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EL DIARIO

Domingo 15 de Abril de 1906

DEL GENERAL MANSILLA


PÁGINAS BREVES

París, marzo 11.

 

Que un escritor cualquiera se equivoque cuando discurra y calcula sobre el curso de las cosas humanas y sus desenlaces me parece tan natural como que una piedra gravite sobre su propio peso, puesto que no somos infalibles.

Pero que yerre o desbarre disertando ex-cátedra sobre lo que fue, sobre hechos históricos, sobre realidades pasadas en autoridad de cosa juzgada, francamente, me parece un colmo perdonable, ¡somos tan ignorantes! pero un colmo ridículo.

El caso puede tener su filosofía, su enseñanza, en cierto sentido, desde que la fórmula geométrica “ad absurdum” sirve para demostrar una verdad evidente.

He leído, no sé dónde, un dicho más espiritual que otra cosa, que quitándole a un español lo que tiene de bueno queda un portugués.

Claro está que dando vuelta la frase resulta lo contrario sin que en ninguna de las dos hipótesis se arribe a una demostración indiscutible por A más B.

Yo tengo en la circunstancia presente mi aforismo: no hay nada tan insustancial o tan imperfectamente informado, en general, como un diarista anónimo parisiense a no ser otro diarista anónimo parisiense.

El mundo para ellos, las columnas de Hércules, acaba en las fortificaciones.

Así son los chascos que se dan. Así son los males que a la Francia le originan con su superficialidad. Lástima grande que tanta elegancia en el decir no tenga un poco más de profundidad en el pensar.

Porque eso sí, escriben con una gracia incomparable.

Todo tiene su anverso y reverso: al lado de la frivolidad anda el saber. Los que saben, saben mucho. No pretenden ser enciclopédicos. Se contentan con saber bien una rama cualquiera de los conocimientos humanos, y son encantadores. No hay más que ir a la Sorbonne, al Collège de France, a tantos otros institutos. Sale uno de allí edificado, estimulado, admirado de tanta profundidad y de tanto arte. ¡Y cómo hablan! Difícil es no pensar como ellos después de haberlos escuchado.


Se trata de la cuestión que tiene la Francia con Venezuela, suelo ensangrentado y explotado sin piedad “ca va sans dire[1]“.

Tiene razón la Francia; tiene razón Venezuela, “versus” Castro[2], su gobernante actual, novísima edición revista y corregida (es decir, agravada) de Guzmán Blanco[3].

Ni quito ni pongo reyes… como decía el otro.

En todos estos embrollos suele haber un grano de verdad en favor de los pueblos desgraciados que pagan por sus magnates ensoberbecidos sin entrañas.

Lo que en definitiva resulte ya tronará.

La cuestión, es voz corriente aquí, la ha hecho un diario de gran influencia, porque como ahí dicen los criollos, no le han untado la mano.

Otros le han hecho coro. Es el eterno ¿a dónde vas Vicente[4]?


Está entre ellos Le Petit Parisien[5]“.

Es muy popular.

No puedo decir de él, pequeño por su tamaño, grande por su información.

En ambos sentidos es “petit”, y con sus píldoras comulga sin embargo qué sé yo cuánto francés.

He aquí unas cuantas de esas píldoras:

Inútil tarea intentar demostrar que no son buenas.

Un sudamericano no tendrá razón ante esta opinión pública sino cuando podamos argumentar con las “reservas” de los norteamericanos.

Preparemos eso ahí, y lo demás vendrá a su tiempo como los nabos en adviento; todo lo que en otro sentido se haga es música celestial.


Dice el referido diarito de fecha domingo 21 de enero, bajo el epígrafe “Los dictadores de ultramar” entre muchas cosas picantes a propósito de Castro y su pleito con este gobierno, algunas que son de chuparse los dedos.

Todos ustedes saben más o menos bastante francés. Me ahorrarán así que no les traduzca los párrafos que voy a transcribir. Más sabrosos serán todavía, como dicen en España, en gabacho[6].

Claro está que el gobernante Castro no me interesa sino en cuanto mucho mejor sería que sus energías y artimañas solo se emplearan y redundaran en bien, no es lo que se ve, de muestra gloriosa hermana, cuna del inmortal Simon Bolívar.

Párrafo número 1.

“C’est donc á M. Castro lui-même que nous aurons affaire désormais. Si l’orgueilleux et irascible “gaucho” galonné dont l’extravagance sud-américaine a fait un chef d’Etat ne veut pas s’incliner, il lui faudra regagner la pampa, se mettre hors de portée des obus de nos croiseurs.”

Esto de “gaucho” y de “pampas”, en Venezuela, ya es indicio de que el autor, un tal Jean Frollo (¿pseudónimo?), no está muy familiarizado con la geografía y las denominaciones peculiares y, sobre todo, con las definiciones de los diccionarios castellanos, inglés y francés mismo.

Perdonémosle este pecadillo, y vamos al párrafo segundo:

“Rosas, López, Francia furent des hommes bien supérieurs á M. Castro. Mais la façon d’agir de ce dernier vis-à-vis de, ses concitoyens comme des étrangers, évoque malgré tous les figures puissantes de ces maitres anciens du Nouveau-Monde en enfance”.

Con su pan se lo coma el señor Frollo si en el paralelo más le gustan Rosas, López y Francia, que Castro y vamos al párrafo tercero, que contiene algo gordo:

“Sur Rosas, tout a été dit. II fut le grand-inquisiteur de l´Argentine. Mais il en fut aussi le Louis XI, l’organisateur, le fondateur véritable de la nation. Plus féroce que Torquemada, plus tyranneau ou le Bomba des Deux-Siciles, il partit qua l’as assignat politique avec ferveur. Ses mazorcas, ou apaches officiels, firent vingt-deux mille victimes. Des dames de Buenos-Ayres s’étant un jour moquées de sa fille Manuela, qu’il adorait, Rosas les condamna á trainer le carrosse de ladite Manuela durant une journée entière… Lui aussi résista á Europe, á un blocus franco-anglais. fallut aux démocrates sud-américains, pour le vaincre, liguer contre lui le Brésil, le Paraguay, l’Uruguay, Vaincu, enfin, i s’enfuit en Angleterre et mourut, pauvre à Southampton”.

Lo de Rozas fundador y verdadero organizador de la nación, les sorprenderá Uds., lo mismo que lo de la carroza de Manuelita arrastrada por las “damas” de Buenos Aires.

Vengamos al cuarto:

“Le général Lopez, dictateur du Paraguay, est plus intéressant, au point de vue français, parce qu’il fit preuve d’un génie véritable, d’un patriotisme incomparable et qu’il ne put être vaincu définitivement que par un de nos compatriotes.

I avait fait du Paraguay une nation lorsqu’á propos de tarifs douaniers le Brésil, l’Argentine, l’Uruguay se coalisèrent contre sa petite patrie. Il se battit comme un lion pendant cinq ans toujours victorieux, Jusqu’au jour où dom Pedro, empereur du Brésil, dépêcha contre lui sept á huit mille hommes commandés par le comte d’Eu. Lopez se fit tuer, superbement, au pied des Cordillères, dans les solitudes méridionales, où, après trois défaites et deux années de fuite incessante, il avait reformé une armée la dernière.

López fut un héros très pur; Rosas: un terroriste bigot; M. Castro n’est guère usa cote d’eux qu’un politicien-soldat de mayonne habileté”.

Penosa, ¿no les parece á Vds.?, la reflexión de que bajo el punto de vista francés López es más interesante porque para vencerlo se necesitó “un francés” (uno de sus compatriotas).

¿Y dónde dejamos la gran causa de la guerra, que provino de tarifas aduaneras?

Lo dicho es poco, comparado con el párrafo quinto.

Rozas resulta “bigot”, es decir, un “devoto exagerado”.

El ilustre Mitre, nuestro Don Bartolo (q. e. p. d.), resulta también un “conquistador”, vencedor de Rozas; y toda esta ensalada rusa de zoncerías, concluye así:

«Il sera quand mémé, ainsi que je le disais tout á l’heure, le dernier des dictateurs sud-américains. Car le général Bartolomeo Mitré, surnommé don Bartolo par ses soldats, vient de mourir, Buenos Ayres. Celui-là, gui avait combattu Rosas et gouverné peu après lui, était el “conquistador” vénéré par les foules argentines. Vaincu souvent, vain queue son tour, il était le Bayard de la petite guerre, des échauffourées cruelles, des insurrections périodiques. Il usait du pronunciamiento, du ‘soulèvement militaire, avec une suprême élégance. Battu aux délections par un de ses vieux compagnons d’armes, en 1865, il s’insurgea ne voyant pas d’autre moyen de reprendre le pouvoir».


Pasó sin ruido callejero la gran manifestación socialista alemana del día 22, teniendo que contentarse con festejar a puertas cerradas, que más no permitió la policía de Berlín particularmente, el aniversario del movimiento revolucionario que encabezado por el “pope” Gapone estalló en San Petersburgo el 22 de enero de 1905[7].

Los honores de esta tragedia popular solo ofrecen igual espectáculo en la guerra de treinta años y en la Revolución francesa.

Pero con una diferencia. En ésta todo es anónimo. Si se exceptúa a Capone, que pudo fugar y refugiarse en Suiza, ningún otro nombre se destaca. Ninguna dirección. La división entre los terroristas en medio de un “diluvio de sangre”, valiéndome de una expresión ajena, esa solo esa es la característica del más formidable de los sucesos históricos que la humanidad registra en sus anales terribles.

Sin los desastres de la guerra, algunos de ellos tan patéticos, la revolución no estalla. El destino de otro modo las cosas dispuso, y como una compensación a tan inauditos sacrificios el pueblo ruso, tan simpático, tendrá una constitución, algo es algo, y el tiempo hará lo demás, y otra vez queda evidenciado que “a quelque chose malheur est bon”, o en romano: no hay mal que por bien no venga.


  1. “No hace falta ni decirlo”.
  2. José Cipriano Castro Ruiz (Caracas, 1858 – Puerto Rico, 1924) fue un militar y político venezolano, jefe de estado entre 1899 y 1908, primer presidente de facto tras el triunfo de una guerra civil y presidente constitucional de Venezuela desde 1906.
  3. Antonio José Ramón de La Trinidad y María Guzmán Blanco (Caracas, 1829 – París, 1899): militar, estadista, caudillo, diplomático, abogado y político venezolano, partícipe y general durante la Guerra Federal, Vicepresidente, Presidente de Venezuela en tres ocasiones (1870-1877, 1879-1884, y 1886-1888).
  4. Referencia al refrán “¿Dónde va Vicente? Donde va la gente”, que se utiliza para “criticar a las personas carentes de criterio personal que imitan el comportamiento de otros”. (Extractado del Refranero Multilingüe en línea: https://rb.gy/uprrcm).
  5. Para información sobre este periódico, ver nota al pie de la PB.05.03.06 o índice de publicaciones periódicas.
  6. Una de las acepciones de este término es “forma coloquial despectiva de ´francés´”. DRAE en línea: https://dle.rae.es/gabacho.
  7. El Domingo Sangriento fue una célebre masacre de manifestantes pacíficos que reclamaban reducción de jornada laboral y aumento salarial al zar Nicolás II frente al Palacio de Invierno en San Petersburgo el 22 de enero de 1905. Conducidos por el Padre Gapón (o Gapone, como lo llama aquí Mansilla), doscientos mil trabajadores fueron reprimidos (muchos asesinados) a manos de la Guardia Imperial Rusa.


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