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38 Interfase

María Mercedes Cardoso

Etimológicamente, la palabra interphase proviene del alemán (inter- ‘inter-‘ y Phase ‘fase’) traduciéndose al castellano como interfase. Según la RAE (https://dle.rae.es/interfase), para la biología es el período entre dos divisiones sucesivas de una célula, mientras que para la física y la química es la superficie de separación entre dos fases. De uso común en la informática, se puede entender una interfase como una frontera compartida, un enlace de dos realidades, un elemento de transición o conexión que facilita el intercambio.

La palabra interfase refiere a un estadio intermedio entre dos fases, etapas o esferas de la realidad claramente definidas y con rasgos propios. Su constitución resulta de una mezcla, superposición o yuxtaposición de elementos en su amplia gama de posibilidades: tangibles, intangibles, materiales o ideales, naturales, antrópicos. Son características excluyentes de la interfase la tensión y el conflicto derivado de los intereses y pesos diferenciales de los factores/actores involucrados. La interfase emerge como categoría teórica de invención para definir una situación intermedia entre dos categorías antagónicas: blanco/negro, naturaleza/cultura, material/ideal, rico/pobre, seguro/inseguro, bueno/malo.

En el presente capítulo se exponen algunos tipos de interfases que toman en cuenta diversos aspectos para su constitución como tal. A continuación, se focaliza en la interfase rural-urbana como frontera, definiendo el contexto de su surgimiento como área diferenciada y el derrotero como categoría teórica. Se propone la definición de un tercer territorio, al que se llamará rururbano, distinto, no mezcla de lo urbano con lo rural. Por último, se sistematizan los rasgos más destacados del rururbano latinoamericano, sus principales conflictos y oportunidades.

Algunos ejemplos sobre el uso de interfase

Ejemplos ilustrativos de interfases que toman en cuenta el tiempo para su diferenciación son: (1)

Postmodernismo. Etapa que sucede al modernismo, bajo nuevos modos de organización capitalista, de los procesos de producción, del trabajo y del espacio, sumado a un nuevo rol del estado. (2) Postconflicto. Interfase extremadamente dinámica entre períodos de guerra y de paz en una región o país, casos de Colombia, Siria, Somalia, Nigeria. (3) Transición demográfica. Fase intermedia entre estadios regidos por determinados parámetros de evolución de la población.

Con énfasis en el aspecto procesual, representan tipos de interfases: los desastres. Son fenómenos cuyas causas remiten a una combinación de factores naturales y antrópicos. Con interés en lo simbólico-cultural, constituyen otros tipos: (1) El sincretismo. Fusión de cultura y religión de los pueblos originarios de América con la de los conquistadores. (2) El mestizaje. Mezcla racial y étnica.

Desde el punto de vista espacial son ejemplos: (1) Ambientes intermedios. Aeroterrestres o de transición terrestres-acuáticos. (2) Países en vías de desarrollo, regiones en vías de industrialización, según el criterio que se tome en cuenta, son también interfases.

Interfase rural-urbano

De especial interés, lo rural-urbano se comporta como un espacio (de contenido material y simbólico), social e históricamente construido.

La interfase rural-urbana es una frontera conformada por diversos dispositivos complejos y dinámicos, de variable duración y que poseen diferentes funcionalidades. En ella se territorializan la diferenciación, la separación, la identificación y la cohesión. Puede ser entendida de diversas maneras: como límite de la ciudad, como un sector de amortiguación y reserva de recursos, un espacio que brinda servicios ambientales o que aloja equipamientos expulsados por la ciudad. Al no ser considerada como un área diferenciada de la ciudad o del campo, y por lo tanto carecer de una identidad en sí misma, la interfase no se legisla, reglamenta, ni controla. Este aspecto representa una de las principales dificultades para su planificación y ordenación y uno de los vacíos más aprovechados por los desarrolladores inmobiliarios y otros actores, quienes ven en esta falencia la gran oportunidad de negocio. En América Latina, durante las últimas décadas, este espacio se ha configurado a partir de la intervención de agentes privados, sin o con escasa injerencia del estado.

Como categoría teórica la llamada interfase se ha convertido en un verdadero “cajón de sastre”, de donde pueden salir indistintamente términos como suburbano, periurbano, rururbano, transición rural-urbana o urbana-rural. En América Latina, el fenómeno presenta unos rasgos y problemáticas singulares, que emergen del contexto y la historia de las últimas décadas.

Interfase como frontera

Alrededor de 1970, junto con los revolucionarios avances tecnológicos, se dejan atrás modos de producción, de organización social, política y de identificación cultural del industrialismo, para inaugurarse una nueva etapa o fase: la era informacional, la Modernidad Tardía, la postmodernidad, el postindustrialismo, la sociedad de los riesgos, como una frontera con rasgos propios.

El correlato espacial de esta frontera emergente es la interfase rural-urbana. Esos dos mundos (urbano y rural), en la Antigüedad y en la Edad Media se diferenciaban morfológica, funcional y socialmente. Durante la modernidad ya empiezan a mezclarse y a fusionarse y en la postmodernidad se da origen un espacio diferenciado.

Diversas teorías realizan interpretaciones de los cambios en la relación entre el campo y la ciudad, desde un enfoque urbano o rural, y recientemente rururbano. Los primeros en referirse al continuum rural-urbano fueron Sorokin y Zimmerman (1929), quienes sostenían la existencia de una verdadera intergradación y superposición de elementos y funciones, con una diferenciación gradual entre la sociedad rural y la urbana. Representan la interfase con un modelo de círculos concéntricos, tomando en consideración la proporción de agricultores, la ocupación agraria, diferencias físico-naturales del medio, tamaño poblacional, densidad, heterogeneidad, diferenciación social y estratificación, movilidad social, etc. Los supuestos que subyacen a esta teoría remiten a postulados durkheimianos basados en la idea de que una mayor división del trabajo derivada del incremento poblacional conlleva la heterogeneidad y diferenciación social evidenciada. El gradiente representa la interfase.

Otros autores contribuyeron a la crítica del dualismo urbano – rural que dominó buena parte de la modernidad. Pahl (1966), desde un enfoque sociológico, interpreta los cambios producidos en las zonas rurales de Gran Bretaña, instaurando el continuum a aspectos culturales y sociales. Estos espacios eran físicamente rurales y mentalmente urbanizados. Los antropólogos abonan a esta perspectiva analizando sus rasgos culturales.

En el gradiente se puede distinguir (Figura 1. Punto B):

  • Área suburbana: parte del fenómeno urbano.
  • Área periurbana: periferia de la ciudad, con predominio de lo urbano.
  • Área rururbana: Bauer y Roux (1976) identifican con esta denominación a aquellas áreas que rodean a las ciudades antiguas en Francia, con presencia dominante de viviendas unifamiliares de manera dispersa y aislada y áreas agrícolas y forestales (o naturales). Ese proceso de transformaciones en los usos del suelo y en la actividad de los residentes, es acompañado por mutaciones sociodemográficas.

Autores como Petagna Del Río (1990) presentan al rururbano como un ecotono geográfico, zona de tensión entre las comunidades que se encuentran e intergradan.

Desde la óptica cultural se recurre al concepto de frontera, con un contenido simbólico más que material. El elemento de cohesión es la identidad de los habitantes y su apego al lugar (Sereno et al., 2010). Si bien los espacios de vida y referentes espaciales son comunes, los pobladores poseen idiosincrasia, forma de vivir e intereses particulares y disímiles.

Desde el ámbito de los estudios culturales/poscoloniales se concibe al rururbano como un híbrido (Barros y Zusman, 2000), mezcla inacabada de lo rural con lo urbano, en el que la heterogeneidad de las formas y funciones potencian el contacto, la fusión y la intrusión. La categoría de cuasi-objeto de Latour (2012) en su propuesta de superación de las dicotomías propias de la modernidad, se aplica al rururbano. La hibridez en geografía se manifiesta en esta interfase o vacío conceptual entre las dos categorías puras: lo urbano y lo rural.

Rururbano como categoría teórica

El rururbano es un espacio construido/producido a partir de procesos de reterritorialización (Haesbaert, 2011). Los actores sociales (Manzanal, 2007) que lo habitan, por medio de prácticas socioespaciales de apropiación (material y simbólica), de dominación (de objetos, recursos, bienes) y empleo de símbolos, creencias y valores, ejercen su territorialidad. La reterritorialización es el proceso que contiene en su definición aquello que ese espacio históricamente fue (un pasado rural tradicional) y en lo que se convierte con las nuevas fuerzas y dinámicas que lo redefinen (apropiación e identificación sociocultural).

El rururbano resulta ser un territorio múltiple, plural, de coexistencia de diferentes trayectorias, heterogéneo, ensamblado. La morfología del rururbano (Figura 1. Punto C) se convierte en un resguardo de la memoria de los territorios y, por lo tanto, en la historia de las múltiples territorialidades (Cardoso, 2019).

El rururbano no es rural, ni urbano; es mucho más que una mezcla de lo rural con lo urbano: es el territorio de la rururbanidad. La heterogeneidad de las formas y funciones pone de manifiesto el conflicto y la tensión entre diversos actores y escalas. Constituye otro territorio fundado en la base de un espacio que anteriormente fue rural, (del cual quedan vestigios que son puestos en valor) y que hoy es habitado por población con orientaciones socioculturales antiurbanas-rururbanizadas o contraurbanas-rururbanizadas (gustos, preferencias o aspiraciones de la población que, proviniendo de la cultura urbana, tienen anhelos de otro estilo de vida). Cobra fuerza la ideología que exalta el valor de la naturaleza y la búsqueda de una vida con mayor contacto con lo natural, rústico y tradicional (Castro, 2018).

Temas escasamente estudiados giran en torno al impacto ambiental de las actividades del rururbano. En América Latina hacen falta estudios formales que analicen desde la estructura demográfica del rururbano, hasta la posibilidad de planificar y ordenar ese espacio, investigaciones que produzcan conocimientos encaminados a presentar aportes certeros para la legislación y reglamentación de este tercer territorio. Las evidencias de un rururbano sin control son cada vez más numerosas (Nates Cruz, 2018).

Interfase rural-urbana en América Latina

En América Latina, si bien se ha avanzado en la identificación de ciertos rasgos propios, dilucidando herramientas metodológicas específicas para su investigación, persiste la carencia de un marco conceptual común o consensuado respecto a la redefinición de las relaciones campo-ciudad.

La interfase rural-urbana latinoamericana reúne los siguientes rasgos específicos:

  • Desagrarización del campo. Desplazamiento de las actividades agropecuarias como el soporte fundamental del sustento familiar.
  • Pluriactividad y multiocupación de sus habitantes. Se encuentran campesinos asalariados (empleados en trabajos urbanos) y pobladores rurales no-campesinos asalariados (dedicados al comercio, servicios, administración pública, etc.) o de profesiones libres (artistas, emprendedores, profesionales particulares, etc.).
  • Convivencia de la residencialidad. Coexisten modos de vida rururbanos y usos residenciales de densidad baja, los agronegocios (agricultura moderna basada en commodities, especialmente soja, con desarrollo de servicios y venta de agroquímicos e insumos) y el nuevo terciario (turismo rururbano).
  • Gran movilidad de la población y accesibilidad. Garantizan los movimientos de habitantes desde la interfase hacia la ciudad o metrópoli.
  • Insostenibilidad territorial. Se diagnostican situaciones de vulnerabilidad socioambiental (Cardoso, 2018), riesgo, ausencia de planificación y control estatal.
  • Fragmentación morfológica. Partes dispuestas de manera anárquica en el espacio, donde ciertas funciones tienen prevalencia sobre otras, A- la residencialidad; B- El agronegocio; C- El turismo.

Ante el eminente vacío de contenido y la necesidad de producir una teoría latinoamericana, el tercer territorio, denominado rururbano, aparece como una categoría teórica con fuerte capacidad explicativa.

Figura 1
Evolución de las categorías teóricas socioespaciales. Emergencia del tercer territorio como frontera

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Fuente: elaboración propia.          

Bibliografía

Barros, C.; Zusman, P. (2000). Nuevas y viejas fronteras ¿Nuevos y viejos encuentros y desencuentros? Scripta Nova, 69 (50).

Bauer, G. y Roux, J. M. (1976). La rurbanisation ou la ville éparpillée. Paris: Du Seuil.

Cardoso, M. M. (2018). Territorios desiguales en el rururbano norte de la ciudad de Santa Fe. Análisis de la vulnerabilidad diferencial y de la multiterritorialidad de productores de origen boliviano. Estudios socioterritoriales, 24, 1-19.

Cardoso, M. M. (2019). Aproximación a las territorialidades múltiples en espacios rururbanos. Indagaciones sobre horticultores en Santa Fe, Argentina. Bitácora Urbano Territorial, 29 (2), 81-88.

Castro, H. (2018). Lo rural en cuestión: perspectivas y debates sobre un concepto clave. En: Castro, H; Arzeno, M. (Coord.). Lo rural en definición. Aproximaciones y estrategias desde la Geografía. Buenos Aires: Biblos, 19-48.

Haesbaert, R. (2011). El mito de la desterritorialización. Del fin de los territorios a la multiterritorialidad. Buenos Aires: Siglo XXI.

Latour, B. (2012). Nunca fuimos modernos. Ensayos de antropología simétrica. Buenos Aires: Siglo XXI.

Manzanal, M. (2007). Territorio, poder e instituciones. Una perspectiva crítica sobre la producción del territorio. En: Manzanal, M. Arzeno, M. y Nussbaumer, B. (Comp). Territorios en construcción Actores, tramas y gobiernos: entre la cooperación y el conflicto. Buenos Aires: CICCUS, 15-50.

Nates Cruz, B. (2018). Territorialidades rururbanas o rururbanidad contemporánea. Revista de Antropología y Sociología: VIRAJES, 20 (1), 5-12.

Pahl, R. (1966). The rural/urban continuum. Sociologia Ruralis, 6, 10-32.

Petagna Del Río, A. M. (1990). La complejidad geográfica en la transición ciudad-campo: el sector aldea romana en el partido de Bahía Blanca. Revista Universitaria de Geografía, Bahía Blanca: UN del Sur, 4, (1 y 2), 55-78.

Sereno, C. A.; Santamaría, M.; Santarelli Serer, S. A. (2010). El rururbano: espacio de contrastes, significados y pertenencia, ciudad de Bahía Blanca, Argentina. Cuadernos de Geografía, 19, 41-57.

Sorokin, P.; Zimmerman, C. (1929). Principles of rural-urban Sociology. New York: H. Holt.



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