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EL DIARIO

Lunes 5 de Marzo de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

Hará cosa de dos años que andando por el sur de Francia me acontecieron equivocaciones y encuentros curiosos, banales estos, extrañas, misteriosas aquellas.

El uno fue yendo de la histórica Carcasona (vale la pena de ir a ver el castillo) a la Tolosa, la erudita.

El otro, de Lourdes la milagrosa a Bayona, la clásica en otro sentido.

Viajaba con mi mujer[1] y mi sirviente Peña[2].

Subimos en un compartimento, no había comodidad para tres, ni para dos juntos.

Nos dislocamos.

Yo entré donde me parecía que no iría muy mal. Miré a derecha e izquierda, dos viajeros que ocupaban dos esquinas se pusieron de pie y me saludaron sacándose el sombrero significativamente.

Toda cortesía obliga. Contesté con política, intrigado, jamás los había visto, diciendo para mis adentros: ¿quiénes serán?

Tenían ambos ese aspecto que se llama decente.

Seguí inspeccionando la topografía y como viera que cerca de sus asientos había un sitio vacío, traté de sentarme en él.

Dos voces al unísono articularon:

–Ici, echer Maître.

Había oído bien; pero no entendiendo jota y no pudiendo dudar de que conmigo hablaban, repuse:

–Plait-il?

Insistieron ambos endilgándome que ocupara uno de los asientos.

–Merci, je serai ici très bien.

–Mais non cher maitre.

–Messieurs, il y a erreur.

–Mistral[3]?

–Mais non, Je suis soldat, non pas poète.

El tren llegaba a la estación de su destino, se detuvo, ellos bajaron haciéndome una reverencia, y murmurando: c’est frappant[4].

Todo, o casi todo porque algo había de semejanza remota, era efecto de mi chambergo, que Mistral, el gran poeta meridional, usa como yo terciado, o yo como él, aunque lo primero me parece más en su lugar siendo yo mayor en edad que el eminente «felibre[5]».

Y aquí se rompió el hilo, ellos diciéndose seguramente ¿quién será? Y yo pensando: ¿por quién me habrán tomado?

Una fotografía me sacó de dudas después, que personalmente no he tenido nunca la satisfacción de encontrar y darle la mano a este mi insigne «alter ego» (por fuera).

Si pues más propio y exacto sería decir con el caballero provenzal al que me le parezco en un detalle externo: la inclinación artística a la colocación pintoresca del sombrero.

Es una debilidad más frecuente de lo que se confiesa y de ella han padecido muchos personajes históricos europeos y americanos.


El otro encuentro es triste. Pertenece al orden, podría decir, de los fenómenos telepáticos. Lo dejo para otra ocasión. Hoy día no estoy de humor.

Y para que no falle el refrán francés de que «tout finit par des chansons[6]» aquí tienen ustedes las coplas más populares que en este momento se cantan en París. Están en la «revue» del «Palais Royal», revista que hace desfilar las cosas, «actualités», es el modo de expresarse, y los «personajes».

Por ejemplo, Camilo Desmoulins[7] (que bebe cerveza en un «bar» americano), describe la toma de la Bastilla después de tomar un ómnibus en la Magdalena; la calle Breda de «curiosa reputación» ha cambiado de nombre. Como ahí «Parque» que se llama «Lavalle», aquí «la rue Breda» es ahora «Gavarni», el de las caricaturas del segundo imperio «Chicards».

¡Pobre Estanislao del Campo[8]! Y cómo todo se reproduce. Él fue, creo, el que compuso la canción tan popular en 1857: Por la calle del parque no se puede pasar…

Sigue la «revue» con el baile de la Chaumiere, que fue, con los Apaches, en fin, la mar, puesto que hasta se ve al mismo rey, que en otro tiempo era el más asiduo «boulevardier», cantar de incógnita:

Oui, le Café, sans doute, etait Anglais. Mais c´etait tout et, ne vous en deplaise. Le demi-monde etait vraiment français[9].

Concluye la «revue» a la moda con «l’entente cordiale», y así:

On a vraiment bien rigolé

Avec les petits mat ’lots de France;

On s’est même un petit peu saoulé,

Mais ça n’avait pas d’importance.

Je ne parle pas très bien la langue.

Mais je remplace la harangue

Par un très vigoureux shake-hand[10].


Los porteños se han hecho tan parisienses que a los que ahora se están asando de calor ahí no les vendrá mal este recuerdo de lo que acontece con el termómetro bajo cero, y sol hermoso como el que acabamos de ver brillar, tanto que las avenidas de los Campos Elíseos y del Bosque –yendo al «Bois»[11] todo el mundo– producían la impresión de una primavera meridional bonaerense.

Como se ve, la gracia de Dios a todos les alcanza, no solo ustedes tienen sol este invierno.


La franca aprobación por parte del partido socialista de la declaración del primer ministro inglés sir Henry Campbell Bannerman[12], referente a la limitación de los armamentos, no ha hallado eco aquí en la prensa.

Dos órganos de los más caracterizados, «Le Temps[13]» y «Le Petit Parisien[14]», simultáneamente, admiten el espíritu generoso de sus ideas; pero ambas las califican de utópicas.

«Le Temps» las combate en absoluto. «Le Petit Parisien» dice «c’est un doux reve[15]», que no hace felices por desgracia a los corazones modernos.

Después de Jena[16], Napoleón quiso imponerle límites al ejército prusiano, pero no pudo evitar que toda la juventud alemana recibiera la necesaria instrucción militar para pelear desde Leipzig hasta Waterloo.

Ay de mí, dice «Le Petit Parisien», ¡ay de mí!, la amable concepción del primer ministro inglés es «quimera».


  1. Se refiere, por las fechas, a su segunda esposa, Mónica Torromé (nacida en Londres 1864, hija de padre argentino), con quien se casó en 1899 en la capital inglesa. (Extractado de Geneanet. En línea: https://bit.ly/2GMwCfN).
  2. También mencionado en sus Causeries del jueves.
  3. Frédéric Mistral (Provenza, 1830 – Marsella, 1914) fue escritor francés de lengua occitana o provenzal, autor de Mirèio (1859), Calendau (1867), Lis isclo d’or (1875) y Nerto (1884), entre otras obras. En 1904 recibió el Premio Nobel de Literatura. En 1906 se publicaron sus Memorias. La poeta chilena Gabriela Mistral (cuyo verdadero nombre era Lucila Godoy Alcayaga) tomó su seudónimo de este poeta provenzal. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/39381417).
  4. “Es sorprendente”.
  5. “Poeta” en lengua provenzal moderna.
  6. “Todo termina con canciones”.
  7. Por las fechas, probablemente se trate de Horace Camille Desmoulins, hijo de Lucie-Simplice-Camille-Benoist Desmoulins (1760-1794), personaje relevante de la Revolución francesa de 1789. No hemos hallado información sobre el hijo.
  8. Estanislao del Campo Maciel y Luna Brizuela (Buenos Aires, 1834–Buenos Aires, 1880) fue un militar, funcionario de gobierno y escritor argentino. Participó en las batallas de Cepeda y de Pavón. En 1866, Del Campo asistió al estreno en el Teatro Colón de la ópera Fausto, con música del compositor Gounod –el mismo que compuso la música para Mireia, primera obra del poeta provenzal Frédéric Mistral, citado aquí en la nota al pie 3–. En esta ópera se inspiró para crear su célebre poema “Fausto, Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta Ópera”, más conocida como “El Fausto de Estanislao del Campo” o “El Fausto Criollo”. Entre sus obras, se hallan también Los debates de Mitre (1857), Carta de Anastasio el Pollo sobre el beneficio de la Sra. La Grúa (1857, en la que describe una función de dicha soprano en el Colón y anticipa el Fausto), Poesías (1870, con prólogo de José Mármol) y la novela hoy desconocida, Camila o la verdad triunfante, publicada en 1856 (Buenos Aires: Imprenta de la Revista) y recientemente digitalizada por la Academia Argentina de Letras (y accesible en línea: https://bit.ly/3398ag6). Más información de esta novela desconocida puede hallarse en Hebe Molina. Como crecen los hongos. La novela argentina entre 1838 y 1872. Buenos Aires: Teseo, 2011.
  9. “Sí, el café sin duda, era inglés. Pero eso fue todo, y no te decepciones. Medio mundo era realmente francés”.
  10. “Nos reímos mucho con las pequeñas alfombras de Francia / Incluso nos emborrachamos un poco / Pero no importó / No hablo muy bien el idioma. / Pero reemplazo la arenga / con una mano muy vigorosa”.
  11. El Bois o Bosque de Boulogne es un parque con más de 35 kilómetros de caminos. En línea: https://www.paris.es/bois-boulogne.
  12. Ver nota al pie de PB.10.01.06 o índice onomástico.
  13. Le Temps (El Tiempo) fue uno de los diarios más importantes de París. Se publicó entre el 25 de abril de 1861 y el 30 de noviembre de 1942. De orientación centro-derecha, fue fundado en 1861 por Edmund Chojecki (que firmaba con el seudónimo de “Charles Edmond”) y por Auguste Nefftzer. Todos sus números se encuentran digitalizados en Gallica, Biblioteca Nacional de Francia: https://rb.gy/cvvndc.
  14. Le Petit Parisien (El pequeño parisino) fue un periódico sensacionalista de gran tirada durante la Tercera República francesa. Se publicó entre 1876 y 1944. Todos sus números se encuentran digitalizados en Gallica, el sitio de la Biblioteca Nacional de Francia: shorturl.at/ijIQR.
  15. “Es un dulce sueño”.
  16. La batalla de Jena tuvo lugar el 14 de octubre de 1806, y enfrentó al ejército francés, comandado por Napoleón, con el segundo ejército prusiano, bajo las órdenes de Federico Guillermo III de Prusia. Esta batalla, junto a la batalla de Auerstädt, significó la derrota de Prusia y el fin de las Guerras Napoleónicas hasta 1813. (Extractado de la Enciclopedia Británica: https://rb.gy/mi3jaw).


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