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Leonero[1]

(Pampa y Patagonia, fines del siglo XIX-siglo XXI)

Romina Llanos[2] y Marcos Sourrouille[3]

Definición

El leonero es un trabajador rural especializado en el rastreo y la caza del puma (Puma concolor, Linnaeus 1771, también llamado león de montaña o león americano). Usualmente, se trata de un trabajador eventual, que es convocado ante la existencia de ataques al ganado o la presencia de este felino.

Etimología

La palabra es derivada de “león”, que en crónicas de viajeros y en algunas regiones rurales latinoamericanas se usa para nombrar al puma. El agregado del sufijo “ero” remite al oficio o empleo de quien se ocupa de rastrear, perseguir y cazar a estos animales. Como acepción alternativa, el término puede aplicarse también a los perros utilizados en la caza.

El oficio de leonero se consolidó con la persecución sistemática del puma luego de la introducción y posterior expansión de la ganadería ovina en las regiones de Pampa y Patagonia, a ambos lados de la cordillera.

Ganadería y depredadores

La colonización ovina en las regiones pampeana y patagónica implicó, desde las últimas décadas del siglo XIX, además de la expropiación de sus pobladores preexistentes, la persecución sistemática de especies autóctonas que fueron percibidas como una amenaza para la actividad ganadera (Martinic, 2006; Bascopé, 2008; Coronato, 2016; Llanos et al., 2014).

En particular, el puma es un depredador generalista y su dieta incluye una amplia variedad de presas nativas y exóticas (como guanaco Lama guanicoe, liebre europea Lepus europaeus; ciervo colorado Cervus elaphus, armadillos Chaetophractus villosus y Zaedyus pichiy (Franklin et al., 1999; Sunquist y Sunquist, 2002; Guerisoli et al., 2021). En Pampa y Patagonia, aunque estos depredadores se alimentan principalmente de los grandes herbívoros nativos presentes en la región (como el guanaco y el choique Rhea pennata), la cría de ovejas introdujo un nuevo ítem alimenticio de fácil acceso debido a su abundancia y/o al sistema de crianza extensivo que se utiliza en gran parte de la región (Franklin et al., 1999; Zanón Martínez et al., 2012; Fernández y Baldi, 2014; Llanos y Travaini, 2020; Guerisoli et al., 2021). Esto ha conllevado la ocurrencia de ataques al ganado ovino, que generaron un gran descontento en el sector productivo, debido a las pérdidas económicas que se le atribuyen (Travaini et al., 2000; Walker y Novaro, 2010; Llanos et al., 2016; Guerisoli et al., 2017). Si bien hasta el momento existen escasos estudios sobre las magnitudes de las pérdidas en la región, la imagen de esta especie como una amenaza para la actividad ganadera se encuentra muy arraigada en el sector rural.

Prácticamente desde la introducción del ganado ovino, la figura de “especie perjudicial” se consolidó como la principal manera de entender el rol de este depredador (Godoy, 1963; Muñoz-Pedreros et al., 1995; Franklin et al., 1999). Esto propició la legitimación de prácticas de control de sus poblaciones, que fueron estableciéndose como las medidas mayormente aplicadas en respuesta al problema de la depredación de ganado.

Cazadores de pumas: prácticas y legislación

Desde la perspectiva de los primeros colonos, la matanza de pumas era concebida como parte de la lucha contra una naturaleza hostil. En las crónicas y memorias escritas por ganaderos instalados a ambos lados de la cordillera en los últimos años del siglo XIX y los primeros del siglo XX, la caza de pumas es referida como una práctica sistemática (Madsen, 1975; Madsen y Bertomeu, 1980; Grace y Campbell, 2015). Si bien en algunos casos se construye una épica de la cacería, su sistematicidad está relacionada con una mirada estanciera en la que la presencia de la fauna autóctona –ya sea porque toma al ganado como presa o porque consume pasturas– es concebida como un obstáculo para la economía ganadera (Bascopé, 2008; Llanos, 2018).

En consonancia con las prácticas consuetudinarias de los ganaderos, podemos observar en el Código Rural para los Territorios Nacionales –sancionado en 1894– la habilitación de la caza de los animales considerados “dañinos”, los cuales “podrán ser destruidos en todo tiempo por los propietarios o encargados de los terrenos en que se encuentren”. Tras la provincialización de los Territorios Nacionales en la década de 1950, las provincias emergentes sancionaron sucesivas normas sobre el manejo de la fauna considerada perjudicial para la ganadería (Godoy, 1963). De todos modos, así como en un principio la práctica antecedió a la legislación, la caza se sigue sosteniendo en función de las percepciones de los sectores ganaderos, pese a los cambios en las leyes que la incentivan, regulan o prohíben (Llanos, 2018).

Si las primeras crónicas de leoneros son las de productores solitarios y relativamente aislados, que cazan pumas en territorios recientemente colonizados (Madsen, 1975; Grace y Campbell, 2015), la eliminación de los pumas en los territorios ganaderos rápidamente sería incorporada a las prácticas habituales de los productores, más allá del tamaño de sus explotaciones (Bascopé, 2008; Coronato, 2016). En ese marco, el oficio de leonero fue definiendo su especificidad.

Los leoneros, además de su caballo y armas de fuego, suelen estar acompañados de perros que entrenan para estos fines. Sus técnicas y estrategias para acorralar y atrapar al “león” varían de acuerdo a las características paisajísticas de las zonas que recorren. Por ejemplo, en áreas despejadas pueden seguir el rastro del animal hasta su guarida y en zonas arboladas puede acorralarlo cuando trepa hasta la copa (Llanos et al., 2019). La posesión de los conocimientos, habilidades y equipamiento hacen del leonero un trabajador calificado.

Mientras la explotación ovejera masiva condujo a una reducción drástica de las poblaciones de pumas hacia 1950, la crisis atravesada por esta actividad en las últimas décadas ha implicado la disminución de la caza y de la presión humana sobre el hábitat de este felino, favoreciendo su recolonización en la región (Walker y Novaro, 2010).

Durante este periodo, las legislaciones provinciales para el control del puma han ido variando, pero aún continúan aplicándose en busca de beneficios para la ganadería (Walker y Novaro, 2010; Llanos et al., 2014 y 2016). Por ejemplo, en la provincia de Chubut existe la ley N° XVII 52 de la Comisión de Control de Especies Depredadoras de la Ganadería. Bajo este marco normativo, la especie es declarada “perjudicial” y se permite la caza de los individuos que hayan producido ataques al ganado (denominado usualmente “puma problema”). El cobro de la recompensa se efectiviza una vez entregado el cuero y cráneo del animal cazado en las Sociedades Rurales de diferentes localidades provinciales.

En contraste con las legislaciones provinciales argentinas, la caza del puma está formalmente prohibida en todo el territorio chileno desde la década de 1980, aunque eventualmente puede permitirse a productores eliminar animales puntuales a partir de ataques al ganado (Muñoz-Pedreros et al., 1995; Franklin et al., 1999). En definitiva, la prohibición no ha significado el fin de las capturas, sino el carácter furtivo o clandestino de la mayor parte de ellas.

En este escenario regional heterogéneo, el oficio de leonero continúa vigente y adquiere gran relevancia como figura respetada en el ámbito rural, dados sus conocimientos sobre la geografía del territorio, los hábitos del puma y su expertise sobre rastreo y métodos de caza (Llanos et al., 2019).

Debates y discusiones

Históricamente, en estas regiones el puma y las ovejas se han imaginado como antagónicos, y los esfuerzos por resolver la problemática se han concentrado principalmente en la eliminación de los depredadores. Sin embargo, las consecuencias de la caza control, tanto para la actividad ganadera como para el ecosistema, continúan siendo poco claras. Ilustrativamente, investigaciones sobre la edad y sexo de los pumas cazados bajo la legislación vigente en Chubut sugieren que el sistema de caza control no necesariamente se traduce en beneficios para la ganadería. La remoción de los individuos más jóvenes de la población podría causar un mayor tránsito de individuos entre áreas con diferentes manejos de la especie (por ejemplo, entre campos donde no se practica la caza y campos en los que sí se practica). Este flujo de individuos, que se desplazan a zonas donde otros han sido removidos, aumentaría la frecuencia de encuentro con las ovejas y la probabilidad de ataques a las majadas.

La ausencia de estudios que contemplen estos aspectos, así como la cuantificación de los costos-beneficios en términos económicos de la caza del puma, favorece la simplificación de la dinámica puma-ganadería ovina, recortando la problemática de la multiplicidad de factores ambientales y sociales que la atraviesan. Menos aún se cuenta con información sistemática y evaluaciones periódicas que permitan un análisis minucioso de esta problemática.

Por otra parte, la atención sobre la figura del leonero, como actor social de gran relevancia en este entramado, puede ampliar las perspectivas de análisis y permitir poner en discusión la configuración del territorio rural en torno a una actividad productiva y su vinculación con la naturaleza. El aún desconocido resultado de la caza desde la perspectiva de la producción ganadera obliga, además, a repensar las políticas actuales de manejo del puma y evidencia la necesidad de desarrollar métodos alternativos, adaptados a las características locales, que puedan reducir las pérdidas por depredación sin provocar mayores impactos en los ecosistemas por la supresión de fauna autóctona.

Bibliografía

Bascopé, J. (2008). Pasajeros del poder propietario. La Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego y la biopolítica estanciera (1890-1920). Magallania, 36(2), 21-46.

Coronato, F. (2016). Ovejas y ovejeros en la Patagonia. Buenos Aires, Argentina: Prometeo.

Fernández, C. S. y Baldi, R. (2014). Hábitos alimentarios del puma (Puma concolor) e incidencia de la depredación en la mortandad de guanacos (Lama guanicoe) en el noreste de la Patagonia. Mastozoología Neotropical, 21(2), 331-338.

Franklin, W. L. et al. (1999). Ecology of the Patagonia puma Felis concolor patagonica in southern Chile. Biological Conservation, (90), 33-40.

Godoy, J. C. (1963). Fauna silvestre. Buenos Aires, Argentina: Consejo Federal de Inversiones.

Grace, G. y Campbell, D. (Eds.) (2015). Patagonia bravía. Naturaleza, vida y aventuras. Memorias originales del baqueano William H. Greenwood. Santiago de Chile, Chile: Pehoe.

Guerisoli, M. M. et al. (2017). Characterization of puma–Livestock conflicts in rangelands of central Argentina. Royal Society Open Science, 4(12), 170852.

Guerisoli, M. M. et al. (2021). Native, exotic, and livestock prey: assessment of puma Puma concolor diet in South American temperate region. Mammal Researche, 66, 33-43.

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Martinic. M. (2006). Historia de la Región Magallánica. Punta Arenas, Chile: Universidad de Magallanes.

Muñoz-Pedreros, A. et al. (1995). Densidad relativa de pumas (Felis concolor) en un ecosistema forestal del sur de Chile. Revista Chilena de Historia Natural, (68), 501-507.

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Walker, S. y Novaro, A. (2010). The World’s Southernmost Pumas in Patagonia and the Southern Andes. En M. Hornocker y S. Negri (Eds), Puma, Ecology and Conservation, (pp. 91-99). Chicago, USA: University of Chicago Press.

Zanón Martínez, J. I. et al. (2012). The ecological role of native and introduced species in the diet of the puma Puma concolor in southern Patagonia. Oryx, 46(1), 106-111.


  1. Recibido: febrero de 2024.
  2. Licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNdMP). Investigadora Asociada en el Instituto Patagónico de Ciencias Sociales y Humanas (IPCSH-CONICET). Contacto: romillanos1983@gmail.com.
  3. Profesor y Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Investigador Asistente del CONICET, con lugar de trabajo en la Universidad del Chubut (UDC) Docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (FHCS–UNPSJB). Contacto: soumarcos48@gmail.com.


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