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estudiarpolicia

EL DIARIO

Jueves 2 de Agosto de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, julio 5.

 

Adolfo Harnack[1] es profesor en la Universidad de Berlín y conservador de la Biblioteca Real; por consiguiente, una gran autoridad.

Acaba de publicar un libro que llama la atención, que hace ruido en Alemania y en todo el mundo de los exégetas. Se titula: “El Evangelio según San Lucas[2]”.

Jefe, digamos, de la escuela liberal y negativa, ha llegado, sin embargo, después de maduro examen, a darle razón a la tradición cristiana contra la crítica.

Le asigna, pues, al Evangelio según San Lucas la fecha más antigua que se le haya atribuido y lo coloca entre los años 30 y 70 de la era cristiana.

Teniendo en cuenta su incontestable autoridad, en Alemania y Francia principalmente, este estudio no puede dejar de excitar el más vivo interés.

El profesor Harmack escribe:

“De toda la obra de Cristian Baur[3], en la que se inspiró Renan[4], solo quedan algunos rezagos”.

Después de cien años de ingeniosos estudios tan pacientes como sutiles y eruditos, he aquí que el jefe sin disputa de la escuela crítica adopta, apoyándose en las pruebas más sólidas, los puntos admitidos por la tradición.

Materia hay para filosofar, yo no puedo dejar de pensar, con cierta satisfacción en mi bagaje (pobre bagaje) de crítico, que, siendo capitán del 2 de línea, allá en Rojas, ¡frontera entonces! refuté la “Vida de Jesús” por Renan, en una serie de artículos que se publicaron en Buenos Aires con el título de “Cartas confidenciales a un amigo”.

Por cierto, que me valieron no pocas enemistades, entre ellas mi ruptura con Francisco Bilbao[5], discípulo predilecto de Edgar Quinet[6], cuyas conclusiones, diré, refuté en un artículo de aliento, “Los Pachacamaquistas”, con motivo de la traducción al español, que había hecho de la “Vida de Jesús”.

El tiempo, el implacable demoledor, ha corrido y me parece que aquella discusión fue ayer.


Casi automáticamente llego a recomendar a ustedes un muevo libro “Life and energy[7]” (vida y energía), que en cierto modo se relaciona con las conclusiones del profesor Harnack.

Este libro es hecho para aquellos que padecen de una enfermedad de la voluntad.

Sin pretender asimilar la vida a la energía, diré con otro, el autor establece relaciones entre ellas.

Y después de haber justificado, del punto de vista biológico, la acción recíproca del organismo sobre la voluntad, el autor, Walter Hibbert, aplica sus ideas al problema moral y religioso.

Sus observaciones lo conducen a hallar el medio de producir nuevos argumentos en pro de la causa del cristianismo, que, entre paréntesis, es la causa de la beneficencia universal, como la prueba (ya que en ello estamos lectores míos) otro libro reciente, también inglés, lleno de antecedentes, de datos curiosos, interesantes, útiles para las sociedades, de caridad, cuyo autor es B. Kirkman Gray[8].

El movimiento filantrópico que caracteriza la Inglaterra del siglo XIX ha ejercido sobre la vida intelectual y política (nota bene) una influencia decisiva.

Esta página no estaba escrita.

El libro de Gray llena el vacío con saber, y sus capítulos sobre la crisis del remordimiento social que ha caracterizado el siglo XVIII, sobre los orígenes religiosos del movimiento filantrópico, las escuelas y la reforma penitenciaria, son en extremo instructivos, una buena fuente; en una palabra, notables.


Como ustedes saben, el Congreso Internacional de Mujeres, fundado en 1888 en Washington[9], ha estado deliberando en París hace muy pocos días, durante una semana, hasta celebrar su sala plena en Versalles.

Como ustedes saben también, no hay que tomar a la broma esto del feminismo, y como ustedes saben finalmente lo que el sexo bello quiere (yo suelo llamarlo el sexo contrario) no es mucho por ahora.

Quieren tener el derecho de votar, todavía no aspiran a ser diputados, senadores (jurados sí), ni jueces; médicos y abogados ya lo son, en algunos países, en otros disfrutan del sufragio activo; y en cuanto a ser ministros, embajadores, presidentes de república (la ley sálica no las toca en algunas partes) eso y otras cosas más vendrán con el tiempo.

Hemos de hablar de esto con más detención otra vez. Hoy por hoy voy a reducirme a una muy breve información y una anécdota poco conocida.

El referido meeting o sala plena de Versalles fue en la vasta propiedad de la señora André, llamada “Les ombrages” (y bien a la sombra estaban en cierto sentido no admitiendo cosa parecida a calzones).

Presidía lady Aberdeen, nada menos que la esposa del virrey de Irlanda.

Nada más pintoresco y original, en este orden de novedades, que el desfile de mujeres de toda clase de razas y nacionalidades. La mayor parte son de edad. Doy fe de ello. Las vi.

La consigna era severa, militar digamos: nada de periodistas, ¡atrás los reporters!

¡Pero qué! en estos tiempos la curiosidad tiene ganzúas admirables.

Sucedió, pues, que a lo mejor, una voz masculina (era la de uno de los nuestros disfrazado) se hizo oír diciendo:

–Señoras, aprovecho esta oportunidad para congratular a ustedes; he tomado el tren once veces para poder llegar a tiempo; soy Legendre, el último candidato feminista en las elecciones de Sens.

La señora Monar interrumpiéndolo le dijo: el haber tomado el tren once veces para llegar hasta aquí no le da a Ud. derecho de mezclarse en nuestras deliberaciones, salga…

Y lo expulsaron para hacer ver que ellas también tienen muñeca, y el caso lo conozco por habérmelo referido uno de los corresponsales ad hoc del “Times”, que por arte de birlibirloque pudo oír los debates.


Estoy atónito.

Nunca se ha visto en París una exposición artística tan prodigiosa.

Prodigio es, en efecto, la obra del pintor español Sorolla Bastida[10] que acaba de exponer en la galería George Petit, nada menos que 497 cuadros, estudios y apuntes.

¡Qué fecundidad maravillosa!

Un país que estos genios produce no se va. Si ha decaído pasando por vicisitudes épicas está en la ruta gloriosa de la reacción.

Puede España sentirse ufana, más, orgullosa de este hijo, que así la enaltece y la exterioriza, brillante talento, que conspicuamente rivaliza con los pinceles admirables que constituyen su excelsa pléyade.

“El baño”, “Promenade du soir”, “El bote blanco”, “Nadadores” y “Mi hijo a caballo”, son las obras maestras ante las que principalmente me he extasiado.

Vengo de allí. París, todo el París que se precipita en tropel distinguido siempre que de estas exhibiciones se trata, allí estaba. No se oían sino las mismas exclamaciones: comme c’est joli! Comme c’est beau! C’est admirable! C’est merveilleux!

Me daba envidia no ser español.

¡Eh! me contentaré con tener sangre normanda azul mezclada con la no menos rica castellana.

Y me daba algo así como irritación el sentirme impotente ante el deseo de traerlos a todos ustedes por encantamiento al sitio fantástico de aquellos 497 a cual más interés antes cuadros, estudios y apuntes.

Cuando salí me decía: si no hubiera visto con mis propios ojos habría dudado de que la misma mano, joven aún, fuera capaz de labor tan colosal.

Por el voto de los jurados franceses, Sorolla tendrá medalla de honor en los Salones nacionales de Francia, y sus paisanos gritarán: ¡viva Valencia!, donde nació.


Según la revista alemana el “Armeeblat”, del 15 de abril, lo que el mundo posee de caballos se traduce así: la Europa posee 40 millones de caballos; el Asia 11.000.000; el África 1.250.000; la América 25.000.000; la Australia 2 millones lo que hace para la tierra entera 72.270.000 caballos.

En Europa, Rusia posee 22.000.00, Austria Hungría 4.020.000; Alemania 4.184.000; Francia 4.290.000; Italia 742.000; Suecia y Noruega 676.000; Dinamarca 449.000; Holanda 285.000; Bélgica 241.000; Suiza 109.000; Portugal 220.000; España 397.000; Grecia 100.000; Turquía 300.000; Bulgaria 344.000; Serbia 180.000; Rumania 844.000; Inglaterra 3.000.000.

Alemania no posee bastantes caballos para el servicio militar, de suerte que en 1901 tuvo que importar 101.321.

He querido averiguar cómo se descomponen las cifras a las dos Américas, Norte y Sud, y sobre todo a la Argentina, y el caballero Pedro Luro, a quien tuve el gusto de encontrar ayer en sociedad, me ha dicho que nuestra tierra posee 4 millones de caballos, dato que he comunicado a la referida revista alemana con la nota de salvo error u omisión.

Traslado a los que ahí se ocupan de estadística y a otra cosa, por ejemplo, a una máxima de mi yanqui del cual nada he dicho hace ya algunos días.

“Los unos hacen ellos mismos su reputación; a otros se las hacen los interesados en su intervención, o en anularnos”.


A la pregunta que se me hace sobre cierto estado político en una provincia importante (me ocupo poco en ello ahora), permítame el interpelante que solo le conteste esto que es casi una perífrasis de Rivarol: me parece que esos coaligados, como los nobles franceses de la revolución, están tomando sus recuerdos por sus derechos.


Si esta gran hermana latina, anda bien o mal, no me detendré a examinarlo prolijamente.

Juzguen ustedes mismos por este dato con el que acabo de desayunarme.

Hace diez años, siendo ministro Méline, la renta francesa estaba a 106 francos 25. Ahora está a 96 francos.

En “treinta” millares de renta esto representa una pérdida seca de tres millares soportada porque emplean sus economías en estos valores.

Lo repito, no andamos tan mal por ahí. En estos últimos diez años el cuadro nuestro es distinto del francés.

 

***

 

Post data. El éxodo de argentinos es tan sostenido que ya no puede uno dar un paso en ninguna dirección sin toparse con algún paisano. En este mes de julio, que aquí llaman el “mois de la beaute”, la afluencia es enorme. Con que así prepararse para el año que viene los que no hayan podido huir del frío ahí. Junio, julio, agosto y septiembre, regularmente son deliciosos en París, de donde la gente se va, después del Grand Prix, por moda, ¡qué tiranía la de la moda!


  1. Adolf von Harnack (Livonia, 1851-Heidelberg, 1930) fue un teólogo luterano alemán, profesor de las Universidades de Leipzig, Giessen y Berlín y director de la Theologische Literaturzeitung y de la Biblioteca Real de Berlín. Criticó el método de la mitología comparativa: consideraba que dicho método que encuentra una vinculación causal “entre todo y todo lo demás”. Contribuyó a la antigua búsqueda del Jesús histórico. (Extractado de https://bit.ly/3ijurhH). (En VIAF: http://viaf.org/viaf/9886393).
  2. No hemos hallado ninguna publicación de Harnack con este título. Sí, por el contrario, encontramos conferencias de otro teólogo, Rudolf Steiner, así tituladas. Quizás se trate de una confusión de Mansilla.
  3. Ferdinand Christian Baur (Schmiden, 1792–Tubinga, 1860) fue un teólogo alemán, líder de la escuela exegética. Sostenía una idea hegeliana de la historia. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/171429894).
  4. Ver nota al pie de PB.06.06.06 o índice onomástico.
  5. Francisco Bilbao Barquín (Santiago de Chile, 1823–Buenos Aires, 1865) fue un escritor, filósofo y político chileno, autor de Iniciativa de la América (1856), La América en Peligro (1862), El Evangelio Americano (1864), Obras completas (póstumo, 1865). (Extractado de https://bit.ly/3mkhcQi). (En VIAF: http://viaf.org/viaf/4993738).
  6. Edgar Quinet (1803–1875) fue un escritor, historiador e intelectual francés, colega de Jules Michelet y Victor Cousin, sostuvo una violenta polémica
    con los jesuitas y con el Ultramontanismo, temas a los que dedicó dos de sus libros publicados en 1843 y 1844. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/41845467).
  7. Hibbert, Walter. Life and Energy. An Attempt at a New Definition of Life with Applications to Moral and Religion. A Revised Account of Four Addresses Given at the Politechnic Institute. London: Regent Street, 1906.
  8. Gray Kirkman, Benjamin. A History of English Philanthropy from the Dissolution of Monasteries to the Taking of the First Census. London: s/e, 1906.
  9. Elizabeth Crawford desarrolla éste y otros eventos fundamentales en la lucha por el sufragio femenino en The Women’s Suffrage Movement: A Reference Guide 1866-1928. London: University College London, 1999. (En línea: https://bit.ly/2ZoYFIL).
  10. Joaquín Sorolla Bastida (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923) fue un pintor andaluz impresionista, con más de 2200 obras catalogadas. Fue también profesor de composición y color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Las pinturas que cita Mansilla pertenecen a la que fue denominada por la crítica de arte su “etapa de culminación”. Su casa de Madrid es ahora Museo Sorolla. Muchos de sus cuadros se encuentran expuestos en el Museo del Prado. (Extractado de https://bit.ly/33jsbR8). (En VIAF: http://viaf.org/viaf/8190537).


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