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Acaparamiento de tierras[1]

(Argentina, comienzos del siglo XXI)

Delia Ramírez[2], Andrea P. Sosa Varrotti[3] y Facundo Zorzoli [4]

Definición

Proceso social de transferencia del control de la tierra en función de la acumulación de capital, cuya escala condiciona el acceso a la tierra y otros recursos naturales asociados, y/o el control sobre sus usos por parte de otros usuarios en cada situación socioterritorial. En la Argentina, este fenómeno se ha abordado desde la perspectiva de la extranjerización y las grandes transacciones de tierra, sus ciclos históricos y ritmos dinámicos, su relación con la financiarización de la agricultura y el modelo de agronegocios, sus efectos sobre la agricultura familiar y la seguridad y soberanía alimentarias.

Origen

El proceso de acaparamiento de tierras (land grabbing) ha tomado notoriedad en la agenda mediática y científica a partir de la crisis alimentaria y financiera de 2007-2008. En ese primer momento se identificaron dos grandes grupos de actores asociados a procesos de acaparamiento Norte-Sur y Sur-Sur: (a) agentes financieros que en un marco de crisis en los mercados de esos activos y de boom de los precios de los commodities agrícolas orientaron sus estrategias de inversión hacia la adquisición de tierras; (b) Estados ricos cuya oferta local de alimentos depende de la importación y acceden al control de tierras extranjeras para abastecer a sus poblaciones. Alimentos caros, tierra barata y extranjerización de la propiedad y del uso del suelo fueron los temas en torno a los cuales se problematizó inicialmente el acaparamiento de tierras (GRAIN, 2008).

A inicios de la década de 2010, informes realizados para el Banco Mundial y la FAO produjeron los primeros datos primarios sobre acaparamiento. Si bien proveyeron de información importante sobre casos concretos, esos informes fueron criticados. El del Banco Mundial (Deininger et al., 2011), por haber sido elaborado con una metodología ambigua, presentar un sesgo economicista y responder a las cuestionables narrativas ganar-ganar de los agronegocios (Li, 2011; Scoones et al., 2013). Los informes de la FAO (Soto Baquero y Gómez, 2012), por los métodos e indicadores a través de los cuales se buscó identificar esos procesos y otras limitaciones conceptuales; en ellos el acaparamiento fue identificado con la extranjerización, asociado a riesgos a la seguridad alimentaria de un país, y medido cuantitativamente como transacciones de mil hectáreas o más (Borras et al., 2011).

Investigaciones posteriores avanzaron en problematizar la especificidad histórica del ciclo contemporáneo de acaparamiento al incorporar el papel del gran capital especulativo y de las corporaciones transnacionales (Fairbairn, 2015); el rol de los gobiernos y actores privados locales (Peters, 2013) y de las alianzas entre actores nacionales y extranjeros (Borras et al., 2011; Edelman, 2016); la relación del fenómeno con las crisis financiera, alimentaria, ecológica y energética del capitalismo (Borras et al., 2013); la distinción entre “ganadores” y “perdedores” y el estudio de las consecuencias sociales, políticas y ecológicas de estos procesos, en particular en términos de soberanía alimentaria y resistencia de la sociedad civil (Borras et al, 2013; Edelman, 2016; Li, 2011). Además, se introdujo el análisis de las relaciones capital-trabajo y la cuestión de las condiciones de reproducción social de las poblaciones rurales en espacios en los que se expresan procesos de acaparamiento (Li, 2011), así como las conceptualizaciones sobre acaparamiento de agua (water grabbing) y acaparamiento verde (green grabbing).

Investigaciones recientes comprenden al acaparamiento de tierras como acaparamiento de su control. Plantean que el control de la tierra y sus recursos está mediado por modalidades que no se restringen a la adquisición formal de la propiedad (compra), sino que pueden involucrar otras, como concesión de tierra pública, arriendo/alquiler entre privados, formas de agricultura por contrato, acuerdos informales de uso, etc. (Borras et al., 2013; Edelman, 2016; Ribot y Peluso, 2003).

El acaparamiento a través del control de la tierra y otros recursos naturales también se relaciona con formas de uso que no se limitan a la producción de alimentos. En el marco de las crisis mencionadas, los usos agrícolas del suelo más extendidos en tierras acaparadas corresponden a los denominados cultivos de usos múltiples y flexibles (flex crops), que sirven como alimento humano, forraje para engorde de animales, y/o para producir biocombustibles, entre otros usos industriales (Borras et al., 2013).

El acaparamiento de tierras en la Argentina

Los trabajos sobre extranjerización han permitido visualizar al país como uno de los destinos privilegiados de este proceso y abren interrogantes sobre las formas de gobernanza de los territorios locales. En 2015, un 6,09 % del territorio argentino estaba extranjerizado, con casos extremos de departamentos, con más del 50 % de su territorio en manos de extranjeros (Gómez et al., 2015). Desde el Estado nacional, recién en 2011 se ensayaron algunas estrategias para controlar este proceso con la sanción de la ley 26.737 “Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales”; pero el decreto 820 de 2016 eliminó algunas de las restricciones que se habían establecido. Argentina tiene así una de las legislaciones más permisivas y débiles en cuanto a la protección de los recursos naturales.

Estudios que privilegian la comprensión del proceso de acaparamiento en términos de extranjerización y que utilizan la definición de FAO (adquisición de mil hectáreas o más en manos de extranjeros) muestran el impacto generado por estas inversiones en el país: desposesión, exclusión productiva y/o laboral, pérdida de soberanía estatal, degradación ambiental y riesgo para la seguridad y soberanía alimentarias.

Siguiendo la definición de FAO y los cálculos de Costantino (2019), entre 2002 y 2013, el 56,1% de las tierras adquiridas o arrendadas por extranjeros se destinaron a la producción primaria para el mercado (de las cuales 57,6% se dedicaron a la producción agropecuaria, 29,5% a la minería y 12,9% a la producción forestal), y el 31,9%, para garantizar el abastecimiento de alimentos y materias primas de países como China, India, Arabia Saudita, Corea del Sur y Japón. Del resto, 10,1% se dedicó al turismo, y 1,9% a la conservación. Sin embargo, entre los casos de acaparamiento por parte de extranjeros como los hermanos Benetton, Tompkins, Lewis, Turner, Lay, el Consorcio Walbrook o la empresa Nettis Impianti, famosos por el tamaño de las propiedades, solo el primero se vincula con el sector agropecuario.

Abonando a una definición más amplia, nos interesa subrayar la agencia de los actores locales/domésticos como otro vector medular en la activación de dinámicas de acaparamiento tanto a escala local y nacional, como regional (Edelman, 2016; Gras y Cáceres, 2017; Gras y Zorzoli, 2019; Murmis y Murmis, 2012). Por ejemplo, las megaempresas agropecuarias de origen argentino –en alianza con capitales financieros internacionales desde comienzos de siglo y en general apuntaladas sobre procesos previos de concentración en manos de agentes locales– han desplegado procesos de acaparamiento sobre cientos de miles de hectáreas cada una (vía compra, contrato y alquiler) en este y otros países de la región (Murmis y Murmis, 2012; Sosa Varrotti, 2019). De hecho, en Sudamérica el ciclo contemporáneo de acaparamiento de tierras para usos agropecuarios tuvo un carácter principalmente intrarregional, que se ha expresado en el proceso de translatinización de estas megaempresas (Borras et al., 2011, 2013; Sosa Varrotti y Gras, 2021).

Esto llama a no restringir los análisis ni a las fronteras nacionales, ni a los actores extranjeros, ni a la propiedad como única forma de acceso y control de la tierra (Borras et al., 2013; Edelman, 2016; Ribot y Peluso, 2003). La extranjerización de la propiedad de la tierra es una expresión entre otras posibles de las dinámicas de acaparamiento de tierras: ni el acaparamiento implica necesariamente extranjerización, ni la extranjerización, acaparamiento. Del mismo modo, las distintas modalidades de acceso que ensayan actores heterogéneos expresan que el acaparamiento no es acompañado necesariamente por la concentración de la propiedad, aunque sí del uso del suelo, de la producción y/o del capital.

La información pública sobre transacciones y propiedad de la tierra en Argentina es escasa o inaccesible. La base de datos de Land Matrix determinó que Argentina es uno de los 5 países con mayor cantidad de lo que llaman grandes transacciones de tierra. Land Matrix es una iniciativa global de ONGs e instituciones académicas que monitorean estas transacciones en diferentes etapas de negociación (anuncio o intención de compra, conclusión o fracaso del contrato, etc.) y las vuelcan en una base de datos de acceso abierto. No obstante, esta aproximación presenta varias limitaciones: el inventario de las transacciones no es completo y se restringe a las operaciones legales, los tratos y alianzas entre inversores nacionales y extranjeros quedan fuera de consideración y el umbral de hectáreas no siempre resulta un parámetro adecuado para abordar comparativamente estos procesos.

Desde nuestra perspectiva, las escalas del acaparamiento son relativas a la especificidad histórica de las condiciones sociales, económicas, políticas y ecológicas de un espacio en particular. Escalas de capital similares pueden asociarse a escalas de tierra y recursos muy disímiles en diferentes territorios.

Perspectivas de análisis

De acuerdo con la definición que hemos planteado, para comprender el fenómeno del acaparamiento de tierras proponemos considerar las siguientes dimensiones relacionalmente imbricadas: formas de control y acceso a los recursos; escalas relacionales de operación de los recursos; ciclos y ritmos históricos. En este sentido, para ser comprendidos cabalmente, los procesos de acaparamiento deben ser problematizados tanto a través de las especificidades históricas y geográficas de los espacios en que se expresan, como de las relaciones de poder que se tejen en los territorios locales.

El acaparamiento de tierras se encuentra en estrecha relación con la globalización capitalista y la financiarización de la agricultura (Sosa Varrotti y Gras, 2021) y, en muchos casos, como el de Argentina y otros países de América del Sur, con la expansión del modelo de agronegocios (MA) (Gras y Hernández, 2013). Sin embargo, no se trata de un fenómeno lineal, uniforme, ni necesariamente progresivo en cuanto a las escalas de superficie acaparadas e involucra actores empresariales heterogéneos. Es un proceso dinámico que –además de la tierra, sus características y ubicación– integra recursos estratégicos de tipo financiero, tecnológico, gerencial, etc., que deben ser atendidos de modo situado. Ciclos de expansión horizontal pueden ser seguidos por procesos de ralentización y acompañados por estrategias de intensificación del capital en la operación de la tierra (Gras y Cáceres, 2017). La diferenciación socioeconómica y exclusión productiva entre actores empresariales inscriptos en el MA también es expresión de las capacidades de acceso diferencial a los recursos mencionados para sostener la acumulación a través del uso de la tierra (Gras y Zorzoli, 2019).

En el desarrollo de los ritmos de esos ciclos se producen procesos de diferenciación entre estos actores empresariales heterogéneos. Por otra parte, la multiplicidad de estrategias de reproducción social y de mecanismos de acceso a la tierra impulsados por los actores sociales “desde abajo” reconfiguran los escenarios productivos y pueden constituir fricciones para sus estrategias de expansión horizontal.

Para el estudio del acaparamiento, en primer lugar, es necesario circunstanciar las formas en que se expresa la transferencia del control sobre el uso de la tierra en cada caso. La producción a gran escala no implica necesariamente la desaparición de la pequeña escala, sino que esta última puede ser integrada y controlada mediante formas de agricultura de contrato (Edelman, 2016). La estrategia de expansión horizontal de megaempresas argentinas que usan la tierra para producir commodities expresó formas de acaparamiento vía alquiler (Sosa Varrotti, 2019). En otros casos se trata de contratos entre actores públicos (Estado) y privados en las que el control del uso está mediado por la concesión de cierta extensión de tierra durante determinado período de tiempo.

El acaparamiento no se presenta exclusivamente en la escala de superficie transada, sino más bien en dos dimensiones articuladas en la lógica operativa de las estrategias de acumulación de una diversidad de actores: (a) la escala de superficie controlada y (b) la escala de capital involucrado en su operación productiva (Borras et al., 2013). Es decir, se debe relacionar la escala de superficie operada con el tipo de uso del recurso y el capital involucrado. Por ejemplo: 500 hectáreas de soja en la Pampa Húmeda no equivalen a 500 hectáreas con el mismo uso en el Chaco Seco.

En tercer lugar, los ciclos de acaparamiento se inscriben en la convergencia entre dinámicas de acumulación global y trayectorias socioeconómicas, sociopolíticas y socioecológicas locales de mediana y larga duración (Edelman y León, 2014). La expresión singular de estos ciclos en un territorio tiene como contenido formas en las que se encuentran y desencuentran capital, trabajo y tierra según aquellas trayectorias y condiciones históricas (Li, 2011). Las diferentes modalidades de acceso al control de la tierra a través de las que se despliegan procesos de acaparamiento se inscriben en esas especificidades histórico-territoriales.

En Argentina, los procesos de acaparamiento de tierras traccionados por actores de origen local están vinculados con la expansión del modelo de agronegocios y la especulación inmobiliaria. Ello responde a los requerimientos del capitalismo global del siglo XXI, marcado por el crecimiento de la demanda de materias primas y el incremento del área cultivada a escala regional. Este proceso es parte de los debates militantes, académicos y científicos actuales. Campesinos/as, agricultores familiares, organizaciones sociales demandan que el tema sea abordado también por el Estado a través de políticas públicas para producir condiciones de acceso a la tierra para la producción de alimentos y la reproducción social de estos actores sociales rurales no concentrados.

Bibliografía

Borras, S., Franco, J., Kay, C. y Spoor, M. (2011). El acaparamiento de tierras en América Latina y el Caribe visto desde una perspectiva más amplia. Seminario “Dinámicas en el mercado de la tierra en América Latina y el Caribe”. Oficina Regional de la FAO, Santiago, Chile.

Borras, S., Kay, C., Gómez, S. y Wilkinson, J. (2013). Acaparamiento de tierras y acumulación capitalista: aspectos clave en América Latina. Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios, 38, 75-103.

Costantino, A. (2019). La Economía y la seguridad alimentaria en Argentina, o por qué no importa que seamos el granero del mundo. Realidad Económica, 327(48), 35-62.

Deininger, K. W., Byerlee, D., Lindsay, J., Selod, H., Norton, A. y Stickler, M. (2011). Rising global interest in farmland: Can it yield sustainable and equitable benefits? World Bank. Recuperado de http://t.ly/lZrm

Edelman, M. (2016). Estudios agrarios críticos: Tierras, semillas, soberanía alimentaria y los derechos de las y los campesinos. Quito, Ecuador: IAEN.

Edelman, M. y León, A. (2014). Ciclos de acaparamiento de tierras en Centroamérica: Un argumento a favor de historizar y un estudio de caso sobre el Bajo Aguán, Honduras. Anuario de Estudios Centroamericanos, 40(1), 195-228.

Fairbairn, M. (2015). Foreignization, Financialization and Land Grab Regulation: Foreignization, Financialization and Land Grab Regulation. Journal of Agrarian Change, 15(4), 581-591.

Gómez, F., Villegas, S., Villarino, J., Rinaldi, F., Mariano, A., Alegre, G., Gordo, E., Abella, B. y Otal, S. (2015). Registro Nacional de Tierras Rurales. Una política registral para la soberanía territorial. Buenos Aires, Argentina: Editorial Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

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Gras, C. y Cáceres, D. (2017). El acaparamiento de tierras como proceso dinámico. Las estrategias de los actores en contextos de estancamiento económico. Población y Sociedad, 2(24), 163-194.

Gras, C. y Zorzoli, F. (2019). Ciclos de acaparamiento de tierra y procesos de diferenciación agraria en el noroeste argentino. Trabajo y Sociedad, XX(33), 129-151.

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Li, T. (2011). Centering labor in the land grab debate. Journal of Peasant Studies, 38(2), 281-298.

Murmis, M. y Murmis, M. R. (2012). Land concentration and foreign land ownership in Argentina in the context of global land grabbing. Canadian Journal of Development Studies, 33(4), 490-508.

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Ribot, J. y Peluso, N. (2003). A Theory of Access. Rural Sociology, 68(2), 153-181.

Scoones, I., Hall, R., Borras, S., White, B. y Wolford, Q. (2013). The politics of evidence: methodologies for understanding the global land rush. Journal of Peasant Studies, 40(3), 469-483.

Sosa Varrotti, A. (2019). Las megaempresas del agronegocio: un estudio del modelo agrario a partir de las prácticas empresariales. Estudios Socioterritoriales, 26, 1-16.

Sosa Varrotti, A. y Gras, C. (2021). Network companies, land grabbing, and financialization in South America. Globalizations18(3): 481-497. 

Soto Baquero, F. y Gómez, G. (Eds.) (2012). Dinámicas del mercado de la tierra en América Latina y el Caribe: Concentración y extranjerización. Roma, Italia: FAO.


  1. Recibido: febrero de 2021.
  2. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Misiones (UNaM); Magíster en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES); Doctora en Antropología Social por el Programa de Posgrado en Antropología Social (PPAS) de la UNaM. Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Miembro del Programa de Estudios Rurales y Globalización (PERyG), Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (Escuela IDAES), Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Contacto: deliaramirezf@gmail.com.
  3. Licenciada en Sociología y Doctora en Ciencias Sociales por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Docteure en Études Rurales (Université de Toulouse II – Jean Jaurès). Becaria postdoctoral del CONICET. Miembro del PERyG, IDAES-UNSAM. Contacto: andreapatriciasosa@gmail.com.
  4. Licenciado en Ciencias Antropológicas y Doctorando en Antropología por la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UBA. Becario de finalización de doctorado CONICET. Miembro del PERyG, IDAES-UNSAM. Contacto: fzorzoli@unsam.edu.ar.


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