(Subtrópico sudamericano, siglo XXI)
Gabriela Schiavoni[2]
Definición
Modelo regional de reproducción de la pequeña agricultura en el capitalismo, basado en la reconexión con la naturaleza, efectuada permaneciendo en el lugar. Es una reacción de los descendientes de inmigrantes a la agricultura familiar intensiva promovida por la colonización en las regiones selváticas del subtrópico sudamericano, que tiene semejanzas con el fenómeno de la neorruralidad y el neocampesinado.
Antecedentes
El referente empírico del formato post-colono son los procesos de colonización del sur de Brasil y de la provincia de Misiones (nordeste de Argentina), llevados a cabo durante los siglos XIX y XX. Anteponemos la partícula post (y no neo) para caracterizar a estos actores con el fin de subrayar la continuidad, con transformación, de la experiencia histórica de las familias inmigrantes.
Las sucesivas crisis ambientales y económicas experimentadas por los pioneros en su rol de proveedores de materia prima para la industria o para la exportación, llevaron a sus descendientes, luego de intensas protestas y luchas agrarias (Golsberg, 1999; Montiel, 2021), a buscar la autonomía en la coproducción con la naturaleza (producción, procesamiento y comercialización de alimentos naturales, turismo rural, medicina tradicional, etc.). Al reconectar con la naturaleza, invierten el signo de la colonización como una actividad que se eleva por encima del suelo, del mismo modo que la cultura domina la naturaleza. Ya no se trata de luchar contra la naturaleza, sino de producir con ella.
Efectúan así una ruptura con respecto a la tendencia modernizante de sus antecesores, alejándose del polo farmer y aproximándose a las transformaciones generales del campesinado del siglo XXI, entendidas como “un reajuste complejo y a veces contradictorio del equilibrio entre las relaciones mercantiles y no mercantiles, en el que determinadas formas de desmercantilización juegan un papel clave” (Ploeg, 2010).
Las sucesivas ediciones del Diccionario del Agro Iberoamericano incluyen las entradas ‘Colono’ y ‘Colono algodonero’ que describen la conformación histórica de la categoría, señalando que se trata de un fenómeno que adquiere intensidad en el siglo XIX, y que a partir del siglo XX queda englobado en las políticas del Estado, como agricultura familiar. La entrada ‘Agricultura Familiar’, a su vez, subraya el carácter reciente de la categoría (siglo XXI), reconociendo que cubre una realidad preexistente, y enfatizando la posición subordinada de este tipo de actores como productores de commodities y alimentos para mercados externos e internos, subrayando sus dificultades de reproducción social, dado el escaso atractivo que representa para los jóvenes. Finalmente, la entrada ‘Campesino’ retrata esta categoría en conexión con el mundo andino, a través de un anclaje de larga duración, aunque identificando como rasgo distintivo su potencial de transformación.
En este abanico, el fenómeno post-colono integra el repertorio de posibilidades descriptas para dar cuenta de la continuidad de la agricultura de la colonización, ya sea mediante la patrimonialización y constitución de casas (Woortmann, 1995), o a través de la pluriactividad (Seyferth, 1992). A diferencia de tales dinámicas, el formato presenta como singularidad la inclusión de la naturaleza y la tierra como capital ecológico (Ploeg, 2010). De este modo, en los márgenes instituidos por la degradación –pérdida de fertilidad de los suelos subtropicales, desaparición de la selva e inserción dependiente en la economía– emergen formas innovadoras de vida (Tsing, 2015).
Tecnología, organización y vínculos con el Estado
La transformación técnica implicada en la coproducción con la naturaleza resulta decisiva en este modelo regional de reproducción, basado en la regeneración simultánea del suelo, el monte y los lazos familiares. La tramitación cooperativa del traspaso generacional se evidencia en las palabras de un post-colono de Misiones (Arg.), que sustituyó los cultivos industriales por frutales que se procesan en la explotación (elaboración de pulpa congelada), con el fin de “preparar para que otra generación se pueda quedar en la chacra”. También un descendiente de colonos del sur de Brasil señala el vínculo positivo generado entre la agroecología y la reproducción familiar, cuando afirma: “la sucesión está ocurriendo para las familias con orgánico, mientras que no tanto en las otras familias” (Pinheiro et al., 2018).
En este sentido, la biografía de la yerba mate resulta reveladora de los desafíos implicados en la reproducción de la agricultura de la colonización. En efecto, el cultivo se inicia de manera industrial (plantaciones), involucrando a las familias colonas y convirtiéndose en una de las producciones más reguladas de la economía argentina (Sarreal, 2023). La retirada del Estado y el deterioro ambiental harán que, a fines del siglo XX, la yerba mate se convierta en un terreno privilegiado de estrategias autónomas orientadas a la diferenciación del producto. Así, la recuperación del secado barbacuá (Do Santos, 2013; Forni, 2016), el desarrollo de yerbales orgánicos, vía la eliminación del uso de agroquímicos mediante cubiertas verdes (Forni y Lorenzo, 2018), el cultivo bajo sombra de especies nativas o el empleo de fertilizantes orgánicos (bocashi y preparados biodinámicos), constituyen acciones tendientes a reducir la artificialidad e intentar producir junto con la naturaleza. La adopción de la práctica de la agroforestería en la producción de yerba mate es relatada por un post-colono de Misiones en términos de desplazamientos generacionales. Así: “mis abuelos y mis padres cortaron el monte para plantar yerba y té, y ahora yo vuelvo a plantar los árboles nativos” (Lawson, 2009: 58).
La autosuficiencia preconizada por la agroecología alcanza no solo a la alimentación humana, sino también a la nutrición del suelo, estimulando la producción artesanal de insumos productivos (fertilizantes orgánicos y semillas caseras) y de herramientas, favoreciendo un distanciamiento con respecto a los agentes externos (industria y comercialización de agroquímicos y semillas mejoradas), con disminución de la asimetría. Las fuerzas de la naturaleza son provocadas a través de las técnicas de la biodinámica, la agricultura orgánica y la agroforestería, en las que el trabajo de producir ya no es obra exclusiva de humanos situados fuera del mundo natural.
La condición post-colona no constituye una identidad específica, sino que expresa la desterritorialización con respecto a una posición unificada –el colono que lucha contra la naturaleza y aspira a la capitalización (Bartolomé, 1975)–, con apertura hacia conexiones nuevas. En este proceso, las trayectorias de los descendientes de los pioneros se entroncan con las de los neorrurales (Winikor y Rodríguez, 2024), con las de los desempleados nucleados en movimientos sociales e incluso, en el caso de Misiones, con las de las aldeas indígenas, orientados todos hacia la producción (y eventual comercialización) de alimentos naturales (Schiavoni, 2024).
Pese a ser una categoría creada por el Estado, los colonos presentaron desde el inicio un componente de autogestión, reconocido en términos émicos como pionerismo. Este rasgo es potenciado actualmente por la agroecología, a través de emprendimientos en los que las agencias externas no lideran el proceso y el rol del Estado se ejerce en la definición del bien común (agricultura familiar, biodiversidad, soberanía alimentaria) y en la reglamentación de los procedimientos (certificaciones).
Los saberes en juego, un componente clave de la agricultura agroecológica, no provienen principalmente de instituciones especializadas, ni su distribución se encuentra centralizada. Consisten en capacitaciones particulares obtenidas a través de organizaciones no gubernamentales y de asociaciones, o derivadas del empleo de las nuevas tecnologías de la comunicación (internet, teléfonos celulares). La vinculación con determinados establecimientos educativos con orientación ambiental, o con proyectos específicos alojados en instituciones del Estado, así como la participación en ferias, representan los nodos de un desarrollo en red, formato característico de la organización colectiva de estos actores, conocidos públicamente como ‘Agricultores Agroecológicos’.
Asimismo, la alianza productor-consumidor es la innovación que funda el modo de comercialización en el que participan, impulsado por la tendencia postindustrial en la alimentación.
Perspectivas de análisis
Caracterizado por algunos autores como autonomía dependiente (Narotzki, 2016), el formato promovido por la agroecología aproxima a los agricultores a los trabajadores autónomos o artesanos de segunda generación del posfordismo (Bologna, 2006). La creación de valor depende en estos casos de la posesión de un saber general, inseparable de la persona del trabajador, poniendo de manifiesto el potencial del trabajo vivo. La autonomía tiene como contrapartida las jornadas de trabajo continuo y la ausencia de mecanismos de protección social.
La generación de valor en la agricultura derivada de la colonización se enlaza con la proyección histórica del anclaje territorial de la agricultura familiar, aquilatando la permanencia en explotaciones de 100 y hasta 200 años de antigüedad. Consideradas como una entidad viviente, que contiene en su interior una vida orgánica equilibrada, la individualidad de las chacras, fundamento de la coproducción con la naturaleza, es incentivada mediante la atribución de nombres propios, exigida en parte por las certificaciones.
Finalmente, la alianza productor-consumidor, una vez superados los umbrales del comercio de cercanía basado en la confianza, requiere garantías que deberán ser proporcionadas por el Estado, estableciendo los límites de la autonomía de los actores.
En síntesis, el formato post-colono constituye una mezcla de autonomía y regulación, cuyas posibilidades de crecimiento dependen de la institucionalización de un formato alternativo de valorización que incluya el ambiente y el trabajo artesanal del productor.
Bibliografía
Bartolomé, L. (1975). Colonos, plantadores y agroindustrias. La explotación agrícola familiar en el sudeste de Misiones. Desarrollo Económico, 15(58), 239-264.
Bologna, S. (2006). Por una antropología del trabajador autónomo. En S. Bologna (Ed.), Crisis de la clase media y posfordismo (pp. 11-60). Akal.
Chevalier, M. (1993). Neo-rural phenomena. L’Espace géographique, (Special issue in English), 175-191.
Do Santos, V. (2013). Problemática de Sistemas productivos Tradicionales: Abordaje sociológico de Secaderos Barbacuá en la zona centro de la pcia. de Misiones orientados al turismo [Tesis de grado no publicada]. Universidad Nacional de Misiones.
Escribano, P., Hummel, A., Molina, J. L., & Lubbers, M. (2020). ‘El es emprendedor, pero yo no; yo soy autónomo’: Autorrepresentación y subsistencia de los neocampesinos en Cataluña. Revista de Antropología Iberoamericana, 15(1), 129-156.
Forni, P. (2016). La recuperación de una tecnología tradicional: ¿una alternativa para la agricultura familiar? La asociación de productores de yerba mate en sistema barbacuá del centro de la provincia de Misiones, Argentina. Redes (St. Cruz Sul), 21(3), 48-65.
Forni, P., & Lorenzo, C. (2018). Entre sellos y porotos sable: la conformación y los límites de la red sociotécnica de producción de yerba mate con certificación orgánica en la Argentina. Redes, 46, 55-86.
Golsberg, C. (1999). El Movimiento Agrario de Misiones en un escenario en transformación [Tesis de grado no publicada]. Universidad de Buenos Aires.
Lawson, J. (2009). Cultivating green gold. A political ecology of Land Use Changes for Small Yerba Mate Farmers in Misiones, Argentina [Tesis de maestría no publicada]. Yale School of Forestry and Environmental Studies.
Montiel, S. (2021). Movimiento Agrario de Misiones: relatos de su historia entre 1971 y 2000. Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones.
Narotzky, S. (2016). Where Have All the Peasants Gone?. Annual Review of Anthropology, 45, 301–318.
Pinheiro, P., Menasche, R., Magni, C., & Machado, C. (2018). Tramas agroecológicas na colônia de Pelotas. Anuário Antropológico, 43(1), 93-122.
Ploeg, J. D. van der (2010). The peasantries of the twenty-first century: the commoditisation debate revisited. The Journal of Peasant Studies, 37(1), 1-30.
Sarreal, J. (2023). Yerba Mate: The Drink that Shaped a Nation. University of California Press.
Schiavoni, G. (2024). Técnicas que multiplican. En G. Schiavoni (Ed.), Técnicas que alimentan (pp. 257-300). Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones.
Seyferth, G. (1992). As contradições da liberdade: análise de representações sobre a identidade camponesa. Revista Brasileira de Ciencias Sociais, 7(18), 78-95.
Tsing, A. (2015). Margens Indomáveis: cogumelos como espécies companheiras. Ilha, 17(1), 177-201.
Volkmann, P. (2011). Práticas Organizacionais na Produção Agricola Biodinámica [Tesis de maestría no publicada]. Universidad Federal de Rio Grande do Sul.
Winikor Wagner, M., & Rodríguez, L. (2024). Procesos asociativos agroecológicos entre “viejos” y “nuevos” migrantes en la provincia de Misiones. Revista Tiempo de Gestión, 36, 67-84.
Woortmann, E. (1995). Parentes, herdeiros e compadres. Colonos do Sul e sitiantes do Nordeste. Hucitec.
- Recibido: marzo de 2025.↵
- Licenciada en Antropología por la Universidad Nacional de Misiones (UNM) y Doctora en Antropología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Investigadora independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y profesora del Programa de Postgrado en Antropología Social de la UNM. Contacto: gabrielaschiavoni4@gmail.com.↵






