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13 Conflicto

Mario Valero Mart铆nez

El conflicto, un t贸pico que alcanza vasto inter茅s multidisciplinario, se estudia como un instrumento conceptual 煤til para comprender otras facetas de las relaciones sociales, especialmente se destaca en la importancia que tiene para observar las pr谩cticas socioespaciales de los grupos humanos en la configuraci贸n de sus organizaciones, convivencias y relacionamientos. En estos contextos se presta atenci贸n a las posiciones, acciones y presiones que afloran en los variados intereses de los sujetos generadores de objeciones, desacuerdos y antagonismos que derivan en la conformaci贸n de campos de confrontaci贸n a partir de los cuales se buscan establecer las interacciones, los mutuos reconocimientos entre las partes discordantes, as铆 como los mecanismos disuasorios y los complejos procesos de concertaci贸n con el objeto de dirimir las diferencias.聽

Desde este punto de vista, la valoraci贸n del conflicto no se restringe a los encuadres de lo positivo o lo negativo, pues se entiende que forman parte de las situaciones y acciones de los grupos sociales. Como apunta Silva (2008), 鈥渆l conflicto social no es an贸malo, en realidad no es por definici贸n ni bueno ni malo, es una consecuencia hist贸rica y social natural de las relaciones sociales鈥 (p. 41). En otra perspectiva se se帽ala que en determinadas situaciones de conflictividad 鈥損ol铆ticas y geopol铆ticas, nacionales e internacionales- al radicalizarse y solidificarse las posiciones contrapuestas, escalar en su intensidad y generar posturas irreconciliables entre las partes discrepantes, se podr铆an llegar a desencadenar enfrentamientos de dif铆cil soluci贸n y forzar eventos de violencia. En estos 谩mbitos el conflicto se considera como factor constructivo o destructivo, dependiendo de sus or铆genes, caracter铆sticas y las condiciones en que se desarrolla, pero tambi茅n del manejo del problema en cuesti贸n, junto a los logros acordados en las negociaciones para su desenlace.聽

Aunque suele advertirse que, obviamente, los conflictos son de diversa naturaleza, diferenciada intensidad y singulares manifestaciones contextuales, en t茅rminos globales se definen como expresiones de eventos y circunstancias que envuelven las discrepancias, disconformidades, insatisfacciones, rivalidades que se presentan de manera permanente en los grupos sociales, instituciones, as铆 como en otros 谩mbitos de poder. Es, en esencia, el reflejo del significado y la raz贸n etimol贸gica de la palabra conflicto, proveniente del lat铆n conflictus: choque, disputa, combate, turbar, inquietar, ser maltratado, atormentado y, confligio: chocar, confrontar, entrechocarse, luchar, combatir, estar en conflicto. En el Diccionario de la Lengua Espa帽ola se establecen cinco acepciones descriptas como: 1. Enfrentamiento armado. 2. Apuro, situaci贸n desgraciada y de dif铆cil salida. 3. Problema, cuesti贸n, materia de discusi贸n. 4. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo capaces de generar angustias y trastornos neur贸ticos. 5. Momento en que la batalla es m谩s dura y violenta, en este caso se indica el desuso del significado (https://dle.rae.es/conflicto). Tambi茅n se refiere al conflicto colectivo, ejemplificado en las relaciones laborales como enfrentamiento de los representantes de los trabajadores y los empresarios.聽

M谩s all谩 de estas acepciones, han surgido diversos enfoques te贸ricos que tratan el tema del conflicto orientado a las interpretaciones y an谩lisis de las controversias presentes en las relaciones sociales, en las actividades econ贸micas, pol铆ticas, geopol铆ticas, culturales, individuales. De manera especial se extienden a los procesos de ocupaci贸n y organizaci贸n de los territorios y junto a ellos a los sensibles asuntos relacionados con los l铆mites y las fronteras.聽

En este cap铆tulo se har谩n algunas consideraciones sobre la tem谩tica en cuesti贸n, abordadas en cuatro secciones. En la primera se revisan los aspectos fundamentales en que se trabaja el conflicto. La segunda secci贸n se presenta una perspectiva de la relaci贸n entre territorio y conflicto en diferentes 谩mbitos y m煤ltiples escalas geogr谩ficas. La tercera se dedica espec铆ficamente a su aplicabilidad en los dilemas lim铆trofe-fronterizos. Y en la cuarta secci贸n se ofrecen unos puntos de vistas de las relaciones entre los conflictos y los espacios de fronteras no limitados exclusivamente a las fronteras convencionales.

El estudio de los conflictos

En los enfoques expuestos por estudiosos y especialistas, con sus matices y diferencias, se trazan planteamientos te贸rico-metodol贸gicos tendientes a ponderar el conflicto como un factor permanente y en cierto modo determinante en los tejidos relacionales de los grupos humanos. Coser (1961) subraya la importancia del conflicto en 谩reas fundamentales de las relaciones sociales y la positiva valoraci贸n en la lucha con respecto a valores y derechos sobre los estados, poderes o recursos escasos, as铆 como el papel que desempe帽a en la interacci贸n social. Para el citado autor, m谩s que un factor negativo que disocia, el conflicto puede realizar muchas funciones espec铆ficas en los grupos humanos y en las interrelaciones personales.

Entre las funciones significativas se presta atenci贸n a las contribuciones del conflicto social en el sustento y el engranaje tanto de las relaciones sociales como de las estructuras sociales. Esto se interpreta como un factor facilitador para alcanzar la cohesi贸n del grupo social, incluso cuando se ve menoscabado su equilibrio, afinidad y adaptaci贸n antes el surgimiento de amenazas internas o externas.

No se descarta la aparici贸n del lado destructor del conflicto, pero se advierte que, ante esa amenaza, en la propia estructura social se encuentra la defensa de la base consensual de la cohesi贸n social, definida en el reconocimiento institucional y la tolerancia otorgada al conflicto. Por otra parte, se asume que el aprovechamiento de las ventajas del conflicto, as铆 como su plena utilidad est谩n directamente relacionados con las sociedades flexibles puesto que contribuyen crear y modificar las normas, asegura su continuidad bajo nuevas condiciones. Esto facilita la resoluci贸n de conflictos. Lo contrario ocurre en sistemas r铆gidos que, al evitar conflictos, sofocan una se帽al de alarma que podr铆a serles 煤til, aumentando as铆 el peligro de una ruptura catastr贸fica. Esta diferenciaci贸n, flexibilidad-rigidez frente al conflicto, se interpreta en la relaci贸n directa con la estructura pol铆tica de la sociedad, expresada en la contraposici贸n entre democracia y autoritarismo/dictadura.聽

Desde el punto de vista de Dahrendorf (1996) el conflicto social es componente medular de la sociedad humana y su aceptaci贸n comporta saludables beneficios a los grupos sociales. El conflicto social constituye una circunstancia supraindividual. Aunque se propone la b煤squeda de su origen estructural (roles, grupos, sectores, sociedades agrupaciones supraestatales) y se se帽alan las m煤ltiples expresiones establecidas entre los diferentes participantes (iguales frente a iguales, superiores frente a inferiores, todo frente a parte), se enfatiza en las relaciones de dominio generadas en algunas unidades de la organizaci贸n social.聽

En la conceptualizaci贸n del conflicto social se parte de la caracterizaci贸n de dos elementos en oposici贸n: objetivo-latente y subjetiva-manifiesta. Para su exteriorizaci贸n o cristalizaci贸n deben cumplirse totalmente determinadas condiciones identificadas como t茅cnicas (personales, ideol贸gicas, materiales), sociales (reclutamiento sistem谩tico, comunicaci贸n) y pol铆ticas (libertad de asociaci贸n). Para este autor, todo conflicto se desarrolla en tres etapas. La primera tiene un punto de partida estructural, es decir, el fondo causal de los conflictos dados: se dir铆a que es la gestaci贸n, raz贸n y motivo del conflicto, pero que permanece en estado latente. La segunda etapa corresponde a la manifestaci贸n o exteriorizaci贸n del conflicto. La tercera etapa se refiere a los conflictos ya desarrollados que constituyen siempre diferencias entre naciones, entre agrupaciones pol铆ticas, etc. Adem谩s, hay otras dos dimensiones del conflicto: la intensidad y la violencia. Su exacerbaci贸n se alcanza cuando una de las partes enfrentadas es capaz de organizar o disponer de las condiciones sociales y t茅cnicas necesarias, pero se les niega al mismo tiempo esa organizaci贸n, es decir, faltan las condiciones pol铆ticas.聽

En la representaci贸n latinoamericana de Entelman (2005) la teor铆a de los conflictos se presenta como un paradigma que busca diferenciarse de los enfoques que abordan el tema en 谩mbitos espec铆ficos y especializados. En tal raz贸n se ofrece un instrumental conceptual general para el uso de todos los que manejan estos temas. El conflicto se concibe como un tipo de relaci贸n social que expresa prop贸sitos discrepantes entre distintos actores de una determinada relaci贸n grupal. Es, seg煤n el autor, como un fen贸meno bipolar, que encierra a todos sus actores en dos campos enfrentados por la incompatibilidad de sus objetivos; esas discordancias cohabitan con otras 谩reas donde los actores tienen objetivos compatibles o comunes que generan los actos de cooperaci贸n o coincidencia.

En esa perspectiva se plantea el conflicto como un proceso din谩mico sometido a constantes cambios en sus componentes. A medida que se va desarrollando, simult谩neamente incide en la transformaci贸n de las percepciones y las actitudes de sus actores que, en consecuencia, modifican sus conductas. A partir de all铆, toman nuevas decisiones estrat茅gicas sobre el uso de los recursos que integran su poder; a menudo llegan a ampliar, reducir, separar o fusionar objetivos. Esto induce a reafirmar su importancia en la b煤squeda permanente del equilibrio en las relaciones sociales.聽

En el informe publicado por el PNUD-UNIR (2011) sobre los conflictos sociales en Am茅rica Latina se propone un enfoque constructivista del conflicto priorizando su procesamiento asociado a la promoci贸n de estrategias de desarrollo, inclusi贸n social e innovaci贸n productiva. En este contexto se asume, con alguna variante, la propuesta de Cadarso (2001) al definir el conflicto como 鈥渦n proceso de interacci贸n contenciosa entre actores sociales e instituciones movilizados con diversos grados de organizaci贸n y que act煤an colectivamente de acuerdo con expectativas de mejora, de defensa de la situaci贸n preexistente o proponiendo un contraproyecto social鈥 (p. 30).聽

En el denso informe que abarca el estudio en 17 pa铆ses de la regi贸n, se argumenta que el conflicto social tiene su origen en la inconformidad o malestar colectivo que se manifiesta de manera hostil o discrepante a trav茅s de demandas, exigencias o peticiones y en algunos casos ejerciendo medidas de presi贸n violentas contra alguna instituci贸n p煤blica o privada que consideren responsables de la situaci贸n conflictiva. Aunque en el informe se aclara que la definici贸n de conflicto se limita su 谩mbito de estudio conformado por un determinado n煤mero de pa铆ses, enfoc谩ndose en los agentes, las tipolog铆as y las formas de conflicto que se gesta entre el estado y la sociedad civil, de igual manera destacan la importancia que tiene el conflicto en todos los 谩mbitos de las relaciones sociales.聽

Sin embargo, se aclara que la aplicaci贸n de la definici贸n de conflicto es restrictiva al campo investigativo propuesto, focaliz谩ndose en 鈥渓os agentes, las tipolog铆as y las formas de conflicto que encarnan directamente las relaciones entre estado y sociedad civil en particular entre instituciones y movimientos sociales, como expresi贸n organizada, activa y movilizada de la sociedad civil鈥 (Cadarso, 2001, p. 337).聽 En esta propuesta se insiste de manera permanente en el valor integral que ejerce el conflicto en todos los 谩mbitos de las relaciones sociales.聽

Conflicto y territorio

El conflicto como categor铆a de an谩lisis se extiende a variados campos del saber y se despliegan tipolog铆as atinentes al abanico de situaciones como los dilemas asociados a la personalidad de los individuos con sus experiencias territoriales, a las reivindicaciones y los reclamos protagonizados por los movimientos sociales, a las confrontaciones ocasionadas por los intereses econ贸mico-productivos, a los cuestionamientos de las actividades extractivas, a los dilemas presentes en las identidades culturales, a las discusiones que giran en torno a la problem谩tica ambiental y el cambio clim谩tico, los enfrentamientos b茅licos y sus juegos geopol铆ticos, a las diatribas sobre l铆mites y fronteras entre otras cuestiones.

Observado desde la perspectiva territorial estos conflictos se presentan en diversas escalas y variados escenarios geogr谩ficos que involucran el entrecruzamiento de las discrepantes y antag贸nicas situaciones de naturaleza multifactorial, surgidas de los divergentes intereses entre diversos actores (sociales, institucionales, comunitarios, p煤blicos, privados, vecinales, nacionales, internacionales, etc.) en sus permanentes pr谩cticas socioespaciales. El territorio no se concibe s贸lo como un soporte f铆sico-natural ni exclusivamente como 谩mbito jur铆dico de demarcaci贸n administrativa. En un enfoque m谩s amplio, se considera como el resultado del proceso de ocupaci贸n, organizaci贸n y reconfiguraci贸n socioespacial. Por lo tanto, es un complejo sistema de convivencias con sus formas organizativas ciudadanas en las que entran en juego las concertaciones, las solidaridades, as铆 como el reconocimiento de las diferencias, discrepancias y conflictos sociales.聽

La convivencia es, asimismo, la concreci贸n socioespacial de la tolerancia que tiene impl铆cito el respeto a la diversidad cultural, el derecho a disentir, a elegir, al disfrute de las libertades individuales, a las opciones y modos de vida. Tambi茅n, implica el cumplimiento de un conjunto de deberes concertados. Esta visi贸n se corresponde con el establecimiento de sociedades abiertas y sistemas pol铆ticos democr谩ticos (Valero, 2014). As铆, el territorio es un 谩mbito de cohabitaci贸n y relaciones intersubjetivas, de potencialidades productivas, de los v铆nculos de identificaci贸n y afecto que inciden en la construcci贸n de las territorialidades. En este contexto se comparte la apreciaci贸n de Jord谩n (1996) al definir la territorialidad como 鈥渆l deseo del sujeto (individuo o grupo) de marcar un territorio dentro del cual el sujeto cree que tiene derecho leg铆timo para definir reglas, por ejemplo, de acceso y utilizaci贸n del mismo (este territorio es m铆o/nuestro)鈥 (p. 33).

Es, en suma, un 谩mbito cultural que no est谩 exento del surgimiento constante de eventos conflictivos.聽

Como suele ocurrir en muchos casos, una parte del territorio o la territorialidad podr铆a involucrarse indirectamente en un conflicto social o pol铆tico dado, al entrar en el juego del posicionamiento, control de espacios y lugares emblem谩ticos, protagonizado por uno de los actores enfrentados con el objeto de hacer p煤blica la situaci贸n conflictiva, o como mecanismo de presi贸n en la b煤squeda de su soluci贸n o desenlace. Un ejemplo es un movimiento sindical para alcanzar una reivindicaci贸n laboral, la lucha en determinados sectores sociales en combinaci贸n con grupos pol铆ticos por la conquista de la democracia, el respeto a los derechos humanos, un reclamo vecinal en la busca de mejores condiciones de vida. Pero el territorio tambi茅n puede ser objeto de disputa en la conflictividad generada por las acciones de grupos violentos 鈥損aramilitares, guerrilleros, bandas delictivas- que buscan el control territorial para desplegar sus fechor铆as, demostrar fortaleza y poder.

Otra tipolog铆a se identifica cuando el 谩mbito territorial se involucra directamente en el conflicto y afecta el h谩bitat de los grupos sociales. En este caso se hace referencia, por ejemplo, a la conflictividad ambiental. Folchi (2001) se帽ala que la situaci贸n generadora de 鈥渦n conflicto de contenido ambiental鈥 se origina al tensionarse la estabilidad hist贸rica entre una comunidad y su h谩bitat. Esto podr铆a ocurrir cuando se introduce la acci贸n de alg煤n agente extra帽o que altera o pretende alterar las relaciones preexistentes entre una comunidad y su ambiente o a la inversa, cuando una comunidad decide modificar su v铆nculo con el ambiente afectando los intereses de alguien m谩s. Se dir铆a entonces que territorio y ambiente ocupan el escenario principal del conflicto. Un caso espec铆fico, por la importancia que tiene a escala planetaria, proviene de la intervenci贸n desmedida y la conflictividad denunciada en el territorio de la Amazon铆a, causada por 鈥渦n proceso de degradaci贸n que se expresa en deforestaci贸n creciente, p茅rdida de biodiversidad, contaminaci贸n de agua, pueblos ind铆genas y valores culturales en deterioro y degradaci贸n de la calidad ambiental en las 谩reas urbanas鈥 (PNUMA, 2009, p. 12). 聽

Otro 谩ngulo de la conflictividad territorial se observa con el surgimiento en la d茅cada de 1980 y la posterior expansi贸n del Movimiento Sin Tierras en Brasil. En sus or铆genes fue un movimiento social que se traz贸 como objetivo la ocupaci贸n de tierras y la reforma agraria como forma de lucha contra los grupos privados e instituciones estatales. Luego deriv贸 en un movimiento pol铆tico con precisas orientaciones ideol贸gicas que, tal como se se帽ala en su sitio web (https://mst.org.br/quem-somos/), se propone, entre otros aspectos, la lucha por la transformaci贸n estructural del Brasil, reclamando pol铆ticas de estatizaci贸n y pr谩cticas gubernamentales para garantizar, seg煤n su enfoque nacionalista, la soberan铆a sobre el territorio, las riquezas naturales, minerales, el agua, la biodiversidad, todo esto, sustentado en la intervenci贸n y el control del Estado con la participaci贸n de la sociedad y de los trabajadores y de las empresas estrat茅gicas para la generaci贸n de riquezas.聽

Ejemplos con implicaciones territoriales lo conforman, el surgimiento de organizaciones no gubernamentales que canalizan los conflictos nacionales y los observatorios de apoyo a las comunidades y dem谩s organizaciones de la sociedad civil, como el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (https://www.observatoriodeconflictos.org.ve/). Se define como un espacio de estudio del contexto venezolano con el objetivo de identificar e interpretar la protesta social, los conflictos, las tensiones y luchas populares. En sectores m谩s espec铆ficos se organiza el Observatorio de los Conflictos Mineros de Am茅rica Latina surgido en el a帽o 2007 con motivo del encuentro de diversas organizaciones que se proponen en sus objetivos dise帽ar estrategias de resistencia al extractivismo minero, denunciando sus impactos negativos para el ambiente y las comunidades, intentado vencer las hostilidades de la implementaci贸n de pol铆ticas p煤blicas para la explotaci贸n minera y fomentar alternativas espec铆ficas sustentadas en estrategias para lograr concertaciones con otros movimientos sociales en sus particulares experiencias territoriales. (https://www.ocmal.org).聽No son pocas las organizaciones en Am茅rica Latina que se orientan al estudio y canalizaci贸n de los conflictos sociales, pol铆ticos o ambientales. Algunas, incluso, con sus sesgos pol铆tico-ideol贸gicos, intentan imponer versiones parceladas de determinadas situaciones conflictivas.聽

Territorio: l铆mites, fronteras y conflictos

La relaci贸n territorio y conflicto se estudia de igual manera, en una de las facetas m谩s sensibles en la configuraci贸n de las territorialidades nacionales como es el binomio l铆mites y fronteras. Sobre estas categor铆as conviene previamente, hacer una disquisici贸n conceptual, no como simple connotaci贸n sem谩ntica, pero necesarias para la comprensi贸n de sus complementarias funciones territoriales, as铆 como en sus espec铆ficos eventos asociados a la conflictividad.

Los l铆mites y las fronteras son dos componentes complementarios inherentes a las diferentes organizaciones del h谩bitat humano, establecen sus territorialidades no inmutables, por tanto, forman parte de sus din谩micas hist贸ricas y geogr谩ficas. La demarcaci贸n y en consecuencia la configuraci贸n de fronteras han sido procesos controversiales, tambi茅n conflictivos, derivados de m煤ltiples intereses, sociales, pol铆ticos, econ贸micos, culturales por el dominio y control territorial que, en el mundo contempor谩neo definen el espacio geogr谩fico de una de las principales organizaciones pol铆tico-administrativas de la sociedad: el estado naci贸n. En esta escala el trazado lim铆trofe cumple la simult谩nea funci贸n de cohesi贸n socioespacial. Es la geo-referencia del 谩mbito jur铆dico-pol铆tico nacional; al mismo tiempo, es linde internacional de separaci贸n territorial. Como construcci贸n social y cultural es el 谩mbito de la convivencia de grupos humanos en los que establecen pautas, valores, deberes, derechos que definen las relaciones sociales no exentas de discrepancias, conflictos, y se crean y reconfiguran las identificaciones, identidades y arraigos socio-territoriales (Valero, 2014).

En Am茅rica Latina estas demarcaciones se gestaron en los procesos de ocupaci贸n, colonizaci贸n, reparto y organizaci贸n territorial protagonizados por Espa帽a, Portugal, en menor medida Gran Breta帽a, Francia y Holanda. Se desarrollaron en complejas, conflictivas y prolongadas negociaciones desde el siglo XIX, cuando se declararon las independencias nacionales y se busc贸 la consolidaci贸n de las soberan铆as territoriales. Los mecanismos y m茅todos implementados en la resoluci贸n de las discrepancias heredadas de esas organizaciones pol铆tico-administrativas coloniales, tales como los tratados y los arbitrajes internacionales no fueron en todos los casos los m谩s justos o adecuados, y en escasas situaciones extremas, derivaron en conflictos b茅licos (Valero, 2002).聽

Estas circunstancias dejaron su huella negativa en varios 谩mbitos nacionales, conllevando a generar otros ambientes antag贸nicos reflejados en las dificultades hist贸ricas para el desarrollo pleno de relaciones bilaterales, en brotes xenof贸bicos binacionales, o en el manejo inescrupuloso de esas discrepancias territoriales por parte de las 茅lites pol铆ticas, de algunos actores gubernamentales y grupos nacionalistas casi siempre con fines electorales asociado al intento de estimular el fervor patri贸tico. Esta fue una constante actitud, durante el siglo XX, por ejemplo, entre Chile-Per煤, Guyana-Venezuela, Venezuela-Colombia, Costa Rica-Nicaragua, Guatemala-Belice, Per煤-Ecuador, Argentina-Gran Breta帽a.聽

En la segunda d茅cada del siglo XXI latinoamericano a煤n quedan alrededor de diez reclamos puntuales sobre posesiones y delimitaciones territoriales y mar铆timas. Es una conflictividad que en algunas partes permanecen latentes, en otras han aflorado a tal extremo de poner en vilo las relaciones bilaterales. Estas no son simples reclamaciones jurisdiccionales. Su conflictividad involucra tambi茅n otros intereses geopol铆ticos como, por ejemplo, el control de recursos naturales (Venezuela y Guyana), mar territorial (Chile-Per煤. Argentina-Gran Breta帽a, Nicaragua-Colombia, Venezuela-Guyana), rutas de salidas a mercados internacionales (Bolivia-Chile), el valor estrat茅gico de aguas fluviales (Nicaragua-Costa Rica, Honduras-El Salvador), entre otros.聽

Los l铆mites fronterizos demarcan los territorios. Desde la perspectiva geogr谩fica tambi茅n se considera umbral para la configuraci贸n de los espacios de fronteras que, de igual manera, se conciben como 谩mbitos organizados que forman parte de las estructuras territoriales y se interpretan como espacios valorados en sus atributos biof铆sicos, ambientales, econ贸mico-productivos y culturales, as铆 como en la importancia que tienen los espacios construidos y dem谩s organizaciones en el establecimiento de interacciones, intercambios y relaciones socioespaciales transfronterizas. Esta es una caracterizaci贸n que define, asimismo, los espacios fronterizos en la mayor铆a de los pa铆ses de Am茅rica Latina.聽

Sin embargo, son espacios que est谩n sometidos a permanentes tensiones conflictivas, unas originadas en las pol铆ticas nacionales, como por ejemplo las pol铆ticas de cierre de fronteras que ha liderado Estados Unidos en las fronteras con M茅xico, materializada en la construcci贸n de los muros fronterizos justificada en el control de la migraciones; o los inveros铆miles decretos gubernamentales de Venezuela en la segunda d茅cada del siglo XXI ordenando el cierre de las fronteras con Colombia, sustentados en supuesto combate al contrabando binacional. En ambos casos, las inconcebibles decisiones no s贸lo han incrementado la problem谩tica, tambi茅n han generado otras actividades il铆citas y generan nuevos conflictos. Dahrendorf (1996) advert铆a:

En la medida en que es posible la movilidad social, sobre todo entre las partes en disputa, pierden los conflictos en intensidad y la rev茅s (鈥), los conflictos nacionales aumentan en intensidad en la medida en que se cierran las fronteras entre las naciones (y al rev茅s: los viajes aminoran la intensidad de los conflictos nacionales). (p. 351).

No son los 煤nicos casos, en varios pa铆ses Latinoamericanos suelen encontrarse otras pol铆ticas p煤blicas que obstaculizan y atizan los conflictos bilaterales.聽

Otras relaciones entre conflicto y frontera

Otros campos de la conflictividad en Latinoam茅rica surgen de los procesos de militarizaci贸n de las fronteras y la incompatibilidad de sus acciones represivas, con las pr谩cticas socioespaciales de la cotidianidad transfronterizas. Un caso particular de la conflictividad fronteriza se define en la violencia ejercida por grupos violentos 鈥揼uerrilleros, paramilitares, bandas armadas- que buscan el control territorial binacional como centro de sus operaciones delictivas. Ejemplos representativos se presentan en las fronteras de Venezuela y Colombia, protagonizadas por grupos como el Ej茅rcito de Liberaci贸n Nacional (ELN), grupos disidentes de Fuerzas Armadas de Cooperaci贸n Revolucionarias (FARC), Fuerzas Bolivarianas de Liberaci贸n (FBL), grupos narco-paramilitares conocidos como los Urabe帽os, los Rastrojos, y las 脕guilas Negras, que se disputan el control territorial fronterizo.聽

Para Centroam茅rica, Moya (2013) analiza la situaci贸n de violencia en las fronteras y advierte sobre el surgimiento de nuevos conflictos fronterizos. Son matrices de conflictos permanentes en fronteras definidas y reconocidas, pero a menudo no controladas y que sirven como teatros de operaciones para actores del crimen organizado o como 谩reas de refugios para los grupos paramilitares. En su perspectiva ampl铆a razonablemente su argumentaci贸n a las vulnerabilidades socioecon贸micas, ambientales y de seguridad que generan conflictividad y en consecuencia la violencia.

A pesar de estas circunstancias, en la mayor parte de los espacios fronterizos latinoamericanos se generan amigables intercambios e interacciones transfronterizas entre sus habitantes, y aunque no est谩n exentos de las discrepancias cotidianas, las propias relaciones socioespaciales se encargan de regular. Esta es otra faceta positiva del conflicto, al contribuir a mantener cierto equilibrio en las relaciones transfronterizas, teniendo en cuenta que los diferentes contextos socioespaciales y territoriales est谩n conformados por las desavenencias y competitividades reflejadas en las interacciones entabladas entre agentes que buscan de manera permanente en reequilibrio para mantener la cohabitaci贸n. 鈥淟as fronteras geogr谩ficas adquieren una fuerte carga simb贸lica y significado emocional en los conflictos territoriales, puesto que las partes vivencian los l铆mites geogr谩ficos como l铆mites entre el orden y el caos, la seguridad y la amenaza鈥 (Jord谩n, 1996, p. 32).聽

En las din谩micas socioespaciales, las fronteras, no restringida a su concepci贸n convencional, emerge como factor que se incorpora a los controversiales eventos territoriales al establecer 谩mbitos diferenciados de las conflictividades, proyectados en las convivencias humanas y sus configuraciones organizativas. Como ejemplo se podr铆an exponer el control del poder pol铆tico de los espacios que surge de las protestas sociales contra la institucionalidad establecida reclamando cambios sustanciales en la gobernabilidad, tal como han proliferado en Am茅rica Latina en estas dos d茅cadas del siglo XXI, desde M茅xico hasta la Argentina, pasando por la intensidad conflictiva en Venezuela y Chile.

Las segmentaciones socioespaciales urbanas que tambi茅n se materializan en la construcci贸n de muros al interior de las ciudades para demarcar las separaciones vecinales. Ghilardi y Benedetti (2019) proponen la frontera como instrumento heur铆stico para abordar cualquier otro fen贸meno que involucre procesos de fragmentaci贸n, diferenciaci贸n en entidades geohist贸ricas espec铆ficas, con especial atenci贸n en los muros, las barreras y los bordes que se construyen en las ciudades. Es una apuesta a observar la otra faceta de las acciones humanas que se movilizan entre el acuerdo y el imperceptible conflicto urbano. Y no se deben dejar de lado, los contrastantes paisajes que permiten observar las segmentaciones socioespaciales entre la opulencia y las precarias condiciones de vida tan comunes en la conflictiva geograf铆a humana de Am茅rica Latina.聽

Figura 1
Barrera en la ciudad fronteriza de San Antonio del T谩chira. Venezuela

Imagen que contiene edificio, exterior, calle, hombre  Descripci贸n generada autom谩ticamente

Fuente: Valero (2019). Archivo fotogr谩fico propio.

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