Otras publicaciones:

9789877230413-frontcoverjpg

9789877230956_frontcover1

Otras publicaciones:

9789877230666-frontcover

12-3861t

EL DIARIO

Lunes 1º de Junio de 1908

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, mayo 7 de 1908.

 

Pensando en lo que voy a decir, ya se me figura ver el “rictus”, o mueca, irónico del lector.

¡Pero qué! Tantas veces he sentido la pluma en el papel con la misma idea, que una vez más no ha de arredrarme el caso.

Es muy banal; imagínense ustedes que se trata del arte (sic) de atarse la corbata al descuido y con gracia, con elegancia, con chic.

Y sepan que no es lección sobre tan importante capítulo de la toilette lo que voy a darles, sino sencillamente una información.

Seré corto, muy corto. Así pareceré menos frívolo, y al mismo tiempo las de hoy “Páginas breves” no desmentirán su título.

He aquí la cosa: el muy honorable gentleman llamado sir Reginald Marmaduke[1] está de paso en París.

Pues es él y no otro el que tiene su academia de corbata en Londres; por más señas en Trafalgar Square.

Su clientela es tan numerosa y selecta como sus colecciones de corbatas.

Una de sus últimas creaciones es una corbata que solo se ata bien en la oscuridad.

Todo esto parece broma, gomoso como siempre estoy de echar un párrafo con ustedes que sea como charla de prisa en la calle de la Florida; parece, pero es serio en cuanto es verdad.

Sir Reginald, por su lado, y por el suyo Eusapia Paladino[2], la extraordinaria italiana, casi he dicho la bruja, cuya mirada penetra en las más hondas y tenebrosas cavernas del alma humana, es lo que a la hora de esta más preocupa en los salones a los elegantes y a los que tienen el gusto de las supersticiones.

He oído a algunos paisanos que, tanto por lo de las corbatas cuanto por lo de Eusapia, vale la pena de tomar el vapor.


¡No hay qué hacer! todo cambia.

La “Yeomanry[3]” y los voluntarios ingleses se van.

Una nueva organización de las fuerzas territoriales los desaloja.

El “Home Army[4]” del Reino Unido se compondrá en lo sucesivo de hombres enrolados por cuatro años, durante los cuales estarán sujetos a ciertos períodos de instrucción.

Por el momento este ejército solo existe en el papel: comprende 14 divisiones de infantería y 14 brigadas de artillería.

De antemano está dotada del cañón, de 15 libras, de tiro rápido, de ametralladoras y de fusiles Lee Enfield[5]; pero los cuadros y la tropa no tienen ninguna educación militar.

Si una conflagración súbita estallara en Europa, la Inglaterra dispondría así de 300.000 soldados de buena voluntad, aunque no instruidos.

Este “Home Army”, para dar una idea de él, puede compararse a nuestra guardia nacional de antaño, que tan buenos servicios prestó. Algunos de sus regimientos y batallones eran como de línea. Estaban mandados por caballeros distinguidos como Emilio Castro, Mateo Martínez, Ricardo Lavalle, Juan Cobo Boer. Este último era de San Nicolás de los Arroyos y su cuerpo un modelo de disciplina y de resistencia. Se distinguió en la guerra del Paraguay.

Puede alguien pensar que en este cambio, solo hay un nombre sustituido. No es así. Los ingleses que saben pasar poco a poco, sin transiciones bruscas, de un estado de cosas a otro, realizarán esta reforma sin que nadie refunfuñe. De manera que si las cartas se embrollan (la perspectiva más o menos remota no es otra), la Inglaterra podrá enviar al continente cuatro cuerpos de ejército de excelentes tropas.

Todo evoluciona, como se ve; la lección del Transvaal[6] ha dado sus frutos, y las amistades tradicionales de los tiempos de Blucher[7] y de Wellington[8] día a día se tornan sospechosas.


Los funerales de Campbell Bannermann[9], que acaban de tener lugar, son algo más que el entierro de un hombre eminente. Con él se desvanece el último sueño del “pacifismo oficial”.

No se hagan ustedes ilusiones. Aprovechen los días de bonanza. Porque cuando la gran tormenta estalle, será como un ciclón universal. Todos los intereses tendrán que sufrir. La solidaridad del mundo moderno en eso se diferencia de la antigua. Antes todo estaba lejos. Ahora todo se toca con el vapor y la electricidad. El mundo se ha achicado. Y lo que no ha mucho parecía imposible, ahora encarna posibilidades formidables. No hay nada definitivo. La paz es una tregua. Hay un mar de fondo tenebroso. Todos se preparan. Los pueblos se miran de hito en hito. Y los poderosos se dan apretones de manos “soit disant[10]” cordiales que son como besos de Judas. Pasemos revista en cuatro renglones.

La Inglaterra que ha poco pensaba que hablar de una invasión era perder tiempo en discutir quimeras, ahora dice, y lo dicen los potentados de la City, ¿y por qué no? Voces graves se alzan, el tono cambia; no, no, es lo que se oye, no hay locura ni es un imposible. Tenemos que armarnos hasta los dientes. Y por ese camino van. Y la Alemania se arma. Y la Rusia se arma. Y el Japón se arma. ¡A qué seguir! Quién no se arma es lo que hoy se preguntan, y dónde no hay inquietud.


Vengo de la Sorbona lleno de inefable admiración. He oído a un sabio, que ocupa el primer puesto entre los físicos de su país.

He oído al maestro de Marconi, al portentoso Righi[11].

Su conferencia ha sido la “Astronomía de lo invisible”.

Ya que pagan ustedes sin mirar atrás gente selecta de teatro, ¿por qué no echan el resto, y le dicen a este orgullo legítimo de los italianos: venga usted por unos días al Río de la Plata?

Los sabios de todos los países conocen desde hace largo tiempo sus publicaciones sobre la naturaleza de la luz.

Y entre sus compatriotas el señor Righi goza de una verdadera popularidad, por haber sido el maestro del inventor de la telegrafía sin hilos, Guglielmo Marconi[12].

El señor Righi, en un lenguaje tan sencillo como luminoso, accesible por suerte a los profanos, expuso los resultados de una serie de experiencias sobre las propiedades de ciertos rayos mal conocidos hasta ahora.

El estudio de estos rayos permitirá verificar la analogía entre las leyes que rigen el equilibrio atómico de los cuerpos y las leyes de gravitación del sistema solar, de manera tal que se podrá proclamar el comienzo de una ciencia nueva: la astronomía de lo invisible.

Tuvo el señor Righi cuidado, y los concurrentes se lo agradecieron infinito, de acompañar su demostración haciendo experiencias rayanas de lo maravilloso.

¡Qué pigmeos resultan hasta los que algo saben ante estos iluminados, que solo así se me ocurre llamarlos!


Parece que no habrá dos opiniones sobre los salones de pintura parisienses de 1908[13].

Y no es Ingres[14], tan severo, el que dice: “¿y qué es ahora un salón? Un bazar”.

Si viviera creo que agregaría: y un bazar en el que el mal gusto y la mediocridad se dan cita, ahogando la cantidad a la calidad, que, por excepción se destaca entre los tapetes colgados a manera de cortinas y por vía de reclamo comercial.

Los autores de nota, salvo uno que otro, no han querido concurrir a esta feria de la desnudez, del colorinche y de la fantasía abigarrada, abracadabrante. Se han reservado para la Exposición de Londres. Estarán allí en mejor compañía y obtendrán precios más subidos.

Cuarenta y tres son los salones que el gobierno les proporciona a la Sociedad de artistas franceses. Los cuadros expuestos son dos mil.

Bien, pues, apenas un diez por ciento resiste la crítica indulgente.


¡Qué lejos estamos de los tiempos en que Libonius, citado por Montesquieu, dice: que en Atenas un extranjero que se mezclaba con el pueblo reunido en asamblea era condenado a muerte.

¡Y qué lejos estamos, aunque no tanto, de cuando a Voltaire lo maltrataban en Londres!

El profesor Churton Collins[15] cuenta, en efecto, en un libro que acaba de publicar titulado “Montesquieu y Voltaire[16]” en Inglaterra lo que sigue (la “entente cordiale” estaba en los limbos de lo que ha de ser).

Caminaba el señor de Voltaire por las calles de Londres y la multitud habiendo reconocido en él un “extranjero”, lo maltrata de lo lindo.

El señor de Voltaire hizo una buena escapada debido a que sabía inglés.

Se subió sobre un mojón de piedra, y hablando así consiguió que lo dejaran seguir su camino; (solo una frase recuerda la tradición):

“Honrados ingleses, ¿todavía quieren ustedes que a mi desgracia (estaba desterrado), agregue la de no haber nacido entre ustedes?”.


Acabo de leer esta noticia:

Sir Edward Lowther[17], el “speaker” de la Cámara de los Comunes, asistía ayer, en la tribuna del presidente de la república, a la sesión de la cámara en compañía de la señora Lowther y su hija. Visitó después el palacio Bourbon (la casa de los diputados), haciéndole los honores el señor Girard, director del gabinete del presidente de la cámara, al que visitó en seguida.

¿Sabían ustedes que el presidente de esta república tenía palco o tribuna en la cámara de los diputados?

Yo lo sé desde hace un rato. Pero según me dice un amigo francés que se va de esta casa de ustedes, nunca se molesta en ir a oír a los que lo defienden o lo atacan.


“Kiss me not!”

¡No me bese Vd.!

Preocupadas las mamás en Inglaterra de la salud de sus hijos, han puesto a la moda, para sus bebes, un sombrero cuya ancha cinta lleva bordadas estas tres palabras: “No me bese Vd.”.

Aquí en Francia, se armó un toletole general cuando los médicos señalaron el peligro del besuqueo, y eso que por estos pagos no son tan extremosos sobre el particular como en nuestras tierras de origen latino.

¡Caramba! decían, nada de vino, nada de aperitivos, nada de tabaco: agua y legumbres, y todavía nada de besarse. Pronto no podrá uno mirarse sino mirarse de muy lejos con anteojo de larga vista. ¡Qué tiranía la de la higiene!

Los poetas están en contra, que si mal no recuerdo esto es de Campoamor[18]: “Prueba a besarme, y después verás cómo un beso es esa copa del amor llena de vital licor[19]”.

“Vital”, dice la poesía, “letal” dicen los higienistas, y así parece que en un beso puede haber tanto veneno como en la picadura de una víbora de la cruz.

La saliva como ustedes ven hace estragos. Siendo serio el asunto con toda formalidad debiera ser tratado. Pero es que yo solo sé que hay bocas tan feas, tan pestíferas que los dentistas han de estremecerse cuando tengan que arrancarles una muela.


Se abrió el Parlamento del Reino Unido. Una rápida ojeada sobre la situación política, en que vuelve a funcionar, con nuevo jefe, el señor Asquith[20], no puede carecer de interés.

Entre los objetos principales del ministerio liberal, cuando comenzó esta legislatura, hay que contar: un ataque contra la Cámara de los Lores tendiente a darle a la de los Comunes una supremacía casi absoluta; la ley sobre la enseñanza religiosa; la sobre la jornada de ocho horas en las minas; la sobre las tabernas; la sobre las pensiones a los obreros; y la sobre una Universidad Católica en Irlanda.

En lo que concierne a la Cámara de los Lores el asunto está aplazado indefinidamente.

El país, en general, ama o respeta sus lores. No cabe duda. El inglés, por muy liberal o radical que sea, es conservador.

La ley sobre el trabajo de ocho horas en las minas, ya antes de ser presentada, era severamente atacada.

La ley sobre las tabernas, si fuese sancionada, será con considerables modificaciones.

El proyecto sobre instrucción pública a nadie contenta.

En ningún caso será un triunfo del gobierno.

Solo la ley sobre las Universidades católicas en Irlanda parece tener su suerte asegurada.

No les interesa ni a los ingleses ni a los escoceses.

En cuanto a las pensiones obreras, todo el mundo dice “hay que hacer algo”. Pero, ¿y los recursos? Aquí está la dificultad.

Los conservadores sostienen que la solución estriba en una revisión de las tarifas; la tesis de Chamberlain[21]. Y lo que piden las colonias. Es decir, derechos diferenciales para combatir así la concurrencia extranjera, reaccionando contra el libre cambio sin rémoras.

En una palabra, el partido liberal en este momento solo tiene perspectivas de combate.

No se quiere una disolución. Se quiere esperar un año, o dos, más.

Intertanto, el partido conservador gana terreno; y una de las fuerzas mayores con que cuenta es esta: los liberales ofrecieron demasiado en la lucha pasada para ser consecuentes con la palabra empeñada. Claudican necesariamente y sus adversarios se encargan de ponerlo en evidencia. Contando con el “home rule[22]”, los irlandeses votaron contra los conservadores. Bueno, pues, los liberales ya no hablan de eso.

El primer ministro de ahora está en las antípodas del finado Campbell Bannerman, no perteneciendo, dicen, a la escuela sentimental de Gladstone[23].


  1. No hemos hallado información asociada a este nombre.
  2. Eusapia Paladino (1854 – 1918) fue una médium italiana de renombre internacional. Desarrolló su actividad en Italia, Francia, Alemania, Polonia y Rusia. Tenía fama de poseer extraordinarios poderes paranormales, tales como: provocar fenómenos tales como la levitación de objetos, la materialización de espíritus de fallecidos, la presentación de rostros y caras de difuntos en barro húmedo, la interpretación musical a distancia, o la comunicación con personalidades a través de su espíritu mediador). Sus actuaciones despertaron gran expectación entre las clases pudientes europeas. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/41294223).
  3. La Yeomanry era la caballería del British Volunteer Corps, o cuerpo de voluntarios británicos, un grupo militar establecido a fines del siglo XVIII durante las guerras revolucionarias francesas.​ La Yeomanry era inicialmente una fuerza militar asentada en los condados rurales. Su reclutamiento era responsabilidad primordialmente de los terratenientes, y uno de los requisitos era que debían proporcionar sus propios caballos para las actividades del grupo. Por lo general los oficiales provenían de la aristocracia terrateniente. (En línea: https://bit.ly/3mkA6X5).
  4. Creemos que se refiere al Ejército Británico (British Army), sobre el cual puede hallarse información en la Enciclopedia Británica: https://bit.ly/2ZDpPM5.
  5. El Lee-Enfield fue el fusil de cerrojo alimentado por cargador estándar en el Ejército Británico desde 1895 hasta 1956. Siendo el arma en servicio durante la primera mitad del siglo XX, ha sido utilizado en ambas guerras mundiales. (Extractado de Enciclopedia Británica: https://bit.ly/33rg6th).
  6. Transvaal es una zona del norte del África austral, devenida colonia británica después de la guerra anglo-bóer (de Inglaterra contra las fuerzas africanas) de 1899-1902. (Extractado de VIAF:
    http://viaf.org/viaf/129669308).
  7. Podría ser una referencia a Gebhard Leberecht von Blücher (Mecklemburgo, 1742-Krieblowitz, 1819), príncipe de Wahlstatt, un militar prusiano cuya intervención en la Batalla de Waterloo fue de gran ayuda para los británicos. (Extractado de VIAF: 27118005).
  8. Ciudad capital de Nueva Zelanda, fundada en 1840 por colonos británicos. (Extractado de VIAF: 146566340).
  9. Ver nota al pie de PB. 10.01.06 o índice onomástico.
  10. “Según se dice”.
  11. Augusto Righi (Bolonia, 1850 – Bolonia, 1920)​ fue un físico italiano. Desempeñó un rol importante en el desarrollo del electromagnetismo. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/40186944).
  12. Guillermo Marconi (Bolonia, 1874 – Roma, 1937) fue un ingeniero electrónico italiano, conocido como uno de los más destacados impulsores de la radiotransmisión a larga distancia, por el establecimiento de la ley de Marconi, así como por el desarrollo de un sistema de telegrafía sin hilos (TSH) o radiotelegrafía. En 1909 compartió el Premio Nobel de Física con Carl Ferdinand Braun en reconocimiento a sus contribuciones en el desarrollo de la telegrafía inalámbrica. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/27867512).
  13. Pueden verse información y, sobre todo, pinturas sobre el famoso Salón de París en: https://bit.ly/32qT1aK.
  14. Ver nota al pie de PB.02.04.07 o índice onomástico.
  15. John Churton Collins (Londres, 1848 – Londres, 1908) fue un crítico literario británico, autor de varios estudios literarios –además del que menciona aquí Mansilla– tales como: Jonathan Swift, a Biographical and Critical Study (1902), Critical Essays and Literary Fragments (1903), Studies in Shakespeare (1904), Studies in Poetry and Criticism (1905). (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/41917637).
  16. Collins, Churton J. Voltaire, Montesquieu and Rousseau in England. London: 1908.
  17. Creemos que se refiere a James William Lowther, Primer Vizconde de Ullswater (1855 –1949), politico conservador británico, Speaker de la House of Commons (Cámara de los Comunes) entre 1905 y 1921. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/305231220).
  18. Ramón María de las Mercedes (Pérez) de Campoamor y Campoosorio (Piñera, 1817-Madrid, 1901) fue un poeta español del realismo literario, autor de una obra prolífica en teatro, poesía, ensayo filosófico y novela. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/2542317).
  19. La cita pertenece al poema “El beso”, disponible en: https://bit.ly/2DY2bCc.
  20. Ver nota al pie de PB. 08.03.06 o índice onomástico.
  21. Ver nota al pie de PB. 10.01.06 o índice onomástico.
  22. Ver nota al pie de PB.10.01.06 o índice de eventos históricos.
  23. Ver nota al pie de PB. 22.05.06 o índice onomástico.


Deja un comentario