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EL DIARIO

Martes 22 de Mayo de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, abril 20.

 

Recibo y contesto, como es debido, ¡cuesta tan poco ser atento! muchas cartas de esas, la mayor parte relativas a “páginas breves”.

Algunas son anónimas, mala costumbre, de suerte que no puedo satisfacer, contra mi deseo, la curiosidad histórica (no hallo otro calificativo) de los que me interpelan.


Byron decía que lo último que nos concede el Creador es buena letra.

Se me ocurre esto porque algunas misivas de la referencia son como logogrifos.

El poeta del escepticismo desesperante escribía confusamente, y no ponía puntos y comas, acentos y demás signos.

No creo que el altísimo se ocupe mayormente de caligrafía.

Sea lo que fuere, he aquí una observación: entre una carta corta escrita con letra confusa y una carta larga escrita con letra clara, la que leemos preferentemente es esta. Y suele ser la de contenido menos interesante, tanto para el expedidor cuanto para el receptor.

Moralidad: que los que comulguen con Byron sigan pensando lo que quieran; mas escribir claro es bueno y hasta una muestra de consideración hacia la persona a quien nos dirigimos.

Por mi parte, es una confidencia, tengo varias letras, conservando la forma arquetípica, letras que dependen de la pluma, del papel, del asunto, del humor y, regla general, los puntos sobre las I dejan que desear, hay que buscarlos donde no deben estar una o dos letras más adelante, máxime si escribo con lápiz.

De todo ello resulta que teniendo cuando escribo con cuidado un carácter elegante suelo a veces no acertar a descifrarme a mí mismo. Otra peculiaridad, cuando me carteo muy seguido con alguna persona que me interesa, acabo por adoptar temporalmente, sin pensarlo, alguno de sus rasgos. Finalmente, y perdonen ustedes lo que pueda haber de pueril en el entreparéntesis, hago la d mayúscula y minúscula de modos diferentes. La minúscula que es rasgueada como en forma de etcétera mirada al revés se le tomé a Benjamín Victorica, padre bien entendido, en el Paraná, y sin ponderación siempre que la hago me acuerdo de aquel talentoso amigo.


Parece, particularmente en Inglaterra, que es como elixir de longevidad ocuparse de la cosa pública, de política.

Ahí va un dato estadístico para los aficionados.

Gladstone[1], tenía ochenta y tres años cuando fue primer ministro la última vez.

Lord Palmerston[2] ochenta y uno cuando murió.

Lord Sidmouth[3], el conde Russell[4], el duque de Wellington[5] y el conde Grey[6] todos tenían mucho más de ochenta.


En la actualidad los italianos presumen con su magnífico diplomático Visconte Venosta[7], que ha sido carbonario, garibaldino, realista y todo, todo cuanto se puede ser persiguiendo la unidad italiana.

Ya en 1859 sus funciones ayudando a Cavour eran muy delicadas. El tiempo parece haberlo embellecido. Sus canas son como una aureola. Su espíritu se mantiene chispeante, su cortesanía intachable.


“Paraitre[8]”.

Es el título de la última pieza de Maurice Donnay[9], en 4 actos y 5 cuadros.

Su crédito como dramaturgo ustedes lo conocen. Y también conocen el principio internacional, la bandera cubre la mercancía, principio aplicable al caso presente.

Es decir que si “Paraitre”, en vez de ser de Donnay, hubiera sido la obra de un primerizo, todo el mundo habría exclamado: ¡qué fiasco!

Se dice empero que es muy larga, larguísima, que necesita podadera, que solo así dejará de ser opio, que es demasiado discursiva y descosida, “décousue”, y que si hay una idea en ella, es una idea que no se transparenta, tanto que, dado el argumento yo me pregunto: ¿qué es lo que parece en “Paraitre”?

Se repite que es una pieza psicológica (la palabra está a la moda, sirve para salir del paso).

Mas yo digo que lo que en ella abunda es fisiológico.

Por supuesto que hay infidelidad, adulterio, cinismo, cálculos envidiosos, egoísmos y convicciones ostensibles, naturalmente, por conveniencia material, y para que nada falte, homicidio, con revolver que el matador saca del bolsillo trasero con no poca dificultad (lo cual no hace pensar en la impremeditación); finamente, cuando uno cree que el drama ha terminado vuelve a alzarse el telón y hay una especie de “pecavit”, algo así como una superfetación escénica, innecesaria redundancia, que si bien sale de lo común no por eso ofrece el mínimo interés.

No vivirá esta pieza, no, por más que la retacee el autor, y como no me gusta no me tomo el trabajo de explicar el argumento, que leyéndolo conocerían ustedes en todos sus detalles, algunos de los cuales son chispeantes, de “sprit”. Pues no faltaba sino eso, que Donnay, un favorito del público, ni siquiera le hubiera regalado tal cual párrafo, picaresco, sabroso.

Viendo el teatro francés modernísimo pienso en un dicho de Fontenelle, tan agudo como Quevedo.

Ya más que centenario, estando enfermo, entra un amigo que le dice, “y, ¿cómo va eso?” a lo cual el anciano contesta: eso no va, se va.

De tal modo comienza esto que se decía, tengo que repetirlo, “castigat ridendo mores[10]” (corrige o castiga riendo las costumbres), de tal modo comienza a ser sucio, o sigue siendo escandaloso, que hay semanas y semanas en las que los padres de familia no tienen teatro a donde llevar sus hijos, excepto Odeón y la Comedia Francesa (“et encore”).

El teatro así ni es espejo de la sociedad menos mala de lo que la pintan aquí y en todas partes, ni corrige costumbre mala alguna; al contrario, sugiere, tienta, induce, perturba, envenena.


A la manera que simetría no es armonía pudiendo ser monotonía, versos no son poesía pudiendo ser letanía.

Es lo que acabo de sacar en limpio leyendo lo que me ha remitido J. O. P. (¿hombre o mujer?) que queda así contestado.


Efectos de la política:

Ferrero[11], el historiador italiano, nuestro huésped desde hace un mes, halla que “París es la “síntesis” del mundo civilizado, y un escritor francés de la “Revue de Deux Mondes[12]“, M. Martinenche[13], que Pérez Galdós es un gran dramaturgo; dos afirmaciones perentorias discutibles.

Nadie discute el talento vigoroso, ni la fecundidad de Pérez Galdós.

La cuestión es esta: ¿está España tan atrasada, tan corrompida por el “caciquismo” como algunos de sus cuadros lo pintan?

Yo pienso que no, pienso que hay exageración.

En cuanto a Ferrero he aquí su tesis:

Ahora me explico (dice, después que lo han agasajado a más no poder) la lucha entre Occidente y Oriente que se combatía en Roma. Ahora me explico por qué esa lucha interesa y es comprendida en Francia mejor que en otras partes. (Es lo que debiera demostrarse). Francia ha conseguido lo que no consiguió Roma: ella ha realizado durante el siglo XIX, en una cierta medida (esto, en una cierta medida, es como una salvedad), la conciliación entre las dos fuerzas opuestas que han desgarrado el imperio romano.


A la señora o señorita que me pide una definición de la “felicidad” le contesto: Se han dado tantas definiciones sobre ese estado de alma transitoria, o permanente, que el que no halle una más dentro de sí mismo será porque no ve ni siente que la vida es una bifurcación entre flores perfumadas y ásperos abrojos.


Hay memoristas que ignoran que sus recuerdos tienen el colorido más o menos vaporoso de las simpatías y antipatías que han afectado su alma, de suerte que cuando evocan el pasado resultará inconscientemente inexacto en las referencias y apreciaciones que nos trasmiten.


Por lo mismo que la memoria es el órgano del olvido, conviene apuntar en el acto nuestras impresiones, aunque la forma de la improvisación sea deficiente.


Las mujeres escriben con más facilidad y más gracia que los hombres. Pero las feas cambiarían toda su facilidad y toda su gracia por una linda cara; mientras que el hombre feo espiritual tiene un no sé qué.


“La batalla de Mukden[14]”, con ocho mapas y dos apéndices mostrando la composición de ambos ejércitos (Suplemento al “Militar Wochenblatt[15]“), o sea traducción autorizada por Donat[16], es lo que tengo a la vista.

Es una obra en extremo instructiva que no debe faltar en la biblioteca selecta de todo militar estudioso.

No hay duda, es indiscutible el gran estado mayor alemán, es la primera institución militar moderna de su género.

Los grandes estados mayores de las demás naciones no se le aproximan sino desventajosamente.

El gran estado mayor alemán sabe todo lo que es posible saber.

Sus medios de indagación son múltiples y secretos, impenetrables muchos de ellos para el observador extranjero.

Extracto de la susodicha obra lo que sigue, condensado.

El gran estado mayor alemán no hace, propiamente hablando, crítica sobre la formidable batalla.

Declara que no tiene detalles precisos, por ahora, y que hay muchas cosas que no puede explicarse, por lo tanto.

No sabe, por ejemplo (¿quién lo sabe?) qué fue de los famosos cosacos y demás tropas montadas rusas después que Nodgi comenzó su movimiento de flanco para envolver la izquierda del enemigo.

Ignora la exacta posición de la gruesa artillería rusa.

Tampoco conoce los movimientos precisos de las brigadas de reserva de Nodgi y la demora de los japoneses en perseguir a Kuropatkin[17] después de su evacuación de Sha-ho.

Habrá que esperar años, agrega, para tener detalles auténticos, sobre la retirada final.

Es quizá ocioso decir que el gran estado mayor alemán halla en la historia de esta batalla, la confirmación de sus conocidas vistas, a saber, que los esfuerzos unidos y simultáneos de masas dispuestas en gran profundidad no pueden en estos días prometer victoria, y que la única esperanza de salvación estriba en la adopción y amplia aplicación de la táctica de Moltke.

Como es sabido, muchos generales franceses autorizados sostuvieron otra tesis.

Pero sea de ello lo que fuese, lo que resulta patente es que en ningún momento los rusos intentaron taladrar con sus columnas la extensa línea japonesa.

Más aun, Kuropatkin nunca tuvo reservas considerables a su disposición, al contrario de Oyama, como si previera la posibilidad de un fuerte impacto, lo cual no implica que se sirviera de ellos oportunamente.

En cuanto al número de combatientes que el autor les da a los dos ejércitos el mismo número, 310.000 cada cual.

A los rusos les concede 400 piezas de artillería pesada más que a los japoneses y a estos 112 de artillería ligera más que a los rusos.

El gran estado mayor alemán, en globo, les da a los rusos 96.500 bajas, que los japoneses dicen fueron 150.000.

Es tan enorme la diferencia que el gran estado mayor no satisface en esta parte.


Y digan después que la política tiene entrañas.

Habla el “Berliner Neueste Nachrichten[18]” (a qué más comentario):

“No faltan telegramas que nos informen sobre la catástrofe del Vesubio; pero no se ha alzado una sola mano, entre nosotros, para ayudar a las víctimas… Esto contrasta singularmente con lo que hicimos tan espontáneamente hace pocos meses en favor de los desgraciados de Calabria. Hemos prestado generosamente socorro a las víctimas de Courriéres[19] porque con Francia tenemos intereses comunes (¡!); pero Italia que nominalmente es nuestra aliada nos ha traicionado en Algeciras. Se comprende después de esto que en esta ocasión, falte la expresión de nuestra simpatía, como se comprende muy bien que sean los franceses los que vuelen en socorro de Nápoles. Allí están perfectamente en su lugar”.

P. D. Ruego a Vds., si han leído mi carta de fecha 10 de enero[20], que al final donde los tipos me han hecho decir “un Sarmiento sin esperanzas lean “sin asperezas”.


  1. William Ewart Gladstone (Liverpool, 1809–Hawarden, 1898) fue un político liberal británico, miembro de la Cámara de los Comunes y primer ministro en cuatro oportunidades: de 1868 a 1874, de 1880 a 1885, en 1886 y de 1892 a 1894. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/71411983).
  2. Henry John Temple, también conocido como Lord Palmerston o simplemente como Henry Temple (Westminster, 1784 – Hertfordshire, 1865) fue un político británico, Primer Ministro del Reino Unido en dos ocasiones: de 1855 a 1858 y de 1859 a 1865. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/51698419).
  3. Henry Addington, Primer Vizconde de Sidmouth (1757 – 1844), fue un político británico, Primer Ministro del Reino Unido entre los años 1801 y 1804. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/45043508).
  4. No hemos hallado aún datos asociados a este nombre.
  5. Arthur Wellesley, Conde de Wellington (Dublín, 1769 – Walmer, 1852) fue un militar, político y estadista británico de origen irlandés. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/2465308).
  6. Charles Grey, II conde de Grey (1764–1845) fue un diplomático y político británico, Primer Ministro por el partido whig (liberal). (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/25397201).
  7. Emilio, Marqués Visconti-Venosta (1829–1914) fue un político y diplomático italiano. Ministro de Asuntos Exteriores entre 1899 y 1901. En febrero de 1906 fue delegado italiano en la Conferencia de Algeciras, organizada para mediar en el conflicto entre Francia y Alemania en torno a Marruecos. (Extractado de VIAF:
    http://viaf.org/viaf/59139927).
  8. “Aparecer”.
  9. Maurice Donnay (París, 1859 – París, 1945 ) fue un autor dramático francés. Entre sus obras, además de “Paraitre” (1906), cabe mencionar: El Affranchie (1898), La Clairière (1900), Oiseaux de passage (1904), Le Retour de Jerusalén (1903). (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/24687571).
  10. “Castigad riendo más”.
  11. Ver nota al pie de PB.12.01.06 o índice onomástico.
  12. La Revue des Deux Mondes es una publicación francesa mensual, fundada en 1829. Por sus páginas pasaron importantes escritores del S.XIX, tales como Alexandre Dumas, Alfred de Vigny, Honoré de Balzac, Prosper Mérimée, Sainte-Beuve, Charles Baudelaire, entre otros grandes literatos. A finales del siglo XIX, bajo la influencia de Ferdinand Brunetière, la revista apoyó a la iglesia católica contra la ley de Laicidad. Fue cambiando de nombre a lo largo del Siglo XX, pero luego retornó a su nombre original. Actualmente, puede leerse en línea: https://bit.ly/3hhGVoF.
    Sus archivos se encuentran disponibles en Gallica: https://bit.ly/3m9VVZc).
  13. Pierre-Hippolyte-Ernest Martinenche (Gard, 1869 – Croix du Var, 1939) fue un escritor francés y estudioso de la literatura y la cultural españolas. Entre sus obras, se destacan: La Comedia Espagnole en France (Paris : Hachette, 1900), Propos d’Espagne (Paris : Hachette, 1905), Histoire de l´influence espagnole sur la littérature française. L´Espagne et le Romantisme français (Paris : Hachette, 1922), La Celestine, La Renaissance du Livre (1927).Para más datos, ver Varela Fernández, Darío R. «Ernest Martinenche y su red de intelectuales: construcción del hispanismo francés», 2019. En línea: https://bit.ly/35n5luw). (En VIAF: http://viaf.org/viaf/100025391).
  14. Una de las batallas de la guerra ruso-japonesa. Para más datos, ver nota al pie de la PB.08.03.06.
  15. El Militair-Wochenblatt fue una revista militar líder que se publicaba dos veces por semana en Berlín desde 1816 hasta 1943. (Extractado del listado de revistas de historia militar de Wikisource: https://bit.ly/2FfJTgj).
  16. No hemos hallado aún información asociada a este nombre.
  17. Alekséi Nikoláyevich Kuropatkin (Pskov, Imperio ruso 1848–Pskov, 1925) fue un general ruso, ministro de guerra entre 1898 y 1904 y miembro del Consejo de Estado. Ha pasado a la historia como el principal responsable de las derrotas rusas más importantes en la guerra ruso-japonesa de1904-1905, especialmente las de las batallas de Mukden y Liaoyang. (Extractado de VIAF: http://viaf.org/viaf/7689241). Mansilla habla del libro de memorias de este general en sus páginas breves del 16 de abril de 1907, 22 de septiembre de 1908 y 13 de octubre de 1908.
  18. “Últimas noticias de Berlín”. No hemos hallado aún información sobre este diario alemán.
  19. Ver nota al pie de PB.03.05.06 o índice de eventos históricos.
  20. Hemos hecho la aclaración correspondiente en la PB.02.02.06, fechada el 1º de enero de 1906 (no el 10 de enero, probablemente un error de los tipógrafos).


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