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15 Crecimiento económico y su incidencia en el comportamiento socio-demográfico en Corea

Clara Calvo y Sergio Francisco Naessens (UNT)

El “renacer” de la República de Corea en el contexto regional asiático

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial los países del Extremo Oriente y Sudeste Asiático experimentaron un acelerado y sostenido crecimiento económico. En total diez países iniciaron un proceso de transformación de sus economías, muy impresionante, considerando que la mayoría de ellos salían de un periodo de colonización o revolución o habían sido seriamente afectados en su infraestructura física y económica por la guerra.

Japón fue una excepción, ya que comenzó su modernización con la Revolución Meiji (1866 a 1869), y después de 1945, cuando inicia un nuevo ciclo de desarrollo. Se suman posteriormente la República de Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong (los llamados Tigres de Primera Generación) y luego, Tailandia, Malasia, Indonesia, y Filipinas comenzaron a transitar un sostenido camino de crecimiento de sus economías. En términos generales, la mayor parte de este crecimiento y –de acuerdo a la opinión de especialistas–, se debe a la extraordinaria acumulación de recursos humanos y materiales.

En este sentido, la combinación de las inversiones extranjeras directas (IED) con los recursos humanos en rápida expansión constituyeron los motores principales de este crecimiento. Asimismo, los niveles elevados de ahorro financiero interno mantuvieron los altos niveles de inversión de estos países.

De acuerdo a reportes del Banco Mundial, los países del Asia Oriental –así denominados por este organismo–, han tenido un crecimiento económico alto y sostenido a partir de la década de 1960 (Banco Mundial, 1993). Entre 1965 y 1990 los países de la región habían experimentado un mayor crecimiento con respecto al resto de las regiones del mundo.

Este logro es atribuible, de acuerdo con el informe, en su mayor parte, al crecimiento económico de ocho países: Japón, Hong Kong, República de Corea, Singapur y Taiwán y los tres países de reciente industrialización: Indonesia, Malasia y Tailandia. Los resultados de esta situación se ven reflejados en el comportamiento de ciertas variables macroeconómicas, como el Producto Nacional Bruto (PNB) y el ritmo de crecimiento de sus economías. Además, estos países han logrado compartir con singular éxito los frutos del crecimiento, en comparación con otras economías en desarrollo, y han registrado niveles de desigualdad más bajos y en disminución (Banco Mundial, 2001).

La República de Corea al igual que el resto de los países inició su desarrollo industrial en la década de 1950, al comienzo con una política de sustitución de importación (ISI), cuya producción estuvo orientada fundamentalmente al mercado interno, y a comienzos de la década de 1960, cambió su estrategia a una de industrialización orientada a la exportación (IOE). Corea del Sur tenía un pequeño mercado interno y rápidamente el proceso de ISI alcanzó un límite. Además, al no tener mayores recursos naturales que pudiera brindarle las divisas necesarias para continuar con su industrialización, se vio obligado a exportar productos manufacturados.

Corea, y en general los países del Sudeste Asiático, pudo continuar con su estrategia de ISI hasta los años 70, pero a comienzos de los años 80 se vio obligada a cambiar su estrategia a una de IOE ya que debió enfrentar algunos problemas relacionados con el pago de deuda externa, una baja en el precio de materias primas, y limitaciones en su estratega de ISI. Luego de empezar su desarrollo industrial con los sectores intensivos en mano de obra, la República de Corea comenzó a incursionar en una industria fuerte en la inversión de capitales y con la participación de algunas empresas del Estado.

El crecimiento económico de Corea del Sur, así como el resto de los países de la región y del mundo, se ve influenciado por el ritmo de crecimiento de la República Popular de China desde los años 90 en adelante.

La desaceleración de las importaciones de China en 2015 ha sido un factor negativo importante. A tales efectos para el FMI, Corea experimenta un leve repunte del 2,7% para el 2016 en relación al comportamiento negativo para el resto de los países de la región. (Fondo Monetario Internacional, 2016: 1).

En este sentido, “todas las economías emergentes de Asia se recuperarán a partir de 2017 a medida que la demanda de las importaciones se recupere en China… ” (Fondo Monetario Internacional, 2016: 1).

Según este organismo, la República de Corea sigue ocupando el lugar número 11, considerando el tamaño relativo de su economía, y si bien su tasa de crecimiento se ha desacelerado, marchando al ritmo que impone la economía china, la misma se mantiene alta, comparativamente, en relación a otras economías desarrolladas del planeta. Según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Corea del Sur integra un grupo de 15 países que tienen superávit comercial. Ha logrado desarrollar una gran diversificación de sus actividades productivas con miras a la exportación, especialmente las industrias de bienes de consumo simple y sectores intensivos en la utilización de mano de obra, que van desde confecciones diversas hasta materiales eléctricos. Asimismo, ha logrado desarrollar y diversificar industrias de bienes intermedios, maquinarias, bienes de equipo con importantes inversiones de capital y tecnología, como por ejemplo en astilleros, electrodomésticos, automóvil, celulares, etc. Está dentro del grupo de los principales países exportadores-importadores de bienes y servicios para el año 2013. De acuerdo a un reporte de septiembre de 2015 de la OMC, la República de Corea está ubicada en la séptima posición de entre los mayores exportadores de bienes del mundo y noveno en las importaciones de bienes, y en el comercio de servicios ocupa el lugar 16 de entre los mayores exportadores.

Las políticas económicas impulsadas dieron como resultado un crecimiento del PIB real, que si bien experimentó un leve descenso en los últimos años, siempre se mantuvo comparativamente más alto en relación a otras regiones desarrolladas del planeta. De acuerdo a datos suministrados por el FMI para el período 1970-1990 la tasa de crecimiento media anual del PIB fue del 6,2% y para el período 1990-2012 fue del 4,1 (Perspectivas del Comercio Mundial, 2016).

Este espectacular rendimiento fue impulsado por el crecimiento de la exportación anual de 20 por ciento en términos reales, mientras que el ahorro y la inversión aumentó considerablemente por encima del 30 por ciento del Producto Interno Bruto -PIB- (Banco Mundial, 2015).

Tabla 1: INB p/cápita Rep. de Corea, periodo 1962-2016
Años

INB p/cápita, método Atlas[1]
(US$ a precios actuales)

1962

120

1970

280

1980

1860

1990

6360

2000

21260

2010

27600

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Mundial (2017).

En términos estrictamente económicos y para dimensionar solo el crecimiento del tamaño de la economía coreana, basta con observar la evolución que experimentó el ingreso nacional bruto per cápita desde 1962, década en la que comenzó con su proceso de industrialización, y hasta el año 2016, según datos aportados por Banco Mundial (Tabla 1).

En los primeros diez años pudieron duplicar los ingresos, pero después el ritmo de crecimiento en términos de ingresos fue aumentando vertiginosamente y hoy Corea del Sur está entre los países de mayores ingresos.

Los “derrames” (socio-demográficos) generados por el crecimiento económico

Los éxitos logrados en materia económica le permitieron a la República de Corea dar un salto cualitativo en lo referente al mejoramiento de algunos aspectos vinculados a su población. De hecho, se pudo lograr una articulación entre los beneficios de una economía en creciente expansión y las condiciones y calidad de vida del pueblo coreano. En una primera aproximación a este país y tomando algunas variables, es posible advertir que Corea del Sur tiene valores en indicadores básicos similares a la de los países desarrollados (Tabla 2).

Tabla 2: Indicadores básicos de la República de Corea
País Población en mill. 2017
T. Mort. infantil (menores 1 año x 1000)1990 2013
INB per/cápita en US$ (2016) Esperanza de vida (años) 2015 Población urbana (% del total) 2015*
Rep. de Corea 51 7 3 27.600 83 83,1

Fuente: Elaboración propia en base a la base de datos combinados del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNICEF), informe 2017. Banco Mundial.

Esta “articulación” que logró la República de Corea entre unas políticas económicas en expansión y la población se vio reflejada en el comportamiento de algunas tasas demográficas. En efecto, al observar series temporales de indicadores tales como el porcentaje de población urbana, tasa de mortalidad infantil, la esperanza de vida, entre otros, es claro distinguir un mejoramiento notable y sostenido de las diferentes variables seleccionadas, tal como se advierte en el comportamiento de la mortalidad infantil.

Uno de los impactos más significativos del crecimiento económico se refleja en el proceso de urbanización, es decir en el fenómeno de expansión y crecimiento de las ciudades y el aumento de la población que pasa a vivir en ellas. En un período de casi 50 años la República de Corea pasó de ser un país con una población eminentemente rural, 52 por ciento del total en 1970, a uno con una población predominantemente urbana, 83,1 por ciento en 2015.

Cabe destacar que –en los inicios del despegue económico– en la década de 1960, Corea del Sur tenía una población urbana que no llegaba al 30 por ciento, actualmente más del 83 por ciento del total de su población vive en ciudades. Este notable y acelerado proceso de urbanización llevó a colocar a la República de Corea entre los países más modernos y urbanizados de la región (Gráfico 1). La urbanización en este país fue el resultado de la implementación de políticas públicas sostenidas a lo largo del tiempo, lo cual se refleja al observar la rápida evolución que la misma experimentó en estas últimas décadas.

Gráfico 1: Evolución de la población urbana en Corea (en %, entre 1960-2015)

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del Informe Desarrollo Humano 1995, UNICEF Informe 2017.

La República de Corea se ha dado a conocer en los últimos 20 años como un país próspero con visión y políticas establecidas que marcan la ruta para lograr un territorio que se desarrolla de manera ordenada, y que busca un equilibrio entre el entorno construido, los recursos naturales y sus habitantes (Palacios Restrepo, 2016).

Este gran crecimiento tuvo sus costos en la población

… a saber en sus ciudades, el término “desarrollo” significa la demolición de la vivienda asequible existente, desalojar a los inquilinos pobres y vender la tierra a los principales contratistas para reconstruir edificios. Es la política del gobierno, y cada zona urbana puede ser demolida y reconstruida de esta manera, incluso los viejos barrios amigables que no tienen nada que ver con ellos. (Habitat World Map, 2017: 1).

Vinculado a este proceso de urbanización, está el comportamiento demográfico de su población. Una primera aseveración con respecto a ella es que este país tiene una dinámica demográfica similar a la de los países más desarrollados del mundo, es decir, que tiene una población envejecida. El 14 por ciento de la población supera los 65 años, de acuerdo al Informe 2017 del Fondo de Población de Naciones Unidas.

La población total supera los 51 millones de habitantes, con una tasa media de crecimiento anual del 0,4 por ciento en el período 2010-2017, igual o similar a países como Francia (0,4 por ciento), Alemania (0,2 por ciento), Países Bajos (0,5 por ciento) (UNFPA, 2017).

El envejecimiento de la población coreana ya es una problemática para el Estado, dado que paulatinamente va disminuyendo la proporción de la población productiva del país, o sea la población económicamente activa (PEA) y aumenta la de los pasivos definitivos (mayores de 65 años) a la cual hay que mantener. Al observar una pirámide de población de Corea, en forma de urna, es posible advertir claramente este fenómeno (Gráfico 2). Cabe aclarar que una población está envejecida cuando los mayores de 65 años representan el 13 por ciento o más del total de la población.

Gráfico 2: Pirámide de población de la República de Corea

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Fuente: Web Population Pyramic (2016).

La República de Corea ha finalizado su transición demográfica, este fenómeno se debe fundamentalmente al descenso de su tasa de mortalidad y de su tasa de fecundidad. Con respecto a la tasa de fecundidad, es decir al número de hijos por mujer de entre 15 a 49 años, la misma experimentó un retroceso muy importante, a saber, la tasa global era para 1970 de 4,5 hijos por mujer; en 1990 se había retraído a 1,6 hijos por mujer y para el año 2017 había descendido a 1,3 hijos por mujer.

Es necesario destacar que la problemática a este descenso de la fecundidad se debe a que para asegurar un recambio generacional, la tasa de fecundidad debe alcanzar a 2,1 hijos por mujer.

A esta situación hay que sumarle los importantes logros que alcanzó el país en relación a la disminución de las tasas de mortalidad, especialmente la Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) y el aumento de la Esperanza de Vida al nacer (EV). Especialistas y organismos internacionales acuerdan que existen variables muy acertadas para determinar con mayor exactitud situaciones de avances y/o mejoras o de retrocesos en las condiciones y calidad de vida de la población, en materia de seguridad económica, seguridad alimentaria, asistencia sanitaria, educacional, etc., canalizados especialmente, a través de la intervención de políticas públicas.

De esas variables significativas se ha seleccionado a la Tasa Bruta de Mortalidad Infantil (TMI) o también, la consideración de la Tasa de Mortalidad en Menores de 5 años (TMM5). Estas tasas son, de acuerdo con el Fondo de Población de Naciones Unidas, especialmente sensibles a una situación de pobreza y privación, de ahí que resultan tan significativas para medir los logros o mejoras alcanzados por un país. El comportamiento de la mortalidad infantil es una medida indicativa que da cuenta del progreso tanto económico como humano. A nivel mundial esta tasa ha experimentado un notable retroceso, pero todavía hay muchos países, en el África subsahariana, por ejemplo, donde los valores, de dos y hasta de tres dígitos, son todavía altamente preocupantes.

Tabla 3: Evolución de la TMM5 en Corea (1960-2015)
Año Nº de defunciones
por C/1000 nacidos vivos
1960 113
1965 84
1970 53
1980 14
1990 8
1995 5
2000 6
2010 4
2014 4
2015 3

Fuente: Elaboración propia en base a la Base de Datos del Banco Mundial (2015).

La UNICEF ha expresado que es necesario establecer un método universalmente aceptado para medir el nivel y los cambios en el estado de bienestar de la infancia. En este sentido la TMM5 constituye el principal indicador de este tipo de progreso. Según este organismo, la utilización de esta tasa presenta varias ventajas, entre ellas, este indicador mide los resultados finales (outputs) del proceso de desarrollo en vez de los factores intermedios (inputs), tales como el nivel de escolarización, la disponibilidad de calorías per cápita o el número de médicos por cada mil habitantes, todos los cuales son medios para conseguir un fin (Calvo y Naessens, 2016: 116-117).

Asimismo, la TMM5 es el resultado de una amplia variedad de factores: salud nutricional y conocimientos básicos de salud de la madre, cobertura de inmunización; acceso a servicios de atención materno-infantil, nivel de ingresos y disponibilidad de alimentos de la familia; acceso al agua potable y saneamiento eficaz, y grado de seguridad del medio ambiente infantil.

Analizando los datos aportados por el Banco Mundial, la TMM5 en la República de Corea ha registrado un espectacular descenso desde 1960 hasta la actualidad, con un valor de 3 defunciones de menores de 5 años por cada mil niños nacidos vivos para el año 2015, igual tasa que Alemania y Austria y más baja que la de Estados Unidos, España y Canadá (Tabla 3).

La EV al nacer es una medida resumen sobre el nivel de la mortalidad que expresa el promedio de años que se espera viva una persona bajo las condiciones de mortalidad, en un año, y constituye de hecho un indicador sintético por excelencia para caracterizar las condiciones de vida, de salud, de educación y de otras dimensiones sociales de un país o territorio. Estas características han hecho que la EV sea uno de los indicadores fundamentales seleccionado por las Naciones Unidas para medir el desarrollo humano.

La República de Corea tuvo una evolución muy importante, aumentando casi 30 años la misma desde la década de 1970 hasta la actualidad. Tomando la misma serie, de acuerdo a los datos aportados por el Banco Mundial, es posible advertir el notable aumento de la expectativa de vida en el país (Figura 6). En promedio, la EV es de 82 años, discriminada en 79 años para los varones y de 85 años para las mujeres. Estos valores son similares a la de los países más desarrollados del mundo, como por ejemplo Alemania, 81 años; Francia, 83 años; Canadá, 82,5 años (UNFPA, 2017).

Gráfico 3: Evolución de la EV en Corea (1960-2017)

Fuente: Elaboración propia en base a la Base de Datos del Banco Mundial (2015).

En cuanto al comportamiento de los indicadores de niveles de educación y formación de recursos humanos, los mismos estuvieron directamente relacionados con la implementación, de acuerdo con el Banco Mundial, de políticas tendientes a lograr la universalización de la educación primaria y favorecer un amplio acceso a la educación secundaria.

El aumento del gasto por niño en edad escolar y el mejoramiento en cuanto a la calidad de la enseñanza se vio beneficiada por el comportamiento demográfico de la República de Corea. Este país y en general los Tigres Asiáticos, especialmente Hong Kong y Singapur, han disminuido notablemente sus tasas de fecundidad a cerca de la mitad desde 1965, favoreciendo la inclusión generalizada de niños y jóvenes al sistema educativo.

De esta manera la rápida acumulación de recursos humanos se vio favorecida por dos hechos conjuntos, por un lado, la escasa desigualdad en términos de ingresos y por otro la disminución de la población en edad escolar, lo cual permitió una expansión de la educación, y reforzó a su vez la poca desigualdad (Calvo y Naessens, 2016: 118-119).

Los años promedios de escolaridad llegan a 11,9 años actualmente y los años proyectados por el gobierno son alcanzar los 16,9 años efectivos de una educación formal institucional (UNFPA, 2015).

Tabla 4: Indicadores de educación en Corea
Tasa neta de matriculación en educación primaria (1999-2014) 
Tasa neta de matriculación en educación secundaria (1999-2014) 
Varones  Mujeres Varones  Mujeres
98          97 98         97

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Fondo de Población de Naciones Unidas, Informe 2015.

Lo concreto es que Corea del Sur presenta elevadas tasas de matriculaciones, tanto primarias como secundarias (Tabla 4), reflejo de la concentración del gasto público en estos niveles. En la educación en niveles superiores, el gasto público está vinculado a favorecer la enseñanza científica y tecnológica, mientras que el sistema educativo de gestión privada se concentró en atender la demanda en la educación universitaria en humanidades y ciencias sociales. De esta manera se logró consolidar recursos humanos con una amplia base de cuadros técnicos y profesionales, este patrón de comportamiento fue similar en todos los países emergentes de la región (Banco Mundial, 2001).

Un punto en común en las experiencias de rápido desarrollo asiático, desde el Japón de la restauración Meiji a la China actual y Corea del Sur, es el énfasis de los gobiernos en la educación y en el gasto de Investigación y Desarrollo tecnológico (I+D) (Calvo y Naessens, 2016: 119-120).

Un resultado de ese camino es que las universidades y los estudiantes de países asiáticos más desarrollados aparecen en los primeros lugares del ranking de calidad educativa y rendimiento escolar.

La combinación de los indicadores que miden los INB per cápita, la EV en años, y las tasas de escolarización llevaron a posicionar a la República de Corea como un país con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) muy alto (0,901 para el informe 2016). Este índice diseñado por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD) es un índice compuesto que se centra en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: la esperanza de vida al nacer que refleja la capacidad de llevar una vida larga y saludable, los años promedios de escolaridad y los años esperados de escolaridad que reflejan la capacidad de adquirir conocimientos y el ingreso nacional bruto per cápita que refleja la capacidad de lograr un nivel de vida decente.

En el Informe de Desarrollo Humano 2016, Corea ocupó la posición número 18 entre los países con IDH muy alto (51 países integran este grupo), de entre 188 países del mundo clasificados para ese año. Esta posición la viene ocupando Corea del Sur hace ya un par de años y es el resultado de una evolución que parte desde 1990, cuando comenzó a medirse el Desarrollo Humano y observando el desempeño del país a través de todos estos años, es posible advertir un sostenido crecimiento de su IDH:

Analizando el comportamiento del IDH del país, y tomando en cuenta los valores obtenidos a lo largo de los informes que se publicaron desde el año 1990 y hasta el 2014 para la República de Corea, se aprecia un aumento sostenido del índice a lo largo de los 24 años considerados. (Calvo y Naessens, 2016: 121).

Consideraciones finales

La República de Corea ha alcanzado una posición destacada entre los países del mundo a partir de un extraordinario y rápido crecimiento económico. En tan solo 30 años pasó de ser un país subdesarrollado y con una población mayoritariamente rural a estar entre las primeras potencias industriales del mundo.

Con una estructura económica desarrollada, de acuerdo a organismos como el Banco Mundial, Corea del Sur ocupa posiciones destacadas entre los países del mundo. De acuerdo a informes de la OMC, este país asiático está entre los 10 más importantes que participan del comercio mundial (representa un 3,5 por ciento del total). Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y la República Popular de China son sus principales socios comerciales, con quienes mantiene un activo comercio de mercancías de alto valor agregado.

En cuanto a los niveles de ingreso, según la clasificación del Banco Mundial, la República de Corea es un país de ingresos altos y de acuerdo al PNUD en su Informe 2015, es un país con un IDH muy alto, en el lugar 17 de entre 188 países clasificados en todo el mundo, para ese año. Es decir que esta posición la ubica entre el grupo de países (48 en total) que tienen los ingresos más altos, elevada esperanza de vida y altas tasas de escolarización en sus habitantes.

Llegar a esta posición entre los países del mundo le significó a Corea del Sur transitar un camino que se inició a comienzo de la década de 1960 con la implementación de políticas de industrialización de sustitución de importaciones, que paulatinamente fueron reemplazadas por una industrialización diversificada y con fuertes aportes de capital y tecnología.

En este sentido las políticas implementadas en materia económica favorecieron la llegada de importantes flujos de inversiones extranjeras directas, que le permitieron a la República de Corea reestructurar su aparato productivo, dinamizar su economía, especialmente el sector industrial, que aprovechó una importante mano de obra disponible y especialmente el desarrollo de su comercio exterior.

La variada producción industrial, con altos estándares en los niveles de calidad de sus productos, y orientadas al mercado internacional, le permitió mantener de manera constante las tasas de crecimiento de su economía, fundamentalmente a partir de la década de 1970.

A partir de los éxitos alcanzados por su crecimiento económico, este país pudo generar un cambio cualitativo en la calidad de vida de su población. Una de las primeras manifestaciones fue el acelerado proceso de urbanización, pasando rápidamente de una situación de acentuada ruralidad a un estadio de una moderna urbanización.

Junto a este proceso, que paulatinamente colocaba a Corea del Sur entre los países más avanzados de la región y del mundo, los principales indicadores demográficos daban cuenta también que los frutos del crecimiento repercutieron favorablemente. El rápido aumento de la EV, los notables descensos de las tasas de mortalidad, los elevados porcentajes de escolaridad, la formación de recursos humanos, entre otros, responden a políticas estatales sostenidas que impulsan y sostienen un desarrollo económico que tiende a profundizarse:

La verdadera riqueza de una nación está en su gente. El objetivo básico del desarrollo es crear un ambiente propicio para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable y creativa. Esta puede ser una verdad obvia, aunque con frecuencia se olvida debido a la preocupación inmediata de acumular bienes de consumo y riqueza financiera. (Programa de Desarrollo de Naciones Unidas, 1999: 1).

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  1. Método Atlas: el INB per cápita (anteriormente PIB per cápita) es el ingreso nacional bruto (INB) convertido a dólares de los Estados Unidos mediante el método Atlas del Banco Mundial, dividido por la población a mitad de año. El INB es la suma del valor agregado por todos los productores residentes más los impuestos a los productos (menos los subsidios) más las entradas netas de ingreso primario del exterior.


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