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EL DIARIO

Martes 14 de Julio de 1908

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, junio 19.

 

Mal hayan los tipos, ¡para qué echarles las culpas a otros! que me hacen decir en mis letras de abril 22 “importancia” en vez de lo que puse: “la impotencia parlamentaria”[1].

Sigue la “enquete[2]”, tocándole el turno a Paul Bourget[3], que acaba de manifestar su opinión en la “Revue Hebdomadaire[4]”.

Es una sorpresa.

Los que conocen lo fino de su escalpelo tratándose de las pasiones humanas se han dado chasco.

Y él, como si tuviera el presentimiento de lo que le esperaba, ha entrado en materia declarando: “no soy sino un teórico. Y no un hombre de acción”.

Está visto.

Para curar la “crisis” solo ve un remedio. Es heroico. Pero solo ve ese, y con sorpresa de todo el mundo, y de ustedes, naturalmente, he aquí su receta: “la restauración de la monarquía absoluta”.

Esto es algo más, como decía Lincoln en cierta hora solemne para su gran país, es algo más que cambiar caballos a mitad del río; es retroceder treinta años largos.

No creo que un hecho sea en ciertos casos un argumento concluyente, definitivo.

Pero en este sí creo que lo es; y así en la hipótesis de una reacción en el sentido de Bourget, lo que diviso, como una fatalidad, es otra revolución para volver a la república.

No vale la pena. Lo práctico, pues, es seguir estudiando las causas del mal para aplicarle los remedios que la ciencia y la experiencia política aconsejen, hasta arribar a la organización de un gobierno que garantice el “máximum” de bienestar.

En esto como en tantas otras cosas, o problemas, ¿dónde está la verdad? o ¿dónde está el error? “That is the question”.

Los hombres se vienen ocupando desde Aristóteles hasta Pasteur de la generación espontánea. ¿Y? Todavía nadie ha pronunciado la última palabra. El misterio subsiste.

Pero en el problema político la cuestión está resuelta en abstracto y experimentalmente.

Las formas de gobierno son mecanismos más o menos complicados y adecuados a un orden social determinado, y el mejor mecanismo resulta ser el que, como decía Emilio de Girardin[5], “nos da la cosa”.

El hecho nuevo en este sentido es la democracia republicana, de tipo washingtoniano. Ese hecho responde maravillosamente mejor que otros al desiderátum de Girardin. Si no da toda la cosa, da la mayor parte de ella.

Lo que esta república tiene entonces que hacer es acercarse a él en lo posible; esa solución facilita, más que otras, las reivindicaciones evolutivas de la cuestión social, algunas de las cuales son tan simpáticas cuanto es antipático el socialismo demoledor.


La reacción católica no se hace esperar.

Cuatro mil hombres por lo menos se han reunido ayer en el vasto anfiteatro Wagram.

El hecho hará época en los anales de la reorganización de la Iglesia en esta Francia, tan extraordinaria por su vitalidad espiritual, bien calificada por Bayron cuando la llamó: “le soldat du monde”.

Es el mismo arzobispo de París el que ha tenido la idea de clausurar así, popularmente, los trabajos del congreso diocesano.

El bello sexo no había sido invitado, de modo que la solemnidad del acto tuvo un carácter doblemente significativo diciendo elocuentemente: el indiferentismo se va.

Monseñor Amette[6], rodeado de sus vicarios generales, de muchos curas de París y de numerosas notabilidades católicas, ocupaba el estrado.

En pocas palabras expresó la satisfacción que el espectáculo producía en su alma, y en seguida presentó a los oradores, hablando primero el señor Jean Lerolle[7], presidente de la juventud católica.

Expuso el orador con gran elevación oratoria el estado de la crisis; y entre algunos de sus conceptos hizo vibrar una palabra que arrebató al auditorio.

Ya no se trata, dijo, de defenderse, es menester conquistar. No basta la acción individual, es necesaria una acción social. Para obrar es preciso primero tener el coraje de afirmar las convicciones. El pueblo (tomen ustedes nota en este orden de ideas y en otros), el pueblo seguirá siempre a los convencidos.

Declaró que la hora en que vivimos era de apasionamiento, porque a pesar de sus tristezas está llena de motivos de esperanza.

El señor de Las Cases[8], senador, recordó todos los ataques que contra el ideal cristiano llevan con saña los descreídos.

Y terminó mostrando al cristianismo renaciente, boyante en Alemania, en Inglaterra. En Francia el Volterianismo ha muerto; la indiferencia en materia religiosa espira, y esto permite esperar un renacimiento del catolicismo, agregó, poniendo en evidencia lo que resumo así: no hay verdadero patriotismo sino donde hay espiritualismo; porque solo el espiritualismo inspira la idea de sacrificio.


París ha crecido del tiempo acá en que Balzac escribía “Les parents pauvres”[9]; pero no ha cambiado. Es el mismo París, en el fondo, de hace cincuenta años. Las cosas tienen otros nombres. Pero no son otras. Antes se decía “loreta”, ahora se dice “cocota”, españolizando los vocablos populares[10].

Antes se decía “vamos a Mabille[11]”; ahora se dice “vamos al Moulin Rouge[12]”. ¿A ver qué “Horresco referens[13]”? Las damas curiosas van con sus maridos ya que la bandera cubre la mercancía.

Balzac decía entonces que los parisienses eran ignorantes, que solo sabían lo que les habían enseñado. Bueno, no hay mucho cambio en esto.

El parisien es un sujeto en general mal informado. Al contrario del americano del Sur que no sabrá gran cosa a fondo pero sabe muchas cosas. De aquí resulta que nosotros somos más justos con los franceses que los franceses con nosotros, los “rastacueros”.

Cierto y satisfactorio es en verdad el cambio que se observa, cambio debido a que los americanos del Sur no somos ahora, como no hace mucho, cuatro gatos sino al contrario, y de excelente calidad.

Dos hechos recientes de importancia capital van a remediar, en gran parte, este estado de cosas rasgando el velo de algunas oscuridades.

Me estoy refiriendo a la aparición de “La Vie politique dans les Deux Mondes”, “anuario” que, bajo la dirección del profesor de la escuela de ciencias políticas, Achille Viallate, acaba de ver la luz pública[14].

Son 650 páginas –8 en las que colaboran escritores distinguidos– de lo más distinguido que tiene esta fecunda tierra francesa.

El tan prestigioso director de la escuela de ciencias políticas, lean ustedes Anatole Leroy-Beaulieu[15], ha escrito para la interesante publicación un prefacio magistral.

Dice, y dice bien, que “para quien sabe interrogar París es un centro de información y al mismo tiempo un excelente puesto de observación”.

Agrega que: “ha pasado (yo diría que “está pasando”), el tiempo en que los franceses vivían encerrados en su casa…”.

Y, por último, explica el objeto del “Anuario”, lo cual yo resumo en estas poquísimas palabras: el mundo se achica por el vapor y la electricidad; en todas partes surgen los mismos problemas; la solidaridad mundial se hace cada vez más estrecha; la necesidad de conocerse bien se impone.

El otro hecho, debido en parte a iniciativas de nuestro Paul Groussac[16], me parece es el que bajo los auspicios de unos cuantos hombres de saber se propone estrechar los lazos intelectuales (con esto está dicho todo) entre este país y la América del Sur.

La obra es grande y múltiple; creación de cursos en las escuelas superiores, becas para los estudiantes de Francia que vayan a América y para los estudiantes argentinos, brasileros, chilenos, uruguayos, etc. etc.

Todo cuanto Francia cuenta de más representativo en el orden de los conocimientos humanos está ya empeñado en llevar a buen fin esta obra considerable.

Y con el nombre de “Francia y Sud América, agrupación de las universidades y grandes escuelas”, acaban de hacer un llamamiento a los que con la idea simpaticen, en esta forma, que reproduzco en francés, lengua que les es a ustedes familiar:

“Il suffit d’envoyer les adhésions et les souscriptions au siégé social: secrétariat à la Sorbonne. Ni les unes ni les autres ne feront défaut á cet appel de la France savante, l’un des plus importants qui aient été lancés en ces dernières années[17]”.

El moralista francés ha escrito que “lo que cuesta es el primer paso”.

No siempre. Suele ser el último el más difícil, el que nos hace tocar la “meta sudante”.

Pero ya es algo, y no poco, el que acabamos de señalar con ufanía.


La Argentina está a la moda. No se puede hacer de ella mayor elogio. La idea de la “agrupación de Francia y Sud América” hará por consiguiente camino. Gentes del Río de la Plata, gentes de toda la América meridional (yo no uso el inadecuado “raza latina”), ¡oigan ustedes!

Si es exacto, y lo es, el proverbio “bueno es un pan con un pedazo”, sigan ustedes empeñados en que los gobiernen lo mejor posible.

Es tarea de lo más difícil. Hay que contentarse con un mínimum soñando, como espiritualmente decían el otro día en el parlamento de Italia, un ministro y un diputado; soñando unas veces con los ojos abiertos, soñando otras veces con los ojos cerrados.

Pero no se cansen de poblar el desierto, hasta hacer desaparecer la soledad; ni se cansen de sembrar trigo y lino, ni de aumentar las viñas, la caña azúcar; ni de aumentar, mejorándolos, nuestros ganados de todo género, que las vacas y los cereales son excelentes colaboradores gubernativos.

Donde hay pan y carne baratos todo marcha como sobre ruedas. El buen humor ayuda a soportar los tropezones y a ver todas las cosas con ojos indulgentes.

Nuestra “fruta de cuatro patas”, como macarrónicamente decía Sarmiento, tan original en todo, en su famoso discurso de Chivilcoy, o sin nada de metafórico, nuestras vacas, gordas o flacas, nos permiten leer con íntima satisfacción, casi con orgullo, dos cosas muy diferentes; pero muy agradables.

Por ejemplo. Los diarios de París de hoy 13 de junio dicen (y ahí va en gabacho);

“Coach de M. T. E. de Anchorena: Mme. Ernesto Bosch, M. et Mme. Otto Bemberg, M. et Mme. C. González-Nova, Mlle. de Elizalde, Mme. T. E. de Anchorena”.

Están estos rengloncitos en la extensa crónica referente a lo que se llama “la journeé des Drags”, o sea, el desfile de la elegancia en coches de cuatro caballos, manejados con destreza por una sola mano.

Y ahora, pasando a otro orden de ideas y para no abusar de la paciencia de ustedes, les diré a fin de que perseveren en criar vacas, que si no fueran ellas, las argentinas, no registraría en sus columnas la “Revue politique et parlamentaire[18]” esta reflexión, motivada por un estudio sobre “El papel del poder judicial en las repúblicas[19]”, firmado por Louis Proal[20], consejero de la corte de apelaciones de París.

Dice así esa reflexión: “He ahí por qué en la república de los Estados Unidos, en la República Argentina, en la república de Méjico y en la república del Brasil han puesto las libertades individuales bajo la protección de la justicia y fijado límites al poder legislativo”.

¡A qué seguir, si ustedes están dando pruebas clásicas de que creen en el trigo!


El teniente general Baden-Powell[21], que tanto se distinguió en la guerra de África, es algo más que un bravo: es un observador curioso y un escritor de novedades.

Una de sus últimas producciones puede titularse: “Cómo decir el carácter por la apariencia”. Si ustedes quieren enterarse a fondo pueden leerlo. Verán que el modo de caminar, de un hombre o de una mujer, es un buen guía de su carácter; lo mismo que la manera de llevar el sombrero.

Un hombre, por ejemplo, que lleva el sombrero ligeramente terciado es de un buen natural; si lo lleva demasiado inclinado es un fanfarrón; si echado para atrás es un mal pagador de sus deudas; mientras que si lo lleva bien derecho sobre la cabeza es probablemente honrado, pero algo lerdo en todo.


Ya estuvo el rey de Inglaterra[22] en Rusia y ya deben ustedes conocer por el telégrafo los detalles de la entrevista de Reval.

Hay dos notas discordantes en la opinión, lo de siempre: los unos dicen: la paz de Europa (¡y hasta la del mundo!) está asegurada con esta triple “entente”, casi una alianza; los otros contestan: está por verse.

Ustedes saben cómo pienso yo. Menos que un grano de arena reducido todavía a lo invisible pesa mi parecer en la balanza del Destino. Pero esa es y no arribo a modificarla. Lo dicho, dicho pues. En la historia hay muchas páginas que enseñan esto: cuanto más se habla de paz tanto más es que se teme la guerra.

Un mi amigo de por estos mundos, hombre político, me decía el otro día: “Tanto se ha “cacareado” esta visita del rey de Inglaterra a Rusia, que han acabado por sobrexcitar la susceptibilidad alemana, a tal punto que en este momento el mismo sentimiento patriótico la inflama desde los palacios suntuosos hasta las humildes cabañas de los más pobres labradores”.

No es un brillante resultado, agregó, y no es posible ser optimista, cegarse, no ver que la Alemania puede llegar a considerarse amenazada, y que, en tal caso, no se mantendrá a la defensiva.


A veces, suele estar de más leer un libro. No es el caso con “El ideal moderno” de Paul Gaultier[23], que acabo de recorrer. La sensación que me deja me hace aconsejar su lectura. Es un resumen de todos los problemas que en este momento agitan la conciencia humana. La intención de resolverlo, conciliando, está manifiesta. Pero hay que andar.

En cuanto a la religión, cree el autor, que no está en contradicción con el espíritu moderno. Al contrario. Sostiene que desarrolla el sentido social en lo que se refiere a la idea de “Patria”, en vez de relajarlo. Su fórmula sintética de la cuestión es esta: “más igualdad por más libertad”, aspirando a que toda asociación sea voluntaria y todo trabajo remunerado en proporción al mérito.


  1. Se refiere a la “Página breve” publicada el 19 de mayo de 1908. Hemos corregido el error en dicho artículo.
  2. “Encuesta”.
  3. Ve nota al pie de PB.18.03.08 o índice onomástico.
  4. La Revue Hebdomedaire fue una publicación católica francesa, vigente desde 1892 hasta 1939. Sus archivos pueden consultarse en Gallica: https://bit.ly/2RrMLcs.
  5. Ver nota al pie de PB.15.03.07 o índice onomástico.
  6. Amette, León Alphonse (1850-1920) fue un clérigo católico francés, arzobispo de Francia entre 1908 y 1920. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/49306343).
  7. Jean Joseph Lerolle (París, 1873 – París, 1962) fue un político francés, abogado y vicepresidente de la Asociación Católica de la Juventud Francesa. (Extractado de: https://bit.ly/35yJFvw).
  8. Creemos que se refiere a Emmanuel de Las Cases (Yonne, 1854 – Paris, 1934), político francés. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/68906).
  9. Les Parents pauvres, de Honore de Balzac, se compone de dos novelas, La Cousine Bette y Le Cousin Pons, que dentro de La comedia humana, forman parte de la serie Scènes de la vie de champagne. Se publicaron por primera vez en 1847 en París, bajo el sello Imprimerie de Boniface.
  10. Estos dos vocablos originales franceses –lorette y cocotte– ya fueron españolizados por Miguel Cané (p.) en su novela Eugenio Segry o El Traviato (1858).
  11. Podría ser una referencia a las Mabille (luces redondas con forma de bolas) de la Avenue Montaigne, calle central y zona de paseos en el siglo XIX.
  12. El Moulin Rouge es un famoso cabaret parisino, construido en 1889 por el español Josep Oller.
  13. “Me horrorizo al contarlo”: palabras de Virgilio que pone en boca de Eneas al ir a narrar la desgracia de Troya, y que hoy suelen aplicarse en broma. (Extractado de: https://bit.ly/3khLYaE).
  14. Viallete, Achile (ed.). La vie politique dans les deux mondes. Paris: Alcan, 1908.
  15. Ver nota al pie de PB.06.04.06 o índice onomástico.
  16. Ver nota al pie de PB.21.04.08 o índice onomástico.
  17. “Es suficiente con enviar las membresías y suscripciones a la oficina central: secretaría en la Sorbona. Ni uno ni otro faltarán en este llamado de la erudita Francia, uno de los más importantes que se ha lanzado en los últimos años”.
  18. La Revue politique et parlementaire es una revista francesa trimestral, fundada en 1894 por Marcel Fournier y aún vigente (https://www.revuepolitique.fr/). Entre sus colaboradores, se cuentan Jules Simon, Alexandre Ribot, Pierre Waldeck-Rousseau, Léon Bourgeois, Raymond Poincaré, Paul Doumer, René Viviani, Paul Deschane. Sus archivos pueden consultarse en Gallica: https://bit.ly/35vgDx0.
  19. Creemos que se refiere a “Le rôle du pouvoir judiciale dans les républiques”, de Louis Proal, publicado en el número 56 de la Revue Politique et Parlementaire (June, 1908).
  20. Louis Proal (París, 1843 – París, 1900) fue un ingeniero civil y profesor del Liceo Carlomagno en París, autor de El delito y la pena, L’amour et la mort, L’éducation et le suicide des enfants: étude psychologique et sociologique, La criminalité politique. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/110205970).
  21. Robert Stephenson Smyth Baden-Powell (Londres, 1857–Nyeri, Kenia, 1941) fue un pintor, músico, militar, escultor y escritor británico. Fundador del Movimiento Scout Mundial, participó en distintas campañas militares en África. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/122004815).
  22. Se refiere a Eduardo VII. Ver nota al pie PB.04.07.08 o índice onomástico.
  23. Gaultier, Paul. L ‘ ideal moderne. Paris: Hachette, 1908. Su autor, Paul-Louis-Victor Gaultier (París, 1872 –París, 1960), fue un escritor miembro de la Académie des sciences morales et politiques (desde 1929). Entre sus obras, se destacan: Le Rire et la Caricature (1906, prefacio de Sully Prudhomme), Le Sens de l’art (1907), La Vraie Éducation (1910), La Pensée contemporaine (1911), Les Maladies sociales (1913), L’Adolescent (1914).
    (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/15553481).


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