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Mesa de Enlace[1]

(Argentina, 2008-2015)

Nicolás Grimaldi[2]

Definición

La Mesa de Enlace fue un agrupamiento conformado en marzo de 2008 por entidades representativas de las diferentes fracciones de la burguesía agraria frente al aumento de la captación de renta agraria por parte del gobierno nacional. Sin una rígida estructuración, se caracterizó por su carácter más de tipo defensivo –repudio a un factor externo–, que ofensivo –la construcción de un programa propio y la búsqueda de hegemonía en la sociedad–.

Origen

Meses antes del estallido político y social de diciembre de 2001, distintas fracciones y capas de la clase dominante constituyeron una alianza para buscar una salida del régimen convertibilidad peso-dólar imperante en los ’90, sumando de manera subordinada a sectores de la clase obrera. La burguesía agropecuaria (de la mano de corporaciones como Confederaciones Rurales Argentinas –CRA–) y la burguesía industrial (representada por la Unión Industrial Argentina – UIA–) conformaron el llamado “Grupo Productivo”, que promovió la salida devaluatoria. La propuesta implicaba, por un lado, un tipo de cambio alto beneficioso para los industriales, por el efecto proteccionista sobre el mercado interno. Por otro, el restablecimiento de la rentabilidad agropecuaria, al elevar el poder de compra de los dólares provenientes de la exportación. A cambio de esta salida de la crisis, la burguesía agraria debía pagar impuestos a la exportación de productos agropecuarios (retenciones), como forma de contener la relación precios-salarios en el mercado interno y generar recursos fiscales para la contención social del Estado (Sanz Cerbino y Grimaldi, 2019).

En 2008, la crisis internacional comenzaba a sentirse también en el país. Por ello, el gobierno nacional de Cristina Kirchner anunció la resolución 125/08, decretada el 11 de marzo por el ministro de Economía, Martín Lousteau. Originalmente ésta establecía la aplicación de retenciones de acuerdo con la evolución internacional del precio de los commodities. La alícuota estipulada era mayor para la soja y el girasol, que para el trigo y el maíz. La movilización de los productores agropecuarios condujo al gobierno nacional a modificar la iniciativa original. Primero elaboró una “tabla” que fijaba porcentajes fijos de retenciones de acuerdo con el precio internacional, para proteger a los mercados futuros. Luego fijó retenciones diferenciadas y compensaciones de acuerdo al tipo de producción, al tamaño de la producción y a la distancia del puerto de embarque, con el fin de beneficiar a la pequeña burguesía agraria –la principal perjudicada por las retenciones– y a las burguesías regionales. También instituyó el “Programa de Distribución Social”, que proponía destinar los montos de retenciones superiores al 35% a la construcción de hospitales y viviendas; con este instrumento se incorporaban a otros sectores sociales y políticos a la alianza (Sartelli, 2008).

Entre marzo y julio del 2008, la burguesía agraria, de la mano de CRA, Sociedad Rural Argentina (SRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO) realizó más de 1.200 acciones de protesta en todo el país, aunque la mayoría se concentraron en la región pampeana. Los actos organizados por las entidades congregaron a más de 200.000 asistentes en algunos casos, como el realizado en el Monumento a Los Españoles. Al calor de aquel proceso, la burguesía agropecuaria convergió en lo que se conoció como Mesa de Enlace, que funcionó como coordinadora de las medidas de lucha. Cualquier negociación o salida del conflicto debía contar su aprobación.

La Mesa de Enlace reunió a las corporaciones representantes de la gran burguesía agraria (SRA y CRA) con la pequeña (FAA) y el cooperativismo (CONINAGRO). Esta aglutinación no era inédita, ya que en 1970 las entidades habían conformado la Comisión de Enlace para rechazar la apropiación de renta agraria por parte del gobierno de la Revolución Argentina.

Victoria y divergencias

La Mesa de Enlace consiguió derogar la resolución 125/08, pero también produjo la partida de la burguesía agropecuaria de la alianza gobernante que comandó la salida de la crisis del 2001. Siendo la primera de las fracciones en romper en bloque con el gobierno, le tocaba el rol de dirigir la oposición que enfrentaría al gobierno. Fue así que, para las elecciones del 2009, varios dirigentes agrarios de peso participaron de las listas opositoras, consiguiendo una representación parlamentaria, sobre todo, en la Cámara de Diputados. Este grupo fue llamado como “agrodiputados”. Si el conflicto del 2008 mostró la fortaleza de la burguesía agraria, debido a su peso económico, y de la Mesa de Enlace como ente aglutinador, los años posteriores y la performance del bloque de agrodiputados mostrarían sus debilidades.

Posteriormente a su victoria en 2008, la Mesa de Enlace se vio envuelta en profundas disputas internas respecto a su orientación futura, tanto en el ámbito parlamentario como en las negociaciones con el gobierno (Grimaldi, 2018). Por un lado, SRA y CRA impulsaban una política liberal basada en la eliminación de las retenciones a todos los productos agropecuarios del país. Es decir, cuestionaban uno de los pilares de la salida devaluacionista del 2001. Por su parte, FAA, acompañada por CONINAGRO (esta última desde el espacio extra parlamentario, ya que no presentó afiliados en las listas opositoras), bregaba por una política de segmentación y diferenciación de las retenciones, la defensa del rol interventor de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCAA) y la compra a precio internacional sin retenciones a cooperativas ligadas a la entidad (como Agricultores Federales Argentinos) (Sartelli y Grimaldi, 2019). Lógicamente, estos mecanismos servían como una protección a la burguesía de menor tamaño frente a la de mayor escala.

Ocaso

La falta de consenso sobre principios básicos y pasos a seguir se tradujo en un descenso significativo de las acciones de protesta: 760 entre 2009 y 2014. El año 2009 concentró 608 protestas, a raíz de la continuidad del reclamo de modificación de la política de retenciones, el cual a su vez se vio reforzado por la decisión del gobierno de coparticipar las retenciones de la soja (pretendía fortalecer sus alianzas en un contexto eleccionario). El año 2012 aglutinó 87 acciones de protesta a raíz de un problema específico, como fue el aumento del impuesto inmobiliario rural bonaerense. Se mostraba así la necesidad de un elemento aglutinante externo para el mantenimiento de dicha alianza, como el conflicto por la 125 en 2008, la coparticipación de las mismas en 2009 o el incremento del impuesto inmobiliario rural bonaerense en 2012.

El gobierno nacional intervino dentro de esta interna otorgando beneficios, tales como la devolución de impuestos o compras de granos a pequeños productores vinculados a FAA y a CONINAGRO. Esto derivó en oscilaciones constantes al interior de las dos entidades: algunos miembros querían seguir integrando la Mesa de Enlace y otros, alejarse en pos de un acercamiento abierto al gobierno. En este contexto, no es de extrañar que para 2015 las nuevas autoridades de CRA y SRA sostuvieran que la Mesa de Enlace había llegado a su fin. Pedro Apaolaza, presidente electo de CRA, en octubre del 2015 declaró: “debemos enterrar al kirchnerismo y con él también a la Mesa de Enlace, y de esta manera reflotaremos a las entidades”.

Durante su período de auge, la Mesa de Enlace había mostrado las dificultades de la burguesía agraria para construir y encarnar un programa único. Si bien había acuerdo en impugnar la apropiación de renta por parte del gobierno, los límites de ese rechazo eran más laxos para la pequeña que para la gran burguesía agraria. Por eso la FAA no sólo fue la primera entidad en salir a reclamar y sostener las medidas de lucha, fue la más vacilante frente a los ofrecimientos de protección por parte del gobierno.

Con el ocaso de la Mesa de Enlace, comenzó a surgir otro agrupamiento, el Foro de Convergencia, que incluía a las corporaciones agropecuarias y también a otras fracciones de la burguesía, principalmente los industriales de mayor tamaño. Este agrupamiento logró inclinar la balanza contra el kirchnerismo en el año 2015.

Debates e interpretaciones

Dentro de las ciencias sociales se han desarrollado intensos debates sobre la Mesa de Enlace y, en un sentido más general, sobre la situación del agro bajo el kirchnerismo. Por un lado, un grupo de estudios ha planteado la existencia de una oposición oligárquica-liberal que se ubicó en las antípodas al kirchnerismo (Retamozo, 2011; López, 2014; Cotarelo, 2016; Pucciarelli y Castellani, 2017). Principalmente, estos trabajos atribuyen el carácter oligárquico del agro a su atraso, debido a que no ha protagonizado un pleno desarrollo capitalista. En cambio, otros, en base a un análisis profundo de la estructura social agraria, han mostrado, no solo el carácter plenamente capitalista del mismo, sino también el fuerte desarrollo tecnológico a partir del agronegocio (Sartelli, 2008; Barsky y Dávila, 2012).

Otras investigaciones han matizado la dicotomía taxativa entre la alianza agraria y el gobierno kirchnerista. En particular, señalan la existencia de un acuerdo entre diferentes fracciones de la clase dominante, entre ellas la burguesía agraria, para consensuar la salida devaluacionista de la crisis de 2001 (Bonnet y Piva, 2010). Desde esta perspectiva, el conflicto del año 2008 no fue una pelea entre dos coaliciones opuestas, sino un conflicto dentro de la propia alianza gobernante, que desembocó en un quiebre a raíz de la salida de la burguesía agraria.

Otra discusión importante gira en torno a la hipótesis sobre la emergencia de un “Partido del Campo”, conformado por sectores medios urbanos, sectores rurales, una fracción minoritaria del movimiento obrero y los partidos políticos opositores y de izquierda, todos ellos bajo la dirección de la oligarquía (Ortiz, 2008 y 2010). Esta hipótesis presenta una serie de problemas a la hora de ser comprobada. Primero, no logra explicar el derrotero de la Mesa de Enlace con posterioridad a 2008, es decir, la ausencia de un programa y una dirección centralizada, características elementales de cualquier partido. En segundo lugar, no consigue dilucidar por qué la pequeña burguesía agraria osciló permanentemente entre la Mesa de Enlace y el gobierno sin mayores inconvenientes. En tercer lugar, no logra demostrar por qué la alianza agraria que se distanció del kirchnerismo atrajo tras de sí a otras fracciones no agrarias de la burguesía.

Reflexiones

La Mesa de Enlace se constituyó a partir de una alianza de las diferentes capas de la burguesía agraria. La misma careció de un programa político, es decir, de un proyecto de hegemonía que agrupe a las entidades en el tiempo. El programa liberal del agro ha sido antipopular por su interés en retener la renta en su propia rama, impidiendo que la misma fluyera hacia otros sectores. A su vez, la pequeña burguesía agraria, si bien agregó poder movilizatorio, ha sido la más fluctuante de la alianza, ya que también se ha visto beneficiada por una política diferencial que la ha protegido frente a las capas más grandes de la burguesía agraria. Por eso, vemos que el accionar conjunto de las entidades ha sido más bien esporádico, concentrado en períodos breves de tiempo y en reclamos muy puntuales, vinculados con el rechazo a algún elemento externo.

Bibliografía

Barsky, O. y Dávila, M. (2012). La rebelión del campo: Historia del conflicto agrario argentino. Buenos Aires, Argentina: Sudamericana.

Bonnet, A. (2010). El lock-out agrario y la crisis política del kirchnerismo. Herramienta web6. Recuperado de http://t.ly/Od9U

Cotarelo, M. C. (2016). Argentina (1993-2010). El proceso de formación de una fuerza social. Buenos Aires, Argentina: Imago Mundi.

FAA (2008). Federalismo y políticas públicas. 96° Congreso Ordinario Anual, Rosario. Buenos Aires, Argentina: CICCUS.

Grimaldi, N. E. (2018). La disputa por la renta durante la primera década del siglo XXI en Argentina. Tesis Doctoral, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Kabat, M. (1999). La renta diferencial y el desarrollo del sector chacarero. Razón y Revolución, (5). Recuperado de http://t.ly/ogXD

Lázzaro, S. (2017). La burguesía agropecuaria pampeana y sus estrategias defensivas frente a la acción estatal y la conflictividad social, 1955-1976. Revista Theomai, (36), 1-60.

López, E. (2014). Emergencia y consolidación de un nuevo modo de desarrollo: Un estudio sobre la Argentina post-neoliberal (2002-2011). Tesis Doctoral. Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Recuperado de http://t.ly/Hmoy

Ortiz, S. (2008). La construcción de consenso social en torno al Programa Agroindustrial de la oligarquía terrateniente (de abril a julio de 2008). V Jornadas de Sociología de la UNLP 10. Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Ortiz, S. (2010). La patria terrateniente: nueva burguesía agroindustiral y construcción del Partido del Campo. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Continente.

Pucciarelli, A. (2017). El conflicto por la 125 y la configuración de dos proyectos prehegemónicos. En Pucciarelli, A. y Castellani, A. (Coords.), Los años del kirchnerismo. La disputa hegemónica tras la crisis del orden neoliberal (pp. 351-377). Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Sanz Cerbino, G. (2014). Antecedentes históricos de la unidad de las corporaciones agropecuarias pampeanas: La formación de la Comisión de Enlace y la disputa por la renta (1966-1973).  Mundo Agrario15(29). Recuperado de http://t.ly/Yc85

Sanz Cerbino, G. y Grimaldi, N. E. (2020). Las bases sociales del macrismo: accionar y reclamos de la burguesía argentina, 2009-2015. Estado & Comunes. Revista de políticas y problemas públicos1(10).

Sartelli, E. (2008). Patrones en la rutaEl conflicto agrario y los enfrentamientos en el seno de la burguesía. Buenos Aires, Argentina: Ediciones RyR.

Sartelli, E. y Grimaldi, N. E. (2019). Después del conflicto: el accionar parlamentario de la burguesía agraria argentina (2009-2014). Trabajo y sociedad: Indagaciones sobre el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas, (33), 141-160.


  1. Recibido: mayo de 2020.
  2. Licenciado en Sociología, Profesor en Sociología y Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Becario Pos-Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), con lugar de trabajo en el Instituto de Investigación en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNLP (IdIHCS/UNLP). Docente en educación media. Contacto: grimaldi.nicolasesteban@gmail.com.


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