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EL DIARIO

Miércoles 28 de Marzo de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, febrero 27.

 

En mi carta del 14 les reproduje a ustedes unos versos del actual presidente de la República Francesa, en “langue d’oc”[1]. A mí me hicieron el efecto de ser “esperanto”; un japonés decía, exagerando: y en ustedes, ¿qué sensación moral produjeron? “Esperanto” acabo de decir. Es más que probable que sean contados los lectores de “El Diario” que conozcan esta combinación ingeniosa.

¡Qué coincidencia! escrito el parrafito anterior, y cuando me disponía a buscar algo en “esperanto”, recibo el “Daily News[2]” de Londres en el que hallo lo que va en seguida. Comparando los efectos fonéticos se verá que un indocto lo tomaría por “langue d’oc” pronunciando ambas lenguas como nuestro español.

ESPERANTO

Pri la edzinigo de princino

Madrid estas en plena longa festo pro la edzinigo de la reginido Mario Tereso, kun la princo Ferdinando de Bavarujo, geedkigo pro amo, lau tio kion certigas la popolo, Baloj teatrajoj, paradoj ekskursoj, kaj ofte hura’ Oj al la simpati fiancino. La popolo koj la kortego sin amuzas, kaj ankau la studentoj de tuta Hispanujo, kiuj vidas plidaurigita la tro longan libertempon de la festoi de Krist nasko kaj de la komenco de la nova jaro. Tamen, kiuj pripensas pri la gravaj aferoj decidotai, ne multe gojas. La conferenco inte nacia de Algeciras. la malsato en Andalucio, la insoltoj faritaj de kelkaj gazetaj de Barcelona al la hispana standardo. Oni diras ke la nuna ministro de militaj aferoj Dromesis legon por ke la ofendoj kontrau la patrujo kaj la militistaro estu jugataj de militista jugistaro, sed tio ne placas al muitaj nemilitistoj. Hodian diras gazeto, ke ce la proksima kunveno de ministroj oni prezentos sep malsamajo projektojn por solvi la aferon. ur sep, kvankam estas ok la nombró da ministroj Stranga unueco! Oni certigas ke post la edziga princa soleno. okazos krizo. Cu alia! Rememoru ke de du joroj la hispana registaro vivadis en sencesa kriso! Malfelica lando!

Tenemos ahí algunos aficionados más o menos versados ya en “esperanto”. Pueden ocurrirse a ellos para que traduzcan, si picase la curiosidad. Yo conozco a uno. Por desgracia mi gran amiga Delfina Mitre de Drago viste amarguísimo luto.


Un folleto alemán escrito por un mayor prusiano anuncia una próxima guerra, que crece inevitable, entre Inglaterra y Alemania. Pero como la flota alemana no está lista para medirse con la inglesa, el mayor alemán declara que debe hacerse todo lo posible para evitar el conflicto. El mayor añade: Va sin decir que al primer acto hostil de Inglaterra un ultimátum será telegrafiado de Berlín a París para obligar a Francia a tomar parte. En seguida examina con cuidado cuál es la mejor frontera para invadir y se pronuncia por el territorio comprendido entre Toul y Epinal. El folleto es anónimo.


Se fue la comisión municipal de Londres festejada, aclamada, vitoreada, mimada –comida y bebida pantagruélicamente–, y habiendo observado con ese sentido práctico de la realidad que caracteriza a los ingleses muchas cosas que la prensa de ultra-mancha comienza a señalar, diciéndoles a sus paisanos: aprended.

Por ejemplo, lo dice “The Times[3]“, que no es nada impaciente cuando se trata de alterar costumbres británicas, y lo dice en estos términos:

El “London County Council” (la municipalidad de Londres), es responsable de la educación de cerca de una sexta parte de la población de Inglaterra.

Difícilmente podría hallar una ocupación más provechosa que inquirir cómo los franceses consiguen enseñar maneras, una cosa visiblemente desconocida en nuestras escuelas elementales.

Si los consejeros han tenido algún tiempo para penetrar en las habitaciones (“homes”) de los obreros de los diversos barrios de París difícilmente habrá dejado de impresionarlos su bienestar material, mucho mayor, comparado con los correspondientes distritos de Londres.

Si han tenido la feliz idea de comer en un restaurant por cerca de “nueve peniques”, se habrán asombrado un poco.

Si han penetrado en el “home” de un obrero y han visto con qué pocos francos hace lo que entre nosotros requiere chelines, más todavía se habrán asombrado.

¿Cómo son enseñados a conducirse los muchachos franceses y cómo las mujeres, muchachas, aprenden a cocinar, a vestirse y a vestir a sus hermanas menores? El secreto valdría la pena de aprenderlo. Nos indemnizaría mil veces lo que podemos enseñarles a los franceses sobre desagües.

Nuestras muchachas aprenden, enseñadas por señoras, en las escuelas municipales, a preparar muchas cosas apetitosas mediante aparatos e ingredientes costosos. Pero generalmente no se les enseña a cocinar mediante utensilios sencillos, que a la francesa le bastan, ni tienen la más remota idea del modo de proveerse económicamente como lo hace esta. Es cierto que superficialmente aprenden las nociones de “estudios especiales”; pero sea de ello lo que fuere tales cosas no hacen necesariamente que el hogar sea feliz o arreglado.


Los socialistas han perdido las elecciones municipales en Limoges, ciudad, como se sabe, muy industrial y obrera.

Son los “moderados” los vencedores.

Y este resultado tiene en extremo alarmado a los unos y llenos de ilusiones a los que llamaré los grupos antidemocráticos. Yo que observo con más frialdad que los franceses, creo que esas ilusiones ahí se quedarán; el temor de la anarquía socialista ha producido una coalición de elementos discordantes, de ahí este resultado, nada más por ahora.


Monsieur Emile Faguet[4], a cuyas lecciones en la Sorbonne suelo asistir, oyéndolo siempre con interés y provecho, es a no dudarlo un enciclopédico. Sabe enormemente, y produce mucho. A su libro “La política comparada” hay que agregar ahora otro reciente, de ayer y de actualidad, que viene como a completar su “Liberalismo” de hace dos años y pico.

Este nuevo volumen se titula “Anticlericalismo”. Monsieur Faguet es en cierto sentido una especie de Voltaire moderno. Escribe sobre ciertos temas con “parti pris[5]“. ¿De propósito deliberado o espontáneamente, a pesar suyo? No me atrevo a contestarlo. Su “Anticlericalismo”, no define lo que por Anticlericalismo se entiende, como Guizot en su “Historia de la civilización en Europa” no nos dice qué es civilización. Monsieur Faguet ya nos ha dicho entre otras cosas curiosas que Lutero y los primeros luteranos no repugnaban la poligamia, agregando después que “la religión protestante les da a los pueblos que la practican una ventaja material sobre los católicos”. Y más adelante:

Me atrevo a decirlo: en el estado presente en que se halla la Europa, no es posible que la religión católica subsista en ella quinientos años.

Continúa: Antes del decaimiento de poderío de España, los católicos eran mucho más fuertes que los protestantes; los últimos, poco a poco han llegado a un equilibrio; y hoy día la balanza comienza a inclinarse de su lado. Esta superioridad aumentará todos los días; los protestantes se enriquecerán más y se harán más fuertes, declinando os católicos.

Monsieur Faguet al afirmar tan perentoriamente lo que en su sentir es fatal, no pensaba ni en lo que es el catolicismo en Estados Unidos, en Inglaterra misma, en Alemania, en Bélgica, en Italia, en Polonia, en Austria, y en toda la América española, medio continente. ¿Qué signos descubre de protestantismo en ese medio continente, con Francia, y para qué hablan de España, de Irlanda, de Baviera, de Portugal?

Este es el “parti pris” a que me acabo de referir.

Monsieur Faguet a fuerza de generalizar, es su tendencia, se va a la otra alforja.

“Les français? un peuple de vaudevillistes[6]“, dice una dama extranjera, escribe mosieur Faguet, y concluye: “Les français? un peuple de volteriens[7]“.

Confieso que será mi calidad de observador extranjero, la que me hace ver mal, o con otros ojos, el mismo fenómeno del pueblo francés, que no es antirreligioso (no hay más que visitar sus iglesias siempre llenas de hombres para notarlo), y que son los mismos franceses como decía monsieur Reville los otros días, en el College de France, los que se encargan de desacreditarlo, de exteriorizarlo como rebaño supinamente frívolo, libertino, explicando los orígenes de la Reforma en Inglaterra.

Monsieur Faguet mismo lo dice, ¿o significa otra cosa esta afirmación suya?: “le francais est de temperament religieux ou moderément religieux[8]“. ¿En qué quedamos entonces?

Todavía –y sin definir, como ya lo dije– el “clericalismo”, monsieur Faguet no quiere que se le confunda con el jacobinismo.

Puede ser que dentro de quinientos años no subsista la religión católica. Es una profecía como cualquier otra, en un país que tiene “cuarenta mil” parroquias, más probable me parece la inquietud del “pesil jaune”; pero yo le digo a monsieur Faguet, ignorando en qué cree él, “ubi est Deus tuus[9]“, yo le digo, y me valgo para ello del lenguaje de Ernesto Hells[10], tan poco leído, que: “cuanto más crece la luz para el hombre, tanto más crece con ella el misterio; cada verdad que aparece se oculta al aparecer, porque no aparece totalmente, y cuanto más el hombre la ve, tanto más es largo el camino que tiene delante de él”.

Por lo demás lean ustedes a ver qué sacan en limpio.


Monsieur Fallières[11] está a la moda.

La “Revista grafológica” se ocupa de él.

Dice así: “Hacer el retrato físico y moral de un jefe de Estado no es cosa fácil; es cosa que exige tacto, un giro de espíritu, de mano quiero decir, muy particular”.

Después de este preámbulo prosigue: “La escritura de monsieur Fallières está, al parecer, llena de contrastes, y anuncia, por consiguiente, una gran “variabilidad” de impresiones. Examinada más despacio, se apercibe uno de que la perseverancia, la suavidad, la paciencia, es lo que domina en su carácter. La grafología nos enseña todavía que monsieur Fallières es un hombre sencillo, modesto, benévolo, dotado de profundos sentimientos afectivos. Tiene además el gusto de las grandezas: la firma amplia, alta, indica la majestad, pero las letras grandes al principio van disminuyendo, y el nombre concluye con letras en las que se revela de nuevo la sutileza y la impenetrabilidad. En fin, no le es indiferente a la República el saber que, en la escritura del nuevo jefe del Estado, los puntos de las í, y los acentos se pierden en las nubes, de donde hay que concluir que su imaginación es viva e inclinada al más allá”.

A mí sin dudar –soy ignorante del punto científico sobre la materia, aunque como mucho hijo de vecino juzgo a veces por la letra–, a mí se me ocurre preguntar: este juicio “a posteriori”, digamos, ¿sería el mismo si al grafólogo le hubieran preguntado ignorando la procedencia, qué piensa Ud. de esta letra?


El gobierno francés a despecho de su política anticlerical, es el guardián celoso de los grandes movimientos que deben su ser a la fe que monsieur Combes[12] ha hecho cuanto ha podido para extirparla de Francia.

Todo el que ame lo histórico, todo el que sea amante de lo romántico y de lo pintoresco debe alegrarse al saber que el Palacio de los Papas[13] en Avignon va a ser restaurado, y redimido de la ignominia a que por tanto tiempo ha estado condenado.

El estupendo edificio del cual decía Montalambert “yo no pienso que exista en Europa un resto más completo e imponente de la arquitectura civil y feudal”, ¡al fin! va a dejar de ser un cuartel. Estuve allí hace dos años, y, francamente al ver tamaña aberración en un pueblo como este, cultor de lo bello por excelencia, le dije al cicerone que me acompañaba “¡qué vergüenza!”. Me contestó: no durará mucho (ya era hora). Se cuentan por millares los viajeros que vienen a ver esto, y que como Ud. señor se van como vinieron, contentándose con lo de afuera. Es un perjuicio material grande para Avignon, cuando el cuartel desaparezca mucha más gente vendrá, y en vez de detenerse aquí horas, pasaran días.


  1. La “carta del 14” (fechada el 14 de febrero) es la “Página Breve” publicada el 16 de marzo de 1906.
  2. Si se trata del “London Daily News”, sus archivos están disponibles en https://rb.gy/t3vgin.
  3. Ver nota al pie de PB.08.03.06 o índice de publicaciones periódicas.
  4. Auguste Émile Faguet (La Roche-sur-Yon, 1847 – París, 1916) fue un ensayista y crítico literario francés, miembro de la Academia Francesa desde 1903. Colaborador de varios periódicos, como el Journal des débats, y autor de varias obras, entre ellas: Politiques et moralistes du XIX siècle (1891), Le Libéralisme (1903), L’anticléricalisme (1906) [a la que se refiere aquí Mansilla], Le pacifisme (1908), Vie de Jean-Jacques Rousseau (1911). (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/66466979).
  5. “Parcialidad”.
  6. “¿Los franceses? un pueblo de vodevilistas”.
  7. “¿Los franceses? un pueblo de volterianos”.
  8. “El francés es de temperamento religioso o moderadamente religioso”.
  9. “¿Dónde está tu Dios?”.
  10. No hemos encontrado aún ninguna información asociada a este nombre (ni a sus variaciones de ortografía).
  11. Presidente de Francia entre 1906 y 1911. Para más datos, ver nota al pie de PB.16.03.06 o índice onomástico.
  12. Emile Combes fue el propulsor de la Ley de separación de la Iglesia y el Estado, sancionada en diciembre de 1905. Para más información, ver nota al pie de PB.01.02.06 o índice onomástico.
  13. El palacio de los Papas (en francés, Palais des papes) en Avignón es uno de los edificios góticos más grandes e importantes medievales de Europa.


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