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Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID)[1]

(Argentina, 1989-2019)

Valeria A. Hernández[2]

Definición

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) es una entidad sin fines de lucro fundada el 1 de agosto de 1989 por un grupo de productores agropecuarios preocupado por cuidar uno de sus principales recursos productivos, el suelo, mediante la utilización de un sistema de siembra sin roturación llama siembra directa (SD).

Con su sede en Rosario (provincia de Santa Fe), el organigrama institucional de AAPRESID comprende una Comisión directiva, seis directores adjuntos y los presidentes honorarios, además de un “staff” administrativo y de gestión. A nivel local, la organización se basa en los “Centros Regionales” (con presencia en Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Santa Fe, Brasil). Los adherentes son clasificados en categorías (Productor o Asesor Técnico, Joven Productor, Estudiante, Contratista Rural y Empresa de Producción Agropecuaria) y el monto de la cuota societaria varía en función de la misma.

Origen y vínculos

A diferencia de la siembra convencional, la SD evita el laboreo del suelo y usa el rastrojo del cultivo anterior como un “colchón” natural, lo cual permite la conservación de la humedad y de la materia orgánica. Al eliminar la remoción mecánica de las malezas, se requieren importantes medidas de control de malezas y plagas. Hasta 1996, dicho control era problemático, pero al ingresar ese año las semillas genéticamente modificadas (GM) resistentes a glifosato (herbicida total), la SD mostró sus virtudes a los productores: el ahorro en las tareas de laboreo, de asesoramiento y de gastos fijos permitió reducir costos de manera significativa (20 dólares por hectárea) (Penna y Lema, 2003). Con el precio de la soja en alza (llegando a 417 dólares por tonelada en agosto de 2009), la adopción masiva de dicho cultivo se dio de manera correlativa a la de la SD y a la utilización del glifosato.

Por ello, no es casual que desde un inicio, los fundadores de la AAPRESID establecieran lazos de colaboración con las multinacionales de agroinsumos, las cuales tuvieron un rol destacado en apoyar los ensayos a campo del paquete tecnológico (realizados en conjunto por los productores de AAPRESID y los extensionistas del INTA, Brieva, 2006), así como en el diseño y desarrollo de campañas de promoción del paquete tecnológico integrado por los productos por ellas patentados (Hernández, 2007 y 2012). Por otro lado, AAPRESID interactuó fuertemente con las empresas de maquinaria agrícola para desarrollar sembradoras de SD adaptadas a las condiciones edafológicas y de cultivos utilizados en la Argentina (Alapin, 2008). Este contexto positivo para AAPRESID fue el inicio de su desarrollo como institución, siendo hoy referente del modelo de agronegocios en Argentina.

Treinta años de actividad: el camino del agronegocio

En sus tres décadas de actividad, AAPRESID ha conocido diferentes momentos en sus dinámicas institucionales y en su rol dentro del sector agropecuario (Gras y Hernández, 2016). Hacia fines de la década de 1970, los primeros encuentros de los productores que luego fundarían la Asociación se dieron en un ámbito informal. La obtención en 1989 de la personería jurídica fue un instrumento clave para llevar adelante su “Nuevo Modelo de Agricultura” (Acta del II Congreso, 1993:17), el cual implicaba pasar de una agricultura de “Principios de siglo”, basada en un crecimiento por incorporación de tierras a la producción, hacia una agricultura de “Fin de Siglo” para “aumentar la Productividad Agrícola” (1993:22). Este primer período, cuyo fin lo ubicamos en 1996 con la incorporación de las semillas GM en la agricultura argentina, girará en torno de la técnica de SD y los desafíos que supone su adopción.

El afianzamiento de AAPRESID se da en el marco de la reforma estructural del Estado que conoció la Argentina en los años 1990: desregulación del mercado de bienes y de capitales, ley de Convertibilidad que aseguró la paridad cambiaria peso/dólar, privatización de los activos públicos. Entre las medidas directamente ligadas a la “agricultura de fin de siglo”, encontramos la ley N° 24.083 de Fondo Común de Inversiones (1992), por la cual se dio cauce a la organización de los pooles de siembra, nichos privilegiados del capital financiero, que adoptaron desde 1996 las semillas GM y el paquete tecnológico a ellas asociado (agroquímicos, SD). En este contexto, AAPRESID llama a “fundar una nueva agricultura”, a involucrarse en una metamorfosis que terminará cristalizando en la fundación de un “paradigma”, en el cual la SD será sólo uno de sus componentes. El segundo período de AAPRESID (1997-2001) estará dominado por el desafío de liderar esta transformación.

Apoyados en la fortaleza que les dio el paquete tecnológico, los referentes de AAPRESID sintetizaron en la noción de “nuevo paradigma agroproductivola visión que tenían del negocio agrícola (Gras y Hernández, 2009). Así, esta etapa tendrá como hilo conductor el despliegue y la complejización de esta idea faro. Los destinos de una (la Asociación) y otro (el nuevo paradigma) estarán íntimamente imbricados: AAPRESID es portadora de una “visión” y su misión es conducir la “segunda revolución de las pampas”.

“Las reglas de este Nuevo Paradigma” pusieron en el centro de la cuestión agraria el rol del conocimiento: las biotecnologías, la administración y gestión empresarial, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, entre las más relevantes. El rol de la Asociación fue acompañar material y simbólicamente a los productores para que transitasen con éxito el pasaje hacia el nuevo paradigma:

Los productores, organizados a través de AAPRESID, queremos ejercer un liderazgo intelectual, técnico, productivo y estratégico. Deseamos ofrecer a los agricultores un estilo, un modelo, una forma y a la vez una esperanza o sea una misión que constituya la forma de insertarse y no sólo de superar estas circunstancias, las cuales además deben ser consideradas como una oportunidad (V Congreso, 1997:19).

En este nuevo ciclo identitario, AAPRESID tuvo como destinatario de su mensaje-visión al empresario-innovador cuya ambición era desarrollar negocios en todos los ámbitos a su alcance, integrando cadenas productivas y estableciendo lazos horizontales y verticales entre actores económicos de los más variados horizontes geográficos, comerciales y financieros. La empresa-innovadora adoptará así la forma de la red: desbordando el entramado familiar y el ámbito doméstico, los negocios a los que aspira este nuevo actor se sitúan más allá de la tranquera. Instalado de cara al mercado internacional, los conocimientos que necesita para gerenciar la empresa-red no derivan de la experiencia cotidiana ni se heredan de generaciones anteriores, sino que se aprenden en el sistema de enseñanza superior formal o se adquieren por medio de expertos (biotecnólogos, financistas internacionales, consultores, etc.). Un ejemplo de la empresa-red-innovadora es Bioceres: fundada en 2001 por productores de AAPRESID devenidos accionistas, su negocio inicial fue “gerenciar el conocimiento”, financiando proyectos de investigación desarrollados por laboratorios del sector público con la renta obtenida gracias al nuevo paradigma de agronegocios; en contrapartida, Bioceres es propietaria (total o parcial, según los acuerdos establecidos en cada caso) del producto biotecnológico resultante. Bioceres se convirtió luego en una incubadora de negocios (creación de otras empresas, jointventure con multinacionales, etc.), transformándose así en lo que su dirección ejecutiva llamó holding.

Para construir una legitimidad social del modelo de agronegocios, sin provocar resistencias o incluso revueltas por parte de quienes deberían reconvertirse, harán hincapié en la comunicación. Poniendo a prueba sus capacidades pedagógicas y de traductores al servicio de los socios y colegas, AAPRESID desplegará una intensa actividad militante y comunicacional para transmitir su nuevo paradigma, recibiendo el aporte de la intelliguentsia nacional e internacional (académicos norteamericanos de la teoría del agronegocio, expertos de las universidades e Institutos de investigación locales y europeos, etc.). Entre los temas más abordados en estos ejercicios de difusión y sensibilización social se encuentra la biotecnología (creación de sitios web, edición de publicaciones para el gran público, organización de talleres en los pueblos rurales, participación en radio, televisión, etc.).

Llegamos así a fines de 2001, comienzo de la tercera etapa (que finaliza en 2008). Para comprender la dinámica de AAPRESID en este período es necesario recordar el contexto nacional. Luego de las reformas estructurales de los años 1990, se hizo evidente la polarización de la estructura social entre “los que perdieron” y “los que ganaron” la partida neoliberal. Entre estos últimos, encontramos a nuestros interlocutores aapresidistas y a sus aliados en torno del modelo de “ruralidad globalizada” (Hernández, 2009). Correlativamente, se alinearon con “los que perdieron” la mayoría de los grupos anti-OGM que apoyaron la lucha de los movimientos campesinos y de las entidades gremiales o asociativas identificadas con la agricultura familiar. En este escenario, la discusión sobre la aceptación/rechazo a los OGM se solapó con un debate más general sobre el proyecto de sociedad al que cada grupo adhería: atacar los OGM era acometer contra el paradigma de agronegocios, y viceversa.

La dirigencia aapresidista se vio directamente interpelada por lo que llamaron “la campaña de los ambientalistas”. Su estrategia fue intensificar la promoción de la biotecnología liderando diversas iniciativas: fundación del Grupo Biotecnología; coordinación, edición y financiamiento del Libro Blanco de AAPRESID; creación y financiamiento del programa de radio AM llamado “Darse cuenta” donde se promocionará el “nuevo paradigma agrícola”. Además, redoblaron la tarea de comunicación en los principales medios de prensa nacionales e inauguraron un espacio dedicado al debate de temas de actualidad en los congresos anuales de la Asociación; asimismo, impulsaron programas de responsabilidad social empresaria, poniendo en juego la dimensión moral del “empresariado del conocimiento” en las acciones realizadas con las poblaciones rurales (Córdoba y Hernández, 2017).

Hacia el final de este período (2007), la “ideología tecnologizante” (Balsa 2008) era dominante entre los productores agropecuarios, incluso los de tamaño mediano o pequeño. Ello da cuenta de la posición hegemónica que había adquirido la visión del agro como negocio (Gras y Hernández, 2013) transmitida por los dirigentes de AAPRESID, en adelante adoptada por la mayoría de las entidades del sector.

La etapa que comienza en 2008 y llega hasta la actualidad esta signada por tres hechos mayores. A nivel internacional, la crisis del sistema financiero abre un nuevo ciclo económico global durante el cual ya no se conocerán records tan importantes en los precios de los commodities. A nivel local, por un lado, se desató una crisis política debido a una propuesta de reforma impositiva impulsada por el gobierno nacional que tenía efecto directo sobre la renta de commodities. Los productores, con el apoyo de una amplia mayoría de la población, resistieron con acciones directas la reforma, logrando su rechazo en el congreso nacional. Por el otro lado, en febrero de 2008, tras años de denuncias y movilizaciones por parte de los pobladores del barrio Ituzaingó Anexo (provincia de Córdoba) a raíz de los efectos sobre la salud del glifosato fumigado en los campos de soja GM, la justicia ordenó estudios en las viviendas y galpones, donde se constató la presencia de dicho herbicida y endosulfán, por lo que procesó a los productores sojeros, al dueño del avión fumigador y al aviador.

Si en el congreso anual del año 2006 AAPRESID había planteado que el desarrollo del sector agropecuario requería “cambiar la Argentina sin tomar el poder” (sic discurso inaugural), las múltiples crisis cristalizadas en el 2008 echaron por tierra esta hipótesis. Para “cambiar la Argentina” el empresariado ruralista entendió que debía integrar lo político en toda su expresión. Como aporte, AAPRESID abrirá el coloquio “Quo Vadis Argentina” para el gran público, donde se promoverán discusiones desde la visión de país propia del agronegocio (las “10 ideas para un nuevo país”). Asimismo, liderará diversas acciones para dar respuesta a las críticas que recibirá el modelo de agronegocios debido a los efectos medioambientales (Pengue, 2008): el programa REM (red de monitoreo de malezas resistentes al glifosato), el de Agricultura Certificada que promueve las buenas prácticas agrícolas y el de Aula AAPRESID que realiza tareas de difusión del modelo de agronegocios a nivel de los pueblos rurales.

Bibliografía

Alapin, H. (2008). Rastrojos y algo más. Historia de la siembra directa en Argentina. Buenos Aires, Argentina: Editorial Teseo/Universidad de Belgrano.

Balsa, J. (2008). La ideología de los productores rurales pampeanos. Realidad Económica, 237, 55-79.

Brieva, S. (2006). Dinámica socio-técnica de la producción agrícola en países periféricos: configuración y reconfiguración tecnológica en la producción de semillas de trigo y soja en Argentina, desde 1970 a la actualidad. Programa de Doctorado en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales -Sede Académica Argentina.

Cordoba, M. y Hernández V.(2017). La solidaridad del agronegocio llega al barrio: tramas sociales en un pueblo chaqueño.Desarrollo Económico, 56(219), 179-205.

Gras, C. y Hernández V. (2016). Radiografía del nuevo campo argentino: del terrateniente al empresario transnacional. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI.

Gras, C., y Hernández V. (Eds.). (2013). El agro como negocio: Producción, Sociedad y Territorios en la Globalización. Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Gras, C. y Hernández V. A. (Eds.). (2009). La Argentina Rural. De la agricultura familiar a los agronegocios, Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Hernández, V. (2007), El fenómeno económico y cultural del boom de la soja y el empresariado innovador. Desarrollo Económico, 47 (187), 331-365.

Hernández, V. (2009). Ruralidad globalizada y el paradigma de los agronegocios en las pampas gringas. En C. Gras y V. Hernández (Eds.),La Argentina Rural. De la agricultura familiar a los agronegocios (pp. 39-64).Buenos Aires, Argentina: Biblos.

Hernández, V. (2012). Techniques de consommation; Consommation des techniques. L’objet biotechnologique dans la filière agricole. EnM. Selim y I. Guérin (Eds.),A quoi et comment dépenser son argent? Les mutations de la consommation.Paris, Francia: L’Harmattan.

Pengue, W. (Comp.) (2008).La apropiación y el saqueo de la naturaleza: conflictos ecológicos distributivos en la Argentina del Bicentenario. Buenos Aires, Argentina: Lugar Editorial.

Penna, J. y Lema, D. (2003). Adoption of herbicide tolerant soybeans in Argentina: an economic analysis. En N. Kalaitzan (Ed.), The Economic and Environmental Impacts of Agbiotech: a global perspective (pp. 203-221).Boston, Estados Unidos: Springer.

Fuentes

V Congreso Nacional de AAPRESID, ASAP YA!, Mar del Plata, 20 – 23 de agosto de 1997.

Por qué AAPRESID le dice si a la biotecnología”. Recuperado de http://aapresid.org.ar/wp-content/uploads/2018/02/Revista-Institucional-N%C2%BA-40.pdf

II Congreso Nacional de Siembra Directa, Agricultura de fin de siglo, Huerta Grande, Córdoba, 8 y 9 de septiembre de 1993.


  1. Recibido: julio de 2019.
  2. Licenciada en Ciencias Antropológicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA), Magister y Doctora en Etnología y Antropología Social en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París), investigadora del Institut de Recherchepour le Développement (Francia) y profesora en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Condujo investigaciones en Francia y Argentina sobre la relación entre ciencia/mercado/estado en el marco del proceso de globalización. Desde 2003 investiga sobre modelos de desarrollo y mundos rurales, habiendo incorporado desde 2008 el estudio de la cuestión climática. Actualmente se desempeña como Representante del IRD para Argentina y Chile, y codirige el Programa de Estudios Rurales y Globalización en el Instituto de Altos Estudios Sociales de la UNSAM. Contacto: valeria.hernandez@ird.fr


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