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Presentación

Sergio T. Massa[1]

Los profundos cambios implementados en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (HCDN) a partir de la pandemia fueron abordados desde múltiples dimensiones. Todos sabemos de las implicancias sociales, económicas y culturales que tuvo y tiene el Covid-19, pero también debemos considerar el impacto provocado en las estructuras, las prácticas y las instituciones políticas. Y si bien en algunos casos se trata de cambios que ya se habían iniciado y se encontraban en pleno proceso y evolución, no hay duda de la aceleración que éstos experimentan a partir de la irrupción del despliegue global del virus.

Como bien se describe en varios artículos de este libro, las complejidades y los desafíos del siglo XXI requieren de creatividad y mucha innovación política. Se necesita revisar categorías, prácticas y, fundamentalmente, estar dispuestos a modificarlas, adaptarnos a los cambios y ponernos a la altura de las nuevas demandas. Es indudable que las herramientas tecnológicas resultan preponderantes en este recorrido y que las instituciones estatales deben utilizar las tecnologías disponibles para mejorar su funcionamiento. Pero el cambio es todavía más profundo.

A lo largo de 2020, en la HCDN se debieron tomar una serie de iniciativas que nos permitieran garantizar la actividad legislativa. Era imprescindible para nuestra democracia, y para poder enfrentar de la mejor manera posible la pandemia, que el Congreso de la Nación permaneciera abierto, activo, debatiendo y otorgando el necesario tratamiento a los proyectos correspondientes. Para ello, se puso en marcha un protocolo especial y se dispuso la implementación de plataformas y sistemas tecnológicos que posibilitaron que no solo se pudiera sesionar y llevar adelante el desarrollo del trabajo en comisiones, sino que también se facilitara la continuidad de los trámites administrativos y parlamentarios. Insisto en que si bien el Congreso ya estaba atravesando un proceso de modernización, la pandemia visibilizó las necesidades, aceleró los tiempos y provocó un impulso decisivo.

Es cierto que el impacto social y mediático que tuvo el llamado Parlamento remoto, y el significado de haber realizado sesiones con diputadas y diputados conectados de manera virtual, tuvo carácter de histórico. Fue la primera vez que ocurrió en los 114 años que pasaron desde que se realizara la primera sesión en el edificio del Congreso. Pero el cambio es y debe ser todavía más amplio, tomando en consideración y como materia de discusión y debate muchas de las ideas expresadas en este trabajo en el que, reitero, se analizan conceptos clave para nuestra democracia actual y futura. Un debate tan pertinente como necesario.

De nada serviría el uso de las nuevas tecnologías si no lo hacemos con una aceptación general o, al menos, mayoritaria. Por eso resulta fundamental alcanzar los consensos y acuerdos políticos necesarios. Necesitábamos adaptarnos rápidamente. Sabíamos que el Parlamento ya no sería el mismo y por eso celebro esta iniciativa y este esfuerzo colaborativo y paritario en el que se propone reflexionar, pensar, conversar y compartir posibles líneas sobre las cuales construir el Parlamento futuro.

Son varias las iniciativas en marcha que buscan o persiguen el objetivo de alcanzar un Parlamento abierto, transparente, con cada vez mayor participación ciudadana, que rinda cuentas y que mejore sus niveles de representatividad. Un plan de acción que contempla temas de género, diversidad, digitalización, profesionalización, modernización e incorporación del saber científico, entre otros asuntos estratégicos.

Pero para profundizar los cambios debemos ser cada vez más innovadores y poner en práctica las acciones necesarias para estar a la altura de las nuevas demandas sociales, institucionales y políticas. Por eso agradezco fervientemente el esfuerzo plasmado en esta producción que contiene miradas diversas y plurales. Que combina el saber de la academia con el conocimiento y la experiencia de los hombres y mujeres que desde hace mucho tiempo desempeñan sus tareas cotidianas en la HCDN. Aportes sumamente valiosos que no pretenden ser verdades definitivas, sino que persiguen el noble propósito de alimentar una conversación que no podemos eludir. Siempre por el camino de las ideas, del diálogo amplio, del consenso y de los acuerdos posibles.


  1. Presidente de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.


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