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EL DIARIO

Jueves 23 de Agosto de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, julio 27.

 

El general Bonnal, retirado actualmente, y durante muchos años profesor en la escuela superior de guerra, es uno de los oficiales franceses tácticos más reputados, una autoridad europea.

Acaba de hacerle a un representante de “L’Intransigeant[1]” declaraciones formales, muy interesantes que voy a compendiar lo más posible.

El general describe como muy errónea la idea de que si Francia fuera atacada inesperadamente su ejército no podría ser movilizado sino con un retraso de dos días respecto del enemigo.

No hay tal. Al contrario. El ejército francés sería movilizado tan pronto como el alemán. Todo está listo. Todo está calculado.

La leyenda de que el enemigo puede estar en Francia dos horas después de la declaración de guerra tiene solo el valor de una leyenda.

Interrogado respecto del punto “movilización política”, es decir, la autorización de las cámaras para movilizar, el general dice que sería simplificado por las circunstancias.

Francia podría esperar de Alemania un ataque como el que tuvo lugar en Port Arthur[2], en este caso la tarea de Mr. Fallieres[3] resultaría más fácil. Podría firmar, sin escrúpulo, el decreto de movilización, puesto que, le gustara o no, la guerra habría sido declarada por la invasión.

La artillería francesa (continúa) es superior a la alemana, y la infantería francesa es admirable. Los alemanes no tienen un nuevo fusil como los franceses, y estaban haciendo experimentos sobre ello. Estos últimos no tardarían, a su vez, en adoptar para la infantería, el sistema de carga que usa la caballería, siendo el de la carabina de esta más práctico que el del fusil de aquella.

El general examina la idea de los dos ejércitos sacándose el cuerpo, antes de la gran batalla, en busca del mejor terreno, y cree que solo habrá una que será terrible, decisiva; así como que la neutralidad de Italia le permitirá a Francia disponer para la formidable lucha del ejército de los Alpes.

Interrogado sobre si creía en la victoria de las armas francesas contestó con el conocido dicho de Víctor Hugo:

“L’avenir est a Dieu[4]”.

Agregó que no obstante la criminal doctrina antimilitarista que se propagaba, que el ejército francés era en su concepto moral y materialmente tan fuerte como el ejército alemán.

Pero todo depende del mando supremo y del estado mayor, que después de la guerra que derrocó al imperio ha sido sin embargo bastante corregido y perfeccionado (aunque mucho por hacer falta).

En suma, el general Bonnal, que aun retirado, sigue prestándole su concurso moral al ejército, no le teme a una guerra con Alemania, y solo critica y lamenta que oficiales formados por la escuela de guerra para la “acción” estén condenados al papel de oficinistas (besogne de paperasserie).


El general Bonnal al hablar de la artillería francesa, más arriba, se refiere al cañón llamado, es el nombre del inventor, “Rimailho”[5], inspector de artillería.

Este cañón ha sido visto públicamente por primera vez el otro día en la gran revista del 14 de julio, o sea en Longchamps.

Parecía que Alemania iba a recobrar su ascendiente después de la construcción del cañón francés de fuego rápido con sus morteros de campaña (una pieza de ordenanza de boca grande que se usa para lanzar bombas), que se consideran superiores a las piezas francesas conocidas por el “T. 120”, de que tanto se hablaba durante el proceso Dreyfus[6], y el “T. 155”.

El cañón Rimailho es la respuesta.

Lo vimos moverse en Longchamps tirado por caballos fuertes, a un trote rápido. Eran cuatro baterías de piezas de campaña, cortas y gruesas, de ruedas muy bajas, y tan cortas que la boca no pasaba de la extremidad de la cureña.

Hablo de esto como simple mortal que contundido con la multitud no ha hecho sino ver pasar el instrumento mortífero con el cual se da una de tantas respuestas al perpetuo hablar de paz.

Parece que la característica principal de este cañón es la movilidad y poco peso a pesar de su fuerza de propulsión.


Antaño y ogaño.

Positivamente hay momentos en los que uno desearía que las cosas humanas no tuvieran solución de continuidad; de esa manera, quizá, no asistiríamos al espectáculo mortificante de las contradicciones en materia de juicio sobre nuestros semejantes, siendo, y siempre es, como para descorazonar lo que revela que hubo temeridad, injusticia, o falta de consecuencia, de lógica en las apreciaciones.

Sobre la tumba de Zola han hablado muchos ayer. Algunos de los oradores nunca habían tenido palabra buena ni mala, en público, para el fecundo y vigoroso novelista; otros sí como Anatole France[7], lo habían juzgado.

Lean ustedes.

Dijo alguna vez por escrito:

“Ignora la belleza de las palabras, como ignoraba la belleza de las cosas… Su obra es mala, y él es uno de esos desgraciados de los que se puede decir que es mejor que no hubieran nacido… Yo no le negaré su detestable gloria. Nadie antes de él había elevado tan alto monumento a la inmundicia… Nadie cual él había hecho tan gran esfuerzo para envilecer la humanidad…”.

Cito, no juzgo.

Para qué seguir con lo de antaño; vamos a lo de ogaño.

Anatole France ha hecho la apología de Zola con el mismo calor de expresión elocuente con que antes le había fustigado.

Se ha dicho todo y todo ha sido contradicho.


¡Luz! ¡Más luz!..

Otra leyenda que se esfuma referente al gran poeta sabio alemán Goethe tan simpático.

Una extensa carta publicada en Alemania (lo que sigue es un extracto), refiere con minuciosos detalles la muerte del excelso poeta.

Es un íntimo el que escribe en 1832. Era estudiante y pintor y amaba tiernamente al poeta, que se murió en sus brazos y en los de su cuñada Otilia.

A las 7 de la mañana, en que murió, había estado con ella estudiando óptica. Después de revisar un diagrama quiso escribir. Numeró varias páginas de un cuaderno, y manifestó sentirse mejor. ¡Ilusión! A las 10 apenas podía hablar. Teniendo entre las suyas las manos de Otilia, le dirigía confusas frases, abría y cerraba los ojos, y a las diez y media se extinguió…

Como se ve este testigo ocular nada dice sobre la famosa frase “Luz, más luz” que la idealidad inventó.


“Mitre”[8]. Es el título de un libro, en dos volúmenes, que se ha tomado la molestia de remitirme su autor con esta dedicatoria: “Al viejo amigo, general Mansilla. Niño[9]”.

Me gustan estos libros fáciles, sencillos, ingenuos, piadosos, a los que hay mucho que agregar y no poco que suprimir.

Me gustan sí, mucho, porque son inspirados por un sentimiento de admiración, de amor intenso, sentimiento envidiable, que prueba que los que no saben admirar son incapaces de amar. ¡Amar! ¡Qué bella es la vida cuando se ama! Sin amar el tránsito por el planeta no vale la pena. Amar es fuerza, es voluntad, es creer, es esperar.

Reciba aquí Niño mis agradecimientos, con mis elogios. ¡Ay de mí!, es más fácil decir “haré” que hacer, (y en estos casos la cuestión es el hecho, no la idea de hacer).

Me siento mortificado y aguijoneado, por eso, pues, han de saber Uds., que varias veces he pensado ya en escribir un “Mitre” verdadero y algo verdadero también sobre la guerra del Paraguay.

¿Lo haré? Si Dios me da vida y salud es posible…


  1. L’Intransigeant fue un diario parisino que se publicó diariamente entre 1880 y 1940. Tuvo diferentes nombres (“Le Grand Intransigeant”; “L’Intransigeant de Paris”; “L’Intransigeant français”; “L’Intransigeant parisien”; “Le Vrai Intransigeant”; “L’Intransigeance). Fue fundado por Henri Rochefort. Sus archivos están digitalizados y pueden consultarse en Gallica: https://bit.ly/2F8DK5P. (Extractado de: https://bit.ly/2Fgbwpy).
  2. En el marco de la guerra ruso-japonesa, la noche del 8 al 9 de febrero de 1904 el grueso de la flota rusa del lejano oriente se encontraba fondeada en la rada exterior de Port Arthur. El inicio del conflicto armado se intuía inminente. La orden del Zar Nicolás II era clara, esperar a que los japoneses hicieran el primer disparo. (Extractado de https://bit.ly/3iiF6cr).
  3. Armand Fallières (Mézin, 1841 – Mezin, 1931) fue el presidente de Francia desde 1906 hasta 1913. (Para más datos, ver nota al pie de PB.16.03.06, índice onomástico o VIAF: http://viaf.org/viaf/22152268).
  4. “El futuro es para Dios”.
  5. El cañón Rimailho de 155 mm, creado en 1904, fue una artillería novedosa para la época usada por Francia antes y durante la Primera Guerra Mundial. (Extractado de https://bit.ly/3bNvNP3).
  6. El caso Dreyfus, o Dreyfus Affair, fue un célebre acto de injusticia antisemita que dividió la opinión pública francesa de la Tercera República (1870-1940) desde finales del siglo XIX hasta entrado el siglo XX. Daremos cuenta resumidamente de los hitos principales. En 1894, el capitán del Ejército Francés Alfred Dreyfus, un ingeniero politécnico de origen judío-alsaciano, fue acusado de traición a la patria: se lo culpaba de haber entregado a los alemanes documentos secretos de Francia. Enjuiciado por un tribunal militar, fue condenado a prisión perpetua y desterrado a la Colonia penal de la Isla del Diablo, en la costa de la Guayana francesa (Sudamérica). En ese momento tanto la opinión pública como la clase política francesas adoptaron una posición abiertamente en contra de Dreyfus. Pero la familia Dreyfus, convencida de la inocencia de Alfred, inició una intensa investigación y numerosos reclamos ante la justicia, hasta demostrar que Alfred Dreyfus era inocente y había sido engañado. Desde ese momento, se desenmascaró el antisemitismo implícito en la condena, no sólo por parte del Estado sino con la colaboración de gran parte de la prensa y de la sociedad civil. El caso Dreyfus fue un hito en la historia del antisemitismo europeo, dividió a la sociedad francesa entre dreyfusards (el principal intelectual que apoyó a Dreyfus fue Emile Zola, como lo deja claro en su famoso artículo J’accuse de 1898) y antidreyfusards. Dreyfus es reintegrado parcialmente en el ejército con el rango de Jefe de Escuadrón (comandante), por la ley de 13 de julio de 1906. Es cuantiosa la bibliografía sobre el tema Dreyfus: desde fuentes primarias hoy en línea, hasta tratados explicativos, obras secundarias, artículos de prensa, películas, ficciones y testimonios de toda índole. Un listado exhaustivo de esta historiografía puede consultarse en:
    https://bit.ly/2Rbxw7B y en VIAF: https://bit.ly/2RevKm6.
  7. Ver nota al pie de PB.18.05.06 o índice onomástico.
  8. Niño, José María. Mitre: su vida íntima, histórica, hechos, reminiscencias, episodios y anécdotas militares y civiles. Buenos Aires: Grau, 1906.
  9. No hemos hallado información biográfica sobre este autor, sólo títulos de otras obras de él, que pueden consultarse en: https://bit.ly/35tlq1R.


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