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Agricultores Federados Argentinos. Sociedad Cooperativa Limitada (AFA SCL)[1]

(Región Pampeana, Argentina, 1932-2019)

Graciela Mateo[2]

Definición

Según el último ranking publicado por el Monitor Cooperativo Mundial, realizado por la Alianza Cooperativa Internacional y el Instituto Europeo de Investigación sobre Empresas Cooperativas y Sociales, AFA es la cooperativa más grande de Argentina, la Nº 102 en el mundo y ocupa el 31º lugar en tanto cooperativa agropecuaria. Por su parte, El Monitor 2018 certifica a AFA SCL como una de las cooperativas líderes, no sólo en historia y trayectoria, sino en cuanto a su potencial económico y social, posicionándola como un referente indiscutido del movimiento cooperativo argentino y latinoamericano.

En la actualidad los 39.961 productores asociados cuentan con una estructura compuesta por más de 1.679 empleados permanentes distribuidos en 26 Centros Cooperativos Primarios, que sumados a los 62 Sub-Centros, 35 Oficinas y 7 Representaciones permiten que la entidad tenga presencia arraigada en 130 localidades de 9 provincias argentinas: Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santiago del Estero, Chaco, Salta, Tucumán y San Luis.Su principal actividades el acopio y la comercialización de granos y oleaginosas cuyo elevado volumen permite trasladar un mejor precio a sus socios. Entre los servicios que presta figuran: provisión de agro insumos, comercialización directa de hacienda y productos especiales, transporte de granos y sub-productos, expendio de combustibles y exportación directa.

Origen y genealogía

AFA se funda el 3 de noviembre de 1932 como una entidad cooperativa de consumo, provisión, crédito, transformación y comercialización, en tiempos del Estado interventor y los subsidios a la producción agraria. La intención de Esteban Piacenza, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), es constituir una cooperativa de orden dependiente y de administración centralizada –con sede en la ciudad de Rosario– integrada por agencias solidarias (hoy centros cooperativos primarios) que convergieran en los puertos de embarque para evitar a los intermediarios de la comercialización.Esta característica la distingue de otras cooperativas de primer grado, asimilándola con las de segundo grado: Asociación de Cooperativas Argentinas y SanCor Cooperativas Unidas Limitadas, por ejemplo.Desde las páginas de La Tierra, órgano de prensa de FAA, se divulgan las bondades del cooperativismo para prescindir de los almacenes de campaña –en lo referente al acopio y venta– y como medio para implantar establecimientos para la elaboración de los productos agrarios. La acción cooperativa se plantea como parte de las prácticas gremiales de FAA y su estrecha relación –que la diferencia de aquellas entidades nucleadas en torno a ACA– queda inscripta en el artículo 11 de los Estatutos Sociales aprobados por unanimidad en 1932:

“podrá pertenecer a la sociedad toda persona (varón o mujer) que acepte los presentes estatutos y los reglamentos internos de la sociedad, que pertenezca al gremio agrario, que sea socio de la Federación Agraria Argentina y que tenga más de dieciocho años de edad.”

La creación de AFA también puede considerarse una estrategia jurídica de FAA que, en tiempos de crisis del modelo agroexportador y de la entidad madre, intenta salvaguardar la representación de sus socios, el capital comprometido y el diario La Tierra.

La misión institucional que AFA propone es:

“servir cada vez mejor a las familias productoras asociadas a través de la defensa del valor de su producción, promoviendo la diversificación y valor agregado de la misma, por medio de una gestión transparente y brindando las herramientas necesarias para que mejoren su calidad de vida y participen activamente en el desarrollo de sus comunidades” (Página web AFA: http://www.afascl.com/).

Hasta 1950, su estructura administrativa difiere de la actual y su área de influencia abarca gran parte de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, además de una porción considerable de Entre Ríos. Antes de la creación de las Agencias (hoy Centros Cooperativos Primarios, CCP) actúa en las localidades a través de agentes de colocación, quienes canalizan la operatoria por medio de la Administración Central de Rosario o por la Delegación Buenos Aires.

A partir de 1947, cuando el Estado peronista mantiene sus distancias discursivas con el cooperativismo, se inicia una etapa de consolidación institucional con la creación de las Agencias (hoy CCP) con Sub-Consejos Consultivos (hoy Consejos Asesores Locales) y personal permanente. Su expansión durante estos años es significativa, construyendo elevadores, silos, depósitos de almacenamiento y galpones en diversas áreas. El constante crecimiento del número de socios motiva la creación por parte de la FAA de una entidad de segundo grado: la Federación Argentina de Cooperativas Agropecuarias (FACA). El propósito de la entidad madre es construir un “cooperativismo integral” que reemplace al antiguo sistema de comercialización, inscribiendo el accionar cooperativo en el contexto de la lucha gremial” (Mateo y Olivera, 2006).

Esta cooperativa con sus 26 centros cooperativos primarios (CCP), puede asimilarse a una entidad de segundo grado, pero sus estatutos indican que es una cooperativa primaria. La mayoría de esos CCP se fundan en el sur santafecino, en el norte de la provincia de Buenos Aires (Pergamino, Rojas y Arrecifes) y en la localidad cordobesa de Marcos Juárez durante las décadas de 1950 y 1960. Otros dos (Cañada Rosquín y Montes de Oca), ambos en Santa Fe, se constituyen en la década de 1970 y los últimos, también en territorio santafesino, son Chovet en 1984 y Serodino en 1991. De estos CCP dependen 62 Sub-Centros, 35 oficinas y 7 Representaciones, ubicados en su mayoría en el sur de Santa Fe, noroeste bonaerense y en el oeste de la provincia de Córdoba, que le suministran una densidad logística difícil de igualar por otras empresas. En los últimos años AFA avanza más allá de la zona núcleo, llega a provincias del Noroeste Argentino (Salta, Tucumán, Santiago del Estero), Nordeste Argentino (Chaco) y Cuyo (San Luis), que se suman a la expansión alcanzada en Entre Ríos.

El modelo organizativo de AFA combina la descentralización de la cooperativa en cada localidad y una administración centralizada que le permite acceder a las ventajas de la escala y a un relativo margen de autonomía local. Este original sistema de organización contribuye a la coordinación y optimización de aspectos comerciales y financieros y a la provisión de insumos de los CCP.

La función principal de AFA es la colocación de granos en el mercado interno y en el externo. En el caso del mercado local, a través de las Bolsas de Comercio de Rosario, Buenos Aires y de Mercados a término. En el mercado internacional, a partir de la Bolsa de Cereales de Chicago y de la exportación directa a 61 países de Latinoamérica, América del Norte, Europa, Asia y África.El volumen de producción de los socios, la conformación de una estratégica red de servicios, la logística utilizada y la posibilidad de exportar directamente facilitan la obtención de precios mejores que los de pizarra. Se trata del “precio AFA” que se ha convertido en uno de los símbolos distintivos de esta cooperativa en el mercado agropecuario argentino.

En la actualidad AFA se ha adaptado a las características del agronegocio y es funcional a éste. La incidencia que ocupa la soja en el acopio y comercialización se ve reforzada a partir de 2012, cuando la cooperativa se convierte en una de las primeras entidades argentinas que comercializa poroto de soja sustentable según el esquema francés 2B Svs.Esta certificación tiene dos requisitos básicos: 1) el poroto de soja o biomasa debe provenir de campos que fueran agrícolas al 1º/1/2008 y 2) debe existir una cadena de trazabilidad entre la biomasa proveniente del campo agrícola certificado y el biocombustible distribuido en la Unión Europea. La certificación debe ser extendida y auditada en el campo donde se cultiva, en la planta de acopio, la aceitera y la planta de elaboración de biocombustibles. De esta forma, los socios de AFA pueden ingresar en mercados más exigentes, que requieren estándares de sustentabilidad.

Al igual que ACA, AFA a través de la Sección Agroinsumos provee a los productores rurales de una variedad de insumos constitutivos de la lógica del agronegocio: semillas, plaguicidas y fertilizantes que revelan la supremacía de la soja. El glifosato es el herbicida de mayor uso y volumen operado, a pesar de sus cuestionamientos y mayor presencia de malezas resistentes que aparecen en la zona de influencia de AFA.

Para fomentar la diversificación de cultivos entre los productores asociados, AFA crea el Departamento de Productos Especiales destinado a acopiar, agregar valor, analizar mercados y comercializar producciones alternativas a las commodities tradicionales: lentejas, arvejas, garbanzos, porotos, arroz, maíz pisingallo. Desde 2010 la Cooperativa incursiona en este rubro a partir de un proyecto del CCP santafecino de J. B. Molina, que en la actualidad permite que AFA sea uno de los referentes en el mercado local, además de convertirse en el principal exportador de arvejas, en especial a Brasil. A fines de 2013 comienza a funcionar una planta de procesamiento de legumbres en la localidad de Rueda, en el corazón de la zona legumbrera argentina.

Posee también un feedlot con capacidad para engordar 1.500 animales, cuya comercialización se hace de manera directa, con el Mercado de Ganado de Rosario y en remates televisados. Adquiere también el frigorífico Barrancas Coloradas, ubicado en la localidad entrerriana de Hernandarias.

AFA ya había se había iniciado en el terreno de la industrialización, cuando en el año 1976, organiza en Las Rosas (Santa Fe) una metalurgia que hasta la actualidad se ocupa de fabricar los componentes necesarios para el adecuado funcionamiento y mantenimiento de los silos de sus Centros Cooperativos Primarios. En 1993 comienza la industrialización de semillas oleaginosas. Para ello construye en Los Cardos (Santa Fe), una planta con capacidad de acopio de semilla de 120.000 toneladas y en la que trabajan más de 60 empleados. Toda la materia prima utilizada proviene de los socios. Esta aceitera industrializa bajo normas internacionales de calidad aceite por solvente, harinas proteicas pelletizadas de soja, aceites de soja, girasol y colza y lecitina líquida.

AFA brinda un conjunto de herramientas e instrumentos que posibilitan ahorros o beneficios económicos directos al productor en base a la participación, fidelidad y grado de cumplimiento operativo, en el marco de la política de Valor Agregado Cooperativo (VAC) hacia los asociados.

Vínculos

El discurso de AFA se muestra heredero de los pioneros que fundan la institución que hoy es un referente indiscutido en el mercado nacional de granos, ocupando el segundo lugar después de ACA. El 10% de los productores del país, en su mayoría pequeños y medianos, son socios de la cooperativa, dándole origen y sustento. “… sin ellos no existiría AFA, como también sabemos que, sin AFA, muchos de ellos hoy tampoco serían productores agropecuarios” (Revista Agricultores, enero 2013, p. 41).

En el transcurso de la última década AFA se ha interesado en promover una explotación sostenible de los recursos naturales, al tiempo que ha insistido en la formación de conciencia y buenas prácticas ambientales. La puesta en práctica de su Responsabilidad Social Cooperativa, como ética empresarial, ha impactado en los beneficiarios explícitos (empleados, clientes, comunidad) y también le ha permitido legitimar su accionar territorial en el marco del agronegocio. Esta decisión y potencial de adaptación constituye una diferencia frente al gran número de cooperativas que desaparecieron ante las consecuencias de las políticas neoliberales en las áreas rurales.

Sus Memorias y balances tanto económico-financieros como sociales, al igual que su órgano de prensa, la revista Agricultores, muestran un discurso institucional que en ningún momento cuestiona el agronegocio, sus efectos ambientales, ni entra en tensión con los valores y principios cooperativos.

Bibliografía

AFA. http://www.afascl.com/

AFA SCL la cooperativa más grande del país según un ranking mundial. El Litoral, 04/12/2018, 4 de diciembre. Recuperadoel 16/07/2019 de https://www.ellitoral.com/index.php/id_um/185215-afa-scl-la-cooperativa-mas-grande-del-pais-segun-un-ranking-mundial-actualidad-campolitoral.html

Bageneta, J. M. y Mateo, G. (2015). Cooperativismo agrario y agronegocio. Tensiones entre un modelo centenario y los requerimientos de un agro reconvertido (1990-2010). Recuperadoel 16/07/2019 de t.ly/xKq1Y

Barbero, A.; Gorenstein, S. y Gutiérrez, R. (2000). El impacto de los cambios institucionales en el cooperativismo agropecuario pampeano. Bogotá, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana.

Fontenla, E. (2015). Cooperativas Agropecuarias Argentinas. Nueva Generación de Cooperativas. Recuperado el 16/07/2019 de t.ly/pYwGkf

Lattuada, M. (2006). Acción Colectiva y corporaciones agrarias en la Argentina. Transformaciones institucionales a los fines del siglo XX. Bernal, Argentina: UNQ.

Lattuada, M. yRenold, J. M. (2004). El cooperativismo agrario ante la globalización. Buenos Aires, Argentina: Editorial Siglo XXI.

Mateo, G. y Olivera, G. (2006). Corporaciones agrarias y cooperativismo en la Argentina peronista (1946-1955). Un estudio comparativo entre la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). En Olivera, G. (Comp.), Cooperativismo Agrario: Instituciones, Políticas Públicas y Procesos Históricos(pp. 83-121). Córdoba, Argentina: Ferreira Editor.

Mateo, G. (2016). Cooperativismo y transformación rural. La Federación Agraria Argentina y Agricultores Federados Argentinos: un proyecto de cooperativismo integral. En J. Serrao, D. Freire, L. Fernández Prieto y R. Santos (Eds.). Old and New Worlds: The Global Challenges of Rural History. ConferenceeBook. Recuperado el 16/07/2019 de t.ly/6J2m7

Obschatko, E; Basañes, C. y Martini, G. (2011). Las Cooperativas Agropecuarias en la República Argentina. Diagnóstico y propuestas. Buenos Aires, Argentina: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación/IICA Argentina.

Revista Agricultores, Rosario, enero 2013.


  1. Recibido: julio de 2019.
  2. Profesora y Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Magíster en Metodología de la Investigación Científica por la Universidad Nacional de Lanús (UNLA). Profesora Adjunta Ordinaria del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Investigadora del Centro de Estudios de la Argentina Rural (CEAR) de la misma Universidad. Su especialidad de investigación es el cooperativismo agrario. Contacto: gmateo@unq.edu.ar


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