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Introducción

Innovación para la inclusión social

Federico Vasen[1]

La mesa “Innovación para la inclusión social. La innovación de base, las políticas públicas y la política del conocimiento” del PreAlas reunió nueve contribuciones de gran interés para reflexionar sobre la vinculación entre ciencia, tecnología, educación e inclusión social. El primer grupo de trabajos se centró en las formas en que el conocimiento producido en la universidad es apropiado por actores externos y se propone lograr un impacto social por fuera de la academia. En el caso de Thais Araujo, la reflexión propuesta fue de carácter histórico-conceptual, a través de una discusión del pensamiento de Amílcar Herrera. El trabajo de Daiana Neil se sitúa en el presente de la política científico-tecnológica argentina y realiza un análisis de la participación de las ciencias sociales en un instrumento reciente de promoción, los Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social. Mauro Alonso aborda la misma iniciativa de política científica, y su foco está en las nuevas modalidades de evaluación de la actividad de los investigadores, y se focaliza en el perfil de producción académica que se estaría produciendo a través de este tipo de proyectos. Pablo Schamber, Clara Bressano y Miguel Lacabanna analizan la vinculación entre una universidad pública y un municipio en el Área Metropolitana de Buenos Aires a través de un programa de reciclaje de residuos urbanos y los flujos de conocimiento que se generan dentro del proceso de transferencia, así como sus limitaciones y los condicionamientos contextuales. Mariana di Bello y Gabriela Bortz abordan comparativamente la trayectoria de dos productos biotecnológicos desarrollados por actores universitarios que persiguen la inclusión social como objetivo: el Yogurito en Tucumán y el Kéfir en La Plata. Destacan la forma diferencial en la que los actores se posicionan frente a la comercialización del producto y a las redes construidas en cada caso para su producción y distribución. Finalmente, Ximena Sánchez retoma la experiencia de la Universidad de Playa Ancha en Valparaíso y desarrolla el programa de innovación social ligado a la vinculación entre universidad y territorio emprendido por la institución.

El segundo bloque de trabajos se focaliza en la relación entre educación e inclusión social. Angélica de Sena y Florencia Chahbenderian se ocupan del perfil de consumidor que las nuevas políticas sociales de transferencia condicionada de ingresos están generando, y debaten los nuevos contenidos educativos que son incluidos en planes oficiales respecto de la educación para el consumo. Martín Federico y Mariano Indart trabajan sobre la inclusión educativa en el nivel superior no universitario a través de un estudio cuantitativo longitudinal en el que se indaga sobre las habilidades y el bagaje cultural de los estudiantes que transitan carreras de formación docente. Finalmente, Gabriela Wald discute el rol de las orquestas juveniles como forma de inclusión social. Compara dos experiencias en la ciudad de Buenos Aires, en las que la calidad del trabajo musical y el compromiso de los participantes fueron disímiles.

En conjunto los trabajos presentados constituyen un valioso aporte al estudio del papel de la universidad y los sistemas de ciencia y educación en contribuir a la inclusión social. No solo la exposición de los trabajos sino también el debate posterior permitió profundizar los planteamientos y generar un ámbito propicio para el intercambio de ideas. Como coordinador de la mesa, creo que fue una experiencia enriquecedora para todos los participantes.


  1. Especialista en políticas científicas y tecnológicas y educación superior. Es profesor en filosofía por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional de Quilmes.


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