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EL DIARIO

Sábado 14 de Noviembre de 1908

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, octubre 22 de 1908.

 

El “Tag[1]” publica un artículo, que es muy leído, firmado Von der Goltz[2].

Este sapiente general alemán ha sido el educador militar del ejército turco, como ustedes saben.

Epilogando su estudio sobre la situación militar de Turquía y de Bulgaria he aquí las conclusiones a que arriba.

Estima que bajo el antiguo régimen turco la primera victoria de los búlgaros cerca de Andrinópolis habría tenido por consecuencia una paz favorable para la Bulgaria, temerosos los turcos de trastornos internos.

Esa primera victoria de los búlgaros habría sido por otra parte cosa posible.

Pero la situación se ha modificado; no porque el ejército turco haya sido completamente rejuvenecido, sino porque un nuevo factor decisivo ha entrado, diré, en la ecuación de las cuentas.

Los búlgaros podrían hoy día, en una marcha victoriosa adelante, llegar hasta las líneas de Tschataldscha (¡qué diablo de nombre arrevesado!), ocupar hasta las alturas que dominan a Constantinopla.

Nada más.

Una vez allí el gobierno turco en todo pensaría menos en concluir la paz; porque todo el pueblo musulmán a su espalda se alzaría contra él.

Hay más bien fundados motivos para creer que la fuerza superior otomana no tardaría en hacer retroceder al agresor.

Este, entonces, a pesar de los éxitos con que la campaña hubiera comenzado, podría verse obligado a una retirada desastrosa.

¿Las consecuencias?

Que la independencia proclamada habría sido una pesadilla del patriotismo por anticiparse a los tiempos.


Nicolo Gallo[3], el egregio escritor italiano, hace dos años más o menos que escribiendo sobre la anemia política, a su juicio, fácil de curar en Italia porque su organismo político es joven y está lleno de fuerza, decía: “estoy firmemente convencido de que atravesamos una crisis grave, que es la consecuencia de una debilidad crónica en nuestra vida política”.

Yo agrego ahora: no hay que confundir un fenómeno de debilidad con un fenómeno de excitación, lo aparente con lo real, la paz, por tanto, en este hemisferio más que prudencia será miedo.


Ya he dicho alguna vez (hay cosas que conviene repetir): la política no es lo que se dice.

Si lo fuera, el “Times[4]” no escribiría, refiriéndose a la Bulgaria, estos como consejos:

“Puede dudar que puede llegar el día en que una Turquía amiga (siendo ella un pequeño estado), sea su mejor defensa contra “asechanzas” lejanas, convenido; pero que existen, aunque por el momento se procure ocultarlas tras de a las bambalinas y, ¿en el fondo?”

¿Saben ustedes que es eso que se oculta?

No es el testamento de Pedro el Grande, que quería una Rusia con Constantinopla. No. Lo que se oculta es que el Austria Hungría no ha olvidado que los turcos estuvieron a las puertas de Viena; que en Europa son “intrusos”; que la dual monarquía, cuya desmembración no ha faltado quien anticipara, se siente, al contrario, fuerte y consolidada; y que mirarse en las aguas tersas del Bósforo sería un ideal realizado, echando, ella cristiana y católica, a las tierras orientales apartadas de donde vinieron en 1453 a los descendientes de Mahonet y sus genízaros renombrados.


El “imbroglio” de Oriente por mucho que preocupe a la Europa no distrae su atención de la campaña presidencial de Estados Unidos.

Casi hora por hora vienen de allí noticias. Son tan originales algunas de ellas que no hay duda, aquel gran país es único.

¿La lucha lo dividirá hasta poner en peligro la forma de gobierno?, preguntan algunos.

En tiempo más o menos lejano es posible.

Esperaremos pues a que otros vean por nosotros que ya estaremos bajo de tierra.

Lo que hoy en día se ve es la oscilación de balanza que ora se inclina a Taft[5], ora a Bryan[6]; que hoy comen juntos y que mañana se arrojan barro a la cara, hablando por los codos.

Taft ha pronunciado ayer, dice el último despacho, 17 discursos en Ohio queriendo ganarse al partido del Trabajo, y hoy debe hablar otras tantas veces.

Si nosotros ahí somos no poco parleros, nuestros candidatos hablan públicamente tan poco que es como para pensar que temen no dar en bola improvisando.

Los que recuerdo que hicieron gira electoral por las provincias se reducen a uno. Fue Avellaneda[7] que habló cuantas veces lo pusieron en el caso de contestar.

No llegó como Taft ningún día a 17 veces.

Pero hay que considerar que este es un hombre enorme y que Avellaneda era diminuto; lo que no quiere decir que el yankee tenga más cabeza ni sea más elocuente de lo que era nuestro tucumano Nicolás Avellaneda.

Yo andaba con él y lo estoy viendo en el Rosario, en Villa María, en Córdoba y otros sitios, crecer de estatura por la palabra que conmueve y arranca aplausos entusiastas hasta del auditorio adverso, que empieza así por tributar homenaje al arte de bien hablar y acaba por declararse convencido, ya que no paladinamente en el fuero interno.

Una buena parte del éxito de Avellaneda al aprovechar la oportunidad de estas ocasiones de hacerse conocer provenía de que su estilo de combate no le iba en zaga a su estilo escrito. No esgrimía a cada paso un rollo de papel penosamente preparado.

Se abandonaba a la inspiración y a la modulante frase unía la fascinación del gesto.


Teniendo a la vista el plano geográfico y topográfico de la región de la referencia, es fácil darse cuenta de la noticia lanzada por el “Echo de Paris[8]”. Se refiere a un corresponsal de Constantinopla y escribe así –extracto– que la Turquía descontenta de la Europa fomenta la idea de una confederación de estados que se compondría de Serbia, Montenegro y Grecia.

Las potencias, agrega, el corresponsal, no dejándose guiar sino por su interés y por el temor de una guerra, cuyos horrores se presentan a la imaginación de gobiernos y pueblos, haciéndolos querer y no querer, hay que apelar a estos expedientes, que en realidad son combinaciones de trascendencia.

Solo así podrá la Turquía asegurar un tratamiento mejor. Como va, ateniéndose benévolamente a la justicia (!!) de algunos estados, lo que la esperan son, y nada más, amargas desilusiones.


Si este párrafo no concuerda mucho que digamos con algún otro anterior, la culpa más que mía es de los hechos que se siguen atropelladamente. Afanado en informar a ustedes si cabe ilación la lógica refunfuña. Reclamo, pues, benevolencia. Donde yo no enmiende bien zurza el lector; y esto dicho adelante repitiendo: las cosas de Oriente es la gran preocupación del momento.

Ya pocos piensan en Marruecos.

Del famoso Castro[9] de Venezuela nadie se acuerda, excepto uno que otro holandés.

Los mismos Estados Unidos y su cuestión electoral Taft-Bryan apenas suenan en uno que otro diario.

Se miente como no hay idea. Estos mienten deliberadamente para influir en la Bolsa. Aquellos porque nunca falta un zonzo que repita una mentira.

Los ruidos de movilización general en Turquía lanzados ayer en el acto han sido desmentidos por las embajadas. Y cuando estas letras lleguen al Río de la Plata, ¿dónde estará el arúspice que se haya atrevido a decir: he aquí los rumbos?

No creo una palabra de lo que se dice. Es decir, desconfío de todos los desmentidos.

Cuando con algún diplomático que parece enterado hablo, lo que me queda es una sensación de duda y me digo: este amigo me engaña.

No creo, por consiguiente, en que los rivales, búlgaros y turcos y todos los otros grandes y chicos, fuertes y débiles, estén haciendo lo que dicen.

La primera regla en el arte de la guerra es callarse, no andar gritando lo que se hace o se tiene en vista hacer.

Los desmentidos seguirán entonces.

Así ha acontecido en tiempos nada remotos: cuando la guerra hispano-americana y cuando la del Transvaal para solo citar dos casos de pueblos que siendo cristianos debían haber tenido presente el octavo mandamiento.

La víspera misma de disparar el primer cañonazo, las seguridades que nos daban eran categóricamente pacíficas.

Me acuerdo perfectamente. Si escribí aquí, en París, sobre la desinteresada política, de boca, de los Estados Unidos. Y he sido profeta. Y lo siento.

Por otra parte, me puedo equivocar, creo que no, veremos, la Turquía solo tiene una probabilidad de vivir: batirse. Si a ello no se resuelve diplomáticamente, será condenada a muerte.

Se ha notado, en efecto, que en el programa de la conferencia de Londres, programa que dicen que no es lo que se dice, queriendo enmendar el error de haberla divulgado, se habla de compensaciones para todo el mundo… excepto para la Turquía.

Los turcos, naturalmente han hallado esta aptitud singular y han perdido toda la confianza que tenían en la diplomacia europea.

De ahí las órdenes de movilización.

¿Recuerdan ustedes lo que hace pocos días les decía, creo que textualmente así (no dejo copia de estos nuestros coloquios): “Esta actualidad es la feria de la hipocresía y de la perfidia”?

No veía entre telarañas ni era severo en mi apreciación. Aquí está la prueba.

Los dos grandes órganos de publicidad, el inglés y el francés, más claro el “Times” y el “Les Temps[10]”, acaban de expresarse de aquesta manera:

“Nosotros continuamos pensando que por muy preciosa que sea la triple “entente”, habría ganado en estas circunstancias haciéndose más discreta y nos limitamos por hoy (habla “Les Temps”), a desear que el gobierno francés, ayudado por todas las buenas voluntades, tome resueltamente la dirección de una política de “entente” europea y, como lo decía el ministro Pichon ayer, “de unidad moral”.

El “Times” al día siguiente discurría alrededor del mismo tema citando la palabra del ministro Pichon, palabra que ha hecho fortuna.

Pero si “la unidad moral” está por hacerse es evidente que la buena fe, que la sinceridad y que el desinterés internacional (!!) de que algunos hablan no es tan temerario preguntar: ¿en este conflicto quién engaña a quién?


En la diplomacia, y en muchos otros negocios –materia de conversación– el deseo es frecuentemente generador del pensamiento, y de ahí resultan errores o equivocaciones sin intención imputable a mala fe.


Epitomando he aquí la historia de un soldado que tiene nada menos que 126 años.

Vive en Riga. Acaba de asistir al jubileo del 1º regimiento de dragones de Varsovia. Se llama Andrés Nicolaievich Schmidt. Nació en 1772 en Korns. Hizo todas las guerras de la Revolución y del Imperio. Militó con Souwasow en Italia. Estuvo en cien combates. (Y luego dirán que se muere peleando. Al contrario se muere estando ocioso). En 1857 pasó al retiro con pensión de 1200 rublos. No es pues ni siquiera teniente coronel, tuvo un hijo que murió. Es viudo. No bebe ningún alcohol. No fuma. Toma rapé. Su estado normal es plácido. Suele viajar. Y, si como está sigue, no teniendo dolencia orgánica alguna, gozando en suma de la mejor salud, comiendo bien, como come, es muy probable que ustedes, paisanos queridos, lo vean anunciar que ha cumplido dos siglos.

Me dicen hoy un yankee pagará por el cadáver de don Andrés lo que lo pidan, teniendo la idea de examinarlo, y cristalizarlo mediante el frío, una vez hechas todas las investigaciones científicas a que el caso se presta.


Los yankees ya no saben qué inventar para hacer las cosas como ellos solos.

Discuten así la fortuna del ciudadano Bryan, candidato a la futura presidencia de la república.

Es negocio averiguado que poseía pocos dollars cuando entró al congreso, de los que dio 3.000 al comité electoral democrático.

Ahora tiene una fortuna de 125.000 dollars, quizá de 150.000 dice el “Public”. No es este un gran caudal, observa, para un hombre que ha trabajado, como se sabe, veinte y cinco años. Y la cuestión no es si es grande o chico, sino cómo ha sido acumulado.

Parece ser, concluyo, que ha sido como Dios manda


  1. Creemos que es un modo familiar de referirse al diario alemán Berliner Tageblatt. Para información sobre él, ver nota al pie de PB.30.05.06 o índice de publicaciones periódicas.
  2. El Barón (Freiherr) Wilhelm Leopold Colmar von der Goltz (Bielkenfeld, Prusia Oriental, 1843-Bagdad, 1916) fue un general y teórico militar alemán, autor d numerosos tratados militares. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/39497394).
  3. Nicolò Gallo fue un político (Agrigento, 1849 – Roma, 1907) fue un político italiano, presidente de la Cámara de Diputados de Italia durante un breve período en 1900. También fue Ministro de Instituciones Públicas y Justicia. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/59101248).
  4. Ver nota al pie de PB. 08.03.06 o índice de publicaciones periódicas.
  5. Ver nota al pie de PB.06.04.06 o índice onomástico.
  6. William Jennings Bryan (Illinois, 1860- Tennessee, 1925) fue un político estadounidense y miembro del Partido Demócrata. Tres veces candidato a la Presidencia de Estados Unidos, llegó a ser secretario de Estado.
  7. Ver nota al pie de PB. 30.04.06 o índice onomástico.
  8. Ver nota al pie de PB.16.01.07 o índice de publicaciones periódicas.
  9. Ver nota al pie de PB. 15.04.06 o índice onomástico.
  10. Ver nota al pie de PB.05.03.06 o índice de publicaciones periódicas.


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