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Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – Vía Campesina (CLOC-VC)[1]

(América Latina, 1994-2020)

Oscar Soto[2]

Definición

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo-Vía Campesina (CLOC-VC) es un espacio continental de articulación política que nuclea a organizaciones y movimientos sociales del mundo rural, campesinos y campesinas, trabajadores y trabajadoras sin tierra, indígenas y afrodescendientes de toda América Latina y el Caribe. Fundada en 1994, cuenta con 115 organizaciones distribuidas en 18 países. En su conjunto, la CLOC-VC configura una inédita experiencia de organización sociopolítica de las clases subalternas que resiste al capital en los amplios paisajes rurales latinoamericanos.

Origen

La constitución formal de la CLOC-VC data de 1994, momento en que se realiza su primer Congreso en Lima, Perú. La relevancia de ese año para las clases populares latinoamericanas, y sus organizaciones de base, se manifiesta tanto en el levantamiento zapatista en Chiapas, México (González Casanova, 2001) como en el segundo alzamiento indígena en Ecuador (Larrea Maldonado, 2004), al tiempo que transcurren las marchas de los cocaleros en Bolivia y las movilizaciones por la reforma agraria en Paraguay, Guatemala y Brasil. En sentido estricto, el proceso de configuración inicial de la CLOC-VC está relacionado con la experiencia de la Campaña Continental: 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular, surgida en el marco de las “contracelebraciones” por el quinto centenario de la colonización y el despojo de 1492, siendo éste un antecedente novedoso de articulación y reunificación de movimientos y sujetos/as populares de todo el continente.

Durante todo un período de convergencia que va desde 1989 hasta 1992, la Campaña de los 500 años significó un punto de inflexión respecto de la concepción fragmentaria de las luchas sociales latinoamericanas. Entre otras cosas, el despliegue de núcleos de articulación unitarios que comprendían a negras/os, indígenas, campesinos/as, afrodescendientes y trabajadores/as rurales anticipó la potencialidad de un bloque de poder forjado desde abajo. La CLOC-VC emergió de ese proceso evidenciando un desborde de las experiencias de resistencia y el paso hacia nuevas formas de ofensiva popular, para lo cual dicha regionalización de la disputa agraria logró distribuirse orgánicamente entre Norteamérica, Centroamérica, Caribe, Región Andina y Cono Sur; colocando incluso en su iconografía las intuiciones que le dieron sustento a la “unidad en la diversidad”: el reencuentro de dos aves emblemáticas de los pueblos originarios, el águila del norte con el cóndor del sur, con un círculo interno bañado por los colores del arco iris (whipala) y en su interior el mapa de las Américas (Estevam, 2011).

Desde sus orígenes, la lucha de la CLOC-VC se articuló inmediatamente con la propuesta que, ya en mayo de 1993 en Mons –Bélgica–, 46 representantes de organizaciones de campesinos/as, pequeños/as agricultores, pueblos indígenas y trabajadores del campo de varias regiones del mundo habían creado bajo el nombre de Vía Campesina (VC). Los umbrales de la VC remiten a la década de 1980, período en el cual diversas organizaciones territoriales conformarían espacios de resistencia rural más amplios; tales los casos de la Coordinadora Campesina Europea (CPE), la Asociación de Organizaciones Agrarias Centroamericanas (ASOCODE) y, en tal sentido, más tarde la misma Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) en América Latina (CLOC, 2010). Finalmente, es en abril de 1996 cuando la CLOC ingresa formalmente a la Vía Campesina. Ya en su segundo encuentro continental, realizado en Brasilia en 1997, la Coordinadora asume una agenda altermundista y se propone actuar sobre la acelerada penetración territorial del capital extranjero, los tratados de libre comercio que socaban el esfuerzo productivo de los pueblos, la transferencia acelerada de los recursos naturales, la ola de privatizaciones y la introducción de políticas de ajustes que lanzaban a la calle a millones de trabajadores.

Vínculos con el territorio, los sujetos y estrategias de lucha

La Vía Campesina articula movimientos sociales campesinos en Europa Occidental y Oriental, Nordeste y Sudeste de Asia, América del Norte, el Caribe, América Central, América del Sur y África. En el marco de esa ensambladura global, la CLOC-VC se inserta con un vasto camino de resistencias y luchas territoriales con vistas a una reforma agraria integral y popular en la región (Vía Campesina, 2014). Bajo la consigna “Globalicemos la Lucha, globalicemos la esperanza”, el campesinado latinoamericano ha encontrado, a partir de la CLOC-VC, un espacio mundial de confluencia, erigiéndose así VC en una voz autorizada de millones de campesinos-indígenas en lucha por la tierra (Vía Campesina, 2015) y en defensa de los Derechos Campesinos (Vía Campesina, 2018). Producto de este trabajo de articulación territorial, una de las primeras disputas de la CLOC y la VC a escala global implicó la incorporación del concepto Soberanía Alimentaria como respuesta a la crisis mundial de los alimentos (Montón, 2020); a partir de ello, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO –por su sigla en inglés–) modificaría su posición inicial: de proponer solo agricultura industrial y corporativa para terminar con el hambre pasaría a declarar el 2014 “Año Internacional de la Agricultura Familiar”, reivindicando así la agricultura campesina y familiar como componente fundamental de las alternativas para enfrentar la crisis civilizatoria (Giraldo y Rosset, 2016).

Al asumirse de carácter plural, la CLOC-VC adoptó una praxis autónoma, ajustada a un método basado en el diálogo de saberes y la democracia de base, a tono con una ola de movimientos sociales que emergió por esos años, entre los cuales se cuenta el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil (Pinto, 2020), integrante y fundador de la CLOC-VC. Siguiendo a Rosset (2015, p. 10), podemos decir que sus organizaciones comprenden identidades campesinas –volcadas al trabajo agropecuario en unidades familiares y comunitarias–, indígenas –cuyas luchas centrales remiten a la defensa autónoma de sus territorios y comunidades– e identificaciones más de corte proletaria/rural –mayoritariamente familias sin tierra que se organizan para ocupar territorios y concretar formas de sindicalización–.

La estrategia territorial de la CLOC-VC se ha consolidado en estos 27 años de lucha. Entre otras aristas, la Coordinadora ha crecido en el desarrollo de escuelas de formación política de carácter nacional, regional y continental, fortaleciendo a las y los dirigentes campesinos de toda América Latina. Fruto de ese proceso han sido los centros de formación en agroecología en todas las regiones, así como los Institutos Latinoamericanos de Agroecología (IALA) (Vía Campesina, 2016). Éstos últimos, con un fuerte respaldo del expresidente de Venezuela Hugo Chávez, han avanzado en la formación de nivel superior, incorporando IALAs en Venezuela, Paraguay, Brasil y Nicaragua, a los que asisten jóvenes de todo el continente. Además de ello, se ha establecido un IALA de mujeres campesinas en Chile, mientras que otro tanto ha tenido lugar en Argentina bajo la modalidad de Universidad Campesina (UNICAM Suri), así como el Centro de Educación, Formación e Investigación Campesina (CEFIC-Tierra) de Mendoza (Soto, 2020).

Reflexiones

La conformación orgánica de la CLOC-VC está atravesada por los cambios de una nueva ruralidad que la liberalización económica y la apertura comercial produjeron en la región. El campesinado, como categoría política, resulta una puesta en tensión de identidad y clase social, o más bien una complementariedad en la lucha a partir de caminos alternativos en el ejercicio del poder político y el desarrollo de una forma persistente de lucha por la tierra. Como tal, la CLOC-VC ha logrado comportarse como expresión de un nuevo/viejo movimiento social rural continental que ha fortalecido, entre otras cosas, la construcción del Foro Social Mundial como realineamiento de la resistencia popular, la articulación de una agenda de Derechos Campesinos a escala global y, puntualmente a partir del No al ALCA y del nuevo proceso abierto en el continente desde principios del siglo XXI, el diálogo con los gobiernos progresistas apoyando procesos de integración popular.

Las dinámicas a través de las cuales se resuelve la conflictividad social, inherente a la asimilación del neoliberalismo en territorio latinoamericano, resultan diversas. Sin embargo, así como se alinea el capital en su crisis, asistimos también a la re-configuración del mundo del trabajo agrario como un todo. Por ello es que consideramos que la teoría social y la militancia política crítica deben disponer de una mirada atenta a las disputas rurales recientes, en tanto andarivel por donde se estructura la expansión del capital. En América Latina, campesinos e indígenas hacen propia una experiencia de lucha política al articularse en torno a la CLOC-VC, desbordando toda prescripción teórica cerrada y dando apertura a ejercicios del poder, democratización social y transformación de las relaciones de dominación que implica la defensa de los territorios.

La consolidación del latifundio y la persistencia colonial en los modernos Estados nacionales latinoamericanos, en el marco de una matriz productiva capitalista, condensan la historia de lucha de clases que hilvana el reverso del colonialismo, el capitalismo y el patriarcado. Por tales razones, el lugar social asumido por los colonizadores ha encontrado el orillo de la sujeción en las formas de organización subalterna en revueltas de pueblos indígenas-afrodescendientes-mestizos primero, y de campesindios más recientemente (Bartra, 2010). Consideramos que son los movimientos campesinos e indígenas latinoamericanos los que presentan una serie de elementos que re-sitúan la problemática social de la colonización y el capitalismo. Por lo tanto, la apropiación social del territorio, como las ocupaciones de los espacios y la resignificación de las experiencias comunitarias en articulaciones contrahegemónicas a nivel continental, han permitido colocar la problemática de los sujetos subalternos y sus formas de resistencia en el centro de las inquietudes que se le presentan a las ciencias sociales. Esto le da a la CLOC-VC un condimento relevante a la hora proponer articulaciones políticas consistentes frente a realidades diversas.

Dado que el flujo del capital conforma las preferencias y los modos de expansión propios del capitalismo, es en el campo donde emergen muchas de las discusiones en torno del vínculo de lo político y lo social, a partir de una ubicación geoespacial sobre la plataforma del Estado y la confrontación con múltiples amenazas sobre las personas que habitan zonas rurales. En todo caso, consideramos que allí anidan resistencias situadas que hacen del espacio construido por la CLOC-VC una constante disputa política en los bordes rurales de Nuestra América. Se trata, a nuestro criterio, de la configuración de paisajes de resistencia al capital. Campesinos e indígenas resguardan, a partir de sus luchas, una temporalidad de re-existencia precisamente en la dinámica de sus prácticas productivas, educativas y cooperativas organizadas.

Bibliografía

Bartra, A. (2010). Campesindios. Aproximaciones a los campesinos de un continente colonizado. Memoria, Revista de Política y Cultura, (248), 4-13.

CLOC (2010). ¿Quiénes somos? Recuperado el 13/01/2021 de http://t.ly/YoTl

Estevam, D. (2011). Proceso organizativo de la Coordinadora Latinoamericana del Campo-CLOC. Recuperado el 03/02/2021 de http://t.ly/C4Kx

Giraldo, O. y Rosset, P. (2016). La agroecología en una encrucijada: entre la institucionalidad y los movimientos sociales. Revista Guaju, Matinhos, 2(1), 14-37.

González Casanova, P. (2001). Los zapatistas del siglo XXI. OSAL, Observatorio Social de América Latina, 4, 5-25. Recuperado de http://t.ly/dsZw

Larrea Maldonado, A. (2004). El Movimiento Indígena Ecuatoriano: participación y resistencia. OSAL, Observatorio Social de América Latina 13(5), 67-76. Recuperado de http://t.ly/9iPt

Montón, D. (2020). Soberanía alimentaria. (América Latina, 1996-2020). En Salomón, A. y Muzlera, J. (Eds.), Diccionario del Agro Iberoamericano – 2da edición compendiada (pp. 1093-1102). Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Teseo Press.

Pinto, L. (2020). Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) (Brasil, 1984-2015). En Salomón, A. y Muzlera, J. (Eds.), Diccionario del Agro Iberoamericano – 2da edición compendiada (pp. 789-800). Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Teseo Press.

Rosset, P. (2015). Epistemes rurales y la formación agroecológica en la Vía Campesina. Ciencia y Tecnología Social, (2), 1-10.

Soto, O. (2020). Educación campesina: las dimensiones pedagógico-políticas en la formación de la CLOC-VC y la UST como experiencia de lucha. Revista Colombiana de Educación, 1(80), 355-376. http://t.ly/Rx6G

Vía Campesina. (2014). Convocatoria hacia el 6to Congreso de la CLOC. Recuperado el 13/01/2021 de http://t.ly/7f76

Vía Campesina. (2015). Declaración Final: VI Congreso Cloc- Vía Campesina. Recuperado el 02/12/2020 de http://t.ly/LA2Z

Vía Campesina. (2016). IALAs luchas y esperanzas globalizadas en defensa de la humanidad. Recuperado el 17/02/2021 de http://t.ly/a99A

Vía Campesina. (2018). El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprueba la resolución relativa a la Declaración sobre los derechos de las y los campesinxs en Ginebra. Recuperado el 17/02/2021 de http://t.ly/VUMG


  1. Recibido: febrero de 2021.
  2. Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-Universidad Nacional de Cuyo (FCPyS-UNCuyo), Especialista en Epistemologías del Sur por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO-Universidad de Coimbra) y Magíster en Estudios Latinoamericanos (FCPyS-UNCuyo). Becario doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y Jefe de Trabajos Prácticos de la Cátedra Teoría Política, Licenciatura en Trabajo Social (FCPyS-UNCuyo). Integrante Centro de Educación, Formación e Investigación Campesina (CEFIC-Tierra/CLACSO) de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (Movimiento Nacional Campesino Indígena-Somos Tierra). Contacto: sotooscarhumberto@gmail.com.


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