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Cerrado[1]

(Brasil, fines del s.XVIII – comienzos s.XXI)

Ana Marcela França[2]

Definición

El Cerrado es un bioma vasto y diversificado, ubicado en la meseta central de Brasil y caracterizado, aunque no únicamente, por la sabana. El nombre, proveniente de los primeros colonizadores de la región, se debe a que sus formaciones son más cerradas que las matas (formaciones boscosas) y los campos. Históricamente ha jugado un papel vital para la supervivencia de los seres vivos, pero en las últimas décadas la deforestación, la expansión de la frontera agrícola y el monocultivo han destruido una parte significativa de su biodiversidad.

Características y ocupación inicial

La ecorregión del Cerrado se distribuye por los estados de Goiás, Tocantins, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, parte de Minas Gerais, Bahía y la totalidad del Distrito Federal (Brasília), cubriendo casi el 25% del territorio nacional. Si bien se caracteriza por terrenos llanos marcados por mesetas extensas, presenta paisajes muy variados: desde campos áridos y extensos con arbustos bajos y formaciones campestres, hasta coberturas boscosas (Ribeiro e Walter, 2008). Con dos estaciones bien definidas, una seca y otra lluviosa, la mayor vegetación del bioma está bajo tierra: un enorme sistema de ramas y raíces que conforma una “alfombra rastrera” (“tapete rasteiro”). Los escasos árboles desperdigados en un suelo cubierto de pastizales son en su mayoría relativamente bajos, aunque otros pueden alcanzar los 20 metros de altura. La apariencia seca de las gramíneas y plantas bajas en los períodos de poca lluvia ocasiona incendios frecuentes. El área también cuenta con nacientes de agua y congrega seis de las ocho grandes cuencas brasileras, recursos fundamentales para América Latina (MMA, 2020).

La ocupación efectiva de parte del Cerrado data del siglo XVIII. Motivados por la búsqueda de metales preciosos, los colonizadores iniciaron un proceso de conformación de pequeñas villas y ciudades. Antes de la ocupación colonial, los indios pertenecientes al tronco lingüístico Macro-Jê –llamados Tapuias por sus enemigos Tupis-Guaraníes– predominaban en la zona (Bertran, 2011; França de Oliveira, 2017). La carne constituía una vital fuente de proteínas para la población garimpeira, lo que estimuló la ganadería de subsistencia (Dutra e Silva e Barbosa, 2020). Con el agotamiento de la explotación aurífera, alrededor de 1770, la ganadería se convirtió en la principal actividad productiva y en el vector de ocupación. La quema de vegetación original para el pastoreo se volvió una práctica frecuente. Sin embargo, la región mantenía una escasa población, especialmente debido a las malas condiciones de los caminos y a la distancia de las grandes capitales, como Río de Janeiro.  

Poblamiento y expansión de la frontera agrícola

Las décadas de 1930 y 1940 estuvieron marcadas por las primeras manifestaciones de una política de modernización e integración entre el centro y el sureste de Brasil, que alcanzaron al Cerrado. Los ferrocarriles y carreteras reemplazaron las antiguas rutas coloniales e imperiales. El proyecto “Marcha hacia el Oeste” lanzado por el gobierno de Getúlio Vargas se propuso, entre otros objetivos, la colonización del oeste de Brasil. La Colonia Agrícola Nacional de Goiás (CANG) y la Fundação Brasil Central, creadas en 1940 y 1943 respectivamente, representan dos de sus iniciativas (Dutra e Silva, 2010).

Durante la etapa militar (1964-1985) el Cerrado fue visto por el gobierno como un área estratégica para el desarrollo y la innovación agrícola del país, y su hábitat experimentó grandes cambios a causa de la llegada de nuevos capitales y la implementación de nuevas tecnologías. Por entonces cobró relevancia el modelo agrícola modernizador que, facilitado por el crédito agrícola subsidiado y vinculado a las tecnologías de la revolución verde, tenía como objetivo la expansión de la frontera agrícola de carácter comercial, en base al cultivo de maíz, arroz, frijoles y, más recientemente, soja. A partir de 1970 aparecieron nuevos agentes de expansión agrícola asociados a los complejos agroindustriales y empresas agrícolas. Como fruto de este proceso, los campos del Cerrado protagonizaron la radicación de personas originarias del sur de Brasil y de São Paulo, que compraron tierras a un precio favorable (Dutra e Silva, 2020). En ese contexto, el gobierno federal implementó un conjunto de acciones para acelerar el desarrollo en los estados de Goiás, Minas Gerais, Mato Grosso y el Distrito Federal.

Por ejemplo, en 1975, dentro de la Empresa Brasileña de Investigación Agrícola (Embrapa) se fundó el Centro de Investigación Embrapa Cerrados, con el desafío de impulsar tecnologías, conocimientos e información técnica para facilitar el desarrollo de las tierras con aptitud agrícola, entonces consideradas poco fértiles. La institución, aún vigente, integra a múltiples profesionales (investigadores, técnicos y becarios) y se vincula al Ministerio de la Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA). En el primer informe del EMBRAPA Cerrado – Centro de Pesquisa Agropecuária dos Cerrados (CPAC), publicado en 1976, se plantea el imperativo de generar y difundir información, así como movilizar instituciones y empresas privadas en pos de la expansión racional de la frontera agrícola del país (Embrapa, 1976).

La institución contribuyó al desarrollo de técnicas de corrección de la acidez del suelo, de fertilización y de selección de granos y pasturas adaptables a las tierras del Cerrado. Las mismas fueron favorecidas por inversiones en mejoras genéticas de granos, fertilizantes y commodities (Dutra e Silva, 2020). Estos fenómenos, sumados a líneas de crédito destinadas a la compra de tierras y a la producción, condujeron a una mayor ocupación y a la expansión de la frontera agrícola en la región.

Avance del agronegocio

A partir de la década de 1990 se intensificó en el país la exportación de commodities con el fin de generar saldos comerciales para el pago de la deuda externa y revertir la reducción de las reservas internacionales (Frederico e Almeida, 2016). Eso generó una fuerte aceleración de la expansión de la frontera agrícola y la adopción de estrategias afines al agronegocio, siendo las tierras del Cerrado afectadas por la sustitución de la vegetación nativa por especies valorizadas en el mercado mundial.  En este sentido, desde hace dos décadas, además de carnes, en la ecorregión se producen cultivos como la caña de azúcar (para la elaboración de biocombustibles), el algodón, el maíz y la soja. Estas especies no nativas, junto a los pastos de origen africano (trivialmente conocidos como capim gordura y braquiária), dominan los actuales paisajes del centro de Brasil (Dutra e Silva, 2020).

Entre los cultivos, predomina el cultivo de soja. De acuerdo con el Portal de Informaciones Agropecuarias de la Companhia Nacional de Abastecimento (CONAB), empresa pública vinculada al Ministerio de la Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA), la relación área plantada/producción nacional de soja ha crecido en los últimos cuatro años, mientras que otros tipos de granos –como canola, girasol, maíz y frijoles– permanecieron relativamente estables. La cosecha de soja 2019/20 muestra un aumento del 2,7% en relación con la última temporada, continuando la tendencia alcista de las últimas cosechas (CONAB, 2020). En ese contexto, el área del Cerrado es valorada como el principal potencial agrícola en la producción de commodities del país.  

Sin embargo, la deforestación a gran escala, aliada al alto grado de endemismo del bioma, hacen del Cerrado un hotspot, es decir, una región con una rica biodiversidad que presenta un alto nivel de amenaza (Ganem et al., 2013). Las tentativas de conservación de sus ecosistemas por medio de leyes brasileras se han limitado a la creación y al mantenimiento de las Unidades de Conservación (áreas naturales bajo administración pública) y de reservas en propiedades privadas (tales como Reserva Legal –RL– o Áreas de Preservación Permanente –Apps–), pero aun así se trata de áreas aisladas, disociadas de una perspectiva integral que contemple la totalidad de la biodiversidad y la dinámica del bioma. A pesar de la creación de fragmentos preservados, las zonas de vegetación nativa se deterioran rápidamente, además de no garantizar la supervivencia de importantes acuíferos que componen el subsuelo y que abastecen buena parte del país.

Iniciativas a favor de la diversidad natural, cultural y productiva

Pese a que el Cerrado es hoy apreciado fundamentalmente como el gran productor del agronegocio brasileño, también se estima –aunque en menor medida– su importancia socio-ambiental. Muchas poblaciones viven de sus recursos naturales y tienen un conocimiento tradicional de su biodiversidad, como los indígenas de distintas etnias, quilombolas (comunidades afrodescendientes), geraizeiros, ribeirinhos, babaçueiras, entre otros, que forman parte del patrimonio histórico y cultural brasileño (MMA, 2020). Estos pobladores, que son expulsados por los grandes proyectos del agronegocio, constituyen valiosos guardianes del bioma.

Si en los años 70 el gobierno procuró una integración del centro-oeste a la nación brasilera por medio del incremento de su producción y productividad, en la actualidad se percibe una necesidad de valorizar la diversidad de pequeños productores en medio del avance de las tecnologías y el monocultivo. Tal vez esto es una estrategia de emergencia para frenar la destrucción del Cerrado, pero sin duda también supone el reconocimiento de la riqueza de los recursos naturales nativos que el bioma ofrece a la sociedad (Rigonato e Almeida, 2003).

Frente al agronegocio, en torno al Cerrado se han gestado distintas iniciativas de desarrollo sustentable y valorización de la cultura material e inmaterial local dentro de la sociedad civil. Uno de los proyectos más emblemáticos es la Rede Cerrado, la cual reúne a más de 50 entidades civiles y se vincula con más de 300 organizaciones identificadas con la sustentabilidad y la preservación del bioma y sus pueblos. La red representa a comunidades indígenas y quilombolas, agricultores familiares, pescadores artesanales, extractivitas, entre otros grupos, que se valen de los recursos naturales para la supervivencia de sus familias y culturas. Sobre la base de la agroecología y otras prácticas sustentables, la red apoya la producción y permanencia de esos grupos como conservadores del bioma, en sus dimensiones biofísica, social y cultural.

Además, desde 2001 se realiza el Encontro e Feira dos Povos do Cerrado. El evento, que subraya la diversidad natural y cultural del bioma, se ha erigido como una importante herramienta de articulación y fortalecimiento de los pueblos y comercialización de productos, además de oficiar como un espacio de discusión de políticas públicas (Rede Cerrado, 2020).

Otra propuesta que vale la pena mencionar es la producción del café gourmet, la cual está ganando importancia en la región, especialmente en el Cerrado de Minas Gerais (IBGE, 2016). Conocido como el Café do Cerrado (estilo terroir), se destaca por la singularidad de su sabor. En el contexto del predominio de los granos y especialmente de la soja, la producción de café especial se ha convertido en un atractivo para las iniciativas agroecológicas y los pequeños productores. Si bien su escala es pequeña o incluso familiar, está alcanzando proyección internacional y funciona bajo un estricto control de calidad, a cargo de un consejo de cooperativas que certifica sus propiedades (Orozco, 2018).

Reflexiones

En medio de la hegemonía de la tecnología agrícola a gran escala, la armonía de la relación entre los seres humanos y la tierra resiste gracias a la labor de las pequeñas comunidades y a la toma de conciencia de que el recurso natural es sinónimo de bienestar humano. Pero, debido a que el Cerrado es visto popularmente como una simple sabana, la diversidad ecosistémica a menudo pasa desapercibida, lo que ha generado la pérdida de gran parte de su biodiversidad. La estigmatización que ha padecido, asociada a la carencia de fertilidad y de belleza natural, ha impulsado una voraz explotación agrícola, que ha contado con el apoyo de los gobiernos y también de gran parte de la población brasilera. Este tipo de concepción indudablemente contribuyó al uso insostenible de sus recursos, sin tener en cuenta que el Cerrado se compone de un mosaico de ecosistemas muy distintos. De este modo, de la misma manera que el bioma Cerrado no se limita solamente a su composición de sabana, tampoco su producción se limita al agronegocio. La diversidad del bioma se encuentra en la variedad de los paisajes que lo nutren y en los diversificados grupos que lo mantienen vivo.

Bibliografía

Bertran, P. (2011). História da terra e do homem no Planalto Central: eco-história do Distrito Federal. Brasília, Brasil: Editora da Universidade de Brasília.

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Dutra e Silva, S. (2010). No Oeste, a terra e o céu: a expansão da fronteira agrícola no Brasil Central. Rio de Janeiro, Brasil: Mauad X.

Dutra e Silva, S. e Barbosa, A. S. (2020). Paisagens e fronteiras do Cerrado: ciência, biodiversidade e expansão agrícola nos chapadões centrais do Brasil. Estudos Ibero-americanos, 46(1), 1-18.

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França de Oliveira, A. M. (2017). A diversidade paisagística das savanas brasileiras nas iconografias de Florence e de Martius: alguns aspectos do Cerrado da primeira metade do século XIX. História Revista22(2), 144-166. Recuperado de http://t.ly/prar

Frederico, S. e Almeida, M. C. (2016). Economia política do território e logística do agronegócio nos cerrados brasileiros. En Bühler, E., Guibert, M. e de Oliveira, V. L. (Orgs.), Agriculturas empresariais e espaços rurais na globalização: abordagens a partir da América do Sul (pp.83-101). Porto Alegre, Brasil: Editora da UFRGS.

Funes, E. (2013). Sertão Cerrado. En Dutra e Silva, S. et al. (Orgs.), Fronteira Cerrado:  Sociedade e Natureza no Oeste do Brasil (pp. 125- 142). Goiânia, Brasil: PUC-Goiás.

 Ganem, R., Drummond, J. A. y Franco, J. L. (2013). Conservação da biodiversidade no bioma Cerrado: ameaças e oportunidade. En Dutra e Silva, S. et al. (Orgs.), Fronteira Cerrado:  Sociedade e Natureza no Oeste do Brasil (pp. 125- 142). Goiânia, Brasil: PUC-Goiás.

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Orozco, M. (2018). O café na contemporaneidade: experiências no Cerrado mineiro, realidades do Rio de Janeiro e possibilidades para São Paulo. En Oliveira, R. e Lazos, A. (Orgs.), Geografia Histórica do Café no Vale do Rio Paraíba do Sul (pp. 275-293). Rio de Janeiro, Brasil: PUC-Rio.

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Rigonato, V. D. e Almeida, M. G. (2003). As Fitofisionomias e a Interrelação das Populações Tradicionais com o Bioma Cerrado. Recuperado el 29/5/2020 de http://t.ly/0qEo


  1. Recibido: junio de 2020.
  2. Licenciada en Historia por la Universidade Estadual de Londrina (UEL), Magíster en Historia Social de la Cultura por la Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro (PUC-Rio) y Doctora en Historia por la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ), Brasil. Becaria posdoctoral Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en el Centro de Estudios de la Argentina Rural (CEAR) de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Contacto: anamarcelaf@hotmail.com.


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