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Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada (CONINAGRO)[1]

(Argentina, 1956-1960)

Rocío Soledad Poggetti[2]

Definición

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada (CONINAGRO) es una asociación gremial de tercer grado de alcance nacional que representa los intereses de las distintas vertientes que conforman el cooperativismo agropecuario argentino. Se constituyó en 1956 con la finalidad de fortalecer la autonomía en la representación del sector bajo el liderazgo de Federación Agraria Argentina (FAA) en el marco de un doble proceso. Por un lado, frente a los avances estatales en la creación de una entidad orgánica que asumiera esas funciones. Por otro, ante una escaldada del conflicto entre las federaciones cooperativas de segundo grado por hegemonizar la orientación que debía asumir la confederación nacional.

Los prolegómenos de su conformación

La institucionalización de la representación de los intereses del cooperativismo agropecuario fue un proceso conflictivo que se inició en un contexto de sólida expansión del mismo (Lattuada 2006; Olivera, 2015). En un contexto signado por la incorporación de las masas a la vida política y por el recrudecimiento de la puja distributiva, se fueron constituyendo asociaciones civiles de distintas características y con diversos grados de autonomía fomentadas, moldeadas o inspiradas por el peronismo (Rein y Panella, 2018). Las políticas de fomento que instrumentó el peronismo histórico para la creación de entidades que equilibraran y procuraran armonizar los intereses de las diferentes fuerzas sociales (Rein y Panella, 2018) explican en parte ese crecimiento exponencial. En ese marco, en 1953 Perón impulsó la organización de la Comisión Consultiva del Cooperativismo Agropecuario con la finalidad de unificar la representación del sector.

La Comisión Consultiva avanzó en la convocatoria a las federaciones de segundo grado para crear una confederación cooperativa que, aunque independiente, mantuviera una postura conciliatoria con el gobierno. Esto aceleró el proceso de organización del Consejo Intercooperativo Agropecuario de Coordinación y Arbitraje, liderado por la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias Cooperativa Ltda. (FACA) e integrado por la Asociación de Cooperativas Argentinas Ltda. (ACA), la Asociación de Cooperativas Bonaerense Ltda. (ACAB) —denominada a la caída del peronismo como Asociación de Cooperativas Agrarias Ltda. (ADCA)—y la Unión de Cooperativas Agrícolas Chaqueñas Ltda. (UCAL). Este Consejo, que procuraba resguardar la autonomía del cooperativismo agropecuario en la representación de sus intereses frente al Estado, y que constituía también un medio para dirimir las disputas hegemónicas entre las distintas vertientes, se proyectó como una entidad de transición para la organización de una confederación gremial de cooperativas de alcance nacional.

Por entonces, es posible reconocer tres vertientes en el cooperativismo agropecuario: gremial, gerencial y agroindustrial (Olivera, 2015). El cooperativismo gremial, representado por FAA y FACA, demandaba la intervención del Estado en la regulación de la tenencia de la tierra y en la comercialización interna y externa de la producción agropecuaria, al tiempo que posicionaba a las cooperativas como agentes centrales para el fortalecimiento de los pequeños productores. El cooperativismo gerencial impugnaba este discurso. ACA, principal exponente de esta vertiente, reivindicaba la retirada del Estado bajo el lema del libre comercio, mientras que se adjudicaba la representación de un conjunto amplio y heterogéneo de productores agropecuarios de todo el país. El cooperativismo agroindustrial, encabezado por Sancor y cercano a las posiciones de ACA en cuanto a la libertad contractual y comercial, esgrimía un conjunto de demandas referidas a la transformación empresarial de los productores lecheros, los tambos y las cooperativas.

La discusión de los estatutos sociales de la nueva entidad en la Comisión Ejecutiva del Consejo evidenció el desacuerdo entre las federaciones respecto a la morfología institucional y el contenido del gremialismo. Respecto de la primera cuestión, se disputaba entre la institucionalización de un perfil estrictamente gremial u otro que complementara esa función con la coordinación de actividades económicas, comerciales e industriales de las cooperativas de primer y segundo grado adheridas. En cuanto a lo segundo, se discutió la orientación gremial de la futura entidad en la interlocución frente al Estado, en particular, en las temáticas vinculadas a los arrendamientos y la intervención gubernamental en la producción y la comercialización agropecuaria, así como las funciones prioritarias de que deben asumir las cooperativas.

FACA y Sancor fueron las federaciones que lideraron el proceso deliberativo. La primera, partidaria de un perfil gremial que no se restringiera exclusivamente a las cuestiones representativas, fue adquiriendo una posición hegemónica dentro del Consejo y fue construyendo consensos para respaldar su postura. Sancor, apoyada por ACA, retaceaba su apoyo a una asociación con capacidad para imponer proyectos económicos colectivos a las federaciones. Además, se resistían a ceder su potestad autónoma para esgrimir demandas y reivindicaciones individuales frente al Estado, en particular, bajo la hegemonía de una federación que pugnaba por un cooperativismo militante vinculado de manera directa a las acciones colectivas del gremialismo rural.

Institucionalización y organización

A raíz de esta divergencia, se constituyeron en 1956 dos entidades representativas del cooperativismo agropecuario nacional: CONINAGRO y la Junta Intercooperativa Agropecuaria. La primera se formó con la asociación de ADCA, FACA, UCAL, la Asociación de Cooperativas Agrarias zona “Rosafé”, la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones Coop. Ltda. (FECOM), la Federación Entrerriana de Coop. Ltda. (FECOOP), la Fraternidad Agraria Cooperativa de Coop. Ltda. y la Federación Regional de Río Negro y Neuquén Coop. Ltda. La segunda, con un perfil organizativo más laxo, estuvo integrada por ACA y Sancor, entre otras federaciones de segundo grado.

El proceso de organización institucional de CONINAGRO en esta primera etapa se concentró en la edificación de un espacio de representación gremial legítimo y preferencial para la Confederación en la interlocución frente al Estado, así como en la construcción de dispositivos discursivos que legitimaran esas intervenciones públicas. La hegemonía de FACA devino en un gremialismo militante que procuraba no confrontar abiertamente con el Estado sino cimentar estrategias de negociación con distintas agencias estatales –en particular, con las carteras de agricultura y comercio interno–, apelando a vinculaciones personales y alianzas temporales con otras asociaciones agropecuarias.

Respecto a la dimensión organizativa, el Consejo de Administración era el órgano de gobierno que, integrado por las ocho federaciones asociadas, dirimía las propuestas de acción colectiva. Los delegados procuraban atender a las demandas de cada una sin descuidar, al mismo tiempo, aquellas cuestiones que afectaban al conjunto de las cooperativas agropecuarias. Sin embargo, en ciertas oportunidades el proceso de negociaciones y definiciones gremiales resultaba conflictivo, en especial cuando las federaciones cooperativas de las economías regionales reivindicaban la escasa relevancia de sus propuestas. Cuestionaban, en consecuencia, la atención preferencial de las problemáticas propias de la región pampeana y, vinculada a ello, el predominio político dentro del Consejo de las federaciones representativas de las cooperativas radicadas en esos territorios –FACA, ADACA y “Rosafé” –.

Representación de los intereses cooperativos frente al Estado

CONINAGRO supuso una profunda alteración de las reglas de juego en la esfera reivindicativa del cooperativismo agropecuario nacional. La entidad gremial de tercer grado se fue apropiando de la facultad de las federaciones para esgrimir demandas frente a los poderes públicos de manera autónoma. La construcción de un espacio gremial legítimo para la Confederación en la arena política nacional y provincial supeditó las acciones reivindicativas a las prioridades que se definieran mediante la negociación colectiva e implicó, como parte sustancial de este proceso, el disciplinamiento de los delegados de las federaciones que formaban parte del Consejo y de aquellos que representaban a CONINAGRO en distintas agencias estatales y privadas.

Como parte de las estrategias de interlocución frente a los poderes públicos nacionales y provinciales, se procuró ubicar a delegados en entidades como la Junta Nacional de Granos (JNG), el Banco de la Nación Argentina (BNA) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre otros. Al mismo tiempo, los representantes del Consejo mantenían vinculaciones directas con miembros de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAyG), de la Secretaría de Comercio Interior, del BNA y/o del Ejecutivo Nacional. Las acciones se concentraban en el envío de memorias en las que se hacían estudios sobre alguna situación, la publicación de comunicados de prensa y la concertación de acciones con otras entidades representativas del sector —como Sociedad Rural Argentina (SRA) y/o federaciones no adheridas como Sancor o ACA —.

A través de estas estrategias, CONINAGRO comenzó a ser reconocida hacia finales de la década de 1950 como la entidad sobre la que recaía la legítima potestad de representar los intereses del cooperativismo agropecuario nacional, tanto por las federaciones no adheridas –que requerían su apoyo para esgrimir demandas conjuntas frente al Estado– como por los poderes públicos. La convocatoria realizada en 1958 por la SAyG a CONINAGRO y a ACA para afianzar la “unificación del movimiento cooperativo” consumó ese reconocimiento. Pero las tensiones entre ambas en el proceso de negociación derivaron en la paralización oficial de las gestiones. Como consecuencia de ello, la SAGyP le cerró a la ACA el acceso directo a la agencia estatal y priorizó a CONINAGRO como el interlocutor válido para incidir en la definición y en el contenido de ciertas políticas públicas sectoriales.

En parte como consecuencia de la consolidación de la función gremial de la Confederación, el Consejo de Administración emprendió desde 1959 un proceso de complejización institucional y afianzamiento económico a través de la incorporación de actividades de intermediación comercial. En este marco, se realizaron exportaciones de maíz de algunas de las federaciones adheridas a través de la firma Intercerea y se concentró un convenio con la Municipalidad de Buenos Aires a través del cual ésta le cedió a CONINAGRO la administración del mercado de concentración cooperativo.

Reestructuración

El proceso de diversificación se vio interrumpido en 1960 cuando ACA resolvió adherir a CONINAGRO. Su incorporación demandó un proceso de reestructuración organizativa e institucional para la Confederación –en particular, respecto a la reglamentación de los proyectos económicos colectivos–, con la finalidad de resguardar la autonomía de las federaciones y la evolución patrimonial de CONINAGRO. Las innovaciones reglamentarias –reforma de los artículos n° 2, 4, 5, 10, 11 y 15 e introducción de los artículos n° 5, 7 y 8– limitaron la co-responsabilidad de todas las federaciones asociadas en las operaciones económicas y comerciales, es decir, restringieron el alcance de los compromisos asumidos. En consecuencia, los gastos y las potenciales pérdidas eran exclusiva responsabilidad de las federaciones implicadas, para que los resultados no impactaran sobre el resto. En particular, sólo las interesadas se veían obligadas a concurrir con la suscripción de acciones, para incrementar el capital asociativo necesario a tal fin.

Las modificaciones estatutarias establecieron una diferencia entre las acciones gremiales y las económicas. Mientras las primeras continuaban siendo vinculantes para el conjunto del movimiento cooperativo, las segundas sólo tenían impacto que aquellas federaciones de segundo grado que de manera voluntaria se sumaran a los proyectos comerciales y/o industriales. Esta re-estructuración, que procuraba zanjar la contradicción que derivaba de la ausencia de una federación como ACA para una Confederación cooperativa de pretensiones nacionales, no produjo cambios sustanciales en la orientación del gremialismo de CONINAGRO en tanto este continuó plegado a la tonalidad que le imprimió FAA. Esto permitió a FACA mantener su capacidad de acción política aunque equilibraba a partir de ahora con la capacidad económica de ACA en los juegos de poder internos.

Estos cambios supusieron el establecimiento de limitantes legales y económicos a la potencialidad operativa de las estrategias colectivas requeridas por las federaciones representativas de las economías regionales. Colaboraron de ese modo, a la reproducción de las desiguales relaciones de poder internas entre las federaciones, relaciones que, aunque se fundamentaban en el principio formal de igualdad, abrevaban en la capacidad asociativa, económica y comercial de cada una. En definitiva, legitimaron la primacía de ACA y FACA para definir la orientación del gremialismo confederado y del cooperativismo pampeano para incidir en su contenido y en las estrategias de acción.

Estudios y desafíos

La Confederación ha sido abordada por los estudios sobre cooperativismo agropecuario de una manera secundaria, en particular por aquellas investigaciones que han analizado las estrategias asociativas de acción colectiva y la estructura de representación de los intereses del agro en su conjunto. La activa participación de CONINAGRO en las dinámicas asociativas, desde 1950, torna necesario avanzar en la reconstrucción de la orientación y el contenido del gremialismo que fue construyendo la Confederación en distintos contextos históricos. La distribución del poder interno entre las federaciones y el peso de cada una en la definición de ese gremialismo es una puerta de entrada. No obstante, para comprender esos procesos de construcción de hegemonía es necesario dar cuenta, también, de los mecanismos de mediación de las problemáticas de las economías regionales y su articulación con las demandas generales del cooperativismo agropecuario y las estrategias de interlocución frente al Estado. Quizás ello permita comprender, desde una perspectiva histórica, las alianzas que se han tejido con asociaciones del agro que, en apariencia, representan intereses disímiles y, en algunos puntos, contrapuestos.

Bibliografía

Girbal-Blacha, N. (2002). Políticas públicas para el agro se ofrecen. Llamar al estado peronista. Mundo Agrario, 3(5).

Lattuada, M. (2006). Acción colectiva y corporaciones agrarias en la Argentina. Transformaciones institucionales a fines del siglo XX. Buenos Aires, Argentina: Universidad Nacional de Quilmes.

Mateo, G. (2012). Cooperativas agrarias y peronismo. Acuerdos y discrepancias. La Asociación de Cooperativas Argentinas. Buenos Aires, Argentina: Fundación CICCUS.

Olivera, G. (2008). El cooperativismo agrario, los chacareros y la renovación de la historia rural. E-L@TINA, 6,  31-48.

Olivera, G. (2015). Cooperativas y gremios chacareros como piezas claves en la policía agraria peronista. En Graciano, O. y Olivera, G. (Comps.), Agro y política en la Argentina. Tomo II: Actores sociales, partidos políticos e intervención estatal durante el peronismo 1943-1955 (pp. 197-268). Buenos Aires, Argentina: CICCUS.

Poggetti, R. (2019). De casa de ramos generales a cooperativa agrícola: la transformación institucional como una estrategia de reposicionamiento en el marco de las políticas públicas peronistas (1953-1955). Estudios Rurales, 9(17), 132-169.

Rein, P. y Panella, C. (2018). En busca de la comunidad organizada. Organizaciones políticas, sociales, económicas y culturales del primer peronismo. Buenos Aires, Argentina: Universidad Nacional de la Matanza.

Salminis, J. A. (2010). El cooperativismo agropecuario en la República Argentina: notas sobre su origen y su evolución. XXII Jornadas de Historia Económica, Río Cuarto, Argentina.

Fuentes

Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Ltda. Libro de Actas N° 1 del Consejo de Administración. Actas N° 1 (30/10/1956) a 35 (02/09/1959).

Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Ltda. Libro de Actas N° 1 de Asambleas de Asociados. Actas N° 4 (27/11/1959) a 6 (16/12/1960).

Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Ltda. Estatutos sociales de 1956 y 1960.


  1. Recibido: abril de 2020.
  2. Profesora en Historia y Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad del Salvador (USAL) y Especialista en la Enseñanza de las Ciencias Sociales por el Instituto Nacional de Formación Docente Ministerio de Educación (INFOD). Estudiante regular del Doctorado en Historia en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Diploma de Posgrado en Ciencias Humanas: Estudios Rurales Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Quilmes y la Universidad de la República (UNQ-UDELAR). Becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Contacto: rociopoggetti@hotmail.com.


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