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Productor yerbatero[1]

(Misiones, Argentina, siglo XX)

Gabriela Schiavoni[2]

Definición

Productor yerbatero es aquel que cultiva yerba mate para su posterior elaboración, generalmente a cargo de terceros. En Misiones, la principal provincia argentina productora junto al nordeste de Corrientes, coincide con la figura del colono o inmigrante de ultramar, germen del poblamiento moderno del territorio.

Historia de estímulos y prohibiciones estatales

Hasta comienzos del siglo XX, la actividad estuvo estructurada en torno a la explotación de yerbales naturales, aun cuando los jesuitas, en el siglo XVIII, habían realizado las primeras plantaciones, con el fin de contrarrestar la presión de los encomenderos sobre el trabajo indígena (Sarreal, 2018). Durante el siglo XIX la economía extractiva de la yerba mate se configuró de manera transnacional, abarcando los yerbales de Brasil, Paraguay y Misiones, empleando fuerza de trabajo de los grupos guaraníes (Reed, 1995; Almeida y Mura, 2004).

La generalización de la figura del productor yerbatero, a través de la colonización agrícola familiar circunscribe nacionalmente la actividad y es simultánea de la constitución del poder público en Misiones, a partir de su institucionalización como territorio nacional en 1881. El reparto de la tierra a través de la colonización y el cultivo científico promovido por el Estado representaron la contracara de la inestabilidad, propia del frente extractivo. La sedentarización propiciada por la domesticación de la yerba mate se ve reflejada en la afirmación de un productor: “Al echar raíz la yerba mate de cultivo, también echaron raíces los inmigrantes” (Lagier, 2008: 135).

Así, en 1933, un periódico del sector exige que se le retire la condición de productor yerbatero a un empresario que explota yerba mate silvestre en Brasil y luego la traslada a Misiones para embarcarla con destino a los molinos porteños (Ziman y Scherer, 1976: 258).

El conocimiento técnico activó la amalgama de agricultura y poblamiento. La labor del ingeniero agrónomo Pablo Allain, yerno del gobernador Lanusse —impulsor de la colonización agrícola del territorio de Misiones—, permitió la multiplicación de yerba mate a partir de semillas, dando inicio a las plantaciones de las principales firmas del sector (Martin y Cía. y Sociedad Auxiliar Fabril Agrícola y Comercial —SAFAC— de Otto Bemberg). A su vez, varios agronómos suizos, incitados por un profesor del politécnico de Zurich, especialista en cultivos tropicales, arribaron a Misiones en las primeras décadas del siglo XX con el fin de cultivar yerba mate (Gallero, 2008).

Esta simbiosis entre producción yerbatera y constitución del Estado, característica de la historia moderna de Misiones, no se configuró de igual modo en la provincia de Corrientes, que también forma parte de la zona productora. Si bien es allí donde se funda la primera cooperativa yerbatera, en 1924, por parte de un grupo de inmigrantes alemanes instalados en las tierras de la Compañía Liebig, la figura del productor yerbatero pequeño y mediano no se generalizó y la actividad está liderada por la empresa Las Marías que integra plantación, elaboración y comercialización (Schamber, 2001).

La distribución de la tierra fiscal en condiciones ventajosas creó en Misiones escasez de mano de obra en las grandes extensiones, debilitando la transformación de la yerba mate en un cultivo de plantation (Eidt, 1971). Las obligaciones especiales de 1926 establecieron que el 25% de cada lote fiscal estándar (25 ha) debía cultivarse con yerba mate. Los yerbales familiares se extendieron rápidamente y a las empresas les resultó más rentable adquirir la materia prima de terceros, cristalizando los términos de la integración agroindustrial mediante la atribución de la condición de productor yerbatero a los agricultores pequeños y medianos, que operan con mano de obra familiar y sólo contratan asalariados para la cosecha (Bartolomé, 1975).

En 1935, concluida la colonización oficial, sobrevino la primera crisis de sobreproducción y el cultivo fue prohibido. Los inmigrantes que llegaron en forma particular, atraídos por el llamado del oro verde, vieron frustradas sus expectativas (Zang, 2013). Como relata uno de ellos: “En esa época, en Misiones el que tenía yerba mate era un hombre y el otro era un pobre tabacalero”. La creación de la Comisión Reguladora (CRYM) en 1935, y del Mercado Consignatario de la Yerba Mate Canchada,[3] que funcionó entre 1936 y 1991(suprimido por el decreto Nº 2284/91 de desregulación económica), constituyeron herramientas orientadas a neutralizar los vaivenes cíclicos. Regulada por el Estado, la yerba mate se convirtió en el cultivo ancla de las explotaciones familiares. En efecto, la economía yerbatera es una de las actividades con mayor intervención del Estado en la historia económica argentina. El Instituto Nacional de la Yerba Mate, conformado en el año 2002, continúa esta historia de regulación. Su fundación ocurrió como desenlace de una serie de movilizaciones y protestas llevadas a cabo por los pequeños y medianos yerbateros.

Yerba mate, población y economía en Misiones

La conexión estrecha entre producción yerbatera y colonización se manifestó asimismo en la puesta en marcha del último plan de oficial, llevado a cabo en Misiones en el año 1978 en las áreas fiscales vacantes, próximas a la frontera con Brasil. En este caso, la autorización a cultivar 20 ha de yerba para cada adjudicatario contribuyó al afincamiento de las familias colonas (Pyke, 1998).

Además del Estado y las industrias, otros actores relevantes con los que interactúa el productor yerbatero son los cosecheros o tareferos[4] y las organizaciones cooperativas.

Originados a partir de las encomiendas y pueblos de indios de la época colonial, los peones yerbateros permanecieron retenidos mediante sistemas de represión de fuerza de trabajo en el marco de las empresas extractivistas de fines del siglo XIX (Industrial Paraguaya, Matte Larangeira, etc.). En la etapa de la yerba mate de cultivo, los asalariados participaron como cosecheros de las pequeñas y medianas propiedades de los colonos y en relación con las empresas, llevando a cabo las actividades primarias (plantación y cosecha de yerba mate). A partir de la década de 1990, la extensión de los servicios de cosecha a cargo de prestadores específicos generalizó la subcontratación de los cosecheros, haciendo que los asalariados dejen de depender directamente de los productores yerbateros, integrando cuadrillas a cargo de contratistas (Rau, 2012).

Asimismo, la organización cooperativa es un rasgo que muy tempranamente caracterizó el desempeño de los colonos yerbateros, afirmando el carácter socializado de la producción (Rodríguez, 2018). A mediados de la década de 1920 se fundan las primeras, fruto de la iniciativa de inmigrantes europeos, y a fines de la década de 1930 se agrupan en una federación. Dedicadas a la elaboración de la materia prima (secado y molienda), o a la comercialización conjunta de la hoja verde. Estas cooperativas están encaminadas a negociar de modo más equitativo, participando en las distintas etapas (producción, elaboración y comercialización) que segmentan la actividad en el marco de la integración agroindustrial.

Así, en la zona del Alto Paraná, los establecimientos encargados de la fase inicial de elaboración (secaderos) asumen desde el inicio un formato cooperativo, mientras que en la zona centro, el secado se lleva a cabo en instalaciones familiares y es la molienda la que se configura de modo cooperativo. Esto hizo que durante la regulación de la CRYM (1935-1991), los intereses de los secaderos estuvieron representados por las cooperativas, mientras que en el marco del Instituto Nacional de la Yerba Mate adquieren una condición específica, recogiendo las transformaciones de las últimas décadas orientadas a ampliar la acción del secadero, integrando hacia atrás —mediante la realización del servicio de cosecha a los productores— y hacia delante, negociando la yerba canchada (triturada) directamente con los molinos (Schiavoni y Fogeler, 2011).

En la última década se constituyó en Misiones un consorcio de once cooperativas yerbateras con el fin de empaquetar y comercializar yerba mate con marcas propias, abandonando el rol tradicional de los pequeños productores como proveedores de materia prima (yerba canchada —triturada—  y estacionada) para las grandes empresas del sector.

En la zona productora (Misiones y Corrientes) existen alrededor de 17.400 explotaciones yerbateras. El 76% de los productores posee yerbales de menos de 10 hectáreas y ocupa el 52 % de la superficie bajo cultivo, mientras que el 24% restante, con yerbales de más de 10 hectáreas, explota el 48 % de la superficie con producción yerbatera. Asimismo, el 97% de los productores está registrado en la provincia de Misiones.

Productores de cara al siglo XXI

En las últimas décadas del siglo XX, el consumo de yerba mate acompañó la orientación hacia lo orgánico del rubro alimenticio. La certificación devino una estrategia de valorización y a partir del año 2000 la cantidad de establecimientos orgánicos fue en aumento, estabilizándose en las décadas siguientes en torno a 19 explotaciones y 250.000 kilos (Forni y Lorenzo, 2018: 65). Si bien se trata de un producto construido como bien de consumo masivo, a partir de una lógica industrial de cantidad, la evaluación actual de la yerba mate descansa en la diferenciación y en la calidad. El proceso no se circunscribe a la esfera de elaboración y comercialización, involucrando crecientemente la producción, ya que las características de los ambientes naturales de cultivo (monte o campo), así como las técnicas de manejo del suelo y el modo de llevar a cabo las labores de mantenimiento condicionan la cotización (aplicación de preparados biodinámicos, cubierta verde con poroto sable a fin de eliminar el uso de herbicidas de origen químico, entre otras).

Bibliografía

Almeida Ferreira Thomas de, R. y Mura, F. (2004). Historia y territorio entre los Guaraní de Mato Grosso do Sul, Brasil. Revista de Indias, 230(64), 55-66.

Bartolomé, L. (1975). Colonos, plantadores y agroindustrias. Desarrollo Económico,58(15), 240-264.

Eidt, R. (1971). Pioneer settlement in Northeast Argentina. Madison, USA: University of Wisconsin Press.

Forni, P. y Lorenzo, C. (2018). Entre sellos y porotos sable: la conformación y los límites de la red sociotécnica de producción de yerba mate con certificación orgánica en la Argentina. Redes, 46(24), 55-86.

Gallero, C. (Comp.). (2008). El llamado del oro verde. Memorias de inmigrantes suizos en Misiones. Buenos Aires, Argentina: Araucaria Ediciones.

Lagier, J. (2008). La aventura de la Yerba Mate: Más de cuatro siglos de historia. Posadas, Argentina: Instituto Nacional de Yerba Mate.

Pyke, J. (1998). La expansión de la frontera agraria en el Nordeste de Misiones. El Plan de Colonización Andresito 1978-1983. Posadas, Argentina: Secretaría de Investigación y Posgrado de la Universidad Nacional de Misiones.

Rau, V. (2012). Cosechando yerba mate. Estructuras sociales de un mercado laboral agrario en el Nordeste argentino. Buenos Aires, Argentina: Ciccus.

Reed, R. (1995). Prophets of Agroforestry: Guaraní Communities and Commercial Gathering. Austin, USA: University of Texas Press.

Rodríguez, L. (2018). Yerba mate y cooperativismo en la Argentina. Sujetos sociales y acción colectiva en el NEA (1936-2002). Bernal, Argentina: Universidad Nacional de Quilmes.

Sarreal, J. (2018). Los guaraníes y sus misiones. Buenos Aires, Argentina: Prometeo.

Schamber, P. (2001). Éxito y ocaso de un estilo de gestión empresarial. El caso del establecimiento Las Marías en el sector yerbatero. Realidad Económica, 181, 131-150.

Schiavoni G. y Fogeler M. R. (2011). La intermediación de los secaderos en el circuito de la yerba mate. Análisis de establecimientos del depto. Oberá (Misiones). Actas V Congreso Sudamericano de Yerba Mate. Posadas, Argentina: INYM, 383-388.

Zang, L. (2013). El falso llamado del oro verde el proceso inmigratorio en la Colonia de Ruiz de Montoya, Misiones, 1920-1945. Posadas, Argentina: Editorial Universitaria.

Ziman, L. y Scherer, A. (1976). La selva vencida. Crónica del departamento de Iguazú.Buenos Aires, Argentina: Ediciones Marymar.


  1. Recibido: julio de 2019.
  2. Doctora en Ciencias Antropológicas. Investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesora del Programa de Postgrado en Antropología Social de la Universidad Nacional de Misiones (UNM). Investiga sobre Antropología y Desarrollo y sobre las formas de coordinación e institucionalización de la economía en el sector agrario. Es autora y compiladora de Campesinos y Agricultores Familiares. La cuestión agraria en Misiones a fines del siglo XX y Desarrollo y Estudios Rurales en Misiones. Contacto: gabrielaschiavoni4@gmail.com
  3. La yerba mate canchada es producto de la primera molienda gruesa después del secado.
  4. Trabajo a destajo, por tarea (tarefa).


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