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Travestismo literario y subversión sexo-poética en Batido de Trolo (2012) y Poesía recuperada (2016), de Naty Menstrual

Claudio Marcelo Bidegain (Universidad Nacional de Córdoba, Universidad Nacional de La Pampa)

Todxs somos rarxs

Hablo por mi diferencia / Defiendo lo que soy /

Y no soy tan raro / Me apesta la injusticia /

Y sospecho de esta cueca democrática /

Pero no me hable del proletariado /

Porque ser pobre y maricón es peor (…) /

¿Van a dejarnos bordar de pájaros las banderas
de la patria libre?


Hablo por mi diferencia
. Pedro Lemebel

La singularidad de Naty Menstrual, extrañamente o no, está ligada a la libertad con la que vive y hace política a través de diversas expresiones: pinturas, textos y espectáculos de café concert, como ella les llama a sus performances. Esta breve investigación no ambiciona definir su identidad, sino atestiguar pliegues de intervención social desde el arte, concretamente con la poesía, instrumento y arma disruptiva capaz de desmantelar la heterocisnorma del canon literario. Para esto, articularé sus dos poemarios publicados: Batido de Trolo (Milena Caserola 2012) y Poesía recuperada (Zindo y Gafuri 2016), y los pondré en diálogo con ensayos en torno al arte y al activismo feminista latinoamericano (Castillo 2014), teorías travestis y trans argentinas actuales (Wayar 2018), y estéticas travestis y queer chilenas (Richard 2018).

La voz literaria de Naty Menstrual modula entre su narrativa desenfrenada, sexual y frontal y los textos más subterráneos. Su irrupción en el mercado editorial se dio a partir de Continuadísimo (Eterna Cadencia 2008), con un conjunto de relatos inolvidables, fundantes de una posibilidad de literatura travesti. Ya en Batido de trolo conviven poemas con mitos y cuentos narrados desde una voz omnisciente, hasta llegar a su Poesía recuperada, en donde un universo poético trash se despliega multifacéticamente. Me interesa ahondar en su cosmos lírico por ser lo menos explorado y divulgado hasta el momento, y por la potencia que encuentro en un devenir artístico torcido y dislocado que sorprende en cada lectura. La filósofa chilena Alejandra Castillo, explica el título de su libro Ars disyecta, como la mutación del signo de lo masculino/femenino desde las acciones producidas por el arte feminista contemporáneo. Nos explica que las prácticas artísticas son procesos y que “este ars disyecta busca su realización en el flujo, en la reproducción de la reproducción” (2014: 13). Lo político de este tipo de arte estaría dado por la interrupción de las certezas, expresada mediante la extrañeza, la incomodidad y la ironía. Esos tres elementos emergen continuamente en la obra de Menstrual; como en su poema A quien pregunte qué soy:

Soy hombre soy mujer soy clítoris y glande (…) un culo roto y un buen par de tetas un polvo de amor y un polvo volátil una gota de flujo una de esperma la vida que corre la muerte que espera una boca que ríe una boca que grita y que desespera soy blanca y negra macho y hembra trava perversa mujer santa y bruja vieja soy lo que creen y lo que creo soy dios y el diablo soy mierda y perlas soy la manzana de Blancanieves el beso de amor de La bella durmiente el zapato transparente de Cenicienta (…) soy puta y casta soy sucia y nueva me parieron la luna y el sol por eso soy lo que quiera ser a la hora que sea (Menstrual 2016: 81).

Cuando se nos lengua la trava

Estoy hablándote y tú no puedes verme / La culpa y el pasado te persiguen / Eres la jaula donde se resigna el pájaro / La selva entera en la maceta / Un cementerio de animales extinguidos (…) / Detrás de los zarzales salvajes de tu pecho / Hay una rosa que deslumbrará todo el jardín / Perdónate y aceptarás quién eres / Perdónate y encontrarás la libertad (…) / ¿No ves que el futuro está mirándote? / ¿No ves que el futuro está mirándote?
Ruido. La Prohibida

En su primer libro, titulado Travesti. Una teoría lo suficientemente buena (2018), Marlene Wayar teje una epistemología travesti a partir de registros de la oralidad con sus pares: un prólogo poético a cargo de Susy Shock, una entrevista a la escritora chilena travesti Claudia Rodríguez, una clase con Susy Shock, y una entrevista que le hicieron con motivo de la coordinación de un grupo de lecturas transfeministas. Con este gesto, que subvierte la dicotomía escritura/oralidad, y transforma lo históricamente oprimido, justamente por estar relacionado con el mundo femenino y travesti en un libro, accedemos al apartado “Palabras de fuego. Teoría travesti-trans sudamericana”. Allí, Marlene explica que el título de su libro se inspiró en el aporte que el Dr. Winnicott hizo al psiconálisis: “Una mamá lo suficientemente buena”, en la que les infantes pasan de creer que son una unidad con su madre a reconocer que tienen dependencia extrema con el mundo. Así, Wayar ensaya sobre el amor responsable para criar, y postula que esta teoría es urgente y necesaria para despertar conciencias que generen empatía con la otredad, espíritu crítico para revisar las prácticas repetidas por inercia, por herencia y respetando las ficciones de la heterocisnormalidad. Desafía a sus lectorxs a indagar en los resultados obtenidos al aplicar las mismas estrategias y a tener el coraje de cambiarlas, salir de la negación en cuanto a la responsabilidad individual, colectiva, social e institucional (18). Esta crisis en los cuidados de las infancias y en la responsabilidad de las crianzas por parte de xadres que operan dentro de un sistema violento y abusivo, puede leerse en la anal-ogía que Menstrual hace de su culo como una madre tirana:

Mi culo / más que culo / es una madre. / Autoritario. / Dominante. / No me deja en paz / no me libera / pretende anularme / dejarme indefensa / esconde un perverso deseo / de que no crezca. / Edipo culo que no me deja / libre. / Sola. / Culo milico. / Culo fascista. / Culo mal cogido. / CULO… / ¡DEJAME SUELTA! (2016: 44).

Más allá de la risa que las imágenes evocadas puedan suscitar, este texto también critica cierta ficción de maternidad asfixiante y anuladora del deseo propio, rol tan estereotipadamente asociado a las madres de niños cuyo destino trágico será devenir homosexuales, porque ese es el castigo del sistema heterosexual. Otro poema de Menstrual que se relaciona con las primeras estampas que se graban sobre las infancias se titula “Soy la madre”:

La que nombran cuando dicen / la puta que te parió. / Esa soy yo / la puta / Tu madre. / La puta madre / que te parió. / La que nunca vas a poder olvidar / por odiarla / o / por amarla / por tenerla / o / no tenerla / qué más da. / Soy la forjadora de destinos / a los que llevo a la gloria / o a los que arruino (…) / El primer contacto con el mundo. / CON…TACTO / O / SIN…TACTO (…) / Soy tu comida / tu medio de subsistencia / tu existencia / tu persistencia / tu resistencia. / Tu puta madre / hijo de re mil puta. / Soy la virgen María madre de dios / la madre de Hitler / la de Evita / la de Videla / y la de Perón (…) / La que te marca a fuego (…) / Generadora de tus frustraciones / de tus dolores / de tus sonrisas / de tu amor. / Soy la madre. / La puta madre. / La re concha de tu madre / que te re mil parió (2012: 190-192).

En esta poesía, Naty Menstrual travestiza la voz maternal, la sagrada profesión maternal, desacraliza el rol y lo sexualiza: esta puta madre forjadora de destinos es tan virgen como María y a la vez tan puta como el insulto misógino y machista que emana en las conversaciones menos poéticas y literarias que podamos recordar. Esta fuerza de la palabra también se potencia en la materialización fónica, como ocurre en muchos de sus textos, escritos para ser dichos, para gritarlos con el cuerpo desobediente, la lengua impúdica y la inflexión maldita. Así sus creaciones cobran vida y ganan cuerpo, son decires disidentes encarnados desde la experiencia travesti que le imprime calle, orilla, periferia y mestizaje. Este ejercicio político de saberes situados y verdadera implicancia lo expone Wayar cuando manifiesta expresamente una preocupación por la niñez, por las infancias, y propone un taller de “Teoría travesti y trans latinoamericana” en el que lxs asistentes participamos activamente:

Nos observamos en nuestras infancias y vemos las violencias que cada quien padeció por el régimen heterosexista y adultocéntrico, aquello anhelado y aplastado, le prestamos voz y oídos a nuestra propia niña/o y todo aquello que vivió como falta, como pactos rotos entre el mundo adulto y esa infancia. Luego nos preguntamos: ¿qué de común hay entre cómo yo me soñé y un hombre o una mujer? (…) No interesaría en la experiencia travesti QUÉ soy y cerrarlo en algún momento; más bien qué voy siendo (2018: 24).

Abismos entre los feminismos y las teorías cuir

Me pegaste una etiqueta / antes de saber quién soy / cuando me pusiste nombre / me condenaste a ser vos / Nunca podrás atraparme / con una palabra, no / una pluma no hace un ganso / yo solo quiero ser yo (…) / Desperdiciaste tu vida / viendo quién es rara o no / pero lo más sorprendente / es que creas que la rara soy yo (…) / Vos y yo somos distintos / somos distintas las dos / pero creés que solamente / la diferente soy yo / Te da pánico el espejo / cuando mirás lo que soy / ¿Qué me tenés miedo a mí, / o te tenés miedo a vos?
Milonga queer. Susy Shock

El último libro de la teórica y ensayista chilena Nelly Richard, publicado en agosto de 2018, lleva por título Abismos temporales. Feminismo, estéticas travestis y teoría queer. Esta publicación comparte la misma peculiaridad que la de Marlene Wayar: transcribe entrevistas, registros de oralidad, compila documentos inéditos, críticas, recupera antiguas publicaciones y opta por la escritura del género ensayístico. Esta clave escritural es una llave metodológica para apreciar formas de construir saberes inspiradas en las denominadas epistemologías feministas (y transfeministas). No sólo se reconoce y se prioriza la oralidad sino también las voces enunciadas geopolíticamente, en este caso, los testimonios y experiencias artísticas/políticas de mujeres, travestis, trans y disidencias sexuales de Chile y Argentina. Es en este sentido que la construcción del yo lírico o la voz que enuncia un deseo imposible adquiere un valor decisivo, como en “Si fuera mujer”:

Si fuera mujer tendría mil hijos / tendría mil hijos con mil hombres distintos (…) / Si fuera mujer tendría mil hijos / maleducados y rebeldes malhablados / irreverentes perversos y alterados / alimentados por su odio contra mí / alimentados por un odio eterno (Menstrual 2016: 62).

Escribir desde el deseo, con el cuerpo presente y problematizando la voz son clásicos temas de los feminismos. Pero la fluidez, la indefinición, el problema de las identidades sexogenéricas en pugna y lo “monstruoso” de los movimientos postidentiarios se relaciona más con las teorías queer/cuir, como finalmente acepta Richard, promediando su libro:

Es cierto que la teoría queer ha renovado el instrumental teórico de los estudios feministas, usando la ambigüedad como doblez para hacer girar las escenificaciones del cuerpo en direcciones mucho más variadas que las trazadas por la rígida programación de género masculino/femenino que no le da cabida a la multiplicidad disidente de aquellas sexualidades atravesadas por la norma heterosexista dominante (2018: 105).

Ante la hipocresía de las instituciones de la heterosexualidad normativa y binaria, con sus códigos de monogamia obligatoria, matrimonio y familia, Naty Menstrual devuelve explosiva poética travesti, es el caso de “A tu marido”:

Soy puto puto puto / cuesta oírlo y entenderlo / pero cuando el hombre casado / me la mete por el culo / no importa el caudal de entendimiento / casado con hijos me la está metiendo / puto promiscuo tapado traumado obsceno / tomas mi pija como una lanza símbolo de tu desenfreno / pobre tu mujer pobres tus hijos / viviendo en un mundo de mentira / y yo gimiendo (2016: 76).

Como hemos visto en los diferentes fragmentos literarios compartidos, esta poeta no se encuentra a gusto con tranquilizadoras etiquetas, y menos con una única definición de su identidad de género (a veces es puto, otras veces marica, a veces es trava, a veces es puta poeta: como Bombón, personaje travesti de José Sbarra en Plástico cruel). Una autopercepción similar destaca Nelly Richard en “Bordar de pájaros las banderas de la patria libre”, ensayo sobre Lemebel que me parece relevante citar en extenso para que delineemos una posible genealogía latinoamericana y disidente que hoy vinculamos con la propuesta cuir en los activismos artísticos:

Pedro Lemebel siempre fue reacio a las definiciones de género. Primero, a la norma de género como un sistema de identificación sexual que permanece cautivo de aquel binarismo masculino-femenino que su sorprendente personaje de la calle traicionaba a cada vuelta de la esquina con las contorsiones excéntricas de la “loca”. Segundo, a las reglas de los géneros que ordenan las formas y contenidos artísticos de las obras según métodos de reconocimiento convencionales que, al disciplinarlas en categorías, le restan plasticidad e hibridez a una creatividad que el itinerario de la(s) pluma(s) de P. Lemebel siempre concibió movediza y fronteriza (2018: 75).

Palabras acabadas: hacia una poética Menstrual

Soy una / atorranta, una desclasada, una sin tierra, una sombra de / lo que pude ser. Soy miserable, marginal, desubicada, / nunca sé cómo sonreír, cómo pararme, cómo aparentar, / soy un hueco sin fondo donde desaparece la esperanza y / la poesía, soy un paso al borde del precipicio y el espíritu / me pende de un hilo.
Soy una negra de mierda. Camila Sosa Villada

Alejandra Castillo, a lo largo de su obra Ars disyecta, cuyo subtítulo es Figuras para una corpo-política relacionado con figuras de alteración, mutación y contagio, rastrea una inquietud de las curadoras de arte chilenas: por qué estudiar el tema de género a partir de obras realizadas exclusivamente por mujeres, y se pregunta si lo femenino puede llegar a constituirse en un lugar disruptivo de lo social (2014: 41-42). Este gesto feminista de preguntarse más que responderse es lo que nos inspira a formularnos las mismas inquietudes, pero con respecto al arte trans o travesti, también asociado al activismo, por eso denominado “artivismo” travesti-trans o “transactivismo” artístico. Castillo analiza la obra Flujo normal 1000cc, de la artista visual chilena Verena Urrutia, que propone desacralizar el cuerpo de las mujeres al exponerlo en lo inapropiado de sus fluidos, desbordes e incontinencias, lo que debe permanecer oculto, expuesto para cuestionar los límites y ordenamientos del cuerpo y de la sociedad. Esto nos remite inmediatamente al apellido elegido por Naty, Menstrual, que se presenta adjetivando uno de los tabúes más grandes existentes en el mundo biológico de las mujeres y de las personas que menstrúan, hecho silenciado, oprimido y asociado con lo inefable y vergonzoso desde una mirada androcéntrica y sexista. Con respecto a la representación de su arte abyecto, Urrutia declara: “el interior del cuerpo pertenece a un universo simbólico donde las leyes son otras, por eso su manifestación externa equivale a una provocación para el orden cultural” (2014: 46-47). Esta perspectiva nos permite configurar un repertorio de abyecciones disruptivas para lo que se considera el arte o la literatura con mayúsculas: sudar, llorar, orinar, defecar, expectorar, eyacular, sangrar, menstruar… Y ninguna de estas transgresiones corporales, que brotan desde el interior y configuran un exterior generalmente reprimido, le son ajenas a la poética de Naty Menstrual, que viene a nombrar con irreverencia travesti los discursos, las corporalidades y las prácticas silenciadas históricamente. Con sólo mencionar algunos títulos podremos notarlo, en Batido de trolo nos encontramos con: “Soy la gran puta”, “Caca”, “Hoy me vas a coger”, “La gran pajera”, “Te quiero obsceno”, “Yo quiero tetas”; y en Poesía recuperada el índice enumera: “Sucia”, “Mi culo”, “Oda a la entrepierna masculina”, “Siliconada bestia”, “Carne de chancho”. Porque si algo aprendemos de y con las travestis y trans es a pronunciarnos y habitarnos plenamente, ejercicio cuir si los hay: transmutar la injuria en orgullo desde el discurso, comprendiendo que el poder performativo del lenguaje repercute en la configuración y subversión de la realidad, sirva de ejemplo la “Cumparsita Maraca Tangay”:

Y yo me hice puto porque… porque para hacerse romper el culo hay que ser muy macho / porque ser puto es ser fuerte (…) / porque soy un puto cada vez más puto / porque soy marica y ya no tengo miedo / porque tengo odios que nunca los digo (…) / por eso… canto… por puto… por eso… porque estoy contento (2012: 164).

Menstrual crea una atmósfera de café concert intimista, independiente y autogestivo, de performance o, según sus propias percepciones, “deformance” (Bevacqua 2013) para contar su mundo poético, entramado con el cosmos de José Sbarra, por eso ella interpreta seres marginales como Aleana: personajes monstruosos, deformes y fronterizos, “según quién los mire”, como siempre aclara. Un poema que recuerda al mundo de Aleana de José Sbarra, por la mención a los gatos en el botánico y por las “cosas de locos” y de niños es el que concluye su Batido de trolo, cuyo nombre es una verdadera contradicción de frecuencia adverbial, “A veces nunca”: “No me gustan nada los zoológicos / Preferiría que los animales / Anden libres como andaban / Los gatos en el botánico / Cosa de locos / Cosa de niños…” (247).

La oscilación temática y climática en los textos de Menstrual se podrá leer como la deconstrucción de la frontera de lo binario, una escritura gerundia y en transición, cuerpo textual y sexual que (re)corre los límites de lo esperado, del canon literario sacralizado, y que subvierte lo establecido para erigir al monstruo político y fuera de toda norma. Para acabar, propongo que nos hagamos una poética paja colectiva junto a Naty Menstrual, de la mano de “La gran pajera”:

Me voy a hacer la paja. / Una gran paja. / Una very big paja. / Como el obelisco. / Así de larga. / Una típica paja porteña (…) / Una paja latinoamericana. / Reivindicativa. / Seria. / Politizada. / Una paja de zurda / Y al toque nomás / una paja de derecha / demostrando así que las ideologías / quizás puedan tener una pajera convivencia (…) / Haré una performance pero con sentido / No como todas las performances que se hacen en Buenos Aires. / Y me llamarán para hacerme la paja en el Centro Cultural San Martín (…) / Y me aplaudirá el país / y me aplaudirán los intelectuales difíciles que nunca entendí / y no entiendo. / Pero como me voy a hacer la paja como todos nos la hacemos / a mí sí me van a entender / y me voy a transformar en la artista pajera del pueblo / porque todo pueblo es pajero. / Y me van a pedir autógrafos / que firmaré con la pija (…) / Seré cultura. / Porque la paja también es cultura. / Y me ganaré la Beca Guggenheim / o como carajo se diga / y también / me ganaré el Nobel a la paja pajera / como nunca lo ganó Jorge Luis Borges (…) / Y me limpiaré la cabeza del choto / con la guía de Clarín / esa que te dice / qué poder hacer el fin de semana para ser feliz (2012: 184-189).

Bibliografía

Bevacqua, G. “La Corporalidad Travesti en la Deformance Poética de Naty Menstrual”, 2013. Bit.ly/3gqgfSK.

Castillo, A. Ars disyecta. Figuras para una corpo-política. Santiago de Chile, Palinodia, 2014.

Menstrual, N. Continuadísimo. Buenos Aires, Eterna cadencia, 2008.

Batido de trolo. Buenos Aires, Milena Caserola, 2012.

Poesía recuperada. Buenos Aires, Zindo y Gafuri, 2016.

Richard, N. Abismos temporales. Feminismo, estéticas travestis y teoría queer. Santiago de Chile, Metales Pesados, 2018.

Sbarra, J. Plástico cruel. Buenos Aires, Ediciones Subterráneas La Rata, 1992.

Sbarra, J. Aleana. Buenos Aires, Ediciones Pirata, 2015.

Shock, S. Traviarca. Susy Shock y la bandada de colibríes. Buenos Aires, Autoedición, 2019.

Sosa Villada, C. La novia de Sandro. Córdoba, Caballo Negro Editora, 2015.

Wayar, M. Travesti. Una teoría lo suficientemente buena. Buenos Aires, Muchas Nueces, 2018.



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