueron recogidas todas el mismo día y son del mismo barrio:

Estas calles están cerca de la estación de Seoul National University Station, en un lugar donde solíamos ir a cenar cuando vivíamos por allí. Cada barrio de Seúl tiene una zona como esta, así que me río yo de esa prohibición de la prostitución. Obviamente, la policía sabe de sobra lo que se hace en cada sitio, pero a los ajeossis no les interesa cerrar los negocios. (Eurowon, 2014).

Esto pasa porque como dijimos más arriba hay una ambigüedad sobre esta práctica donde se la rechaza y se la acepta, más allá de las prohibiciones legales que puedan existir, dado que incluso los mismos policías y miembros del gobierno hacen uso de los servicios. Cabe destacar el Programa de Planificación Familiar (FPP), el cual se dio durante los años 60 y 70 en Corea del Sur y que ha sido considerado un éxito excepcional al cumplir sus objetivos propuestos. Sin embargo, el FPP tuvo una intervención claramente coercitiva sobre los sujetos y sobre todo en el cuerpo de la mujer. Este programa se desarrolló durante una dictadura militar autoritaria de Park. Se usó el cuerpo de la mujer como un instrumento al servicio del estado. El FPP no solo ejerce un control sobre la reproducción sino también sobre la sexualidad humana, donde se impone un tipo de comportamiento aceptado de los individuos en la sociedad moderna, a partir del cual, a través de un discurso modernizador, se intenta cambiar aspectos de la conducta humana que se convertirán en las nuevas prácticas aceptadas.

El Estado tomó un papel activo en el FPP y creó una organización como el “grupo de amas de casa” para llevar a cabo esta política. Contó con la distribución de métodos anticonceptivos y libros de sexualidad que redujeron la tasa de natalidad. Pero dicho programa tiene como elemento definitorio, un carácter coactivo sobre los cuerpos de las mujeres, puesto que el estado decide sobre los cuerpos de las mujeres. Esto se puede apreciar en los métodos anticonceptivos distribuidos a la población, la gran mayoría, de carácter femenino, determinando la responsabilidad del control de la reproducción a las mujeres.

El Estado con este programa busca cumplir con sus objetivos de modernizar el país. El FPP tuvo éxito en el control de la natalidad, pero con respecto al sexo y promover la sexualidad no tuvo el mismo resultado, dado que es difícil cambiar las conductas humanas cuando el tema del sexo es tabú.

Siguiendo el planteo de nuestro trabajo, el aborto es una forma de controlar la natalidad. En Corea está prohibido y está restringido, y según la ley hasta casos extremos de violación, lo que lleva a muchas adolecentes a mentir para poder abortar. Un dato interesante es que en los países desarrollados las tazas de embarazo adolecente no superan el 11%, comparado a países en desarrollo que tienen tasas más altas que superan el 90%. Esto no es sinónimo de que en los países desarrollados haya políticas claras sobre educación sexual. Desde el caso de Corea el tema del sexo todavía sigue siendo tabú y es muy mal tratado desde todos los ámbitos, en especial en el seno familiar.

Corea tiene las tasas más bajas de embarazos adolescentes como también una tasa de natalidad baja, que se teme se convierta en crónica y traiga consigo efectos negativos. El gobierno intenta incentivar los nacimientos con compensaciones económicas, porque cada vez más la población envejece, y se teme que se reduzca la fuerza laboral, hecho que llevaría a elevar los costos de asistencia social, y, por lo tanto, socavar el potencial de crecimiento económico del país. Esta realidad es retratada en un artículo del 2017 en la Agencia de Noticias de Yonhae. Podemos tomar esto como un ejemplo de cómo la bio-política y el bio-poder entran en juego sobre el cuerpo y la sexualidad de los sujetos.

Retomando el tema del aborto, siguiendo el trabajo de Wolman (2010) las Naciones Unidas lo reconocen como un derecho humano, y si bien este ente no tiene la potestad para modificar la política nacional de cada país, sus recomendaciones son altamente utilizadas como marco legal para las cuestiones regionales.

Por lo tanto, desde esta perspectiva, todos los países deberían garantizar abortos legales y seguros para las mujeres, complementados con programas de sexualidad. Corea va en contra de esta recomendación política internacional y se debe a varias razones. Primero a la baja tasa de natalidad, en segundo lugar, está ligado a concepciones religiosas y morales. Por último, este tipo de política prohibitiva va de la mano del control sobre el cuerpo de la mujer, y su imposibilidad sobre la toma de decisiones sobre el mismo. En este país, hay duras penas contra los profesionales que realicen esta práctica de forma ilegal. “Las decisiones sobre su cuerpo y su salud deben tomarlas las propias mujeres y niñas, en consulta con su médico, no políticos ni funcionarios” (Amnistía Internacional, 2016).

El aborto solo se puede realizar en caso de violación, problemas de salud o alteraciones genéticas graves, y debe realizarse durante las primeras 24 semanas. También es necesario plantear, sobre el aborto, que en muchos casos son las niñas las abortadas y no los niños. Estos últimos son los que garantizan el linaje familiar y son el sostén de la familia, en cambio las mujeres al casarse dejan de formar parte de la familia. Estas concepciones provienen del neo-confucianismo y, a pesar de todos los cambios mencionados, todavía priman en ciertos aspectos de la sociedad coreana.

Conclusión

El objetivo de nuestro trabajo radicó en ver el papel que ha tenido la globalización en Corea del Sur en cambios en cuestión de género. Para esto abordamos diferentes dimensiones a través de un análisis de tipo foucaultiano para encontrar la discontinuidad dentro del continuo histórico del tema.

Realizamos un recorrido histórico del papel de la mujer y verificamos que las transformaciones en las cuestiones de género siempre estuvieron ligadas a la apertura del país hacia el exterior. El mismo neo-confucianismo fue exportado desde China e influyó en la formación de una sociedad patriarcal. Al mismo tiempo el choque entre occidente y oriente trajo consigo el comienzo de una conciencia de la mujer como sujeto dominado.

Sin embargo, la verdadera discontinuidad en la temática solo se vería verdaderamente plasmada (aunque sea solamente en el campo legislativo) a partir de los años 80 y 90 con el auge de la globalización.

En primer lugar, abordamos la violencia de género donde apreciamos legislaciones contra todo tipo de violencia a la mujer. Sin embargo, no hay un papel activo del Estado en la búsqueda de una solución a este problema social. Porque se ve muchas veces como problema de ámbito privado y también tiene un fuerte peso el discurso dominante patriarcal de la sociedad, como pudimos apreciar al considerar una buena porción de la población que las violaciones son causa de las actitudes de la mujer. Esto se comprueba patentemente en el tratamiento que los medios de comunicación realizaron a ciertos k-dramas. Fue puesto que la resistencia simbólica en muchos casos termina siendo cooptada por la ideología dominante. Pero no es algo que pase en Corea, sino que nosotros como argentinos podemos observarlo también en nuestros medios de comunicación.

En segundo lugar, trabajamos el movimiento feminista y el LGTB. Aquí pudimos observar cómo estos dos movimientos no se complementan y en muchos casos se rechazan. A diferencia de Argentina, donde la agenda lésbica está presente en el movimiento feminista.

El movimiento feminista tiene una presencia en Corea que ha aumentado en los últimos años. En cierto sentido, esto se relaciona con la incorporación de Corea al proceso de globalización. No obstante, como ya señalamos anteriormente, los avances logrados solo se pueden apreciar en el campo legislativo, pero no en la práctica cotidiana. Y el movimiento lésbico está casi totalmente invisibilizado para la sociedad gracias al discurso hetero-normativo dominante y a la introducción del patriarcado en el movimiento LGTB.

Por último, trabajamos el control de la natalidad para ver cómo la cuestión de género se trasluce en el cuerpo de la mujer. De esta manera pudimos ver, siguiendo nuestro planteo como el avance en la temática no ha llegado a modificar aspectos importantes del papel relegado a la mujer. El control de la natalidad se delega a la mujer, sin embargo ese control no es total. Y la sexualidad está muy reprimida y escondida como si no formara parte de la esencia humana de la mujer.

Finalmente, podemos concluir que este período de discontinuidad señalado en nuestro trabajo a través de la globalización ha introducido cambios en la cuestión de género. Pero lamentable todavía podemos apreciar de manera contundente que los cambios son superficiales y no llegan a modificar la estructura base neo-confuciana y hetero-normativa de la sociedad coreana.

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  1. El resaltado es nuestro.


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