Con esfuerzo y alegría, a pesar del contexto de crisis persistente, presentamos la 6ta. edición ampliada de esta obra colectiva que ya se ha tornado referencia obligatoria de nuestro campo.
En primer lugar, los editores, en nuestro nombre y en el de los múltiples autores que hacen esta obra, deseamos expresar nuestra gratitud a los casi 900.000 lectores del Diccionario del agro iberoamericano. Son ellos quienes la han convertido en una referencia casi ineludible al utilizar conceptos vinculados al agro y las ruralidades iberoamericanas.
Agradecemos también al equipo del CEAR-UNQ por el aliento y el marco de contención humana e institucional. Especialmente, a sus exdirectores, Adrian Gustavo Zarrilli y Juan Manuel Cerda, por seguir apostando a este proyecto. A la UNQ, que, por medio de diversos subsidios, en este caso el del Proyecto PUNQ “Ambiente, producción y calidad de vida en el ámbito rural, desde mediados del siglo XX a la actualidad”, ha financiado los costos editoriales. Y, para finalizar, expresamos nuestra gratitud a todas y todos los que han participado (autores, evaluadores, diseñadores y correctores), sin los cuales hubiese sido imposible la publicación de esta 6ta. edición ampliada.
Al igual que en las ediciones anteriores, desplegamos de manera sintética, precisa, responsable y científica un amplio espectro de conceptos referidos a los mundos rurales y agropecuarios, cubriendo cada vez más exhaustivamente una vacancia dentro del campo de las Ciencias Sociales. A menudo, múltiples controversias sobre los mismos derivan de la polisemia, lo que dificulta tareas de divulgación y producción científica. El escenario se complica aún más porque muchos términos que circulan por las Ciencias Sociales proceden del lenguaje coloquial (conservando parte de las imprecisiones) y porque existe una constante aparición de conceptos referidos a sujetos, instituciones, corporaciones, prácticas y espacios específicos. Reconociendo la existencia de estas tensiones por la apropiación y utilización de expresiones propias del agro entre académicos, nativos, funcionarios públicos y medios de comunicación, nos planteamos, una vez más, el desafío de seguir alcanzando, junto a todos los científicos colaboradores, conceptualizaciones que ayuden a comprender la compleja realidad con la que nos enfrentamos cotidianamente.
Este diccionario tiene la vocación de instrumentalidad para clarificar algunos puntos oscuros, salvar ambigüedades y orientar discusiones que –al menos por el momento– no se resuelven. Así, presentamos de modo ampliado y renovado el mayor volumen de vocablos propios de las Ciencias Sociales dedicados al agro iberoamericano.
Un supuesto fundante de esta obra ha sido considerar que la pretensión de rigor científico no implica neutralidad, pero sí rigor científico. Como dijera alguna vez Pierre Bourdieu, la no neutralidad no constituye un obstáculo para la ciencia, sino un motor. El objetivo que asumimos no consiste en la búsqueda de imparcialidad ni de verdad absoluta, sino en la divulgación de conocimiento científico construido.






