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Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras Ltda. (UCAL)[1]

(Chaco, Argentina, 1934-2000)

Leandro Moglia[2]

Definición

La Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras (UCAL) es una asociación de segundo grado que nuclea 16 cooperativas agropecuarias de la región chaqueña argentina. Fundada en 1934, nucleaba aproximadamente 1300 socios de 6 cooperativas (en la actualidad, representa a 16 cooperativas de 1er grado con 2500 socios.

Orígenes

La Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras Ltda. (UCAL), se formó el 17 junio de 1934, en la localidad de Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), como una cooperativa de segundo grado. Desde sus inicios, se orientó a la comercialización de la fibra de algodón desmotada por las cooperativas de base y con posterioridad inició el proceso de transformación de la misma hacia el hilado, entre otros emprendimientos de diversificación económica.

Para la región chaqueña, el cooperativismo agrario no era una institución desconocida. La misma ya tenía una larga tradición que se había iniciado sobre fines del siglo XIX en las colonias agrícolas próximas a Resistencia. Las primeras entidades se organizaron de modo precario y no fue sino hasta 1905 que surgió la primera cooperativa agrícola denominada Cooperativa Familiar de Margarita Belén.

Sin embargo, a partir de 1920, en el Chaco se dio inicio al ciclo algodonero, que significó la expansión de la frontera productiva y perfiló la estructura agraria chaqueña, condicionando su desarrollo económico e industrial. La creación de cooperativas de primer grado, que servían como herramientas de defensa de los productores agrarios, obedeció a la expansión de la frontera agraria. Esta expansión fue cuasi espontánea y sin gran organización y/o participación del Estado. Este escenario de vulnerabilidad generó las condiciones necesarias para la organización de entidades asociativas que buscaban mejorar en sus condiciones materiales de existencia y proteger a los productores de los del intermediario. A partir de este contexto, hubo diversos intentos por crear una cooperativa de segundo grado. En 1916 se pretendió conformar una Federación Agrícola del Chaco; sin embargo, la propuesta no tuvo el eco esperado. La idea se retomó en 1919 cuando se logró formar la Federación de Sociedades Agropecuaria; desavenencias entre los integrantes hicieron fracasar la iniciativa para 1921. Un nuevo intento se llevó a cabo en 1925, convocando a las entidades locales a crear la Federación Argentina de Cooperativas Algodoneras, sin embrago dicha convocatoria tuvo una pobre recepción de entre las cooperativas existentes.

Hubo que esperar hasta la crisis económica de 1930, la caída en precios de los bienes primarios y luego a la huelga agraria de 1934 para que el 17 junio de ese año las cooperativas dieran forma a la entidad federativa y se concretara la reunión de ocho de ellas. Seis de ellas llevaron mandato expreso de sus delegados a favor de la fundación y dos asistieron en carácter de observadoras. Las cooperativas fundadoras fueron: Cooperativa Agropecuaria “El Progreso” Ltda. de Presidencia Roque Sáenz Peña; la Cooperativa Agrícola de Presidencia Roque Sáenz Peña; la Cooperativa Agrícola Ltda. de Las Breñas; la Cooperativa Agrícola de Charata Ltda.; la Cooperativa “Obrera Agrícola” Ltda. de General Pinedo y la Cooperativa Machagai Ltda. Quienes asistieron como observadores fueron: Cooperativa Colonia Unidas de Puerto Tirol y la Cooperativa de Margarita Belén Ltda. las cuales se integrarán recién en el mes de noviembre (Miranda, 1984: 35). Como resultado de esta reunión se creó la Unión de Cooperativas Agrícolas Chaqueñas Ltda. (UCAL). La singularidad del caso, es que todas las cooperativas participantes se hallaban asentadas en el centro y sudoeste del territorio chaqueño y quedaron fuera de la organización aquellas situadas en el este del territorio. En sus inicios tuvo el nombre de Unión de Cooperativas Agrícolas Chaqueñas Ltda. (UCAL) y fue su primer presidente Amador López.

Alcance, objetivos y acciones

Al momento de formarse, fueron sus objetivos: la venta de productos (principalmente la fibra de algodón) directamente en Buenos Aires, de modo de saltear al intermediario local; fomentar la organización de nuevas cooperativas; educar en el espíritu cooperativista a la región y promover el máximo grado de industrialización de la materia prima. Con el tiempo, los mismos se fueron ampliando como, por ejemplo: constituirse en árbitro en caso de conflictos entre cooperativas; comprar, permutar y vender por su cuenta y en nombre de sus asociadas toda clase mercadería, materiales, maquinarias, etc.; a su vez, entre los objetivos apareció el constituirse como una entidad referente del medio local regional ante el poder municipal, provincial y nacional.

En este camino, instalaron oficinas de comercialización en Resistencia (por ser capital del Territorio Nacional del Chaco y hallarse en cercanías del Puerto de Barranqueras) y en Buenos Aires (por ser el principal destino de las ventas).

Los primeros años de la UCAL se desarrollaron con relativa normalidad y viviendo un proceso de expansión debido que el algodón era un producto con gran demanda por parte de la industria textil nacional. Sin embargo, durante la década del ´40 se suscitaron diversos problemas productivos (plagas y enfermedades del algodón, sequías, inundaciones) y de política agraria, vinculada a la legislación social del peronismo que llevaron a UCAL a asumir un rol más combativo-reivindicativo de las tareas agrarias que se realizaban en el Chaco. Ante esta situación, en 1947, UCAL terminó por congregar a todas las cooperativas de primer grado del Chaco y buscó elevar sus reclamos al poder ejecutivo nacional.

Los constantes problemas productivos y socio-político a partir de 1940 hicieron necesario la creación de una institución que proteja al productor de los accidentes de trabajo de los peones en las chacras, a los obreros de las fábricas cooperativas, de los cambios climáticos, plagas, incendios, etc. Para tal fin, en 1950, bajo el auspicio de UCAL se creó “COSECHA” Cooperativa de Seguros Ltda., entidad que duraría hasta la década de los ´90.

Ente este camino, UCAL y otras entidades de segundo grado, a nivel nacional, promovieron la integración de una Cooperativa de Tercer Grado. Dicha cuestión se realizó en 1953 cuando se fundó la Confederación Inter cooperativa Agropecuaria Coop. Ltda. (CONINAGRO).

Otra iniciativa de inserción en el territorio fue la de participar como principal accionista privado en la conformación de Banco del Chaco (1957); entidad de carácter mixto (público-privada) que buscó mejorar las condiciones de endeudamiento de los diferentes sectores productivos. Dicha estrategia la volvió a repetir cuando se constituyó en el tercer aportante de capital para la formación del Banco Cooperativo Agrario (1958 y 1965). En ambos casos, se pensaba que, al ser un banco de desarrollo, uno de los pilares sería el crédito hacia el sector agropecuario y por ello el cooperativismo en su conjunto (UCAL, en su representación) debía participar, sobre todo en un contexto de liberalización de la economía.

Para fines de la década del ´50 y hasta el ´70, la producción algodonera ingresó en un período de estancamiento y posterior crisis; ante esta situación UCAL, comenzó a diseñar diversas estrategias para evitar caer en una crisis económica-financiera. Entre las que destacamos, está su participación como impulsora y parte de la refundación de la Junta Nacional del Algodón (1958) y la adquisición de empresas textiles instaladas en Barranqueras (Chaco) y Santiago del Estero, pertenecientes a la Fábrica Nacional de Envases Textiles (FANDET) y a la Corporación Argentina de Tejeduría Doméstica ubicada en Catamarca, que integraban la Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE) (1961).

Para ese momento, UCAL congregaba a treinta cooperativas (veinte de Chaco, tres de Formosa, y siete de Santiago del Estero) y trazó lineamientos de expansión territorial y diversificación económica en un contexto sumamente volátil en lo económico y político. En cuestiones de política agraria general y algodonera en particular (regularización de la tenencia de la tierra y mayor distribución de la misma; establecimiento de precios mínimos para el algodón, además de la regulación y transparencia de los mecanismos formadores de precios, etc.) había ingresado en una fase de “estancamiento negociador” y había perdido su poder de gestión o presión respecto de aquellas luchas del agro chaqueño. Esta situación llevó a que parte de la Unión de Jóvenes Cooperativistas de UCAL participen de las denominadas Ligas Agrarias Chaqueñas (LACh) creadas en 1970 y que fuera duramente perseguirá y reprimida por el Estado Provincial y Nacional. Esta situación de quiebre hacia el interior de las instituciones cooperativistas, llevó a que cerca de 10 cooperativas se desvinculen de UCAL y se afilien a la Federación Argentina de Cooperativas Agropecuarias (FACA).

Durante el período 1976-1983, UCAL, y el cooperativismo chaqueño en general, se acercó al poder dictatorial por las medidas de apertura económica que posibilitaron nuevos endeudamientos y un resurgir del algodón en la provincia. Gran parte del endeudamiento se utilizó para la compra de maquinaria agrícola, renovar los equipos industriales y generar nuevas instalaciones vinculadas a las producciones que se insertaron en Chaco a raíz de la crisis algodonera. Cuando las condiciones internacionales cambiaron, el sector cooperativo y UCAL quedaron con un alto nivel de endeudamiento que dificultó su acción retrayendo su participación en el mercado.

UCAL, durante el período 1983-1991, fue desarrollando diversas estrategias para mitigar las consecuencias del endeudamiento y gestionando, ante los poderes públicos y entidades financieras, moratorias y condonaciones de deudas. Algunas de esas gestiones tuvieron efectos positivos. Sin embargo, las condiciones monetarias del período hicieron que UCAL pierda efectividad en la venta de la producción, como consecuencia, se inició un proceso de decadencia que fue llevando a la liquidación de sus activos en empresas y emprendimientos que ya no eran rentables.

La nueva expansión algodonera vivida durante los años ´90 tuvo efectos diversos en el cooperativismo y en UCAL. Por un lado, crecieron las operaciones, pero las mismas no significaron una real competencia para el capital privado y por el otro, las nuevas técnicas de producción, vinculada a la modernización de la tecnología agroindustrial, excluyeron en gran medida a los pequeños productores algodoneros que, en definitiva, son quienes se hallaban vinculados con las cooperativas. Con la llegada de la soja al Chaco, su paquete tecnológico y el modelo del agro-negocios, generaron que la situación del cooperativismo agrario se agrave aún más, por cuanto esta producción no precisa de instituciones que especulen y concentren la oferta para contrabalancear el poder del mercado y mejorar las condiciones de comercialización para el productor. Por ello las entidades cooperativas de primer grado y su entidad madre UCAL, se mantienen ante una gran encrucijada: la necesidad de modernización, adaptación y crecimiento en función de nuevos cultivos y estrategias de desarrollo o permanecer pasivas, prestando un mínimo de servicios y a la espera de un viento de cola que las impulse nuevamente, pero con el riesgo de ir desapareciendo en esa espera. Esta disputa, no está saldada y ello se vio en el 2007 cuando UCAL cerró definitivamente su planta textil de Barranqueras, que operaba a menos del 40% de su capacidad.

Reflexiones

El cooperativismo agrario chaqueño llegó a estar representado por aproximadamente 50 entidades de primer grado, que representaban a cerca de 15.000 productores. Estas entidades se formaron, crecieron y entraron en decadencia junto al algodón, producción agrícola que marcó los ciclos económicos de la región. UCAL, única entidad de segundo grado, logró en base a una masa societaria de 40 cooperativas ser la empresa agrícola-industrial más importante de la región chaqueña, que fue partícipe de la creación de bancos, entidades de tercer grado, tuvo molinos harineros, fábricas (hilanderas, algodón hidrófilo, fábricas de aceite, entre otros emprendimientos agroindustriales) En este sentido, su protagonismo fue tal que, por momentos, delineó la política agraria regional y se fue una entidad de referencia a nivel nacional.

Con la crisis de las economías regionales, los cambios en las condiciones de producción, las modificaciones en las políticas económicas y un proceso de burocratización acentuado, marcaron el fin del cooperativismo local y con ello la crisis de UCAL, entidad que al día de hoy subsiste amarrada a un sueño de antaño, pero que buscar volver a vivir.

Bibliografía

Besil, A. (1979). Evolución histórica de la Actividad Algodonera en la República Argentina y en la Provincia del Chaco. Resistencia, Argentina: FCE – UNNE.

Brodersohn, V, Slutzky, D. y Valenzuela, C. (2009).Dependencia interna y desarrollo: El caso del Chaco. Resistencia, Argentina: Librería de la Paz.

Carlino, A. (2008). Economía Provincial y financiamiento público: El Banco de la Provincia del Chaco: 1956-1980. Buenos Aires, Argentina: Ed. Cooperativas.

Larramendy, J. C. y Pellegrino, L.A. (2005). El Algodón. ¿Una Oportunidad Perdida?, Buenos Aires, Argentina: Ediciones Al Margen.

Miranda, G. (1984). Historia de Cooperativismo Chaqueño. Resistencia, Argentina: Fundación COSECHA.

Moglia, L. (2011). Reacción de las Cooperativas Algodoneras Chaqueñas frente a la Política Agraria Nacional (1940-1951). En M. Poggi, X. Carrerasy J. Muzlera (Comps.), Aportes, sujetos y miradas del conflicto agrario argentino (1910-2010) (pp. 89-111). Buenos Aires, Argentina: CICCUS.

Moglia, L.(2011). Las cooperativas agrícolas chaqueñas en la cornisa (1957-1962). En M. Ruffini y L. Blacha (Comps.), Burocracia, tecnologías y agro en espacios marginales (pp. 141-158). Rosario, Argentina: Prohistoria Ediciones.

Moglia, L.(2018). Consolidación y estrategias de expansión de la Unión de Cooperativas Algodoneras Ltda. (1934-1976). En XVI Jornadas de Historia Económica. Universidad Nacional de La Pampa, Argentina. Recuperado de t.ly/xKqXq

Roze, J. (2007). Luchas de clases en el Chaco contemporáneo. Resistencia, Argentina: Librería de La Paz.

Fuentes y documentos

Diario El Territorio. Resistencia.

Diario Norte. Resistencia.

UCAL. Memorias y Balances. Presidencia Roque Sáenz Peña.

UCAL. Periódico de la Unión de Cooperativas Agrícolas Algodoneras Ltda. Presidencia Roque Sáenz Peña.


  1. Recibido: agosto de 2019.
  2. Profesor en Historia por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y Doctor en Ciencias Sociales y Humanas por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Docente Titular con Dedicación Exclusiva en la cátedra de Historia Económica de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y Profesor Asociado en la Cátedra de Política Agropecuaria y Organización Rural de Licenciatura en Administración Rural en la Facultad Regional Resistencia-Universidad Tecnológica Nacional (FRR UTN). Contacto: leandroe_moglia@yahoo.com.ar.


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