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Trans

Alejandro Benedetti

Trans– o tras– es un prefijo que, según el diccionario de la RAE, significa ‘al otro lado de’ o ‘a través de’ (https://dle.rae.es/trans-). Se combina con sustantivos como luz o tienda, formando palabras como trasluz o trastienda, y con topónimos como Pirineos o Siberia, dando origen a transpirenaica o transiberiano. Asimismo, su unión con los verbos pasar o plantar genera los vocablos traspaso o trasplantada.

Este prefijo también se asocia a la palabra frontera, dando origen a transfronterizo, un adjetivo que significa ‘que opera por encima de las fronteras’ (https://dle.rae.es/transfronterizo). Así, se habla de comercio transfronterizo, amenazas transfronterizas, turismo transfronterizo o gestión transfronteriza del agua, conceptos cada vez más recurrentes en los estudios sobre fronteras. En cambio, el término transfrontera no está todavía registrado por la RAE y su uso está limitado, casi exclusivamente, a textos académicos.

Más allá de transfronterizo, el prefijo trans- aparece en otras palabras relevantes para una concepción amplia de los estudios sobre fronteras. Un ejemplo es transpacífico, que alude al gran océano que durante mucho tiempo actuó como barrera y luego como medio para la interacción entre lugares distantes de América y Asia.

Además, la palabra trans se utiliza para identificar a personas que han experimentado transiciones de género o de sexo, representadas por la letra T en el acrónimo LGBTQ+. Se habla de individuos transgénero o transexuales, aunque se tiende a utilizar simplemente trans, ya no como prefijo sino como adjetivo: mujer trans, varón trans, persona trans. Los estudios fronterizos y migratorios han empezado a abordar sus realidades, destacando no tanto sus transiciones en/de sus cuerpos, sino el cruce a través de las fronteras y los países, en procura de dejar atrás contextos hostiles para sus subjetividades.

Este capítulo se organiza en cinco secciones. La primera aborda lo transfronterizo como término y la segunda lo analiza como concepto. La tercera examina algunas derivaciones conceptuales que permiten interpretar grandes extensiones terrestres como fronteras, en particular lo transatlántico y lo transchaco. La cuarta sección aborda la intersección entre los estudios de las subjetividades trans, las migraciones y las fronteras. Por último, la quinta sección evalúa el concepto de transfronterizo como herramienta para entender relaciones espaciales, señalando sus alcances y limitaciones, y propone una batería de neologismos con potencial heurístico.

Transfronterizo como palabra

En décadas recientes han proliferado términos como fronterizo, fronterización, transfronteridad o multifronterizo. Todas estas derivaciones léxicas se generan a partir de la raíz frontera, con la adición de prefijos, sufijos y elementos compositivos. El propósito es elaborar conceptos específicos que permitan captar matices de los fenómenos analizados.

Como tales, estas palabras constituyen neologismo: una unidad léxica cuya forma significante o relación significado-significante no existía previamente en un campo lingüístico determinado (Vega Moreno y Llopart Saumell, 2017). Surgen de la traducción desde otras lenguas, por la recuperación de palabras de idiomas antiguos (como el latín) o por el uso de prefijos. Un neologismo constituye un proceso de creatividad léxica que conlleva cierta inestabilidad. Representa una novedad que expresa tanto una construcción lingüística como conceptual. Dada la considerable circulación y registro de transfronterizo, inclusive, por la RAE, parece consolidarse y abandonar el rango de neologismo. En cambio, la palabra transfrontera permanece más elusiva y podría aún catalogarse como tal, al igual que transfronteridad, entre otras.

Prefijos, sufijos e interfijos funcionan como piezas de un rompecabezas lingüístico que permite crear neologismos. Carecen de significado completo por sí mismos, pero al combinarse con una palabra raíz generan nuevas unidades léxicas (Martín García, 2020). En transfronterizo, frontera actúa como lexema o raíz, es decir, una unidad mínima con significado propio. En cambio, trans- e -izo son morfemas dependientes. El término transfronterizo/a clasifica acciones y prácticas que atraviesan fronteras. Incluso, se podría añadir el elemento compositivo multi- para crear multitransfronterizaciones, un neologismo que permite denotar multiplicidad de escalas en el proceso de construcción de entidades distribuidas a través de las fronteras.

El prefijo trans-, que puede alternar con la forma tras-, ha estado presente en la lengua española desde el siglo XVIII, pero su vinculación expresa con fronteras no se estableció hasta el siglo XXI (Benedetti, 2025). A diferencia de fronterizo, que está registrado en los primeros diccionarios de la RAE, transfronterizo se incorporó recién en 2001: “adj. Que opera por encima de las fronteras. Comercio transfronterizo” (Real Academia Española, 2001). Transfrontera sigue ausente.

Transfronterizo como concepto

A mediados de la década de 1980 en el norte global comenzaron a circular conceptos como transborder, transboundary y transfrontier. La preocupación por lo transfronterizo inicialmente se expresó en una serie de estudios sobre la actividad de actores subnacionales en asuntos internacionales, algo que estaba reservado tradicionalmente a la acción diplomática de los gobiernos nacionales. Mediante el concepto de regímenes regionales transfronterizos se analizaba la presencia creciente de regiones y ciudades en foros e iniciativas internacionales. Esto se vinculó a las políticas nacionales de descentralización administrativa de países europeos, destinadas a la creación de espacios de cooperación transfronteriza en los que podían participar legítimamente ciudades y regiones ubicadas en los bordes de los territorios nacionales (Lara-Valencia, 2023).

El término también buscó enfocar la atención en el movimiento de mercancías, señales o datos, pero sobre todo en la construcción de espacios sociales vinculados con la frontera. Con el tiempo, lo transfronterizo fue adquiriendo connotaciones relativas al carácter complejo, multidimensional, multiescalar e interdependiente de las relaciones entre lugares intermediados por una frontera interestatal. Esto estuvo vinculado con el giro procesual de los estudios sobre fronteras de finales del siglo XX (Brambilla, 2014).

En esta perspectiva se entendían a las fronteras como estructuras socialmente construidas y cambiantes, sujetas a la influencia de prácticas sociales y procesos discursivos de diferenciación. Estas concepciones comenzaron a crecer en importancia, frente a la mirada clásica que solo consideraba a las fronteras como la periferia del estado-nación o como zona de conflicto en el marco de relaciones internacionales tensionadas. Desde inicios del siglo XXI cobró importancia el estudio de las movilidades y la reflexión sobre la experiencia humana resultante del cruce de fronteras. También ganó importancia el análisis de la reconfiguración de identidades en espacios producidos por la diversificación e intensificación de las interacciones entre uno y otro lado de las fronteras.

Lara-Valencia (2023, p. 8) propone que el transfronterismo es

una forma de apropiación de los espacios de frontera que supone la producción de significados colectivos anclados en el territorio, la cultura y las aspiraciones de las comunidades fronterizas. Este concepto trasciende las acepciones que confinan lo transfronterizo a sus expresiones concretas y conmensurables, como la continuidad de las interacciones en el tiempo, la proximidad geográfica y la intensidad y direccionalidad de los flujos consuntivos, laborales y recreativos que ocurren cotidianamente en los espacios de frontera… es la manifestación del grado de conectividad que una persona o un grupo de personas tiene con el otro lado de la frontera, y que su expresión más directa son sus interacciones y percepciones de la frontera.

Esta perspectiva refleja el interés de la fronterología por renovar su caja de herramientas conceptuales y metodológicas. Como adjetivación, transfronterizo/a se incluye en conceptos que buscan identificar y describir un amplio conjunto de fenómenos, que involucran diversos actores y sus espacios diferenciados por una frontera, en distintos contextos culturales.

En Latinoamérica se fueron ensayando algunos conceptos sobre lo transfronterizo. Una de las primeras propuestas pertenece a Alegría, quien diferencia lo trasnacional de lo transfronterizo:

Se pueden distinguir dos tipos de relaciones binacionales relevantes para el análisis urbano: uno a escala del país que llamamos trasnacional, y el otro a escala regional denominado trasfronterizo. […] El segundo tipo, el de escala regional, agrupa a los procesos que podemos definir como trasfronterizos, ya que su realización ocurre en la relación que se establece entre alguna ciudad fronteriza de un país y una contraparte extranacional contigua (Alegría, 1989, p. 65-66).

Por su parte, para Ruiz (1992, 105), lo transfronterizo

… es resultado de la sedimentación histórica de prácticas… Visto a la luz de la frontera, se propone que la colindancia de las estructuras socioeconómicas de Estados Unidos y México genera lo trasfronterizo que consiste en prácticas cotidianas y eventuales.

Iglesias-Prieto (2010, s/p) propone la noción de transfronteridad:

tanto a los niveles de intercambio, de dependencia con uno y otro lado, también a la cantidad o frecuencia, la intensidad, direccionalidad, y la escala del intercambio material y simbólico, así como al sentido social y cultural tanto del cruce como de la interacción. Un mayor nivel de transfronteridad supone mayor nivel de interacción, cruce y compromiso con “el otro lado”.

En cambio, Tapia Ladino afirma:

… que son las movilidades las que construyen el territorio, que unen espacios y ciudades fronterizas que crean la transfrontericidad o lo transfronterizo, a nivel territorial. Incluso a pesar de la existencia de límites y las dificultades que en ocasiones representa el cruce. Sin embargo, se abre un desafío metodológico que consiste en verificar o validar lo transfronterizo en las regiones o espacios fronterizos. Es decir, es preciso mensurar de alguna forma cuál es la magnitud de los intercambios y cómo se constituye la interacción. …, es preciso no dar por sentada la transfrontericidad en una región fronteriza (2017, p. 75).

Además de los anteriores, se pueden citar otros conceptos: regiones transfronterizas (Dilla Alfonso y Breton Winkler, 2018; Dilla Alfonso, 2020; Coletti, 2010), concertaciones transfronterizas (Dilla Alfonso y Contreras Vera, 2021), zonas transfronterizas (Álvarez Fuentes, 2020; Linares, 2009), escenarios transfronterizos (Valero Martínez, 2009), procesos transfronterizos (Alegría, 1989), cooperación transfronteriza (Rhi-Sausi y Oddone, 2012) y transacciones transfronterizas (Jessop, 2004). Asimismo, Valenzuela Arce (2014) introduce el sustantivo transfrontera:

El prefijo latino trans es parte inherente a las fronteras, las acota, convoca al otro lado y lo incorpora denotando cambios y mudanzas. Trans refiere a la condición de ubicarse a través de, pero también al más allá. Junto las miradas tradicionales de las fronteras que destacan a los confines, los límites, lo que se ubica enfrente, los ámbitos liminales, las puertas, las entradas y los umbrales, las transfronteras incorporan al otro lado, el más allá, el cambio, la mudanza, como aspectos indisociables. (Valenzuela Arce, 2014, p. 9).

Como se advierte, durante las últimas décadas la palabra transfronterizo/a se incorporó a numerosas conceptualizaciones sobre las relaciones sociales intermediadas por las fronteras. Sin embargo, todavía no es posible identificar una definición unánime que demuestre un rotundo consenso sobre sus alcances.

Transfronteras y cruces transfronterizos

El prefijo trans- se utiliza para describir eventos, fenómenos, procesos o entidades que superan fronteras de diferente naturaleza: nacionales (transnacional), culturales (transcultural), regionales (transregional) u oceánicas (transoceánico). En todos los casos se busca dar cuenta de una barrera de grandes dimensiones que se quiere superar mediante alguna clase de transferencia o intercambio entre comunidades con diferencias lingüísticas, étnicas, religiosas o de otro tipo. Transgredir fronteras y trasladarse de una zona a otra supone un contacto entre distintos sistemas, que puede derivar en instancias de diálogo intercultural o en conflictos tras el contacto y desarrollo de situaciones de sometimiento, conquista y colonización.

El término transnacional suele vincularse a empresas de gran escala que operan en múltiples países, más allá de su sede original. Estas corporaciones dominan sectores clave de la economía global, como el comercio, la tecnología y las finanzas, y ejercen un poder significativo en el sistema capitalista. También se las denomina multinacionales, y su característica esencial es su capacidad para trascender las fronteras nacionales y actuar a escala mundial. Como trasnacionales también suelen identificarse los movimientos migratorios de gran alcance, es decir, entre países lejanos, por ejemplo, en el contexto de una diáspora.

Por mucho tiempo, los océanos representaron una barrera a la circulación, hasta el gran proceso de expansión ultramarina iniciado por las coronas ibéricas en el siglo XV. Surgieron, así, las intensas relaciones transatlánticas. Una de sus tantas derivaciones fue el comercio triangular desarrollado entre los siglos XVI y XIX. Este representó la mayor deportación forzada de la historia, conectando África, América y Europa en un brutal sistema de explotación y extracción de recursos: barcos europeos intercambiaban armas y manufacturas por personas de África que eran esclavizadas, y luego eran transportadas en condiciones inhumanas a las colonias americanas. Este comercio transoceánico dejó como legado devastador la desestructuración de las sociedades africanas, la implantación del racismo estructural y la creación de desigualdades globales que persisten hasta la actualidad (UNESCO, 2004).

Por otro lado, muchas regiones continentales han ofrecido resistencia ante la conquista, deviniendo pertinaces fronteras interiores. Es el caso de la Amazonía o del Gran Chaco en Sudamérica. Hay dos palabras que utilizan el prefijo tran- para dar cuenta de las rutas que finalmente lograron atravesar esas vastas regiones: la rodovia transamazônica en Brasil o la ruta transchaco en Paraguay.

Estas amplias regiones geofísicas y geopolíticas se fragmentaron durante la formación de los estados nacionales, por lo que en la actualidad constituyen regiones que atraviesan varios países, es decir, son transfronterizas. Es el caso de “la región transfronteriza amazónica de Brasil, Colombia y Perú” (Zárate Botía, 2017, p. 113). Con las denominaciones arco amazónico y amazonías nacionales se puede identificar a una franja de selvas que integran la Panamazonia, y que sirve de espacio fronterizo entre los países andinos que cuentan con presencia en los Andes ecuatoriales desde Venezuela a Bolivia, y el Brasil (Zárate Botía y Aponte, 2020).

En el occidente de Paraguay se extiende la vasta llanura chaqueña, que también ocupa el norte de Argentina, el este de Bolivia y una pequeña porción del oeste de Brasil. Para la República del Paraguay permaneció hasta buena parte del siglo XX como una región fronteriza, en el sentido de lejanía y exterioridad. La configuración histórica del territorio paraguayo presenta como característica distintiva la ausencia de procesos significativos de frentes pioneros que hubieran permitido un poblamiento sistemático. El núcleo activo nacional se concentró fundamentalmente en Asunción y su área de influencia. El Chaco terminó por convertirse en una macrofrontera en sí misma (Vázquez, 2009).

La persistente indefinición de la frontera entre Paraguay y Bolivia tuvo un punto de inflexión en la Guerra del Chaco (1932/1935), que derivó en la delimitación interestatal en el área chaqueña. De todos modos, esa extensa región siguió conformando una barrera en la comunicación entre ambos países. El estado paraguayo no implementó políticas sistemáticas de poblamiento ni de asignación de funciones específicas durante el resto del siglo XX. La ruta transchaco se comenzó a construir recién en la década de 1960, pero no fue hasta la de 2020 cuando se completó su pavimentación.

Personas trans, migraciones y transfronteridades

El prefijo trans- adicionado a género o sexual, persona trans o simplemente trans se utiliza para identificar a individuos que transitan corporalidades y subjetividades relacionadas con el sexo entre hombre o mujer, el género entre lo masculino y lo femenino, y la sexualidad entre lo hetero, lo homo, lo bi o lo inter. La identidad de género remite a la experiencia interna de sentirse hombre, mujer, ambos, ninguno u otro género, independientemente del sexo asignado al nacer en función de los genitales (masculino, femenino o intersex) o de las intervenciones en el cuerpo.

La asunción social de la identidad trans supone una transición a través de las expresiones de género, y puede incluir cambios sociales, legales, hormonales, estéticos o quirúrgicos. La palabra transexual se refiere específicamente a quienes modifican su cuerpo mediante hormonas o cirugías: muchas personas transgénero optan por evitar estas intervenciones. En contraste, el antónimo cisgénero describe a quienes se identifican con el sexo asignado al nacer.

La normatividad cisheterosexual y patriarcal imperante en la mayoría de las sociedades busca imponer esquemas fijos para expresar la corporalidad y la sexualidad, que finalmente muchas personas logran subvertir. En ese transcurso, pueden sobrevenir situaciones de tensión, violencia y muerte, que muchas veces se logra evitar (o posponer) iniciando procesos migratorios para alcanzar una manera libre de expresar las subjetividades y corporalidades ligadas al sexo, al género y a la sexualidad.

Diferentes estudios exploran la interseccionalidad entre las subjetividades de la diversidad sexual, de género y de la sexualidad, con los contextos migratorios y fronterizos. Personas trans emigran desde diferentes países de Latinoamérica huyendo de la discriminación y las violencias, muchas veces ejerciendo el trabajo sexual como estrategia de supervivencia en el destino final. También hay migraciones hacia las grandes ciudades de la región, como Buenos Aires o San Pablo, porque ofrecen, al menos comparativamente, menos hostilidad hacia esas personas.

Las razones para migrar pueden estar atravesadas por factores económicos, como la necesidad de conseguir sustento, algo que en el lugar de origen puede verse seriamente dificultado por la transfobia, que lleva a la persecución, el asedio y los abusos. Asimismo, pueden producirse como una búsqueda por habitar un entorno en condiciones de libertad sexual. La migración se configura como una estrategia de supervivencia ante múltiples formas de vulneración (Pérez Ripossio, 2022). El concepto migración sexual permite explicar los modos en que las subjetividades y corporalidades interfieren, refuerzan o explican ciertas migraciones internacionales.

Estos desplazamientos pueden entenderse como una doble movilidad: 1) una migración geográfica (el tránsito físico entre países) y 2) una migración de género (el tránsito identitario que abandona el género asignado para habitar otro). Esta dualidad replantea la experiencia trans como un verdadero viaje de género, donde las fronteras biopolíticas y las normas sexuales se negocian constantemente (Martinicorena Mutiloa, 2014).

El cruce de fronteras implica un nuevo escenario hostil: el otorgamiento de permisos y los controles migratorios, de manera mayoritaria, conservan el carácter heteronormativo de sus procedimientos en los complejos fronterizos, bajo el esquema heterosexual. Eso supone una falta de reconocimiento de las corporalidades trans. La literatura migratoria tradicional, asimismo, opera bajo un sesgo cisheteronormativo y ha tendido a visibilizar las experiencias binarias, reduciendo los desplazamientos poblacionales a sujetos tipo (cisgénero/heterosexuales) y obliterando así las subjetividades que cuestionan el régimen sexual hegemónico.

Tapachula es la segunda ciudad más importante del estado de Chiapas y el eje económico de la frontera México-Guatemala, destacando por su actividad comercial, agrícola y ganadera. Su posición estratégica la convierte en un nodo clave para el tránsito de migrantes, especialmente del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), cuyos altos índices de pobreza, violencia histórica y crimen organizado impulsan desplazamientos forzados hacia el norte. A diferencia de la frontera con Estados Unidos, esta región carga con un pasado marcado por conflictos sociales, guerras civiles y el narcotráfico, que perpetúan flujos migratorios y situaciones de exclusión (Zarco Ortiz y Chacón Reynosa, 2020).

Por allí cruzan muchas personas trans, cuya trayectoria se intersecta con los flujos diaspóricos de sujetos centroamericanos que buscan alcanzar el “sueño americano”. En este trayecto, el trabajo sexual surge como recurso para avanzar en la ruta migratoria, pero también como imposición de un estereotipo. El cuerpo de las mujeres trans migrantes es erotizado y reducido a objeto de deseo disponible (López Fernández, 2018).

Pero el camino hacia el sueño americano se encuentra con otra frontera, de mayor control biopolítico: la llamada frontera norte de México. Aquí, varias ciudades se han convertido en destinos de trabajo sexual, no solo para personas trans. El turismo sexual es un fenómeno global en crecimiento, y ciudades fronterizas mexicanas como Tijuana se han consolidado como una de sus plazas. La prostitución se ve impulsada por su cercanía con Estados Unidos, especialmente con San Diego. Los contrastes económicos y legales, sumados a la proximidad geográfica, fomentan la transgresión de las normas morales habituales, ya que el cruce fronterizo funciona como una instancia de liberación conductual, donde prácticas socialmente sancionadas en el lugar de origen se vuelven permisibles (Bringas Rábago y Gaxiola Aldama, 2012).

Los flujos migratorios de mujeres trans desde América Latina hacia Estados Unidos responden a la búsqueda de mayores libertades para vivir su sexualidad. Este fenómeno se puede denominar como “exilio sexual” (García, 2016, p. 43). Si bien el cruce de fronteras ofrece cierta emancipación respecto a sus contextos de origen, estas migrantes deben adaptarse a nuevos espacios también heteronormativos. En el lugar de destino hay que reconfigurar las trayectorias de vida, a través de redes sociales, oportunidades laborales y transformaciones corporales. Sin embargo, muchas personas trans no logran completar este proceso, enfrentando violencia transfóbica que deriva en transfeminicidios (Viteri et al., 2017).

Relaciones espaciales y fronteras

En los estudios sociales el concepto transfronterizo busca comprender relaciones espaciales mediadas por la presencia de una frontera. Sin embargo, cabe preguntar si las relaciones que surgen, se activan y se singularizan por la formación de la frontera, por su presencia y las alteraciones que provoca en determinadas trayectorias, por la centralidad política, económica y cultural que llega a adquirir, siempre se resuelven en un cruce, en el traspaso de frontera.

Adyacencia y apartamiento, agregación o unión y desagregación o desunión, asociación y disociación, coincidencia y disidencia, complementariedad e incompatibilidad o antagonismo, conectividad y desconectividad son palabras que describen relaciones espaciales. Otras son: orientación o dirección, proximidad y lejanía, simetría y asimetría, equilibrio y desequilibrio, cooperación y conflicto y distanciamiento y acercamiento. Algunas de estas relaciones impulsan el cruce de frontera, pero otras lo evitan.

Lo que suele definirse como transfronterizo busca dar cuenta de una pluralidad de cruces, paradas, transiciones, avances y retrocesos. El espacio que se dibuja hacia ambos lados de una línea a veces es denominado espacio fronterizo, otras veces región fronteriza, pero también transfrontera. Se trata de una entidad donde los fenómenos espaciales se construyen, expresan y pueden ser estudiados desde diferentes escalas y dimensiones del devenir social. Identificar todas estas relaciones con un único prefijo supone desperdiciar la riqueza léxica que ofrece la lengua española.

Además de trans-, el español proporciona otra serie de prefijos locativos, es decir, aquellos que indican relación espacial, temporal o gradativa. Algunos ejemplos son ante-, cis-, entre-/inter-, infra-, pos-/post-, sub-/so-, ultra- y vice- (Cuadro 1). La combinación de estos prefijos con la raíz frontera origina un menú de neologismos que permiten una descripción más detallada, variada y creativa de las relaciones espaciales mediadas por la frontera, que no siempre se resuelven en un movimiento ‘a través de’.

Cuadro 1. Prefijos locativos vinculados a la palabra frontera: definiciones y ejemplo
Categoría generalConceptoDefiniciónEjemplo
Relaciones en el lado propio (lateral)Cisfronterizo/aRelaciones que ocurren en el lado propio de la fronteraPolíticas de desarrollo implementadas en las fajas de fronteras.
CisfronteraEl espacio físico adyacente al límite, con medidas o normativas específicas.Planes de poblamiento en ciudades de frontera..
Prefronterizo/aLo que antecede o precede a la frontera en un recorrido o trayecto.El último puesto de control antes de llegar a cruzar el límite.
Posfronterizo/aLo que sigue o se encuentra después de haber cruzado el límite fronterizo.El primer puesto de control luego del cruce.
Movilidades y DireccionalidadAdfronterizo/aMovimiento o flujo que se dirige hacia la frontera (centrípeto).Flujos comerciales atraídos por la frontera.
Defronterizo/aMovimiento o flujo que se dirige desde la frontera (centrífugo).Flujos migratorios expulsados por la frontera.
Tendencias a la unión o separaciónCofronterizo/aAcciones que buscan la integración o la cooperación entre las partes.Proyectos de cooperación binacional para infraestructura.
Disfronterizo/aAcciones que buscan o refuerzan la separación.Implementación de barreras aduaneras estrictas.
Espacios intermedios y localizaciones internasInterfronterizo/a y entrefronterasLa zona que está ubicada entre dos fronteras o límites sucesivos.Un territorio neutral entre dos límites demarcados.
Intrafronterizo/aRelaciones que ocurren dentro de una zona de frontera (divisiones internas).Habitaciones para guarnición construidas al interior de una muralla.
Perspectivas (interior/exterior)Endofronterizo/aRelacionado con el interior del territorio oBarreras arancelarias para proteger el mercado interno.
Exofronterizo/aRelacionado con el exterior del territorio.Fomento de la exportación de servicios.
Movimientos CircularesCircunfronterizo/aAcciones o movimientos que rodean la frontera o la contornean.Comerciantes que buscan diferentes puntos de cruce para evadir controles.

Fuente: Elaboración propia.

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