Otras publicaciones:

9789871354894_frontcover-224x344

Book cover

Otras publicaciones:

9789871867950_frontcover

9789877230284-frontcover

10 Ciudad

Emilio Silva Sandes

La palabra ciudad deriva del término latín civitatem, proveniente, a su vez, de civis (ciudadano), que originalmente significó “conjunto de ciudadanos” o “Estado”. Una ciudad más los territorios adyacentes formaban lo que se llamó durante el imperio romano el municipium, de donde proviene la palabra municipio. 

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define a la ciudad utilizando las siguientes maneras: 1. Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas. 2. Lo urbano, en oposición a lo rural. 3. Ayuntamiento o cabildo. 4. Título de algunas poblaciones que gozaban de mayores preeminencias que las villas (https://dle.rae.es/ciudad).

La RAE adjetiva diferentes funcionalidades o atributos de las ciudades contemporáneas, entre otras: ciudad deportiva, ciudad dormitorio, ciudad jardín, ciudad lineal, ciudad satélite, ciudad sanitaria, ciudad universitaria.

Utilizando un criterio similar al de la RAE, se desarrollará a continuación un análisis referido a la condición de fronterizas que poseen algunas ciudades localizadas en los márgenes o proximidades de los límites internacionales. El propósito es exponer algunas tipologías que han sido formuladas en el contexto latinoamericano, para finalizar con una propuesta conceptual en tal sentido.

El estudio académico de las ciudades

Desde diferentes campos disciplinares se han realizado aproximaciones al estudio de la ciudad, pero prácticamente ninguno ha demostrado una perspectiva holística de lo urbano, sino más bien el estudio de aspectos específicos. Esto es comprensible si se asume que la ciudad encierra un altísimo nivel de complejidad y que el hecho urbano es un objeto diverso y difícil de entender en su totalidad (Harvey, 1977). Asimismo, requiere un análisis pluridisciplinar para explicar una realidad cambiante y compuesta de innumerables facetas sobrepuestas y contrapuestas (García Ballesteros, 1995). 

No obstante, algunas disciplinas han desarrollado miradas más amplias sobre las ciudades, incluyendo, en ciertos casos, la dimensión fronteriza. Así se ha realizado desde el urbanismo, la historia y la geografía urbanas, sin perjuicio de las diferencias conceptuales y metodológicas entre unos y otros (Delgado, 2016).

El urbanismo ha centrado sus análisis en cuestiones espaciales relacionadas con los aspectos funcionales, habitualmente utilizados como insumos para la planificación. Los historiadores urbanos, por otro lado, han puesto inicialmente el acento en la dimensión temporal. En general, desde la perspectiva histórica se ha concebido a la ciudad como contexto físico o escenario en el que se producen las grandes transformaciones contemporáneas, el lugar en que se desenvuelven los grupos sociales y se desarrollan los hechos históricos (Sambricio, 1996). Al mismo tiempo, la geografía urbana ha estudiado la ciudad desde el punto de vista espacial, como entidad per se y como elemento integrante de una red o sistema territorial de asentamientos, tanto desde la perspectiva de la situación como su proceso de conformación (Straszewicz, 1981). 

Los estudios urbanos han estado encuadrados, al igual que la geografía en general, en los diferentes paradigmas emergidos en diferentes épocas. Vale decir que se pueden encontrar análisis con perfiles regionalistas, neopositivistas, behavioristas y funcionalistas, entre otros.

Estudio de ciudades y fronteras en América Latina

A finales del siglo XX se renovó en Europa el interés por las fronteras, en un contexto de integración regional, fin de la Guerra Fría y caída de la ex Unión Soviética. En América Latina el espacio fronterizo mexicano-estadounidense también dio lugar a numerosos estudios en tal sentido (Alegría, 1990 y 2009). La creación del Mercosur, asimismo, dio marco a la confluencia de sendos estudios que abordaron diferentes dimensiones de las fronteras del sur sudamericano (Benedetti, 2007). A partir de ese momento, en América Latina se vio emerger con fuerza un campo que puede ser denominado genéricamente estudios sobre fronteras, en donde las categorías frontera y ciudad constituyen piezas claves en esa área de estudio. Disciplinas como la historia, la antropología, la geografía, las relaciones internacionales, la economía y la sociología, entre otras, han confluido para perfilar el análisis de los espacios de frontera.

Una parte importante de estos trabajos tuvieron como objeto de análisis las interacciones a nivel de las ciudades fronterizas. Estas ciudades, han sido denominadas de distintas maneras, y es frecuente encontrar en una misma producción académica denominaciones diferentes, tales como: ciudades fronterizas (o transfronterizas), ciudades gemelas, sistemas urbanos binacionales o fronterizos, aglomeraciones binacionales, conurbaciones binacionales, pares urbanos binacionales, metrópolis transfronterizas, sistemas metropolitanos binacionales, corredor transnacional (Machado, 2010; Benedetti, 2014; Ríos, 2012).

Las mencionadas denominaciones están asociadas a ciudades pertenecientes a dos o tres países que tienen una cierta relación de proximidad geográfica, lo que les posibilita desarrollar diferentes formas de interacción. Se trata de sistemas urbanos bi o trinacionales que, a pesar de no tener un gobierno común, las relaciones económicas, culturales, de vecindad y complementariedad producen impactos recíprocos, construcción y transformación del espacio urbano en su conjunto (Souza y Brites, 2017). A continuación, y a modo de ejemplo, se revisan algunas tipologías formuladas en el contexto latinoamericano.

Tipologías de ciudades fronterizas

En función de la configuración material de las ciudades localizadas en las fronteras Benedetti (2014) identifica cuatro patrones:

Conurbaciones binacionales. Se trata de pares de ciudades fronterizas contiguas y en proceso de conurbación, frecuentemente denominadas “ciudades gemelas”. Estas ciudades habitualmente están interrumpidas por un río y separadas por distancias que no superan los diez kilómetros, pero articuladas físicamente por puentes que les posibilitan una intensa interacción. Algunos ejemplos son las ciudades de espacio fronterizo argentino-boliviano: La Quiaca-Villazón, Aguas Blancas-Bermejo y Profesor Salvador Mazza-Yacuiba. En la frontera dominicana-haitiana, se presenta el caso de las ciudades Dajabón-Ouanaminthe. También se podría considerar en este tipo a las ciudades argentina y uruguaya de Colón y Paysandú, respectivamente.

Sistemas urbanos binacionales. Son ciudades binacionales que no están enfrentadas ni en proceso de conurbación, y generalmente están separadas varias decenas de kilómetros. No obstante, mantienen un intenso relacionamiento, superior, en muchos casos, al que registran con otras ciudades de sus respectivos países. Un ejemplo de esto es el caso de la red urbana compuesta por la ciudad argentina Gualeguaychú con las uruguayas Fray Bentos, Mercedes y Dolores.

Aglomeraciones binacionales. Se trata de ciudades conurbadas, normalmente separadas por una calle o avenida cuya traza coincide con el límite internacional. A los efectos funcionales, es difícil distinguir el límite y la diferencia entre ambas. Este es el caso de las ciudades uruguayo-brasileras de Chuy-Chuí, Rivera-Santana do Livramento y Aceguá-Aceguá. También forman parte de esta tipología las ciudades colombiano-brasileras de Leticia y Tabatinga, y las localidades mexicano-estadounidense Tecate-Tecate.

Ciudades fronterizas. No toda urbanización tiene continuidad en la frontera del país vecino. Existen ciudades que no cuentan con otra vecina allende del límite internacional, quedando en situación de relativo aislamiento en el espacio fronterizo. Tales son los casos de Carmelo y Nueva Palmira en la frontera uruguaya con Argentina. Factores geofísicos suelen condicionar este tipo de configuración.

Por su parte, Machado (2005) clasifica a las ciudades fronterizas atendiendo a los aspectos de integración formal (institucional) y funcional (principalmente intercambios económicos). En tal sentido reconoce cuatro tipos de situaciones:

  • A: baja integración formal y funcional, denominada “frontera muerta” o “marginal”.
  • B: baja integración formal y alta integración funcional que remite a la ilegalidad, la informalidad y la anomia.
  • C: alta integración en los dos sentidos, denominadas “fronteras vivas” con altos flujos de intercambios regidos por un alto nivel de institucionalización. 
  • D: baja integración funcional y alta formal, definida como fronteras burocráticas.

En otro sentido, y considerando el rol en los procesos de acumulación económica de las ciudades en regiones fronterizas, Dilla y Bretón (2005) las clasifican en los siguientes tipos:

Regiones consuetudinarias. Se trata de sociedades fronterizas ubicadas en distintos centros urbanos que comparten valores ancestrales, vínculos familiares y étnicos. Incluyen relaciones mercantiles, pero de montos menores y en ocasiones no monetizados. Son, por lo general, lugares poco poblados y periféricos en términos geopolíticos. Esta situación es frecuente en los espacios andinos aymaras, donde interactúan localidades de Bolivia, Chile y Perú. 

Regiones autocontenidas. Se corresponde con aquellas ciudades fronterizas en que los intercambios económicos son predominantemente interlocales. Se trata de lugares que tienen una dinámica de intercambios más intensos que la categoría anterior, y, en algunos casos, muy significativos. Independientemente de que las interacciones sean principalmente a nivel de la frontera, no se trata de regiones autárquicas, ya que mantienen relaciones con otras escalas, aunque en general el comercio con estas suele ser insignificante. En estos casos, los controles fronterizos suelen ser flexibles y relativamente permisivos. Las localidades Dionísio Cerqueira- Barracão (en Brasil) y Bernardo de Irigoyen (en Argentina) pueden ser categorizadas de esta manera. Lo mismo ocurre en el caso de las ciudades de Hidalgo (México) y Tecún Umán (Guatemala).

Corredores internacionales. Estas ciudades suelen estar articuladas en torno a vías de transporte que conectan áreas metropolitanas de dos o más países. Un ejemplo de este tipo son las ciudades de Corumbá y Puerto Suárez en la frontera brasileña-boliviana. También es el caso de Uruguayana y Paso de los Libres en Brasil y Argentina. Estos lugares suelen estar subordinados a otras escalas y se organizan a partir de las estrategias de acumulación de grupos capitalistas más concentrados. Dada la magnitud del comercio formal, los pasos de fronteras desarrollan fuertes controles burocráticos y policiales.

Regiones fronterizas globales. Se trata de sistemas urbanos que se caracterizan por sus relaciones productivas y comerciales con la economía global. Es el caso de varias localidades fronterizas entre México y Estados Unidos, por ejemplo, Ciudad Juárez y El Paso. Se trata de ciudades que funcionan como un lugar de altísima rentabilidad para las inversiones productivas y de servicios. Algo similar ocurre en la triple frontera integrada por las ciudades de Foz do Iguaçu (Brasil), Puerto Iguazú, (Argentina) y Ciudad del Este (Paraguay).

Propuesta conceptual

Partiendo de las tipologías expuestas, se realiza a continuación una propuesta de ciudades fronterizas, considerando algunas dimensiones tales como cantidad de ciudades y países intervinientes, formas de interacción e institucionalidad, distancias, conectividad física, entre otras (Figura 1). 

Conurbación binacional. Se trata de dos o más ciudades intermedias conurbadas, cuyo límite suele ser una calle que marca el deslinde territorial de los países. En general, y más allá de acuerdos a nivel de los estados nacionales, por la propia dinámica de las interacciones en este tipo de espacio fronterizo, las sociedades locales establecen acuerdo de asociación y cooperación, muchas veces homologados formalmente por los respectivos gobiernos centrales. Ejemplos: Rivera, Uruguay-Livramento, Brasil; Chuy, Uruguay-Chuí, Brasil; Aceguá, Uruguay-Aceguá, Brasil; Huaquillas, Ecuador-Aguas Verdes, Perú; Leticia, Colombia-Tabatinga, Brasil.

Pares urbanos. Ciudades separadas por una distancia mínima (generalmente, cientos de metros), separadas por un río y articuladas por un puente binacional, lo que da lugar a intensos intercambios socioeconómicos. Ejemplos: Artigas, Uruguay-Quaraí, Brasil; Río Branco, Uruguay-Yaguarón, Brasil; Paso de los Libres, Argentina-Uruguayana, Brasil. 

Red urbana fronteriza. Este tipo de ciudades suelen estar separadas por algunas decenas de kilómetros, ríos o lagos mediante, pero con conexiones físicas y/o fluviales. Por razones económicas, culturales y ambientales, entre otras, mantienen un grado elevado de interacciones cooperativas, competitivas e, incluso, conflictivas. Ejemplos: Salto, Uruguay- Concordia y Federación, Argentina; Dolores, Mercedes y Fray Bentos, Uruguay-Gualeguaychú, Argentina; Paysandú, Uruguay-Colón y Concepción del Uruguay, Argentina.

Sistemas urbanos trinacionales. Estas ciudades se localizan en regiones denominadas “triple frontera”, separadas a escasa distancia por ríos, pero articuladas por puentes y/o conexión fluvial. En función del tamaño de las ciudades y sus interacciones, se pueden distinguir dos subtipos:

  • Articulados. El ejemplo paradigmático son las ciudades medias de Foz do Iguaçu (Brasil), Puerto Iguazú, (Argentina) y, Ciudad del Este (Paraguay). El comercio y las actividades turísticas suelen motorizar los intercambios locales, e incluso convocan un número importante de visitantes internacionales. Esta situación implica un alto grado de interrelación, a partir de lo cual los gobiernos nacionales (e incluso organismos internacionales) implementan mecanismos especiales de vigilancia y control fronterizos.
  • Mínimamente articulados. Se componen de ciudades intermedias y pequeñas, separadas por ríos y por una corta distancia entre sí, no siempre bien articuladas físicamente entre todas ellas. Los niveles de interacción suelen ser escasos, y se relacionan básicamente con el comercio fronterizo vinculado a las diferencias de precios entre los países. Ejemplo: Monte Caseros, Argentina-Barra Do Quaraí, Brasil- Bella Unión, Uruguay.

Región metropolitana fronteriza. Se trata de un conjunto urbano integrado por dos o más ciudades de más de medio millón de habitantes, que actúan como nodo de flujos económicos y humanos transfronterizos. Ejemplo: Ciudad Juárez, México-El Paso, Estados Unidos.

Ciudades en fronteras. Estas ciudades se localizan en espacios fronterizos, pero no tienen prácticamente interacciones allende del límite internacional porque no cuentan con ciudades vecinas. Ejemplo: Carmelo y Nueva Palmira, Uruguay.

Figura 1
Esquematización de la propuesta conceptual

Fuente: Elaboración propia.

Bibliografía

Alegría, T. (1990). Ciudad y transmigración en la frontera de México con Estados Unidos. Frontera Norte. Frontera Norte. 2.(4), 3-38.

Alegría, T. (2009). Metrópolis Transfronteriza. Revisión de la hipótesis y evidencias de Tijuana, México, y San Diego, Estados Unidos. México: Colef-Porrúa. 400 pp.

Benedetti, A. (2007). El debate sobre las fronteras argentinas. Revista Estudios Socioterritoriales. Revista de geografía, VI (6), 11-36.

Benedetti, A. (2014). Espacios fronterizos del sur sudamericano. Propuesta de un modelo conceptual para su estudio. Estudios Fronterizos, nueva época, 15, (29), 11-47.

Delgado, C. (2016). Miradas sobre la ciudad desde la geografía, la historia y el urbanismo. El estado de la cuestión a comienzos del siglo XXI. Ciudades 19, 117-242.

Dilla, H., y Bretón, I. (2018). Las regiones transfronterizas en América Latina. Polis, Revista Latinoamericana, 51, 15-37.

García Ballesteros, A. (1995). La ciudad, objeto de estudio pluridisciplinar. Barcelona: Oikos-Tau.

Harvey, D. (1977). Urbanismo y desigualdad social. Madrid: Siglo XXI.

Machado de Oliveira, T. (2005). Tipologia das relacoes frontereicas: elementos. En T. M. Oliveira, Territorio sem limites. Campo Grande: Editorial UFMS, 377-408.

Machado, L. (2010). Cidades na Fronteira Internacional: conceitos e tipologia. Comp.: Núñez, A. P. Dilemas e Diálogos Platinos. Dourados: Editora UFGD, 53-72.

Ríos, G. (2012). Fronteras de la integración del Mercosur: la triple frontera Barra do Quaraí (Brasil) – Bella Unión (Uruguay) – Monte Caseros (Argentina). Montevideo: UDELAR-FCS.

Sambricio, C. (1996). De los libros de viajeros a la historia urbana: el origen de una disciplina. Ayer 23, 61-86.

Souza, E. B. C. de, y Brites, W. (2017). Dinámicas urbanas en ciudades gemelas impactadas por hidroeléctricas. Terr@Plural, Ponta Grossa, 11 (2), 271-290.

Straszewicz, L. (1981). Papel del geógrafo en las investigaciones del espacio urbano. Geographicalia 9, 111-116.



Deja un comentario