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Mujeres Federadas Argentinas[1]

(Argentina, 1998-2007)

María Muro[2]

Definición

Mujeres Federadas Argentinas (MFA) es la organización que nuclea a las mujeres de la Federación Agraria Argentina (FAA). Nació contemporáneamente al conocido Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha (MML), su objetivo inicial fue propiciar agrupación de las mujeres al interior de la FAA y, de algún modo, distinguirse del movimiento dirigido por Lucy de Cornelis. Al igual que la Federación en la que se enmarca, las MFA buscaron tener una proyección a nivel de todo el territorio nacional, pero lograron alcanzar especialmente los lugares donde la FAA tenía sus sedes.

Orígenes

Puede considerarse que la participación femenina en la FAA tiene larga data y que el surgimiento de esta organización –aún de modo tardío– se enlaza con la historia de esta relevante institución gremial rural. Pérez Trento (2019) relata cómo un 25 de junio de 1912, un grupo de chacareros arrendatarios agobiados por las condiciones laborales exigidas por sus patrones, declararon una huelga agraria en distintas localidades del norte bonaerense y del sur santafecino. Históricamente reconocido como “El grito de Alcorta” este suceso dio nacimiento a la Federación Agraria Argentina, un 15 de agosto de ese mismo año. Es menester retomar este acontecimiento, para visibilizar la participación de las mujeres en este hito fundacional de la FAA. Alejandra de Arce y Marina Poggi (2016) arguyen que la intervención de las mujeres en aquella –como en huelgas agrarias previas– es recordada como muy activa y combativa, especialmente la de María Robotti de Bulzani (García, 1972: 16 y 17; en de Arce y Poggi, 2016). Ellas sostenían sus explotaciones agrarias, cuando el deber institucional alejaba a sus compañeros por un tiempo prolongado, motivo por el cual, probablemente cuando se discutieron los Estatutos de la FAA, las mujeres fueron aceptadas como “socias tanto porque hay muchísimas que son tan labradoras como sus maridos y sus hijos, cuanto porque hay bastantes viudas que son los jefes de sus familias las que dirigen la explotación de sus chacras” (Dalla Corte Caballero, 2013: 5).

Si bien los Centros Juveniles Agrarios de Capacitación, asociados a la FAA, también refugiaron demandas de mujeres jóvenes –como el caso de la primera coordinadora de MFA que pasó por esos espacios antes de organizar el exclusivo para sus congéneres– deberán pasar casi 100 años para que las mujeres logren institucionalizarse dentro de la Federación. Lo lograron casi a la par del MML, mucho más conocido y trabajado en la academia. Los trabajos de Giarraca (1997, 2002) y Bidaseca (2000, 2004, 2007) se volvieron referentes a la hora de estudiar este movimiento surgido en la provincia de La Pampa en el año 1995. Lucy, esposa de un chacarero del pueblo de Winifreda, movilizó diversos recursos para aparecer en medios de comunicación y para convocar a sus pares con el objeto de impedir el remate de su chacra. El repertorio de acciones utilizado tenía características novedosas para la época: su composición femenina, el uso de símbolos patrios como la bandera o el himno nacional y, en muchos casos, símbolos religiosos como el rosario y las oraciones católicas, se convirtieron en su signo distintivo.

El acuciante escenario que se vivía entre los chacareros, producto del endeudamiento en el que habían entrado para modernizar sus campos y comenzar a implementar el paquete tecnológico, también fue movilizante para muchas mujeres dentro de la FAA, entre las cuales surgió la inquietud similar a la de MML y comenzaron a juntarse entre congéneres agropecuarias en Pergamino. Cuando el nombre de Lucy de Cornelis ya era una referencia, las Mujeres Agrarias (así llamadas entonces) de las ciudades de Pérez Millán y La Violeta, provincia de Buenos Aires deciden, en 1997, convocarla a disertar. Sin embargo, Lucy y quienes la acompañaban no pudieron llegar a tiempo y fue así como Susana Olego, hija del histórico dirigente Ildefonso Olego, junto a Silvina Nuciari –dos mujeres que ya eran referentes en las filiales de la zona– llevaron adelante el encuentro.

Institucionalización y actividades

El entonces secretario de la FAA, Eduardo Buzzi, sostenía que el organismo debía tener un espacio propio para las mujeres, más que organizarse y unirse con MML, que según él no parecía estar articulado, a pesar su genuinidad y autenticidad: “tenemos que darle organización a los cientos de mujeres federadas que tenemos”, decía Buzzi, según el relato de Silvina Nuciari. Así fue como, el mismo día de la disertación de Susana y Silvina, se envió la solicitud para que la presidencia de FAA tratara en el Consejo Directivo la posibilidad de formar grupos de mujeres con la colaboración de las filiales.

[la FAA] se ha propuesto llegar a las mujeres agrarias a través de las entidades de base, para promover su participación en forma activa e integrada a las filiales, cooperativas y centros de juventud, posibilitando actuar en forma conjunta y logrando objetivos comunes en beneficio de la familia, la entidad y la comunidad toda. (…) Se ha designado para llevar a cabo esta tarea a la directora suplente Norma Susana Olego (Diario La Tierra, 2 de abril de 1998, página 4).

El primer grupo de mujeres se constituyó en la filial de Garré (partido de Guaminí, provincia de Buenos Aires) en junio de 1998, según lo informaba La Tierra en un artículo intitulado “El movimiento se demuestra andando”.

Durante ese mismo año, se inauguraron las comisiones de La Violeta, Colonia Seré, Pergamino y 25 de Mayo en provincia de Buenos Aires y General San Martín en provincia de Chaco.

Las jornadas de capacitación de 1998 se realizaron sobre “El rol de la empresa familiar en el desarrollo local y regional” y “El desafío de conservar la familia y la empresa agropecuaria”. En ellas disertaban personalidades de Fundación de FAA, el Programa Fortalecer y cooperativas agrícolas. El año siguiente, 1999, fue muy importante para el afianzamiento de las MFA, ya que se conformaron las comisiones de Chivilcoy, Carlos Casares y Henderson en la provincia de Buenos Aires, Justiniano Posse y Oncativo en la provincia de Córdoba y Chilecito en la provincia de La Rioja. Asimismo, las conmemoraciones por el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el 15 de octubre, Día de la Mujer Rural, son aprovechadas por Susana Olego para la salutación desde La Tierra, recordando a quien fuera mentor de FAA:

El 15 de agosto del mismo año [1912] fue reconocida la labor de la mujer desde el mismo instante de creación de la entidad, y así lo expresa el doctor Francisco Netri en su circular con relación al proyecto de estatuto de la naciente institución: “Hemos declarado admisible como socias a las mujeres, tanto porque hay muchísimas que son labradoras como sus maridos y sus hijos, cuanto porque hay bastantes viudas que son los jefes de sus familias y las que dirigen la explotación” (La Tierra, 14/10/1999, página 4).

Ese mismo año se realizó un encuentro en Los Molinos, provincia de Santa Fe, para delinear la programación de capacitaciones: computación, gestión de la empresa familiar agropecuaria, manualidades, huerta familiar, manejo de agroquímicos, control de calidad, costos operativos, así como otras que tenían que ver con manejo y educación vial, cerámica y pintura. Y en Colonia el Toro, se inauguró el Taller de la Mujer Rural donde se elaborarían y fraccionarían productos artesanales además de un taller de costura, actividades históricamente asignadas a las mujeres. Además, se podían realizar capacitaciones internacionales: la primera, El liderazgo de la mujer en el marco de iniciativas productivas agropecuarias, la recibió Norma Foresi, de Los Molinos, provincia de Santa Fe, en el Estado de Israel.

La actividad más trascendente de ese año fue el Primer Encuentro de Mujeres Federadas realizado en noviembre en Rosario, provincia de Santa Fe. El programa incluyó temáticas como el rol de la mujer en el gremialismo y FAA, en la empresa familiar agropecuaria y el trabajo productivo de la mujer a través de formas asociativas.

En marzo de 2000, la primera aparición en La Tierra de MFA fue en ocasión del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero esta vez con la firma de las mujeres de Oncativo, provincia de Córdoba, donde se repasaban los avances en materia de derechos para las mujeres a la par de los problemas que persistían. Ese mismo año, en representación de MFA se enviaron cartas al entonces presidente de la Nación, Fernando De la Rúa, y distintos funcionarios provinciales, en torno al reclamo por medidas de alivio para las deudas contraídas, dando cuenta de la preocupación de las MFA por la difícil realidad que atravesaban las pequeñas y medianas empresas agrarias.

Ya a principios del año 2001, las MFA, anunciaron en el periódico su Segundo Encuentro Nacional, que sería en el mes de abril, en Embalse Río Tercero, provincia de Córdoba. En mayo, relataban lo acontecido y la elección del que sería el logo y la bandera de las MFA.

Durante el 2002, bajo el título de “Proyectos de Producción de MF. Dulces Artesanales, Un Emprendimiento que Gana Espacio”, se relató cómo el grupo de mujeres de Henderson había desarrollado la producción de dulces artesanales. Además, se destacó la posibilidad de exportación del dulce de cayote producido por las mujeres federadas salteñas a Brasil. (La Tierra, 26/9/2002)

Durante 2003, nacen nuevos grupos de MFA en las provincias de Catamarca, Jujuy, Mendoza y en las ciudades de Bolívar y Bragado en la provincia de Buenos Aires. Las formas de financiarse algunas veces tenían que ver con la venta de bonos contribución –como se puede ver en la edición del 30/6/2003– o con subsidios para la producción otorgados por alguna dependencia estatal. El periódico dedica una página completa a las conclusiones y propuestas de las MFA en el XVIII Encuentro Nacional de Mujeres, en agosto en Rosario, provincia de Santa Fe. Allí habían participado en los talleres de Ecología, Medio Ambiente y Hábitat; Las Mujeres en las Organizaciones; Microemprendimientos y economía solidaria y Mujeres Rurales.

En abril de 2004, en la primera reunión de la mesa coordinadora de MFA –de la que participó el entonces presidente de FAA, Eduardo Buzzi– se trabaja por el registro de la marca única de MFA para la elaboración de dulces, jaleas y otros compuestos realizados en emprendimientos por las mujeres federadas. Este mismo año, las MFA comenzaron a vincularse con otras organizaciones como la Red de Técnicas e Instituciones que trabajan con Mujeres Rurales (TRAMA) liderada por Mira Díaz, histórica referente de las Ligas Agrarias y luego de la función pública en materia rural.

El año 2005, reúne a representantes de los 22 grupos establecidos de MFA hasta entonces en la central de FAA en Rosario, para consensuar el apoyo al proyecto de ley sobre conservación y recuperación del suelo:

(…) la dirigente agraria ratificó su compromiso de “trabajar en la elaboración de una ley nacional sobre recuperación y conservación de suelo, ya que la última existente –la Ley 22.428– fue creada en el último gobierno de facto y vetada por el primer gobierno democrático” (Diario La Tierra, enero 2005, página 8)

Para 2006, la estrategia de MFA fue la de estrechar vínculos con organizaciones de países pares de Latinoamérica, así como el abordaje de temas como el agua, monocultivo, el ALCA, el aborto, la tala indiscriminada de bosques, el uso de agroquímicos, transformadores, SIDA, reproducción responsable, mal de Chagas y la lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina.

El 8 de marzo de 2007, Susana Olego decide firmar la salutación como

Mujeres Federadas por: el agua, la tierra, la vida: Consideramos vital nuestra lucha por el acceso a la tierra, la soberanía alimentaria y la defensa del agua, lo que constituye un derecho humano fundamental, un derecho cultural y un derecho social (La Tierra, abril 2007).

En estas frases, aparecen nuevas temáticas que interpelan a las MFA: la soberanía alimentaria y la reafirmación de los derechos a los recursos y la lucha por el acceso a la tierra.

La edición de noviembre no solo retrata la adhesión de las MFA en conmemoración por el Día de la Mujer Rural, al comunicado que emitieron organizaciones de varios países exhortando a los gobiernos a que tomen medidas para el sector, sino que también se muestra la participación de MFA en el XXII Encuentro Nacional de Mujeres realizado en la provincia de Córdoba, donde se relató la participación en los diferentes talleres.

Perspectivas de análisis

Esta entrada intenta aportar a la reflexión acerca del modo en que las mujeres rurales delinearon una agenda pública e institucionalizaron sus apuestas en Mujeres Federadas Argentinas, desde sus orígenes, a fines de 1998, hasta el final de la gestión de su primera coordinadora nacional en 2007: Susana Olego. Tal como el MML, las mujeres de la FAA entendieron que era necesario organizarse para sobreponerse a los embates de los remates y la histórica problemática que les tocaba atravesar en un medio masculinizado como el rural. Se pueden apreciar, durante los años a la gestión de la primera coordinadora, los avances en materia de organización territorial, capacitación e inclusión de temáticas relacionadas no solo a la problemática de géneros sino también a discusiones en torno al medio ambiente, la salud y la tierra.

Es interesante notar cómo la institucionalización da paso a la participación en la escena internacional. El estudio de casos como el de MFA o MML ayuda a entender las raíces de las luchas atravesadas por diversas dimensiones que como la territorial, por sus características particulares, queda a la espera de ser comprendida.

Bibliografía

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  1. Recibido: marzo de 2022.
  2. Licenciada y Profesora en Sociología por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Especialista en Educación en Géneros y Sexualidades (UNLP). Master di II livello in Sociologia: teoria, metodologia, ricerca por la Universita’ Roma Tre. Doctoranda en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con lugar de trabajo en el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR-CONICET). Contacto: maria.muro@conicet.gov.ar – maraia.muro@gmail.com.


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