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Universidad, sociología y cachimbos[1] Un breve análisis del perfil de los nuevos estudiantes de la Universidad de Huacho[2]

Wilder Chavarría Díaz[3]

Palabras clave: sociología, UNJFSC, perfil estudiante, cachimbo

Introducción

Como parte de las acciones del Consejo Nacional de la Universidad Peruana (Doc. 1295-1973), el 31 de agosto de 1973 en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión (UNJFSC) se constituye el Programa Académico de Sociología, mas adelante escuela profesional, y que por su condición y carácter contestaria sería escenario del I Congreso Nacional de Sociología (1982).

La política intervencionista del gobierno de la dictadura Fujimorista[4] y sus exigencias de reducir el Estado a su máxima expresión, no solo derruyó el pensamiento crítico de la especialidad, sino que adormeció el presente de los alumnos de la época y el futuro de las próximas generaciones que sucederíamos después.

La carrera de Sociología se encuentra adscrita a la Facultad de Ciencias Sociales (conjuntamente con las especialidades de Trabajo Social y Ciencias de la Comunicación), y en investigación social tiene una filiación de autoabordarse para, principalmente, analizar relaciones de poder y otras problemáticas existentes. En ese sentido, el presente trabajo plantea la intención de actualizar la información que se recaba periódicamente como parte de la “curiosidad” de docentes o egresados o alumnos de la casa de estudios. Por tal razón, en un primer momento analizaré la problemática universitaria peruana, el plan de estudios de la especialidad y un esbozo de marco teórico-operacional; seguidamente, apoyado por instrumentos cuantitativos y cualitativos procuraré dar a conocer los resultados alcanzados en la realización de las entrevistas, para finamente desde lo particular abordar algunas reflexiones que involucran directamente la política universitaria peruana.

La universidad, sociología y sociología faustiniana

Según Zegarra (2006), “la universidad es un centro de enseñanza en el cual se forman científica, técnica y moralmente los profesionales del mañana”. Es un espacio interactivo que debe permitirse la investigación (tecnológicas, sociales, naturales, etc.) con la finalidad de contribuir al bienestar de una comunidad o nación.

Tabla 1. Población de quince años a más según nivel alcanzado, 1940 -1991

Nivel educativo alcanzado

1940

1961

1972

1981

1993

%

%

%

%

%

Sin educación

57,6

37,6

26,3

15,2

12

Primaria incompleta

36,9

46,3

47,7

41,4

31,3

Algún año de secundaria

4,7

11,2

20,4

30,4

35,0

Superior

0,9

2,3

4,4

9,9

20,1

No especifica

0,0

2,6

1,2

3,1

0,0

Total

100

100

100

100

100

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática.

La universidad hasta 1980 era accesible para la clase alta y poco más tarde para la clase media; su elitismo pasaba justamente por las condiciones económicas de las familias pudientes del país, y dicha situación se agudizaría a través del D.L. N° 882 de Promoción de la Inversión en la Educación, establecido en la dictadura de Alberto Fujimori.

El mencionado decreto desligaba en gran medida al Estado de su rol fundamental para con la universidad, se reducía el compromiso presupuestal del Estado, se eliminaba la autonomía de la universidad, y así se perdía la capacidad de generar conciencia crítica en la sociedad, producir ciencia/tecnología que responda al bien común, y autorizaba la inversión privada para la creación de universidades que más tarde convertiría al Perú en el segundo país de Sudamérica (Brasil ocupa el primer lugar, tiene siete veces más población que el Perú y su inversión por universitario es $5200 frente a $1000 de dólares americanos del país).

De acuerdo con la información del diario Gestión (2014), al 2013 existían ciento cuarenta universidades, y según el Colegio de Sociólogos del Perú, en trece de ellas existe la especialidad de Sociología.

Sidicaro, a la líneas de Pierre Bordieu (Bordieu, 2009), manifiesta que “los primeros sociólogos anunciaron que sus explicaciones debían desencantar las prácticas estudiadas al promover interpretaciones reñidas, de un modo u otro, con las creencias socialmente aceptadas, y que eso afectaría intereses y posiciones sectoriales”; por ello, dicha posición, y desde la globalización de la especialidad, se interpretó como pensamiento crítico, y se constituyó como una de las dos corrientes antagónicas. Por otro lado, se manifestaba el estructural-funcionalismo, de esencia positivista y que edificada sobre socio-tecnicismos tendría la intención de desarrollar profesionales capacitados para resolver problemáticas sociales.

La sociología peruana se ha visto contribuida/restada por los acuerdos epistemológicos de la especialidad y por los escenarios políticos en el país. Así, los principales y continuos análisis de sociología peruana de la primera mitad del siglo XX se centrarían en el debate Víctor Raúl Haya de la Torre (El Antiimperialismo y el APRA) y José Carlos Mariátegui (7 ensayos de interpretación de la realidad peruana); luego la especialidad asumiría un rol crítico y de cercanía a las gestiones de izquierda (gobierno de Velazco Alvarado); tendría una exorbitante represión en los claustros (gobiernos de la dictadura Fujimorista) y se innovaría de acuerdo con el modelo económico y los procesos de descentralización (a partir de 2002).

En relación con la UNJFSC, los aspirantes a la especialidad tienen que pasar por una evaluación general de aptitudes, que se denomina Examen de Admisión, cuyas fechas son en marzo y agosto de cada año.

La duración de la carrera es de diez semestres académicos. A su vez, debido a directivas de orden administrativo y político, a la fecha la especialidad tiene siete planes de estudios, correspondiendo el último al 2013, que integra entre otros ejes temáticos: a) Teoría sociológica; b) Metodología de la investigación social y de mercado; c) Gerencia social, gestión, diseño y herramientas para escenarios públicos, privados y mixtos; d) Análisis de los ecosistemas y redes.

De lo teórico a lo operacional

Calero y Calero (1989) efectúan un planteo para la investigación con estudiantes universitarios a partir de cuatro tendencias básicas de reflexión en la temática. Para su efecto el presente abordaje se dejará abrigar por dos de ellas: tendencia socio-económica y tendencia política.

En relación con la tendencia socio-económica se analizará principalmente el nivel socioeconómico, y desde la tendencia política se buscará indagar desde la gobernanza democrática, organización y activismos políticos.

Para coordinar la operación del nivel socio-económico se revisaron planteamientos teóricos de la academia, así como también de organismos estatales involucrados en la definición de la política pública universitaria. De esta manera, en el análisis del término nivel socio-económico, se considera la integración de dos dimensiones: social y económica, que se expresan a través de variables:

En lo social, se revisará grado de instrucción del jefe de hogar y el nivel de instrucción de los jefes de hogar.

En lo económico, la ocupación del jefe de hogar, las condiciones de la vivienda y hacinamiento.

En relación con la tendencia política se indaga sobre la dimensión de “gobernanza democrática entendida una práctica de creación de espacios de concurrencia participativa en los que las definiciones de la dirección que asume la sociedad se construyen con base en la persuasión racional y en el uso de argumentos entre todos los interlocutores implicados” (Solis, 2009); en esa misma línea se tomará en cuenta “la dimensión derechos políticos que hace referencia a las titularidades de las que se desprenden los mecanismos por medio de los cuales la ciudadanía se ejerce” (Picado, 2007).

En ese sentido desde la tendencia política se buscará identificar las acciones que conllevan a los estudiantes a realizarse en la arena política o su entorno. Por ello desde la organización resulta de interés conocer la existencia de pertenencia a alguna organización política, universitaria, social o cultural, participación en espacios de alguna organización, adscripción a liderazgos y aportaciones para el funcionamiento de alguna organización, conocer su participación en manifestaciones de protesta y uso de artefactos a fin de presentar su posición ante alguna autoridad.

En relación con la expectativa, Corsi, Esposito y Baraldi (1996), en Glosario sobre la Teoría social de Niklas Luhmann, manifiestan que

el término “expectativa” indica condensación de referencias de sentido que indican cómo se delinea una determinada situación (…) las expectativas fungen como estructuras de los sistemas sociales, formándose mediante la selección de un abanico limitado de posibilidades respecto a las cuales puede orientarse un sistema.

Por otro lado Parsons (1953) indica que “las expectativas en la sociedad (sistema) solo existen en la proyección de sus miembros, es decir, en sus orientaciones de acción y expectativas”. El autor diferencia las acciones como presentes y las expectativas como estructura del futuro, hacia donde los sujetos miembros se dirigen.

Resultados

En relación con el grupo de la muestra: el 61% de los entrevistados son mujeres y el 39% varones; el 55,5% vive en zona urbana y el 44,5%, en zona rural. Según edad, se puede decir que el 38,8% tiene menos de 18 años; el 33,3%, 19 años; el 16,6%, 10 años; el 5%, 21 años y el 5%, 22 años. Finalmente, el 83,3% manifestó ser soltero; el 11,1%, conviviente, y un 5,5%, casado.

En relación con su situación económica: el 77,7% indicó ser dependiente; el 16,6%, desempleado y el 5,5%, empleado; de la misma manera, el 88,8% se consideró dependiente familiar, mientras que el 11,1% indicó lo contrario.

Desde la ficha socioeconómica universitaria: en 2014, el 66,6% manifestó que los ingresos de su familia fluctuaban entre los 751 a 1500 nuevos soles; el 22,2% indicó ingresos de entre 1501 y 2250 nuevos soles, y el 11,1%, de menos de 750 nuevos soles.

En relación con el nivel educativo del padre: el 66% de los entrevistados expresó que su padre había culminado la secundaria; el 16,6% de padres de los entrevistados tenían secundaria incompleta; el 11,1% alcanzó nivel técnico, y el 5,5% tiene algún grado universitario. De acuerdo con la información de la Oficina de Bienestar, los padres de los estudiantes de Sociología son obreros (38,8%); independientes (33,3%) y agricultores (27,7%).

En relación con el nivel educativo de la madre: el 72,2% de las madres cuentan con secundaria completa; el 22,2% tienen secundaria incompleta, y el 5,5% estudió alguna tecnicatura. De acuerdo con la información de la Oficina de Bienestar, las madres de los estudiantes de sociología son amas de casa (83,3%) y obreras (16,6%).

En relación con la vivienda y el hogar: el 44,4% precisa la existencia de seis a siete personas en su vivienda; 27,7%, entre cuatro y cinco personas; el 16,6%, entre ocho y nueve personas, y el 11,1%, menos de tres personas. En relación con el número de habitaciones en la vivienda sin incluir el baño ni la cocina, el 33,3% vive en casas de hasta cuatro habitaciones; el 27,7%, de hasta seis habitaciones; el 22,2%, de tres habitaciones, y el 16,6%, de cinco habitaciones.

En relación con las características de la vivienda: el 50% indicó tener paredes de ladrillo; el 22,2%, de madera; el 11,1%, de caña, y el 16,6%, de otro material. En relación con los materiales predominantes en los pisos de la vivienda, el 50% precisó tener piso de cemento; el 33,3%, de tierra; el 11,1%, de madera, y el 5,5%, de cerámica. Finalmente, entre los materiales predominantes en el techo de la vivienda precisaron: concreto (83,3%); madera (27,7%); tejas (27,7%); calamina y estera (5,5%).

En relación con la participación en organizaciones: los entrevistados mencionaron que pertenecen a una organización política (33,3%); organización universitaria (33,3%); juvenil y cultural (11,1% cada una) y que no participa (11,1%).

En relación con la intervención en espacios participativos: el 50% indicó que participa en reuniones, mientras que la otra diferencia no lo hace; el 77,7% no paga las cuotas que establece su organización y el 22,2% mencionó hacerlo.

En relación cona liderazgos: el 88,8% no asume liderazgos, mientras que el 11,1% manifiesta hacerlo. En esa misma línea el 50% precisó que los liderazgos requieren inversión de tiempo y por ello no asumirían responsabilidad en el futuro; el 30% indicó que no asumen liderazgos porque sienten ser más útiles fuera de un organigrama, y el 20% no precisa/no opina.

En relación con el ejercicio de protesta: el 66,6% indicó haber participado en algún hecho de protesta, mientras que el 33,3% no lo hace. El 83,3% no busca contactarse con las autoridades universitarias, mientras que el 16,6% sí lo hace.

En relación con su proyecto universitario: el 50% de entrevistados ha postulado a la universidad dos2 veces; el 27,7%, una vez, y el 22,2%, tres veces. A los trece entrevistados (72%) que indicaron haber postulado más de una vez vía examen de admisión, se les preguntó: “¿Por qué razones postuló dos veces?”, y las declaraciones fueron: el 92,3% precisó que no pudo ingresar a otra especialidad (Derecho, 72,7%; trabajo social, 27,3%), y el 7,7% no indicó.

El 72,7% mencionó que la especialidad no logra cumplir sus expectativas, mientras que el 16,6% respondió lo contrario. Por otro lado, el 55,5% indicó tener planificado el cambio de carrera; al 27,7% le gustaría hacerlo; mientras que el 16,6% precisó desear terminar la especialidad. Finalmente, desde la seguridad/inseguridad que le proyecta la carrera, el 77,7% manifestó incertidumbre de alcanzar alguna oferta laboral; plana docente no capacitada (83%); altos niveles de corrupción y chantaje a los alumnos (66,6%) y escaso prestigio a nivel nacional de la especialidad (50%).

Conclusiones

La universidad peruana tiene algunos problemas no resueltos: 1) bajo nivel académico; 2) escasa investigación de calidad; 3) integración de universidades; 4) gestión de gasto y 5) articulación universidad y sociedad.

La sociología peruana desde su creación se ha encontrado instrumentalizada para la interpretación de la realidad nacional. Esa necesidad fundó principalmente dos posturas o perspectivas de análisis: el estructural funcionalismo y el pensamiento crítico, que son los enfoques que gobiernan la sociología en el orbe. La sociología peruana aún aguarda un proceso de refundación que le permita obtener un horizonte más claro.

El estudio realizado, materia del presente ensayo, ha logrado visibilizar nuevas problemáticas, las cuales se detallarán según eje.

Eje 1. La condición socioeconómica

Los alumnos de Sociología son de familias amplias (cinco a siete integrantes), dependientes, y sus respectivos hogares apenas pueden superar dos sueldos mínimos vitales. Desde los indicadores vivienda/hogar, se puede concluir que en su mayoría poseen viviendas de material adecuado, aunque existe un importante porcentaje en situación de precariedad. Por otro lado, la mayoría de parejas conyugales de los universitarios posee secundaria completa y a su vez existe una reducida proporción de padres y madres que han estudiado en la universidad o una tecnicatura. Finalmente, desde lo laboral se desarrollan como obreros, independientes y agricultores, aunque las madres casi en su totalidad son responsables del hogar.

Eje 2. La condición sociopolítica

Los cachimbos en Sociología principalmente han logrado constituir participación en organizaciones política partidarias y universitarias, aunque sus niveles de participación y responsabilidad muchas veces se ven afectados por otros roles que deben cumplir; a su vez, otro indicador de interés es el potenciable liderazgo asumido en las organizaciones donde se desenvuelven.

Por otro lado, el 83,3% indicó no contactarse con autoridades para la resolución de problemáticas; es decir, las organizaciones donde participan se podrían encontrar nutridas de una posición radical que le solicita un serio divorcio con el aparato estatal.

Eje 3. Trayectoria y expectativa

Los y las jóvenes en su mayoría no estudian la especialidad por vocación, sino por otros factores que involucran necesariamente la disposición económica familiar.

Es notoria también la insatisfacción que poseen con la carrera, y precisan algunos motivos que se confirman en las principales problemáticas de la universidad peruana, planteados al inicio de las conclusiones. Finalmente, que el 55% de los entrevistados tenga planificado cambiarse de carrera no es un tema menor (al margen de que lo cumpla), pues la especialidad estaría alimentando futuras frustraciones que devendrían en un no ejercicio laboral de dicha especialidad; además, estaríamos presenciado una especialidad que serviría de puente para otras de mayor demanda y no cumpliendo su real función social.

Bibliografía

Bourdieu, P. (2009). Los herederos. Los estudiantes y la cultura (2ª. ed.). Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

Calero, A. y Calero, L. (1989). “La investigación sobre el estudiante universitario colombiano”. Revista Escuela de Administración de Negocios, Nº 7, pp. 53- 86. Bogotá: Editorial EAN.

Corsi, G.; Esposito, E. y Baraldi, G. (1996). Glosario sobre la teoría social de Niklas Luhmann. México D.F.: Universidad Iberoamericana.

Decreto Legislativo N° 882. Ley de Promoción de la Inversión en la Educación (1993). Lima, República del Perú.

Mejía, J. (2005). “El desarrollo de la sociología en el Perú. Notas introductorias”. En Dossiê. Sociologías, año 7, Nº 14, pp. 302-337. Porto Alegre.

Picado, S. (2007). “Derechos políticos como derechos humanos”. En Nohlen, D.; Zovatto, D.; Orozco, J. y Thompson, J. (comps.). Tratado de derecho electoral comparado de América Latina. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

Quijano, A. (1982). “Sociedad, poder y sociología en el Perú”. Trabajo presentado en el I Congreso Peruano de Sociología, Huacho, Lima.

S/a (5 de julio de 2014). “El número de universidades en el Perú se duplicó en solo 13 años”. Diario Gestión. Recuperado el 5 de marzo de 2015 de http://goo.gl/tw7XqB.

Solís, H. (2009). “Universidad pública y gobernanza (democrática): imaginando una conexión posible”. Acta Republicana Política y Sociedad, año 8, Nº 8. Guadalajara: Editorial CUCSH.

UNJFSC (2011). Estatuto. Resolución Nº 001-2011-AU-CR-UNJFSC.

Zegarra, O. (2006). “La universidad peruana, análisis y perspectivas”. En Academia Nacional de Medicina. Lima: Anales.


  1. Se entiende como “cachimbo” al postulante que ha logrado alcanzar una vacante en el Examen de Admisión (Examen de Aptitudes).
  2. Universidad de Huacho es la denominación que recibe la Universidad Nacional “José Faustino Sánchez Carrión”.
  3. Licenciado en Sociología, Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión Huacho, Lima, Perú. Maestrando en Docencia Universitaria de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, Lima, Perú (estudios pospuestos). Maestrando en Hábitat y Pobreza Urbana en América Latina (Facultad de Arquitectura, diseño y Urbanismo/Facultad de Ciencias Sociales), Universidad de Buenos Aires (en curso). Contacto: wilderchavarriadiaz@gmail.com.
  4. El gobierno de la dictadura Fujimorista se desarrolló desde 1990 hasta 2001.


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