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Censo Nacional Agropecuario[1]

(Argentina, 1888-2018)

Rolando García Bernado[2] y Tomás Carrozza[3]

Definición

El Censo Nacional Agropecuario (CNA) es un operativo estadístico que procura recolectar, procesar y difundir información sobre la producción agrícola, ganadera y forestal argentina, abarcando una parte significativa de estas actividades a nivel del territorio nacional. La información típicamente recogida incluye diversas dimensiones (productivas, socio-estructurales, sociodemográficas y tecnológicas) y variables (tamaño de unidades productivas, tenencia y uso de la tierra, superficie de cultivos y producción animal, etc.).

Origen e historia

Argentina cuenta con 130 años en la organización de empadronamientos agropecuarios. La primera edición fue realizada en 1888 bajo el nombre “Censo de Agricultura y Ganadería”. La segunda, efectuada en 1895, conformó un apartado específico del capítulo “Industria” del Censo de Población. Con posterioridad se ejecutaron censos en 1908, 1914, 1922, 1930, 1937, 1947, 1952, 1960 y 1969. A todos ellos la autoridad estadística nacional, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), los considera “pre-modernos”.

Desde entonces fueron conducidas cuatro ediciones (1988, 2002, 2008 y, la última, 2018), las cuales son calificadas como “modernas” por presentar cambios metodológicos y aplicar estrategias de barrido territorial de alta cobertura y dimensiones alineadas con los estándares internacionales propuestos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (FAO, 2017). En esta nueva etapa, la producción estadística censal alcanza y supera ampliamente el estándar básico sugerido por la FAO (García Bernado y Carrozza, 2023).

De este último grupo hay tres censos considerados exitosos (1988, 2002 y 2018). En el caso del censo de 2008, el INDEC informó la falta de integridad de los resultados, ante problemas de cobertura –al menos 24 millones de hectáreas no fueron censadas, centralmente en las provincias de Corrientes y Buenos Aires–. (INDEC, 2009). Puntualmente, el operativo fracasó a raíz de su despliegue en medio de un conflicto entre el gobierno y el sector agropecuario por la imposición de retenciones móviles a los principales granos. Por esto, la comparabilidad entre los años 2002 y 2018 resulta restringida. 

Metodología

Los CNA modernos abarcan un universo constituido por la totalidad de las explotaciones agropecuarias (EAP) del país, de acuerdo a una cobertura censal preestablecida. Para definirla, se toman todos los radios censales rurales y mixtos según la cartografía del INDEC y se descartan zonas montañosas, desérticas, inhóspitas, lacustres y cursos de agua (INDEC, 2021).

La unidad estadística o componente elemental de la población es la EAP, que está determinada como una unidad de organización de la producción cuya superficie no es menor a 500 m² y se ubica dentro de los límites de una misma provincia. Asimismo:

  • produce bienes agrícolas, pecuarios y forestales destinados al mercado;

  • tiene una conducción única que ejerce la gestión de la explotación, recibe los beneficios y asume los riesgos de la actividad productiva;

  • posee un único tipo jurídico;

  • utiliza en todas las parcelas (no necesariamente contiguas) los mismos medios de producción de uso durable y parte de la misma mano de obra permanente.

De estas características, solo no es excluyente la última condición cuando la EAP carezca de bienes durables propios. Se denominan “sin límites definidos” a las EAP cuyos productores no pueden precisar la superficie del terreno que ocupan o bien a tierras de uso común. De la definición se desprende que la EAP es una unidad fundamentalmente productiva. Por lo tanto, el CNA trabaja con un universo compuesto por unidades definidas por la forma en que operan en términos productivos y no económicos. 

La EAP cuenta con una o varias parcelas, está constituida sobre algún tipo de terreno y es operada por un “productor agropecuario”. En el CNA-18 se define a este último como “persona humana o jurídica (…) que, en calidad de propietario, arrendatario, aparcero, contratista accidental u ocupante, ejerce el control técnico y económico de la EAP; es quien adopta las principales decisiones acerca de la utilización de los recursos disponibles, recibe los beneficios y asume los riesgos de la actividad empresarial” (INDEC, 2021, p. 29). La unidad de recolección es el mismo productor agropecuario o un informante calificado.

Las principales dimensiones de los últimos censos han abarcado los usos del suelo, la tenencia de la tierra, las prácticas de cultivo y de producción animal, la maquinaria e infraestructura productiva y los rasgos sociodemográficos de los productores, población residente y trabajadores rurales. El CNA-18 incorporó otros aspectos productivos vinculados al “paquete tecnológico” y tendencias posteriores al año 2000, tales como la utilización de la siembra directa, el turismo rural y la producción agroecológica, junto a aspectos económicos como el asociativismo y los acuerdos contractuales.

En el plano técnico, se añadió la georreferenciación, se emplearon tabletas para el relevamiento a campo y se mantuvieron las tradicionales entrevistas personales conducidas por una persona encuestadora. Los lineamientos metodológicos generales, las campañas de concientización y la coordinación operativa, además del procesamiento, validación y entrega de datos preliminares y definitivos estuvieron a cargo del INDEC, mientras que el operativo (formación de equipos, relevamiento de datos, etc.) y decisiones de relevamiento específicas a la realidad productiva regional fue responsabilidad de las provincias. Así ha ocurrido también en los censos modernos anteriores. A esta dinámica se la denomina “centralización normativa y descentralización operativa”.

Cuestionamientos 

Especialistas y académicos formulan numerosos cuestionamientos en torno a los cotejos censales, los cuales apuntan tanto a aspectos metodológicos como institucionales. Entre ellos, cabe destacar:

  1. Problemas de cobertura y parámetros. Los operativos censales nunca cubren la totalidad del universo, siendo aceptables por la FAO los umbrales por sobre el 70% –en base al área productiva. Sin cuestionar su éxito, la cobertura del CNA-18 no es coherente con otras fuentes disponibles. De hecho, en 2017-18 la Bolsa de Comercio de Rosario estimó para los tres cultivos principales (soja, maíz y trigo) un total de 32,3 millones de hectáreas implantadas a nivel nacional (Bolsa de Comercio de Rosario, 2019), mientras que la Reseña Estadística de la revista especializada Márgenes Agropecuarios consideró 29 millones de hectáreas, que ascendieron a 33,7 millones sumando la superficie del resto de los cultivos (Márgenes Agropecuarios, 2018). Para el mismo año, CNA-18 contabilizó sólo 25,7 millones de hectáreas de todos los cereales y oleaginosas y 893 mil para cultivos industriales (INDEC, 2021) y el Ministerio de Agricultura calculó en más de 30 millones de hectáreas los cinco cultivos principales (se agregan girasol y cebada cervecera) de la Región Pampeana (y de 25,7 millones si consideramos los principales 3 granos) (Estimaciones Agrícolas, consultado el 1 de octubre de 2023). No se ha ofrecido una interpretación oficial de las discrepancias de superficie productiva en estas fuentes. Por lo tanto, un trabajo de esclarecimiento colaboraría a la toma de decisiones respecto del uso de los datos por parte de los y las profesionales del campo y a la confianza general en los resultados del cotejo censal. La pluralidad de fuentes es beneficiosa porque permitiría hacer un recuento de las discrepancias. Sin embargo, el INDEC no define un parámetro exterior (podría ser, por ejemplo, la estimación del mismo Ministerio o Secretaría de Agricultura o la comprobación satelital propia). Esta situación evidentemente debilita los resultados, al hacerlos pasibles de elucubraciones respecto de su representatividad, sin criterio normativo, consuetudinario o final de resolución de objeciones.

  2. Realidades subrepresentadas y excluidas. La sub-representación del CNA ha sido señalada en reiteradas oportunidades por parte de actores políticos y académicos que abordan la agricultura familiar, campesina e indígena, quienes objetan que la producción de pequeña escala y subsistencia se encuentra relativamente obviada en el cotejo debido a su exigente definición metodológica. En ocasiones, operacionalizar definiciones como “pequeño productor” requiere precisiones que ameritan expandir los datos obtenidos por los CNA a través de investigaciones complementarias o construir indicadores multivariados (Obtchanko, Foti y Roman, 2007). En esta misma dirección, un análisis realizado por especialistas de cada provincia respecto de los resultados preliminares del CNA-18 apuntó a cierto subregistro entre EAP de menor tamaño, no solo aquellas excluidas metodológicamente del censo (Soverna, 2021). En el polo extremo, los aspectos vinculados a la tenencia de la tierra permiten una mirada parcial respecto de las condiciones jurídicas del desarrollo de la producción, impidiendo el conocimiento de la dinámica precisa en el sector terrateniente.
    Otro aspecto de la sub-representación está asociado a la conducción provincial del operativo que, sin un debido entrecruzamiento de los datos, genera la duplicación del conteo de una EAP con actividad en dos provincias. Por otra parte, la exigencia mínima de 500m2 recomendada por FAO para ingresar al escrutinio parece menos inclusiva de la totalidad de prácticas del universo agrícola que se cubrirían con un universo definido de forma económica y no meramente productiva. A fines argumentativos, podemos contrastar esta definición con la de Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para el censo estadounidense, que construye un universo compuesto por todo/a agricultor/a que haya comercializado más de 1.000 dólares en productos agrícolas durante el año de referencia, incluyendo así micro-emprendimientos agrícolas urbanos y periurbanos. En Argentina puede haber exclusión de actividades relevantes para el sector agrario en la medida en que se desarrollen en radios urbanos que quedan por fuera del radio censal.

  3. Espaciamiento temporal. Argentina incumple la frecuencia de una década recomendada por la FAO (Castaño y Neciu, 2022), así como la planteada en el Decreto 3110/70, que reglamenta la Ley 17.622 –que da origen a INDEC– y demanda la realización quinquenal, “en los años ´dos´ y ´siete´´”. El espaciamiento temporal entre censos torna dificultosa la comparabilidad, tal como ocurre en el período 2000-2020, signado por grandes transformaciones estructurales.

  4. Dimensiones ausentes. La ausencia de preguntas dirigidas específicamente a conocer la realidad económica de los agricultores deriva en un vacío estadístico significativo en el plano económico. Dimensiones relevantes como facturación anual, costos de insumos, alquileres, laboreos y asesoramiento no son contemplados en el planteo censal actual. Esta vacancia suele ser compensada por la utilización de fuentes privadas o informes regionales. Tampoco se abordan prácticas vinculadas a la dimensión ambiental o la perspectiva de género. De hecho, a pesar de la masculinización típica de la simbología agraria, las mujeres juegan un papel fundamental en la producción. Según datos del último censo, el 20% de las explotaciones están dirigidas por mujeres, concentrándose la mayoría de los casos en las producciones de pequeña escala, vinculadas a la economía familiar, campesina e indígena. Sin embargo, el CNA no se inmiscuye más allá de datos sociodemográficos generales. De modo similar, tampoco profundiza en las características sociodemográficas, étnicas y salariales de los trabajadores rurales.

  5. Coordinación institucional y capacidades estadísticas. Las fuentes de datos para el universo agrícola son diversas y varían de una provincia a otra. No obstante, la coordinación institucional a nivel estadístico es escasa. Por ende, resulta necesario trabajar con mayor énfasis y continuidad en la articulación de los distintos organismos que recogen información agropecuaria, tanto a nivel nacional como provincial, a fin de lograr el Sistema Integrado de Información Agropecuaria meta ya formulada en el CNA-88.

    Reflexiones

    Argentina cuenta con capacidades para construir estadísticas agropecuarias de estándar internacional. Sin embargo, la definición de políticas públicas para el sector está desvinculada de las estadísticas agrícolas. Esto se refleja en la generación de un volumen de datos cuyo principal uso es la investigación académica y científica, pero informa débilmente a las políticas del sector.

    Si bien es superior a muchos países, la producción estadística agrícola nacional observa sustantivos déficits respecto de la dinámica productiva y demográfica del “mundo agrario”. La opción adecuada frente a los mencionados aspectos deficitarios, que cubren sólo parte de los identificables, es la creación de un Instituto Nacional de Estadísticas Agropecuarias. Dicho organismo tendría la función de centralizar la confección de estadísticas agrarias de calidad, para mejorar los relevamientos, reducir su temporalidad y saldar las dimensiones ausentes, así como para atender las demandas sociales de información y realizar sondeos extra censales. Así, la producción de datos censales e intercensales no sólo gozaría de continuidad, sino también permitiría la formación de recursos humanos específicos y estratégicos para las capacidades estadísticas nacionales.

    Bibliografía

    Bolsa de Comercio de Rosario (2018). Anuario estadístico. Recuperado el 20/11/2023 de http://t.ly/A6RJN

    Castaño, J. y Neciu, A. (2022). Midterm review of the 2020 round of censuses of agriculture. Statistical Journal of the IAOS, 38(1), 201–209.

    FAO (2017). World programme for the census of agriculture 2020. Recuperado el 23/11/2023 de https://t.ly/YmKQ1

    García Bernado, R. y Carrozza, T. (2023). Ensombrecidas estadísticas agrarias en un país agrícola. Un análisis comparativo de la información estadística agrícola producida en EE.UU. y Argentina. FIGEMPA: Investigación y Desarrollo, 16(2), 13-22.

    INDEC (2008). Censo Nacional Agropecuario 2008. Recuperado el 20/11/2023 de https://t.ly/dSExx

    INDEC (2021). Censo Nacional Agropecuario 2018. Recuperado el 20/11/2023 de https://t.ly/Mzr2k

    Márgenes Agropecuarios (2018). Reseña estadística 2018. Recuperado el 23/11/2023 de http://t.ly/e5R_J

    Obschatko, E. S. de, Foti, P. y Román, M. (2007). Los pequeños productores en la República Argentina: importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al censo nacional agropecuario 2002. Buenos Aires, Argentina: Secretaría AGyP.

    Soverna, S. (Coord.) (2018). La Argentina agropecuaria vista desde las provincias: un análisis de los resultados preliminares del CNA 2018. Buenos Aires, Argentina: IADE.

    Tort, M. I. (2018). Sobre los aspectos metodológicos y la confiabilidad del Censo Nacional Agropecuario 2018. En Soverna, S. (Coord.), La Argentina agropecuaria vista desde las provincias (pp. 391-405). Buenos Aires, Argentina: IADE.


    1. Recibido: marzo de 2024.
    2. Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Doctor en Desarrollo Económico por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Becario posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con lugar de trabajo en el Instituto de Estudio de América Latina y Países del Caribe, UBA. Contacto: rgarciabernado@gmail.com.
    3. Ingeniero Agrónomo y Magister en Agroeconomía por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP). Docente-Investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias, UNMdP. Contacto: tomascarrozza@gmail.com.


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