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29 Autoritarismo en Corea del Sur y Argentina

Dos modelos distintos

Agustina Marchetti (UAI-FCPyRI) y María Eugenia Sétula (UAI-GEAP)

Introducción

Este trabajo es una comparación de las economías de Corea del Sur y Argentina en los períodos de autoritarismo en ambos países, siendo nuestro interés primario analizar las políticas económicas que se han aplicado por los respectivos gobiernos y que tienen repercusión hasta en la actualidad.

El último golpe de Estado en Argentina (1976-1983), llamado “proceso de reorganización nacional” estuvo marcado por la inoperancia política-económica que dejó como herencia un gran endeudamiento. El país sufrió de gobiernos con períodos cortos y una gran puja dentro de la sociedad, en donde la violencia fue dominante.

El autoritarismo en Corea comprende un largo período. Este país ya tenía una herencia cultural autoritaria y con marcadas jerarquías en la sociedad. Tras su independencia en 1945 y la guerra de Corea en 1950-1953, el sur de la península experimentó un período autoritario. En este largo período, se logró un gran cambio estructural, desde un modelo económico agroexportador hacia un modelo orientado a la industrialización y los servicios. A su vez, se vislumbra un avance hacia un modelo político más democrático.

Es ejemplar para nuestro país el diseño de políticas de Estado llevado a cabo por Corea. A su vez, en nuestra opinión, enfrentamos el desafío que representa para la Argentina desarrollarse con gobiernos democráticos. Del análisis expuesto podemos inferir que las políticas económicas aplicadas en Corea del Sur han influido decisivamente en su crecimiento, siendo Corea hoy en día uno de los países más desarrollados del mundo. En Argentina, evidenciamos no haber alcanzado un crecimiento económico que permita el desarrollo en todos los ámbitos necesarios, y que genere mayor bienestar, competitividad y estabilidad en nuestro país.

Argentina

En la década de 1880 se constituyó en la política interior de la Argentina una unidad nacional bajo la dirección de gobiernos oligárquicos, los cuales guardaron una forma constitucional, pero eligieron a sus sucesores, excluyendo a los sectores populares del ejercicio de poder.

En cuanto a la política externa, el país se enfocó en la producción agroexportadora, siendo una etapa de crecimiento y cambio acelerado, en donde la cantidad de inmigrantes aumentaban día tras día ya que los salarios eran elevados, por lo que atraían la atención de la población del exterior. A su vez, hubo un gran incremento de los ferrocarriles, lo cual ayudó al transporte tanto de la población como de la carga.

Este crecimiento que mencionamos fue mucho más simple llevarlo a cabo por la incorporación de los factores de trabajo, tierra y capital, brindando a la Argentina un impulso hacia la incorporación a la economía mundial mediante el modelo agroexportador.

Así y todo, en 1890, el proteccionismo aplicado no fue suficiente para frenar la fuerza de los mercados y 10 años más tarde esta expansión tuvo un fuerte giro hacia una terrible crisis económica, comparada hoy en día por su magnitud con la crisis del 2001, en donde se devaluó la moneda nacional perdiéndose parte de los ahorros y obligando al Estado a dejar de cumplir con los pagos de la deuda.

En esta etapa, la creciente inmigración contuvo el salario, y las rentas de la tierra aumentaron por la gran productividad que avanzaba día a día.

Con el fin del régimen oligárquico, en el periodo de los años 1916-1930, llegó al poder el radicalismo gracias una nueva ley electoral que garantizó los derechos civiles y estableció un sistema más democrático, el cual se instauró gracias a la Ley Sáenz Peña, permitiendo el voto secreto y obligatorio para la población masculina en 1912.

Entre el período de la Primera Guerra Mundial y la gran depresión, la Argentina transitó unas mejores condiciones económicas que en el período anterior, llevándose a cabo un cambio positivo para los años veinte. Se expandió el gasto estatal, hubo una redistribución de ingresos a favor de los salarios, pensiones y administración. Esta política ayudó al crecimiento del país, con nuevas exportaciones agropecuarias que enfrentaron problemas en los mercados, y con un gran incremento de la producción industrial.

Argentina continúo desarrollando esta política ya que había una intensa acumulación de factores y comercio, pero esta expansión mencionada iba en decadencia. Con la crisis del treinta aquellas bases en las que se apoyaba la economía agroexportadora se vieron afectadas; las exportaciones e importaciones estaban estancadas ya que países del mundo con economías abiertas se encontraban en un declive económico, por lo que muchos de ellos aplicaron la política proteccionista con una economía cerrada, que afectó de forma directa a la economía argentina.

Se generó así el denominado ISI o Industrialización por Sustitución de Importaciones, un modelo de desarrollo que busca el reemplazo de bienes importados por bienes producidos localmente. Las políticas económicas derivadas del modelo ISI fueron aplicadas principalmente durante las décadas de 1950 y 1960 en América Latina. No solo en el aspecto económico la Argentina vivió un fuerte pesar, sino que también transitaba una crisis en la política interna: el primer golpe militar llevado a cabo por Uriburu, durante los años 1930-1932. Desde este momento, comenzó en Argentina la “década infame”: se destacó el fraude electoral, constituyéndose un régimen político interno que duró hasta el golpe de Estado realizado por el Grupo de Oficiales Unidos.

a. El peronismo

Una vez que se produce la normalización institucional asume Juan Domingo Perón al poder, el cual ejerce desde 1946 hasta 1955. En su mandato Perón fue la figura central de la política, él era el líder, de tal manera que nombra al movimiento que lo apoyaba con su nombre creándose así, el peronismo. “Perón y el peronismo imprimieron a la vida del país un giro sustancial y perdurable¨ (Romero, Luis Alberto, 2012: 135). En cuanto a lo económico promovió la industrialización para el interior, permitiendo una distribución del ingreso y una mayor participación de los sectores populares, realizándose una importante intervención del Estado. Pero esto duró hasta la crisis de 1952, donde se generó un endeudamiento externo y una reducción de los salarios, pero principalmente cayó la reserva de divisas disponibles luego de la guerra, y como consecuencia se dio la poca convertibilidad de la libra, siendo EE. UU. el proveedor. Esto dejó como evidencia la debilidad de los cimientos de la industrialización peronista.

En el año 1955, el peronismo se encontraba en un marco de enfrentamiento creciente con la Iglesia Católica y sectores opositores. Perón fue desplazado por un golpe de Estado cívico-militar; y es este hecho el cual inauguró una etapa de inestabilidad política en nuestro país, que conllevó finalmente a la dictadura militar de 1976: proceso que cobra mayor atención en el presente trabajo.

La década de los 60 fue una etapa positiva para la Argentina donde se logran solucionar aquellos problemas que la Argentina sufría, aplicando una política desarrollista. Se estimuló a la industria nacional y al mismo tiempo a las exportaciones, las cuales habían dado un giro positivo manteniendo el coeficiente de apertura. Pero esto tuvo su cauce casi al final de esta década con la aparición de una fuerte inflación superior al 50% anual. Al mismo tiempo Arturo Illia, presidente en ese momento, había sido derrocado por los militares en el año 1966, lo que llevó a un nuevo golpe de Estado. Tres años más tarde ocurrió el Cordobazo, la primera etapa de movilización popular; siendo el año 1971 el del segundo Cordobazo.

Hasta este momento caracterizamos a la Argentina con una política interna débil, sumada a una puja que ocurría entre distintos sectores de la sociedad. Así emergieron, entre 1970 y 1980, los Montoneros: una organización guerrillera de la izquierda peronista. De esta manera transcurrió el devenir de Argentina durante esos años, con una economía cambiante que había comenzado por el modelo agroexportador, donde se vislumbró un avance, pero que luego provocó la deuda externa; siguiendo por una industrialización y finalizando con un modelo desarrollista que no se caracterizó por generar grandes logros.

b. Proceso de Reorganización Nacional (1976 a 1983)

Ahora bien, comienza la etapa en la que nos enfocaremos: en el año 1976, en Argentina inició el Proceso de Reorganización Nacional, un nuevo golpe a las instituciones en donde se impuso a la sociedad el terrorismo de Estado. En la estructura económica argentina, se terminó con el proceso del ISI y se inició un nuevo modelo basado en la acumulación rentística y financiera, y a su vez en la reprimarización de la economía. “La principal forma que toma este modelo fue mediante el endeudamiento externo facilitado por la disponibilidad de liquidez internacional y por el carácter transnacional que adoptaban las instituciones bancarias” (Rapoport, 2009: 38).

Comenzó en el país la política neoliberal llevada adelante por el ministro de Economía Martínez de Hoz. Se implementó una reforma financiera que consistía en elevar las tasas de interés para así captar capitales extranjeros, pero esto era especulativo; a su vez se desató una apertura de los mercados en donde ingresan al país productos importados, quitando el pago de aranceles, y esto genera un impacto negativo sobre la industria nacional.

Al mismo tiempo, se proponía inclinar el centro político a favor de las elites agrarias y de grandes grupos económicos locales e intermediarios de capitales externos, empobreciendo la industria nacional y el mercado interno. En cuanto al sector agropecuario se tomaron medidas favorables: se eliminaron las retenciones y se produjo una pauta cambiaria llamada “la tablita”, un sistema de devaluaciones preanunciadas para que se supiera cómo y cuándo se iba a devaluar la moneda nacional. La tablita dio comienzo a la era de “la plata dulce”.

“El Plan Económico anunciado en abril del 76 tenía como prioridad favorecer el crecimiento industrial y agropecuario sin las trabas que representaban los reclamos sindicales. Debía contener la inflación, estimular la venida de capitales extranjeros, atacar el déficit fiscal y terminar con un aparato burocrático estatal sobredimensionado. Para este fin se colocó a todos los empleados públicos en disponibilidad y se expulsó sin más a los de antecedentes sospechosos” (Pigna, 2000: 278).

La plata dulce fue una etapa de circulación de la moneda nacional producida en aumento, que en conjunto con el endeudamiento externo, dio favorables beneficios a grandes empresas económicas; las cuales adquirían una deuda del exterior a tasa baja y luego invertían en Argentina, la cual se encontraba con una tasa alta por la deuda externa ya mencionada, y así, con la ganancia obtenida abonaban dicha deuda obteniendo una amplia diferencia a su favor.

Las causas del endeudamiento eran varias, las principales fueron: la especulación financiera, los autopréstamos, los gastos militares y la corrupción. En su mayoría, el endeudamiento era privado y fue beneficiado con un seguro de cambio que lo convirtió en deuda pública.

En el plano de las relaciones internacionales, se gestó un nuevo tipo de relación triangular: con Estados Unidos en lo financiero y tecnológico, y con la Unión Soviética en lo comercial. Dos años más tarde, el plan de Martínez de Hoz daba por sentado ser un fracaso total: la Argentina sufría una fuerte inflación anual, y el PBI iba en descenso para ese mismo año. A su vez, se sumaron grandes gastos del Estado, ya que el 25 de junio de 1978 se organizó el Mundial de fútbol en el país,en el cual el equipo de Argentina salió campeón; pero esto costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue cubierto en su totalidad por el Estado.

Para el año 1979, un gran número de entidades financieras quebraron, en su mayoría bancos cooperativos o provinciales. El fracaso de esta política económica terminó por hacerse evidente cuando el 3 de febrero de 1981 la moneda nacional fue devaluada en un 10% con relación al dólar. La economía se encontraba, de esta manera, en contracción dando por finalizada la gestión de Martínez de Hoz en 1981, con el reemplazo del teniente general Jorge Rafael Videla.

En el año 1983 se lleva a cabo la guerra de Malvinas, donde se evidenció la incompetencia de los militares desde lo profesional. Con ella se pretendía utilizar la justa reivindicación de los derechos sobre las islas de la Argentina, pero se subestimó a los militares británicos, sumado a que no contamos con el apoyo de potencias extrajeras.

Tanto las políticas tomadas, incorrectamente aplicadas, como la dictadura militar, fueron el exterminio del instrumento de producción y con una consecuencia devastadora: miles de trabajadores en las calles por el cierre de gran cantidad de empresas y de fábricas.

Fue la derrota de Malvinas la que culminó con la dictadura y se retomó el régimen constitucional a través de elecciones presidenciales ganadas por el candidato del partido de la Unión Cívica Radical, asumiendo como presidente de Argentina, Raúl Alfonsín, el cual debió acarrear todos estos años de violencia y gobiernos de facto provocando su propia caída.

Corea del Sur

Como se puede observar a lo largo de la historia argentina, en el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) predominó un modelo económico rentista-financiero, donde el Estado argentino se hizo cargo de deuda privada. Este autoritarismo estuvo marcado por la inoperancia en cuanto a política económica, y deja como herencia un enorme endeudamiento, lo cual es negativo para la población.

En contraste, el autoritarismo en Corea del Sur en la misma década corresponde a la Cuarta República (1972-1981) surcoreana. El autoritarismo en Corea comprendió casi cinco décadas desde finales de la Segunda Guerra Mundial, en 1946, siendo un largo período hasta 1994. Esta etapa estuvo signada por un crecimiento económico basado en planes quinquenales y políticas de Estado que lo posibilitaron. También, el ejercicio del poder en estos regímenes habilitó la decisión e implementación con mayor eficiencia de dichas políticas económicas. Como afirma López Aymes: “… la planeación económica centralizada de políticas públicas fue efectivamente articulada en función de propósitos claros y metas explícitas. La meta explícita era crecer económicamente para alcanzar a Japón y contener el comunismo” (López Aymes, 2016: 26).

Corea del Sur ya tenía una herencia cultural autoritaria y con marcadas jerarquías en la sociedad. En el pasado, la península coreana fue gobernada por dinastías y posteriormente experimentó la etapa de colonización japonesa. Tras su independencia en 1945 y la guerra de Corea en 1950-1953, el sur de la península comenzó el período de autoritarismo.

Desde 1962 a 1990 se llevaron a cabo en Corea del Sur siete planes quinquenales. De esta forma se asegura por parte del Estado la consecución de las políticas para el crecimiento y desarrollo con continuidad más allá de los diversos mandatos.

a. La Primera República (1948 a 1960)

El régimen autoritario que da comienzo a este período es la Primera República. Fue el primer gobierno independiente de Corea del Sur, desde 1948 hasta 1960. Este sucedió al anterior gobierno militar estadounidense, el cual había gobernado desde 1945 hasta 1948. En un primer momento, para el año 1945, con la culminación de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de Japón, la situación económica de Corea del Sur era la de un productor agrícola que servía de soporte a la economía de guerra de Japón.

La Primera República fue establecida en agosto de 1948 con Syngman Rhee como su primer presidente, electo en mayo de 1948. La primera constitución del país fue promulgada en julio por la Asamblea Nacional, estableciendo un sistema presidencialista fuerte, en el que el presidente era elegido indirectamente por la Asamblea Nacional.

Su administración abrió la puerta a la hegemonía de los militares que reforzó el carácter autoritario del sistema. Junto con la burocracia y los empresarios, crearon un modelo de desarrollo económico fundado en la simbiosis entre el gobierno y los grandes conglomerados industriales. Este modelo continuará durante todo el autoritarismo desarrollista, por lo que es muy importante y significativo en la elaboración y ejecución de políticas de Estado.

En este momento comenzó una reorganización administrativa, que también reordenó la política y la defensa en contra de las presiones comunistas. En los primeros mandatos se da una reconstrucción subsidiada por organismos internacionales y se lleva a cabo la reforma agraria (1949-50) que redistribuyó la tierra a los agricultores y creó pequeñas parcelas. Esto fue vital para la movilidad social, aunque, por otro lado, la tierra dividida implicaba una menor productividad y competitividad para el mercado internacional. De 1950 a 1953 Corea del Sur y Corea del Norte se enfrentan en la guerra de Corea. Luego, se realizó la firma del Armisticio de Panmunjom que determinó el cese del fuego. El 27 de abril de 2018 ambos Estados se comprometieron a llegar a un tratado de paz que pusiera fin a la guerra.

Al igual que los gobiernos que le siguieron, en la Primera República se reclamó la soberanía sobre toda la península de Corea. También se implementó la educación obligatoria universal en el nivel de primaria, junto con otras políticas que lograron que el nivel de alfabetismo en la población evolucione de un 22% en 1953, a un 72% en 1960. En esta etapa la agricultura presentaba casi un 50% de la actividad económica del país, y para 1962 se buscó una Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) para productos manufacturados no durables. Aunque la voluntad de realizar una ISI en manufacturas durables existía, no se contó con la infraestructura ni el capital suficiente para llevarla a cabo.

La Primera República culminó cuando el presidente fue depuesto después de violentas represiones seguidas de la revolución de abril de 1960 donde las protestas generalizadas lo llevaron a dimitir.

b. La Segunda República y la Tercera República (1960 a 1972)

La Segunda República fue breve, en los años 1960 y 1961. Aquí se adoptó un sistema parlamentario que facilitó la apertura a la expresión de los reclamos ciudadanos de mayor participación política. En este período se realizó un alzamiento por parte de los militares en 1961. El golpe de Estado fue dirigido por el general Park Chunghee y depuso al primer ministro Chang Myon. Aquí se produjo un aumento de la actividad política con numerosas movilizaciones, producto de la inestabilidad social. También la inestabilidad económica llevó al desempleo y la depreciación de la moneda, y Estados Unidos redujo su ayuda económica a Corea del Sur.

En 1961 el Consejo Supremo para la Reconstrucción Nacional derrocó a la Segunda República y el militar Park Chung-Hee comenzó su trayectoria hacia el poder. En 1963 participó de las elecciones como civil y volvió a ganarlas en 1967.

La Tercera República 1963-1972: este período se destacó por los intentos de Park Chung-Hee de mantenerse en el poder. Se normalizaron las relaciones con Japón, y Corea del Sur envió efectivos a la guerra de Vietnam apoyando a Estados Unidos. En la educación se buscó enfatizar el nacionalismo y anti-comunismo y disminuir la politización estudiantil, que en el pasado reciente había generado gran inestabilidad. En 1971 se llevó a cabo una reforma en la constitución para poder ejercer un tercer período presidencial, y ante la pérdida de la mayoría legislativa, viendo restringida la posibilidad de un cuarto mandato, el presidente decretó la ley marcial y proclamó la Cuarta República en 1972.

Durante la Tercera República en Corea del Sur hubo un crecimiento económico rápido, con ayuda económica de Japón y Estados Unidos. El Estado promovió aumentar las exportaciones para el desarrollo económico. La producción se orientó a la industria de labor intensiva, entre ellas: pelucas, pestañas postizas y ropa. De esta forma se pudo aprovechar la ventaja existente en el país de mano de obra barata y educada, producto del desarrollo de capital humano e inversión en la educación que se dio en ese período. La tasa de crecimiento de exportación en los 60 fue una de las más altas a nivel mundial. Los productos manufacturados crecieron notablemente hasta conformar un 80% de la producción, en proporción a lo agrícola, que decreció.

Tabla 1: Cambio estructural de las exportaciones en Corea del Sur
Año 1971 1976 1981
Bienes primarios 13,9 12,2 10,4
Industria liviana 72,1 57,9 45,6
Industria pesada y química 14,2 29,8 44

Fuente: De elaboración propia según datos del Fondo Monetario Internacional.

Aquí se ve notablemente como la industrialización fue aumentando su desarrollo a lo largo de los años, producto de la elaboración de políticas de Estado y de la simbiosis entre el gobierno y los grandes conglomerados industriales. A finales de los años 60, el desempleo cayó drásticamente como consecuencia de estas políticas.

c. La Cuarta República

En la Cuarta República, concerniente a los años 1972 a 1981, el período de autoritarismo tuvo su cenit. En octubre de 1972 Park Chung-Hee decretó la Ley Marcial y un mes después adoptó la Constitución Yushin, que le daba mayores atributos al presidente. Desde ese año hasta 1979, hubo un régimen de partido único, el Democrático Republicano, y el presidente gobernó mediante un sistema de tipo dictatorial, en el que buscaba permanecer en el poder. Este período se destacó por la inversión en industria pesada, con alto valor agregado, y altos índices de crecimiento. El producto interno bruto (PIB) creció a una tasa de 7,7% anual.

En los años 60 ya se vislumbraba a la Industria pesada y química junto con la electrónica como industrias estratégicas, por ello en esta Cuarta República, una década después, se decidió invertir en industria pesada y química como meta principal del gobierno. Algunos ejemplos de esta industria fueron: acero, metales no ferrosos, construcción naval, electrónica, automóviles, maquinaria y petroquímica. Es decir, durante los 70 se buscó desarrollar la industrialización intensiva de capital. Por este motivo, al ser la meta principal, se realizaron incentivos fiscales y financieros que fueron aumentando con el correr de los años, como el caso de políticas de industria selectiva, en las cuales se apoyó a sectores manufactureros específicos. Se crearon cinco complejos industriales de Industria Pesada y Química, (IPyQ) y las Compañías de Comercio General, (GTC) en 1975. Estas compañías fueron creadas para facilitar exportaciones de IPyQ, luego del shock del petróleo del 73. Tenían el objetivo de formar comerciantes de gran escala con capacidad de producir mercadotecnia para exportación. En continuidad con estos objetivos, el Estado pedía el cumplimiento de ciertos requisitos a las empresas y a cambio les proporcionaba su apoyo económico. Algunos fueron: una mínima exportación anual, oficinas en el extranjero y diversificación de manufacturas. El Estado buscó diversificar la estructura del comercio: los productos, mercados y países a los que se exportaba. En 1981, el 43,5% del total de las exportaciones coreanas fue implementada por GTC.

Otras medidas fueron la otorgación de préstamos estatales y la aplicación de aranceles ante productos extranjeros, selectivos y estratégicos para proteger lo que se producía en el país. Esto llevó a un crecimiento económico acelerado, acompañado por la ventaja coyuntural de facilidad de préstamos y gran acumulación de capital nacional.

Tratando de aumentar la capacidad tecnológica, producto de la necesidad de recursos humanos más especializados, se crearon escuelas técnicas y se otorgaron subvenciones para el estudio de ingeniería y otras carreras estratégicas. Se establecieron numerosas instituciones gubernamentales de investigación, ciencia y tecnología; conjugando de esta manera la política de desarrollo de capital humano y educación, con la política de desarrollo económico e industrial.

Más allá de los avances económicos, la Cuarta República llegó a su fin con el asesinato de Park Chung-Hee en 1979. Este hecho marcó el fin de la dictadura Yushin. Como consecuencia, el primer ministro Choi Kyu-hah asumió el cargo de presidente, y se dio una lucha por tomar el poder entre distintas facciones del ejército. Luego del establecimiento de la Ley Marcial, Chun Doo-hwan encabezó un golpe de Estado, y ocurrieron movimientos a favor de la democracia. Ante esta situación tumultuosa y de gran tensión política, Chun Doo-hwan hizo más severa la Ley Marcial e intensificó la represión de dichos movimientos. Luego desmanteló el aparato institucional de la Cuarta República, disolviendo la Asamblea Nacional y estableciendo un Comité de Emergencia Nacional bajo su mandato. Finalmente, fue nombrado presidente y promulgó una nueva constitución autoritaria, aunque más democrática en 1981.

Para 1980, ocurrió un ajuste macroeconómico producto de la liberalización comercial en aumento, en el marco de una crisis y recambio de presidencia en Corea del Sur. En este momento, se realizó el traspaso hacia un mayor internacionalismo por la nueva elite burocrática neoliberal, y la industria se orientó a la tecnología. Se llevó a cabo un alto nivel de industrialización, donde la actividad agrícola presentaba el 10%, es decir, había decrecido su importancia. Los esfuerzos del Estado se concentraron en realizar una industrialización intensiva de capital humano y tecnología, que como resultado dio un crecimiento del producto interno bruto (PIB) a una tasa del 8,8% por año. Entre otras medidas económicas, el Estado tuvo el propósito de que las empresas privadas aumenten su competitividad internacional y mejoraran los recursos humanos y capital humano. Todo esto como una política de estabilización ante la inflación de más del 25% por la actividad económica de los 70. En los 80 se logra estabilizar la inflación.

d. La filosofía de las reformas

Las reformas se desarrollaron a partir de un apoyo condicional del Estado al sector privado y la promoción de investigación y desarrollo e innovación industrial. Se realizó un plan quinquenal de liberalización comercial, que liberalizó la importación de tecnologías y de inversión extranjera directa. También, entre otras medidas, se creó una ley de regulación de monopolios y comercio justo (1980), para fortalecer la competencia entre firmas domésticas y el gobierno promocionó a PYMES.

Como resultado, aumentó notablemente la cantidad de exportaciones en productos relacionados con el capital humano y la tecnología, y a partir de 1986 la economía coreana se comportó con superávit comercial. Aquí volvemos a ver altos índices de crecimiento, dado que el PIB en 1990 creció 10% (Banco Mundial, 2018). Con el fin de la Guerra Fría, en los 90, la economía da un nuevo giro hacia la tecnología informática y de comunicación, complejizándose cada vez más el proceso productivo a lo largo de los años, como consecuencia del desarrollo de la industrialización.

f. ¿Qué destacamos? Un modelo ejemplar

En síntesis, lo que destacamos del autoritarismo desarrollista en Corea del Sur, es que, mediante una economía planificada, logra el paso de un modelo productivo predominantemente agrícola a uno industrializado: primero con manufacturas no durables y livianas en el período de 1960, en la década siguiente con manufacturas de industria pesada y química, y por último, con industria tecnológica en la década de 1980. Viendo que a lo largo de los años se generaron modificaciones sustanciales que llevaron a una economía coreana ya en 1970 y 1980 orientada a industrialización y servicios, con un 10% de actividad agrícola. Estos cambios se dieron en estructura productiva y en la capacidad mayor de generar riqueza. De esta manera, podemos observar la evolución del producto interno bruto (PIB), siendo esta en Corea más estable que la del producto interno bruto (PIB) en Argentina.

Tabla 2: Crecimiento del Producto Interno Bruto Real (1980-2018)
Año 1980 1985 1990 1995 2000 2005 2010 2018
Argentina 0,7 -7 -1,3 5,8 -0,8 8,9 10,1 -2,6
Corea -1,7 7,7 9,8 9,6 8,9 3,9 6,5 2,8

Fuente: De elaboración propia según datos del Fondo Monetario Internacional.

Es muy destacable el proceso de crecimiento económico de Corea con el autoritarismo desarrollista, en 1970 el PIB crece 10% anual, dato que se repite en 1990. Considerando estos datos, y analizando el mapa económico global de la segunda mitad del siglo XX, podemos destacar que la tasa de crecimiento de Corea del Sur fue una de las más altas del mundo.

Las ideas en el autoritarismo y el camino hacia la democracia

Estos sucesivos regímenes militares, muchas veces ejercieron el poder valiéndose de prácticas contrarias a la democracia: manipulación de las elecciones, represión contra los opositores y la recurrencia de enmendar la constitución para asegurar la continuidad en el poder. Sin embargo, el aumento de la represión no inhibió el surgimiento de las demandas de democratización a partir de los 70. Aquí se conjugó una alianza entre los marginados de los beneficios del desarrollo económico cuyas ideas impulsaron un creciente movimiento en contra del autoritarismo gubernamental.

En este sentido, las acciones de este “Estado desarrollista autoritario” se basaron en una política de seguridad nacional cuyo objetivo era la contención del comunismo. Esta política implicaba una competencia con el sistema contrapuesto. De esta forma, era muy importante y necesario el crecimiento de los grandes conglomerados. Esto se dio de la mano de un estricto control sobre los trabajadores. Y también hasta 1990 el gobierno reguló mediante políticas estrictas los comportamientos del sector privado.

Los hechos históricos se conjugan con valores e ideas nacionalistas que acompañaron este período de forma favorable. Por ejemplo, en el confucianismo, la piedad filial de la relación padre e hijo se trasladaba luego al ámbito de la producción. De esta manera se producía un vínculo entre empleado y empresa (similar al que hay entre el ciudadano y el Estado). Y los logros del empresario se relacionaban con el proyecto de bienestar nacional: de esta manera, el crecimiento de los ciudadanos constituía también el crecimiento del Estado, y viceversa. Sumado a la creación de políticas de Estado donde el gobierno y las empresas desarrollaron proyectos de forma conjunta manteniendo una relación de comunicación y negociación constantes.

Esta y otras ideas confucianas, el anticomunismo y el militarismo, sirvieron para asentar el orden jerárquico, que fue el que ayudó a la estabilidad social que acompañó a lo largo de los años el proceso desarrollista, siendo muy influyente la cultura de una sociedad en su desarrollo. Si bien la respuesta a estos incentivos fue muy grande y significativa, algunos sectores sociales no los aceptaron y comenzaron un camino de lucha por la reivindicación social y política de mayor democratización, demandas muchas veces ignoradas y dejadas de lado por el Estado desarrollista autoritario.

La relación profunda e interdependiente establecida entre el gobierno desarrollista y los grandes grupos empresariales fue muy redituable para la consecución de los logros del desarrollo económico. Pero, a su vez, representó un obstáculo para la construcción de un sistema político más democrático, provocando un desfase entre lo económico y lo político.

La industrialización se dio de la mano del período de gobiernos autoritarios, pero con el crecimiento y apertura se comenzaron a vislumbrar demandas de mayor democratización, siendo a fines de 1970 y en 1980 ya muy grandes. Como afirma José Luis León:

Corea del Sur ya ha superado varios desafíos en su evolución hacia la democracia, y no existen indicios de que sectores significativos de la sociedad civil avalen un potencial retorno al autoritarismo. Por el contrario, en el país parece estar gestándose una importante reconfiguración de la política, en la cual una sociedad participante busca constreñir el poderío de la clase política. (León, 2006: 69).

La intensa movilización social de mediados de 1987 fortaleció la negociación, y favoreció una transición que se iniciaría en 1988. Los cambios políticos ocurridos en Corea del Sur a partir de la elección presidencial de 1987 son destacables, ya que se vislumbró una mayor alternancia en el poder.

Conclusión

Lo destacable del autoritarismo en Corea es que tiene el mérito de haber llevado a cabo las políticas de Estado necesarias para un cambio estructural de la actividad productiva en su territorio: se ha pasado de un modelo agroexportador a un modelo productivo de industrialización, de la mano del crecimiento de la riqueza de dicho país y una tendencia cada vez mayor a la democracia. Este proceso sumado a los destacables índices de Gini, (31,6 en 2012, comparado con el de Argentina de 41,2 en el mismo año), que demuestran un bajo nivel de desigualdad (Banco Mundial, 2018). Este modelo se diferencia notablemente del Proceso de Reorganización Nacional argentino, que se destaca por un gran autoritarismo, pero acompañado de políticas económicas relacionadas con el neoliberalismo y un gran endeudamiento, que fueron perjudiciales para Argentina. Por ejemplo, en 1970, mientras el PIB fue de 3%, en Corea del Sur el crecimiento del PIB fue del 10% (Banco Mundial, 2018).

En esta investigación pudimos notar que la Argentina sufrió varios golpes de Estado, en los que no hubo una continuación en política económica del gobierno al que sucedían. Siendo esto en nuestra opinión un aspecto sumamente negativo, ya que cada gobierno tomaba decisiones económicas distintas. Esta característica la podemos observar a lo largo de la historia, pero también en la actualidad: por más que estemos bajo un régimen democrático continuamos sufriendo estos cambios de políticas cada vez que asume un nuevo gobierno. Creemos que podemos encontrar en la constante interrupción de las políticas económicas uno de los motivos por los cuales se explica la diferencia de crecimiento y desarrollo entre ambos países.

Referencias bibliográficas

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Birdsall, Nancy y Jaspersen, Frederick. Pathways to growth: comparing east asia and latin america. Pp. 13-56. Washington D.C. The Inter-American Development Bank.

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